Blog de Diego Marcano Arciniegas

Punto para Hillary en el sexto debate demócrata; por Flaviana Sandoval y Diego Marcano

Por Diego Marcano Arciniegas | 12 de febrero, 2016
Win McNamee-Getty Images

Hillary Clinton y Bernie Sanders, fotografiados por Win McNamee. Getty Images.

Los dos competidores por la nominación presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton y Bernie Sanders, se encontraron una vez más para debatir en Milwaukee, en el estado de Wisconsin, la noche del jueves 11 de febrero de 2016. El debate, transmitido por el canal PBS, fue el último fijado en el calendario del partido antes de las votaciones en los estados que siguen en la fase de elecciones primarias: Nevada, el 20 de febrero, Carolina del Sur, el 27 de febrero y el primer “Súper Martes”, 1 de marzo, en el que votarán simultáneamente once estados: Alabama, Arkansas, Colorado, Georgia, Massachusetts, Minnesota, Oklahoma, Tennessee, Texas, Vermont y Virginia.

Después de la victoria del senador de Vermont, Bernie Sanders, el pasado martes en New Hampshire, con un 60.4% de los votos frente al 38% que obtuvo Hillary Clinton, el autoproclamado socialdemócrata ahora enfrenta dos elecciones primarias muy difíciles. Carolina del Sur y Nevada son bastiones en los que los votantes demócratas están conformados por una amplia población negra y latina. Entre esos grupos, Hillary Clinton lleva una ventaja significativa, con una intención de voto del 63.2% en Carolina del Sur (frente a un 33% para Sanders), y de 50.2% en Nevada (contra un 27% para su contendor), según encuestas recientes.

Empate-técnico-en-el-5to-Debate-Demócrata-por-Flaviana-Sandoval-y-Diego-Marcano-320El senador Sanders viene de conquistar una sólida victoria en New Hampshire, donde el voto popular le otorgó un total de 15 delegados, contra los 9 atribuidos a Clinton. Pero la ex secretaria de Estado sigue siendo la favorita para ganar los próximos dos encuentros electorales (Nevada y Carolina del Sur), donde se disputarán un total de 88 delegados.

Con el próximo debate fijado para el 6 de marzo, la noche de este jueves era la última oportunidad para los candidatos demócratas de vender sus fortalezas políticas a los votantes que expresarán su decisión en varios estados importantes en las semanas por venir. Las expectativas sugerían un debate enérgico, especialmente de parte de Bernie Sanders, quien enfrenta el desafío de atraer al electorado latino y negro que juega un papel clave, no sólo en las siguientes primarias, sino también en la coalición demócrata.

La mayor parte del debate giró en torno a asuntos que interesan en gran medida al voto latino y negro: igualdad, inmigración, sistema de justicia y acceso a la salud. De cara a estos temas, los candidatos utilizaron las mismas estrategias que han venido empleando a lo largo de la carrera presidencial. Lo que cambió fue la respuesta de una audiencia mayormente inclinada hacia Hillary Clinton, quien ha sido tradicionalmente popular entre el electorado hispano y negro a lo largo de su carrera política. Precisamente el día de ayer, el Comité de Acción Política de la representación negra del Congreso anunció públicamente su apoyo a Clinton para la nominación demócrata. En este nuevo escenario, el mensaje político de Bernie Sanders tuvo poca acogida.

Sanders a Clinton: “usted aún no está en la Casa Blanca”

En un debate particularmente feroz tratándose de los demócratas, uno de los momentos álgidos de la noche ocurrió cuando las moderadoras de PBS señalaron que las propuestas de los miembros del partido tienden a dar más poder al gobierno federal, y a continuación preguntaron: ¿es justo que quienes tienen miedo del gobierno grande les teman también a ustedes?

Después de responder (como siempre) desde la perspectiva de su récord político y experticia, para afrontar los diversos desafíos presidenciales, la ex secretaria de Estado sostuvo que simplemente quiere trabajar por la gente, para garantizar el acceso a la salud y a la educación universitaria, dando a entender a los votantes que no hay nada qué temer en las propuestas del partido.

Pero a continuación, aprovechó la oportunidad para asestarle un golpe a Sanders, sugiriendo entre líneas que es la única en la contienda demócrata que ofrece planes detallados y realizables. Clinton puntializó:

“Creo que puedo conseguir el dinero para hacer realidad mis propuestas, aplicando impuestos a los más ricos (…) Una vez que esté en la Casa Blanca tendremos suficiente capital político para lograrlo”.

Inmediatamente, Sanders tomó la palabra y sentenció con firmeza: “Secretaria Clinton, usted aún no está en la Casa Blanca”. Fue una frase con potencial ganador. Pero no funcionó. Mientras el senador de Vermont continuaba explicando que sus propuestas definen cómo se obtendrá la financiación para su realización, quedó claro que lo que en otro auditorio podría haber tenido buena recepción y haberse considerado como un golpe fuerte a la favorita, en Milwaukee sólo dejó incomodidad, una completa falta de aplausos y hasta cierto desagrado en la audiencia.

Sanders contra las cuerdas

Ambos candidatos presidenciales respondieron a la pregunta sobre a cuál político admiran y sienten que ha influenciado sus carreras. Después de que Sanders hablara de Franklin Delano Roosevelt y Hillary de Nelson Mandela, la ex secretaria de Estado volvió a atacar a Sanders, esta vez acercándose (de nuevo) a la imagen de Barack Obama, y comparando a Sanders con los republicanos, por sus supuestas “fuertes críticas” al presidente en ejercicio.

Clinton destacó que Sanders “ha criticado al presidente Obama por aceptar donaciones de Wall Street. Lo llamó débil y decepcionante”. La candidata trajo a colación declaraciones de Sanders en vísperas de la campaña por la reelección de Obama en 2011, en las que el senador de Vermont sugirió que el partido debía realizar elecciones primarias con un competidor que le hiciera frente al presidente. “El tipo de críticas que hemos escuchado del Senador Sanders es algo que esperamos de los republicanos, y no de un candidato demócrata que espera ser el sucesor del presidente Obama”, concluyó Clinton.

Mientras estaba bajo ataque, Sanders hacía gestos y pedía la palabra con la mano insistentemente, pero sin interrumpir a Hillary. Cuando finalmente pudo responder, dijo sentido: “Señora secretaria, ese es un golpe bajo”. Nuevamente, ni un solo aplauso. A continuación, el senador defendió su derecho a disentir de las opiniones de Obama, a pesar de la cercana amistad que declaró tener con el presidente. “¿Alguna vez ha estado en desacuerdo con un presidente?”, le preguntó a Clinton, y respondió él mismo la pregunta: “Estoy seguro de que sí”.

La avanzada de Hillary Clinton fue maliciosa, pero no original. El 6 de noviembre de 2015, en un foro demócrata moderado por MSNBC, Martin O’Malley utilizó el caso de la reelección de Obama para arremeter contra Sanders, y lo acusó de “buscar a alguien que enfrentara al presidente en unas elecciones primarias”. El argumento fue calificado por la organización Politifact como una verdad a medias, puesto que Sanders sí sugirió que sería bueno tener un contendor que presionara a Obama desde la izquierda, pero no hay evidencia de que el senador estuviera activamente buscando a algún candidato.

Por supuesto, la intención de Hillary no es un misterio. Acusar a su rival de deslealtad contra el primer presidente afroamericano que ha tenido Estados Unidos en toda su historia republicana, sin duda fue una estrategia diseñada para generar impacto en Carolina del Sur, un estado donde gran parte de los votantes demócratas son negros.

A lo largo de la noche, Hillary Clinton jugó las cartas que ya conocemos desde el primer debate: a saber, aprovechar el tiempo al aire para mostrarse como la candidata fuerte, de naturaleza pragmática, con propuestas sólidas y realizables. Por su parte, Sanders viene pisando fuerte, con un empate virtual en la asamblea de Iowa y una victoria abrumadora en las primarias de New Hampshire. Demostró que es un candidato viable para representar a los demócratas en la elección general, y que su mensaje puede calar en amplios sectores del electorado demócrata.

Sin embargo, la constancia estratégica que emplearon ambos candidatos, reforzando sus ya conocidos discursos, jugó en favor de Clinton y dejó a Sanders expuesto frente a un auditorio un tanto predispuesto en su contra, donde sus respuestas (incluso las más contundentes) simplemente no obtuvieron respaldo.

Diego Marcano Arciniegas 

Comentarios (2)

Irma Sànchez de Dìaz
12 de febrero, 2016

Yo pienso que Hillary, serà la ganadora para competir con los Republicanos, y a lo mejor va a ser la Primera Mujer Presidente de los EE.UU,creo que tiene experiencia, ha laborado mucho en el Gobierno ademàs de ser Primera Dama 2 veces, y ese paso por la Casa Blanca, debio ser un buen aprendizaje, esperemos que los Votantes sepan escoger bien su pròximo Presidente, Donald Trump, podrìa ser un Presidente de mucho empuje, ya que es un Gran Empresario, pero ese pleito con los Latinos, no es bueno, ya que esas personas han dado mucho al PAÌS, hay que reconocerlo, y muchos de sus hijos son ahora norteamericanos. Es todo

bumersindo
15 de febrero, 2016

“simplemente no tuvieron respaldo”??

Creo que el respaldo del público a Sanders fue abrumador, tanto del publico en la sala, como de los tele espectadores, que dieron ganador a Sanders en TODAS las encuestas post-debate

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