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¿Por qué Venezuela, importador de gas, apoya a los exportadores?, por Marianna Párraga

Por Marianna Párraga | 4 de Julio, 2013

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El gobierno de Venezuela volvió a asistir al Foro de Países Exportadores de Gas, aunque no sea uno de esos países. Pero esta vez, en lugar de asumir una posición silente como en años anteriores, se plantó en defensa de la postura de Rusia, principal productor de gas del mundo y líder de la cruzada que busca reproducir el modelo de indexación de los precios del gas que se viene ejerciendo en algunos mercados como el asiático.

¿Qué hay detrás de toda la puesta en escena? Lo más notable es que los precios del gas han bajado sensiblemente en mercados clave como el norteamericano hasta unos niveles que permite a los principales productores del mundo afirmar que está en peligro el sostenimiento de las inversiones necesarias para garantizar el suministro futuro.

Mientras se discute si hay un “precio justo” para el gas, en países con balance energético negativo como Polonia, China y Estados Unidos se apuesta, casi a ciegas, por alternativas como el desarrollo de las cacareadas reservas de gas de esquisto o el tight gas. El túnel del gas no convencional aun no muestra una salida, pero un vasto número de naciones ya emprendió ese camino.

En el Henry Hub en Estados Unidos, principal eje del comercio mundial de gas, los precios se han precipitado a niveles ridículos. Aunque la cotización actualmente fluctúa entre 3 y 4 dólares por millón de BTU (MMBTU), durante este año tocó un mínimo de 1,82 dólares, desde un máximo de 15,39 dólares, lo que no sólo habla de la magnitud de la caída, sino de la enorme volatilidad reciente de ese mercado, similar a lo que ocurrió con los precios del crudo durante 2008.

Lo que dijo al respecto el presidente ruso, Vladimir Putin, consigue entonces un basamento válido. Se requiere un esfuerzo político común de los países productores para estabilizar el precio del gas, para que sea posible garantizar las inversiones orientadas a elevar la oferta global, que está esencialmente dirigida a sustituir combustibles líquidos por un hidrocarburo más eficiente para la generación eléctrica y menos contaminante.

Lo que Putin ve en su camino es la creación de una suerte de “OPEP del gas”, una idea de vieja data que se ha encontrado con bastantes barreras pare convertirse en realidad, esencialmente por la falta de un mercado globalizado y de una competencia dinámica entre los actores de la industria. Aun hoy en día, alrededor de 70% del gas se transa por tuberías.

Lo que se transa en el Henry Hub y otros centros de comercio de gas es marginal en comparación con la producción. En el caso del petróleo, sólo lo que se transa a través de contratos futuros de crudo en las dos principales bolsas —el NYMEX en EEUU y el ICE en Europa— ha llegado a multiplicar por diez el comercio físico de los barriles a nivel mundial, de manera que ambos mercados no son comparables ni lo serán en el futuro cercano en la medida en que la mayor parte del comercio de gas se siga haciendo a través de acuerdos bilaterales de suministro a través de gasoductos.

“El mercado del gas está creciendo y por eso existe el Foro de Países Exportadores de Gas”, dijo Iván Orellana, representante de Venezuela ante el foro, para defender la propuesta, aunque en una nota de prensa enviada por PDVSA admitió que “el mercado no está suficientemente desarrollado”.

Al margen

Mientras Putin se anticipa al momento en que sea posible ejercer un mayor control sobre los precios, Venezuela se sentó en la mesa de los productores sin acordarse de que es apenas un “mirón de palo”.

El país sudamericano se convirtió en 2007 en un importador de gas de Colombia para paliar un déficit interno de este recurso que se incrementa a diario aunque Petróleos de Venezuela produce unos 7.000 millones de pies cúbicos al día (MMPCD).

Como la mayoría de ese gas se reinyecta a los pozos para mantener a flote la producción de crudo, queda un limitado volumen disponible para atender los requerimientos del sector industrial, comercial, residencial, petroquímico y particularmente eléctrico, que ha intentando en los últimos años reconvertir su matriz con el objetivo de hacer un menor uso de la energía hidráulica y lograr una mayor generación térmica.

Poco se ha logrado al respecto por miles de razones que no viene al caso mencionar, pero las plantas eléctricas nuevas que ha instalado el Gobierno son duales, de manera que están listas para generar luz eléctrica con gas cuando este recurso esté disponible.

Todo esto para decir que Venezuela no es ni será en el futuro inmediato un exportador de gas. La delegación venezolana que asistió al Foro, encabezada por el propio Nicolás Maduro y que usó la tribuna en Moscú con fines eminentemente políticos, prometió que el país sudamericano exportará gas en el 2014, dando con ello una nueva fecha  a los dilatados planes de explotación de las reservas costa afuera, cuya planificación se inició en los años 80 y aún no ven salir la primera molécula de gas.

¿Por qué apoyar entonces a una tribuna de productores, más allá de las motivaciones políticas? Es difícil de responder.

Al apoyar la tesis del control de precios, Venezuela defiende la postura de los productores y no de los consumidores, que buscan asegurarse un suministro barato de gas en el largo plazo para mantener a flote los proyectos derivados.  Venezuela debería preocuparse en primer plano por poder alimentar de una forma eficiente los ambiciosos proyectos que requieren gas, especialmente los eléctricos, para poder salir de la crisis energética que se desató en el 2010 y que de nuevo amenaza con arreciar.

En el mediano y largo plazo, el país necesitará ingentes volúmenes de gas para apalancar los ambiciosos programas de explotación de la Faja del Orinoco, que demandarán unos 2.000 MMPCD adicionales, 28 por ciento más de lo que se produce hoy.

Si la solución en el corto plazo no es producir gas en las costas, pues en el mejor caso aún faltarían un par de años para que puedan paliar el déficit interno, ¿cuál es la solución? En los últimos años la alternativa ha sido realizar costosísimas importaciones de combustibles terminados y componentes de refinación para inyectar al mercado interno, lo cual no es sostenible en el tiempo desde el punto de vista fiscal.

Además, el gas que se importa de Colombia se paga a precios internacionales, lo cual tampoco es deseable y el año pasado se postergó hasta el 2015 la fecha en que el flujo de gas debe revertirse para devolverle al país andino el suministro que nos ha dado en los últimos años.

Venezuela no está entonces en posición de seguir al líder, Rusia, en sus ambiciones, pero los hacedores de la política energética venezolana piensan otra cosa, basando su análisis únicamente en las ingentes reservas por explotar que tiene el país, sin detenerse en el valiosísimo tiempo que se ha perdido en cambios de socios, burocracia, restructuraciones y negociaciones fútiles, mientras el país requiere con cada vez más urgencia la prestación de servicios básicos de calidad y la industrialización interna.

El discurso que emana desde el Gobierno incluso insiste en definir a Venezuela como exportador, no de gas, pero sí de energía eléctrica, aunque esto se haya realizado en una forma tan marginal como inconsistente en los últimos años.

“Cuando un país tiene exceso de gas en su balance de largo plazo, como lo tiene Venezuela, y tiene que generar termoeléctricamente para cubrir la demanda marginal, si esa termoelectricidad se alimenta con gas, entonces lo que se hace es exportar gas por cable, como se le conoce tanto en la especialidad de ingeniería de gas como de economía de los hidrocarburos, y nosotros estamos exportando gas por cable para Brasil y para Colombia”, dijo el viceministro de corolario.

Marianna Párraga 

Comentarios (7)

Carlos Subero
4 de Julio, 2013

Hola. Esta mañana desayune con un alto funcionario de cancillería quien estuvo en la gira Rusia y Bielorusia. Me dijo que la posición de Maduro fue crear una especie de OPEP del gas, pero que Putin, por el contrario, vislumbra el organismo como de intercambio tecnológico y no como un cartel.

María Montes
5 de Julio, 2013

Que lamentable toda esta situación del País y lo más triste es que ahora si no tenemos técnicos que puedan dar su opinión al respecto o proyectar las condiciones gasificas reales del País. Este es un País que ha ido muriendo tecnológicamente poco a poco y el grueso de la población que ya ha venido creciendo en estos 14 años de abusos y de robos, no entienden otro modelo de gobernar. Simplemente somos una segunda Cuba…la muestra la podemos tener en las largas colas que hace el pueblo para comprar la bombona de gas.

Joaquin
5 de Julio, 2013

Algo que le falto decir a Marianna Parraga sobre el gas en Venezuela, es el gas que se ventea y quema en los campos del Norte de Monagas (Furrial, Jusepin, Mata, etc) de manera criminal. Debido a la premura por mantener la produccion de petroleo, de tal manera que los pozos producen sin estranguladores para controlar el flujo. Por ende, se produce mucho mas gas que el que seria razonable de la operacion. Pero, de la misma manera, como se produce gas en exceso, PDVSA no tiene capacidad de facilidades de produccion para reconducir ese gas, ya sea para reinyectarlo o para tratarlo y darle un uso industrial o domestico. El resultado es un derroche vergonzoso y criminal de energia; ademas de degradante del ambiente, colaborando con el calentamiento global de la atmosfera. Dense un paseo por los alrededores de Maturin, para que aprecien los ‘fogonazos’ de gas quemandose por cientos de millones de pies cubicos diariamente. El espectaculo es muy triste y bizarro. Somos un pais sin conciencia energetica.

Eliecer Colmenares
5 de Julio, 2013

El artículo está bien orientado. PDVSA no es ni será exportador de hgas ni a corto ni en los próximos cinco años y eso si hacen inversiones en gas. Todo es política, Maduro está con Putin porque le conviene, mas nada. Exportar electricidad es otro orgasmo mental del régimen, si no pueden con el sistema interno como van a tratar de participar en uno externo donde los compromisos son mas serios y los clientes exigen su cumplimiento. Adem+as PDVSA ha demostrado que sus programas de largo plazo son puras mentiras, según ellos deberíamos estar produciendo 6 mmb y de vaina producimos 3

María Sánchez
6 de Julio, 2013

Coindido con M. Montes. El tema que expone Párraga de modo diáfano, evidencia que el país anda “lanzando flechas”, tratando de asumir un liderazgo internacional en áreas en donde se encuentra en clarísima desventaja…y sobre todo en donde las inversiones requeridas en el sector son cruciales para apalancar nuestro liderazgo…inversiones que el país no está en capacidad de enfrentar ni atraer. Pero quiero referirme a un aspecto más pedestre sobre el tema del gas. Se trata de la distribución de las populares bombonas de gas de 10kg: hasta hace apenas unos años estaba en manos de distribuidores privados que con un camión iban “campaneando” (literalmente) cada localidad al son del pregón “el gas llegó el gas”, el usuario se acercaba al camión distribuidor con su bombona vacía a cambiar por otra llena, pagando y obteniendo de modo inmediato el servicio…Actualmente la compra de las populares bombonas de gas se ha convertido en un verdadero vía crucis…..La administración ha quedado en manos de los Consejos Comunales; muchos de estos consejos no tienen red de distribución asociada para la entrega puerta a puerta; le corresponde a los usuarios llevar hasta la sede del consejo comunal la bombona vacía para el recambio. Allí mantienen un estricto control, cédula de identidad, dirección, etc, de quienes acuden en busca de una bombona. Si el usuario no dispone de transporte propio, como es el caso de muchos, éstos llegan a pagar más de 10 veces el valor de la bombona por el traslado desde el lugar de recambio hasta su hogar….con el agravante de que algunas familias pueden requerir más recambios que lo previsto por el Consejo. Además debido a la alta demanda, los Consejos Comunales han levantando censos de usuarios con el fin de controlar el número de recambios según el perfil de los usuarios, así como determinar el nivel de suministro de GLP del Consejo Comunal, que depende a su vez de Centros de Acopio de GLP que ha instalado PDVSA en cada Estado.Pensemos además que esta situación toca la puerta de más de cinco millones de familias alrededor del país, que no cuentan con servicio de gas directo…En fin, lo que vivimos en ésta y otras áreas de nuestra cotidianidad no parece del mundo real, parece de Ripley’s believe it or not…

Marielena Adrianza
6 de Julio, 2013

Definitivamente el régimen no tiene expertos ni asesores que puedan orientar los recursos hacia la obtención de beneficios para el país, para la gente. Todo transcurre entre la figuración y el dinero para sus bolsillos. No hay una política que impulse el bienestar de los venezolanos que vivimos en el país de las cavernas, sin luz, sin alimentos, sin gas, sin comodidad y opciones de desarrollo. Además de la terrible inseguridad que se vive en todo el país, incluso con guardias nacionales que matan por “equivocación” a una madre y a su hija de 13 años!!! Somos un país rico en reservas de gas y petróleo pero mientras no tengamos personas con conocimientos y amor por Venezuela, el desarrollo no volverá a verse en nuestro país. Maduro y el régimen solo buscan sostener su ilegitimidad.

corte a laser
9 de Julio, 2013

¿Por qué Venezuela, importador de gas, apoya a los exportadores?, por Marianna Párraga « Prodavinci, me ha parecido muy revelador, me hubiera gustado que fuese más extenso pero ya saeis si lo bueno es breve es dos veces bueno. Enhorabuena por vuestra web. Besotes.

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