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¿Puede haber “Acaparamiento Doméstico”?, por Angel Alayón

Por Angel Alayón | 17 de Enero, 2014
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En junio del 2013, el Ministro de Alimentación Félix Osorio afirmó que en Venezuela existe “acaparamiento doméstico”, pues las personas hacen compras “innecesarias” ante el escenario de escasez. Ayer el Ministro atribuyó la escasez de harina de maíz precocida al “acaparamiento doméstico”, a pesar de que la producción de las empresas privadas está a su máxima capacidad.

Vuelve a surgir la interrogante sobre si las familias pueden acaparar. Y la respuesta a esta pregunta depende de la definición de acaparamiento. Si entendemos la noción del acaparamiento como la define la Ley para la Defensa del Acceso a los Bienes y Personas, entonces las familias no pueden acaparar. De acuerdo con la Ley, el acaparador acumula los bienes con la intención explícita de producir escasez, generar un incremento en los precios y beneficiarse de ese incremento al vender a un precio mayor, como bien explica José Ignacio Hernández en su texto ¿Quién es el acaparador? Claramente, ésa no es la intención de los consumidores que refirió el ministro.

Tampoco creo que haya mencionado el acaparamiento doméstico pensando en los hogares como sujetos de aplicación de la Ley. El acaparamiento es una práctica prohibida y acarrea sanciones. Y lo último que debería ocurrir en una situación como la que vive Venezuela es la criminalización de la conducta de los consumidores.

Cuando hay escasez, se produce un fenómeno conocido en la literatura económica como hoarding, palabra que describe una conducta de acumulación de inventarios durante esos tiempos de escasez. Es incluso una conducta que ha sido identificada en varias especies animales, algo que sugiere que estamos en presencia de un comportamiento arraigado en nuestros instintos de supervivencia. El hoarding es la acumulación de inventarios en casa ante la incertidumbre que genera creer que en el futuro no se encontrará lo que se desea comprar.

Su práctica implica adelantar compras futuras como una manera de defender el patrón de consumo del hogar. ¿Cómo decirle a una madre que no compre la leche con qué alimentará a su hijo del mes que viene, si no está segura de que va a encontrarla la próxima vez que vaya al abasto?

El hoarding es una conducta racional desde el punto de vista individual, pero puede traer consecuencias negativas desde el punto de vista colectivo. Es un ejemplo clásico de un problema de acción colectiva, cuando la conducta individual racional puede generar un resultado colectivo negativo.

En todo esto algo de profecía auto-cumplida: hay hoarding debido a la escasez, pero la escasez puede profundizarse debido al hoarding y alimentar el ciclo de escasez. Por cierto: cuando existe hoarding, el bienestar de la familia se afecta negativamente, pues tiene que gastar dinero con el fin de acumular inventarios, un gasto con un significativo costo de oportunidad que sería innecesario en tiempos normales.

La meta debe ser solucionar el problema de la escasez y mejorar la deteriorada seguridad alimentaria. El hoarding no se acabará ni con pensamiento positivo ni con llamados a la conciencia. El hoarding terminará cuando se solucione el problema de la escasez, cuando los ciudadanos puedan confiar en que durante la próxima visita al mercado encontrarán los productos que quieran y en las cantidades que deseen.

Se entiende que hay un problema comunicacional: es más fácil denominar a la conducta de hoarding en español como acaparamiento en lugar de “acumulación de inventarios domésticos”, pero el lenguaje nunca es neutro: usar la palabra acaparador para definir la conducta de las familias ante la escasez pone el acento en una consecuencia del problema y no en sus causas.

Angel Alayón es economista. Puedes leer más textos de Angel en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @angelalayon

Comentarios (11)

Ugo Biheller
17 de Enero, 2014

Al contrario hay acaparamiento domestico: vivo en Margarita y en las colas para comprar harina de maíz, leche, papel higiénico son siempre los mismos. Lo que hace pensar primero que estos que hacen colas de media jornada para comprar 3-4 paquetes de harina de maíz o 2 rollos de papel higiénico no tienen oficio. Nunca voy hacer una cola, eso es alienante y contrario a la dignidad humana. Dicho esto los mismos que hacen cola venden los productos no por consumo familiar sino para revenderlo y los mismos productos escasos lo venden a precio exorbitantes los buhoneros. Y dónde está Indepabis de Margarita?? Silencio absoluto lo que significa complicidad. Harina de maíz cuesta 20 BSF al paquete, 4 rollos de papel 40, leche 150 y así en seguida Nadie controla eso. El Ministro tiene razón en este sentido, pero es necesario que se tomen medidas draconianas contra quienes compran, acaparan y venden a la gente, como yo que no aguanto quedarme bajo el sol o lluvia 4-5 horas del día. El gobierno debe terminar con eso con la Guardia Nacional pidiendo a quien hace cola 3-4-5 veces a las semanas por los mismos productos de prohibirle de comportarse como usureros y de comprar.Lo mismo sucedió con las colas impresionante cuando los comerciantes bajaron los precios de los regalos natalicios, de ropa etc. No era la clase popular que estaba la cola, sino los mismos ricos que usaban tarjetas de débitos para comprar los productos. Es una vergüenza!! No basta que el gobierno imponga el precio justo, debe tomar medidas severas contra este fenómeno de acaparamiento.

thais labrador
17 de Enero, 2014

yo nunca puedo comprar son colas kilométricas,cuando llego no hay nada, no me considero acaparadora, vivo en caracas

Antonio
17 de Enero, 2014

Llámese acaparamiento o no; he podido detectar a servicios domésticos o similares, comprando y acordando con colegas, regresar al mercado para , al final, salir con 12 paquetes de harina o azúcar, con la evidente intención de revenderlos. De un paquete de PAN , salen 18 arepas medianas. De 4 kilos, saldrán 72 arepas. La pregunta es: cuando van a consumir una familia de 4 personas, 72 arepas. El comprar para guardar “por si acaso” , es una practica nefasta para el bolsillo doméstico y, perjudica a los compradores racionales que han sacado la cuentica anterior y, que no desean indigestarse de arepas. Por otra parte, no hay duda de que hay desabastecimiento y Alayón tiene razón cuando declara “La meta debe ser solucionar el problema de la escasez y mejorar la deteriorada seguridad alimentaria” sobre lo cual, no hay excusa posible

Dana
17 de Enero, 2014

Sr. Ugo Biheller, por favor vuelva a leer el articulo porque me parece que usted no entendio absolutamente nada! No estaria de mas un repaso por las leyes de oferta, demanda y competencia.

Sarimar Jimenez
17 de Enero, 2014

Seguimos escuchando un discurso en el cual el Gobierno no tiene la culpa de nada. La escasez de alimentos es culpa de las amas de casa que cuando consiguen algo compran el máximo permitido para que “no falte en casa”. La inseguridad es culpa de Leonardo Padrón y sus novelas. Lo más preocupante es que mientras no acepten responsabilidades no habrá ningún cambio

lars
17 de Enero, 2014

Ugo Biheller, el problema es la escasez. Por eso aparecen los revendedores. Que los metan presos no resolverá el problema, porque los problemas no se solucionan atacando consecuencias. Si la gente en la calle está dispuesta a pagar el precio que ponen los buhoneros, es porque en las circunstancias de escasez en que vivimos, ése es el precio. Si meten presos a los revendedores aparecerán otros que incrementarán aún más el precio para incluir en él el riesgo de que los metan presos. Eso ha sido así siempre en este mundo cruel cuando se juntan la inflación, la escasez y los controles de precios. Hoy un conocido me dijo que consiguió harina de trigo a 40 Bs/kg en los buhoneros de Catia. Estaba feliz porque ahora podrá hacer la torta que tenía planeado hacerle a su hija este fin de semana por su cumpleaños. Así son las cosas…

Gaetano Coccorese
18 de Enero, 2014

al Sr. Ugo le conozco personalmente. Creo que, aunque él crea que el gobierno es bueno, supremamente bueno, no tiene idea de las leyes de oferta y demanda. Resulta que en Venezuela y en muchas partes del mundo, se ha puesto de MODA ser VERDE y HUMANISTA, es casi que una licencia para descalificar y deshumanizar al contrario. No se aportan soluciones, solo se descalifica y deshumaniza la situación. Por ello siempre se apela a la corrupción semántica del capitalismo y se ensalza con un verbo empalagoso que hace unción mística del socialismo. Yo me declaro liberal, de derecha y capitalista y esta situación de escasez se debe principalmente a la “regulación” de precios. La solución es sencilla: liberación de precios de los alimentos regulados. No hay otra salida y el problema se arregla SOLITO. ¿No quieren hacerlo? seguirá el problema y se incrementará. Recomiendo al profesor Ugo Biheller ver los videos del profesor Huerta DeSoto: http://www.youtube.com/watch?v=gv4fhdz3SUY Y LA VERDAD LOS HARÁ LIBRES.

orlando maurice
18 de Enero, 2014

Pero no entiendo como puede haber acaparamiento por parte de las familias si la mayoría de los productos de la cesta básica con perecederos. La Harina de Maíz le sale como una tela de araña y gorgojos , el azúcar se empelota. Ahora que por supuesto que hay malvivientes que hacen de esto un negocio sin importarle el dolor y el hambre ajena. Aquí lo que no hay en conciencia….Así de fácil

Ugo Biheller
18 de Enero, 2014

Querido Gaetano Es una muy buena sorpresa encontrarte en un debate en ProDaVinci que leo con mucha atención. Podemos hablar de eso si quieres, sin embargo solamente los estúpidos no cambian nunca idea, decía Winston Churchill, el gran estadista inglés. Me refiero, por su puesto a mí persona. Los tiempos cambian y así las ideas, por lo tanto, tal vez, tu te recuerda cuando te impartía clase en la Universidad. Pero no soy así seguro en esta situación que tú me llame chavista, tal vez lo fui aunque muý crítico, hoy por cierto lo soy. No creo, como católico, y siguiendo la enseñanza de Benedicto XVI y Francisco se pueda decir que la iglesia católica, por los menos en los Papas abogan por un cambio en el cual el hombre sea el centro de la economía y no el capital. Con esto no quiero comparar lo que ocurre aquí. En Venezuela hay un progresivo estatalismo muy dañino, basta observar a las colas por la escasez de rubro. Parece Europa, después de la segunda guerra mundial- No estamos cambiando la sociedad, sino vamos hacia una involución preocupante, sobre todo con este gobierno. Me gustaría continuar el debate, me puedes encontrar en facebook. Cordialmente.

Jose
19 de Enero, 2014

Sr. Ugo, y usted es profesor de una universidad nuestra?

Carlos
20 de Enero, 2014

MUY BUENA REFLEXION, LAS PALABRAS A LA LIGERA ESTAN A LA ORDEN DEL DIA.

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