Blog de José Ignacio Hernández

¿Podría “legitimarse” a la “ANC”?; por José Ignacio Hernández G

Por José Ignacio Hernández G. | 21 de septiembre, 2017
asamblea-constituyente

Fotografía de Ronaldo Schemidt para AFP

Luego de la reunión exploratoria para iniciar el proceso de negociación entre el Gobierno y la oposición democrática venezolana, se generó un debate en torno a la posibilidad de que tal negociación “legitime” a la Asamblea Nacional Constituyente. Muy en especial luego de que el expresidente de República Dominicana, Leonel Fernández, afirmó que “la reconciliación en Venezuela puede avanzar si la coalición de partidos opositores, Mesa de la Unidad Democrática (MUD), reconoce a la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente”.

¿Es posible legitimar o reconocer a la “ANC”? ¿Pueden las negociaciones políticas o las elecciones regionales legitimar la “ANC”?

1. Precisando conceptos

 Lo primero que debo hacer es tratar de aclarar los verbos “legitimar” y “reconocer”.

Ambas expresiones pueden ser tenidas como sinónimos. Así, la “legitimación” se refiere al origen democrático y constitucional de determinada institución. Ese origen pasa por que la institución sea reconocida como una institución legítima, lo que implica —entre otras muchas consecuencias— que sus decisiones son vinculantes. Nótese entonces que el “reconocimiento” es una característica de las instituciones legítimas: se reconocen las instituciones en tanto son legítimas, y se desconocen en tanto son ilegítimas.

¿Quién puede entonces reconocer o declarar que las instituciones son legítimas? En una democracia constitucional, solo el pueblo en el marco de la Constitución puede darle legitimidad a las instituciones. Esto último es muy importante. Hoy en día hay consenso en entender que la democracia no es solo la expresión de la voluntad del pueblo, pues es necesario además que esa expresión se realice en el marco de la Constitución. En definitiva, ningún poder es ilimitado, ni siquiera el poder de la soberanía popular.

2. ¿Quién puede reconocer a la
“ANC” como una institución legítima?

De acuerdo con lo anterior, solo el pueblo de Venezuela —titular de la soberanía— podría reconocer a la “ANC” como una institución legítima, siempre y cuando la “ANC” actúe en el marco de la Constitución.

Sin embargo, la “ANC” es consecuencia de un fraude a la Constitución, a través del cual se usurpó la soberanía popular a través de un régimen dictatorial. Este vicio es tan grave que nada ni nadie podría acomodarlo: la autoridad que surge de una usurpación siempre será autoridad usurpada.

¿Podría el pueblo de Venezuela, en un referendo, legitimar la “ANC”? La respuesta a esta pregunta es compleja. Alguien podrá decir que sí podría, pues el pueblo, como soberano, puede legitimar a cualquier institución. Otros dirán que no, pues el pueblo solo puede expresarse sobre materias que son constitucionales.

Me inclino por la segunda interpretación. Ni siquiera el pueblo podría legitimar a la “ANC”, pues ésta nació de una usurpación a la Constitución. Incluso, ya el pueblo ha expresado su desconocimiento a la “ANC”: lo hizo por medio de la Asamblea Nacional y lo hizo de manera directa en la consulta del 16 de julio.

4. ¿Un matrimonio imposible?

 Lo anterior permite explicar por qué, desde un punto de vista constitucional, la “ANC” no puede “convivir” con la Asamblea Nacional, y por qué ésta no puede “reconocer” a la “ANC”.

En efecto, la “ANC” carece de legitimidad de origen, algo que ni siquiera la Asamblea Nacional podría remediar. Además, la “ANC” fue creada como un poder absoluto e ilimitado, que según sus propios Decretos Constituyentes, controla a todos los Poderes, incluyendo a la Asamblea Nacional.

Esto quiere decir que, en realidad, ha sido la “ANC” quien ha desconocido a la Asamblea Nacional.

Como alternativa, podría plantearse la convivencia entre la “ANC” y la Asamblea Nacional bajo dos condiciones: (i) que la “ANC” se limite a aprobar una nueva Constitución que debe ser aprobada en referendo, renunciando por ello a ejercer sus “súper-poderes”, y que (ii) la Asamblea Nacional sea rehabilitada en su condición de legítimo representante de los venezolanos, para que sea ella quien lidere el proceso de transición hacia la democracia.

Políticamente esto supondría un avance importante, pues la “ANC” dejaría de actuar como un gobierno de facto. Pero queda el problema de la ilegitimidad de la “ANC”, incluso, para discutir una nueva Constitución.

5. ¿Y las regionales?

 Participar —o no participar— en las regionales nada tiene que ver con la “legitimidad” de la “ANC”. Por el contrario, las regionales son unas elecciones que deben realizarse en el marco de la Constitución, cuya protección y rescate fue uno de los puntos aprobados en la consulta popular del 16 de julio.

Por ello, si algo puede legitimarse con la participación popular en las elecciones regionales es precisamente la Constitución. Ello, a pesar de que no existen condiciones que garanticen que esas elecciones serán libres y transparentes.

6. ¿Puede la negociación política reconocer a la “ANC”?

 El solo anuncio de reuniones exploratorias para una negociación entre el gobierno, la “ANC” y la oposición democrática, ha sido considerado por algunos como un reconocimiento de la “ANC”.

¿Negociar con la “ANC” no implica reconocer su existencia?

Vayamos por partes. La “ANC” no existe como una institución jurídica democrática, pero sí existe como un órgano de facto. Desconocer la “ANC” no puede llevarse al extremo de negar su existencia, lo que es un hecho real. La “ANC” existe, sin duda. Como un poderde facto, pero poder al fin.

Por ello, negociar con la “ANC” las condiciones para el restablecimiento de la Constitución no implica reconocer jurídicamente a ese órgano. Por el contrario —como aclaró la MUD— toda negociación con la “ANC” parte de desconocer a ese órgano como una institución legítima. Ni en el comunicado de la MUD, ni en las declaraciones del Presidente de la Asamblea Nacional, se ha asomado que la oposición democrática podría reconocer a la “ANC”. Se insiste, más bien, en lo contrario, esto es, en defender el restablecimiento de la Constitución, cuya vigencia ha sido afectada, precisamente, por la “ANC”.

Con lo cual, negociar con la “ANC” no legitima a ese órgano. Todo lo contrario: la negociación podría justificarse por cuanto ese órgano es ilegítimo.

7. ¿Y por qué negociar?

 Quedaría una última pregunta: ¿por qué hay que negociar la normalización constitucional del país? Hay varias razones que podrían justificar tal negociación, desde un punto de vista constitucional.

Lo primero, es que la comunidad internacional —que ejerce, hoy día, un rol fundamental en la crisis venezolana— ha insistido en una solución negociada. Emmanuel Macron, por ejemplo, ha insistido en promover negociaciones. Una estrategia acertada de la oposición democrática debe ser plantear condiciones mínimas para la negociación —orientadas a la normalización constitucional del país— para que sea el gobierno, o más bien, el régimen de la “ANC”, quien rechace esas condiciones. Esto evidenciaría frente a la comunidad internacional que no hay voluntad política del régimen para contribuir al restablecimiento de la Constitución, lo que podría justificar nuevas medidas orientadas a crear incentivos para promover ese restablecimiento.

Lo segundo, rechazar toda negociación, es apoyar una salida exclusiva por la fuerza. Esto es, derrocar al gobierno y al régimen dictatorial de la “ANC” solamente con el uso de la fuerza, lo que difícilmente conduciría al restablecimiento de la Constitución.

En tercer lugar, la negociación luce como el mejor camino para promover la normalización constitucional hacia la consolidación de un gobierno democrático estable, o como se dijo en la consulta del 16 de julio, un gobierno de unidad nacional. Debo aquí recordar, por cierto, que en ninguno de los puntos de esa consulta se prohibió promover negociaciones políticas, en el entendido de que el cumplimiento de esos puntos puede ser consecuencia, precisamente, de tales negociaciones.

En cuarto y último lugar, la experiencia demuestra que los procesos de transición democrática pasan siempre por negociaciones. A veces esos procesos inician con negociaciones. En otros casos la negociación aparece al final de la crisis política de los regímenes dictatoriales. No está de más recordar que, entre sus muchos significados, la Constitución puede ser entendida como un pacto político, producto precisamente, de negociaciones.

En el caso venezolano hay además una particularidad que puede ser una ventaja: la oposición democrática controla a la Asamblea Nacional, que carece de poder jurídico pero tiene sobrada legitimación democrática para ordenar —y liderar— el proceso de transición en Venezuela hacia una democracia constitucional, tal y como es reconocida por la comunidad internacional.

José Ignacio Hernández G.  José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la UCV y UCAB. Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez

Comentarios (18)

FEDERICO GARCÍA
21 de septiembre, 2017

Tal negociación debe dejar claro las condiciones que regirán el referéndum para la aprobación o improbación del proyecto de Constitución elaborado por la ANC de facto, para evitar se repita el mismo esquema ilegal utilizado para su elección y que permitió al oficialismo el mantenimiento del poder por esta vía. El CNE debe garantizar el referéndum sobre la nueva carta magna en los términos que establece el Art. 63 de la Constitución vigente: Votación libre, universales, directas y secretas.

José Malavé M.
21 de septiembre, 2017

¿Y si se planteara en la posible negociación a abrirse entre gobierno y oposición el cese o suspensión de esta “anc”, y se propusiera, en todo caso, el sometimiento a referendun consultivo de la convocatoria a una Constituyente con otras bases comiciales, semejantes a las de 1999?

Oswaldo Campos
21 de septiembre, 2017

Las cosas por su nombre Dr. Jose Ignacio Hernandez, si el camino para restaurar la constitucionalidad, que de paso ha sido este gobierno el que ha hecho todo para desconocerla y destruirla, hay que reconocer la existencia de la ANC y aceptar la coexistencia pacifica con la AN, sujeto a que la ANC se limitara a redactar una nueva constitución cuya aceptación final sera ratificada por el pueblo en un Referendum Nacional, en aras de establecer un gobierno de unidad nacional, habremos claudicado como garantes de la democracia en nuestro pais, ya que al final habremos aceptado que el gobierno se saliera con la suya, al haber violado la constitucion y todo lo demás, seria como la mujer cuyo marido tiene una amante y esta pasa a reconocer la otra y a convivir y aceptar la existencia y la convivencia con la otra familia, de pinga pues, que genialidad.

Inés
22 de septiembre, 2017

Gracias José Ignacio por este artículo tan esclarecedor. Voy a difundirlo. Es lo que necesitamos en estos momentos para minimizar la abstención.

MARIA SOL PEREZ SCHAEL
22 de septiembre, 2017

Favor aclarar: La ANC es sin duda un hecho real pero eso no significa que sea un PODER. El poder necesita obediencia. Hasta ahora ni la comunidad internacional ni el país en referendo la reconoce, por lo tanto, nadie la obedece. ¿Cuál sería el objeto de una negociación con un poder que no existe? Acláreme eso por favor. Da la impresión de que la oposición se juega su futuro negociando con algo que no existe… parece tonto ¿no cree?

carlos
22 de septiembre, 2017

Con el debido respeto a quien se atreve a calificar de que la “ANC es consecuencia de un fraude a la Constitución”, déjeme indicarle estimado, su legalidad y legitimidad de este Órgano del poder nacional. Léase usted el texto constitucional Capítulo III De la Asamblea Nacional Constituyente, artículos 347,348,349 y 350; en este último lo ejerció el verdadero pueblo de Venezuela.

carlos
22 de septiembre, 2017

Quienes de forma manifiesta a la opinión pública nacional e internacional con apoyo bien definido a los que llaman paladines de la “democracia” en Venezuela (MUD), déjeme recordarle los sucesos del 11, 12 y 13 de abril del 2002; como los mismos de hoy día,reinciden en no reconocer los poderes públicos, para entonces los disolvieron en un instante “que vil violación de la democracia prostituida la de estos paladines. Reitero mis respetos a quien dice ser un parcial analista de los acontecimientos y construcción de nuestra historia narrada por nuestro propio pueblo, al cual pertenezco. Seamos más equilibrados y dignos en darle a la República Bolivariana de Venezuela una mejor historia, donde las futuras generaciones se sientan orgullosas de pertenecer a tierras de Libertadores y defenderla de imperios conquistadores y de sus lacayos traidores al padre de la patria Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios.

carlos
22 de septiembre, 2017

Espero de usted una respuesta manifestando de su parte la misma intención de respeto hacia mi persona y así sostener un debate reconociendo errores, que se existen en cualquier sistema o régimen de gobierno. E-mail: guevarach13@gmail.com

Amador
22 de septiembre, 2017

El reconocimiento de la cubana ANC significaría el fin de la movilización, hay cientos de detenidos torturados, por ejemplo con el comenalgas, decenas de muertos que merecen un respeto, si la MUD reconoce la ANC fin se acabó, nadie va a volver a salir a la calle, al menos no con un parido de la MUD. ¡¡¡VERGUENZA!!!

Alejandro Bustamante
22 de septiembre, 2017

En respuesta a Federico García. Estimado, todos los actos que resulten de una ANC que es ilégítima e ilegal desde su origen, son absolutamente nulos. ¿A ud le consultaron si quería cambiar la constitución? A mi no. Y si se va a cambiar la constitución sera después de recuperar y estabilizar la vida auténticamente democrática de la nación. Con respecto al actual CNE, es parte del regimen ya este régimen poco le importa lo que diga la CRBVsobrada evidencia existe de su parcialidad política. Un abrazo

Alejandro Bustamante
22 de septiembre, 2017

En respuesta a Carlos. Usted, yo y otros tantos millones de venezolanos somos el soberano, quien debio ser consultado si queria cambiar la constitución. Se entiende que ud es partidario del oficialismo de alli su afirmación. Usted argumenta en defensa de la actual ilegitimidad de la ANC el hecho de que en el 2002, se violentó la constitución. Siguiendo ese argumento la ocurrencia de una falta hace que la norma que lo prohibe sea injustificada. Su exposición dista mucho de ser equilibrada

Ruben Hurtado
23 de septiembre, 2017

Eso que llama el régimen como “asamblea nacional constituyente” tiene todas las falencias que en sistema democrático deben cumplir las instituciones que pretendan existir. Burlo la Constitución cuando no fue producto de la voluntad del poder originario y soberano; violento los principios constitucionales y legales de representatividad, universalidad, proporcionalidad de los actos electorales; burlo los lapsos legales y reglamentarios del proceso de consulta; se hizo con la intromisión descarada del régimen, cometiendo delitos de uso de recursos públicos por una parcialidad, por mencionar algunas de las atrocidades que le dieron origen. Ademas la forma abusiva con que las comadres del cne armaron todo el entramado de bases comiciales, la manipulación del registro electoral, la inscripción de sus candidatos sin existencia de listados, ni revisión de los mismos, improvizacion de los procesos. Luego la escuálida participación, de no mas de 3 millones, que no aguantan una auditoria.

Ruben Hurtado
23 de septiembre, 2017

Refrendado lo anterior por la denuncia de la empresa Smarmatic. Esto conformo el mayor fraude electoral de nuestra historia. Pero ahí esta, y a ella el régimen se aferra como tabla salvadora. Y cualquier proceso de arreglo para superar nuestra crisis, la tragedia que vivimos, debe hacerse a conciencia que es negociado con este régimen. Nada fácil la tenemos, la confianza debe privar, y los costos que corresponda a los factores democráticos ojala sean los que en Justicia correspondan.

Evelia
23 de septiembre, 2017

Aclaratorio y tranquilizador artículo. Gracias por la información.

Manuel Gil
23 de septiembre, 2017

La misma pregunta que planteo siempre y que, según resultados, ningún especialista quiere responder. Si la ANC se arroga poderes absolutos y, en consecuencia, todos los poderes y autoridades nacionales le son subordinados, quiere ello decir que tienen autoridad sobre alcaldes y gobernadores. ¿Para qué entonces concurrir a las urnas, en particular la MUD y otros sectores opositores, si la ANC puede eliminar dichas elecciones, desconocer los resultados, suspender a gobernadores y alcaldes como si tales elecciones no hubiesen tenido lugar?

H.Augusto Pietri
24 de septiembre, 2017

De convalidar, legitimar o darle legalidad a ese esperpento lleno de mamarrachos leguleyos, llamado ANC , que implosiono al mismísimo CNE de la “tendencia Irreversible” y sus socios Smart-Tricky, de aventura electorera, la MUD labraría para sí y la historia, su lápida en mármol con el justo epitafio para su desempeño.

No es el momento de las negociaciones en trastienda, deben ser claras y abiertas para que terminen en un referendo como se hizo en otros países para aprobar o rechazar acuerdos q definan el futuro de un país entero, la justicia y también la reconciliación.

Se puede pasar a la historia de 2 maneras; ojalá y nuestros líderes escojan la correcta para beneficio de todos.

Wladimir Ylich Bolívar Davidson
24 de septiembre, 2017

La írrita e ilegítima ANC es la prueba más obvia de la vocación totalitaria del Sr. Maduro y sus adláteres. La historia los juzgará y tendrán que responder por sus atropellos.

Maximilian L G Grüber
26 de septiembre, 2017

“Contra los hechos no valen los argumentos”, nos repetía un profesor, es lo primero que me vino a la cabeza al leer esta lección, gracias. Si a legitimidad vamos, la presidencia de Maduro no es mucho más legítima que su infame engendro, bautizado como asamblea nacional constituyente, que no es asamblea -no reúne las cualidades de ninguna de las cuatro acepciones de la RAE http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=asamblea ni es nacional, ni constituye otra cosa más que un monumento al fraude. La presidencia del ciudadano -solo él sabe de cuántos y cuales países- Maduro, es de muy dudosa legitimidad de origen, e indiscutible ilegitimidad de ejercicio. A mayores, Maduro fue declarado ausente del cargo, que detenta desde la fecha en que la constitucional Asamblea Nacional legalmente vigente determinó su abandono de la presidencia, pero de hecho la okupa. Consintiendo negociar con Maduro, no veo por qué no negociar con un elemento -numeroso- más de su banda. Negociar, lo de dialogar es historia.

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