Blog de Willy Mckey

NO y los síntomas de la alegría [+ videos], por Willy McKey

Por Willy McKey | 10 de Abril, 2013
4

“Antes que nada quería mencionarles
que lo que van a ver a continuación
está enmarcado en el actual contexto social

 

Las lecciones de la semiótica. Una campaña electoral con todo en contra puede resultar ganadora. Le basta ser convincente, coherente y aglutinadora. La historia es el spoiler de películas como NO, el filme de Pablo Larraín. Todos sabemos lo que va a suceder, pues reconstruye el relato de una campaña que sacó a la dictadura de Augusto Pinochet a través de un plebiscito. Pero Larrain aprovecha que reelaborar un evento histórico brinda la posibilidad de escoger el punto desde dónde se va a contar. Uno de los méritos de este guión es que sitúa el conflicto en la dificultad de hacer coincidir a quienes tienen un objetivo común pero motivaciones distintas. Así se tenga la fórmula.

Imagen de previsualización de YouTube

Hay lecciones comunes que aparecen en eventos tan disímiles como La España de 1976 o el Chile de 1988. Se repiten en cualquier ocasión en la que una oposición política deba contender a un gobierno convertido en juez y parte. Son las lecciones que han elevado la credibilidad de la semiología moderna aplicada a la política en las últimas décadas. PRIMERA. Sólo quienes quieren ganar pueden ganar. SEGUNDA. Una campaña política se hace para convencer al otro y considerar al propio, no el viceversa. TERCERA. Mientras más radicales sean los argumentos ideológicos de un actor político, mayor será su incapacidad para entender la eficacia de los argumentos emotivos. Y convencer amerita argumentos emotivos y argumentos políticos.

Imagen de previsualización de YouTube

La primera lección. Toda campaña electoral depende de un factor que parece absurdo contemplar, pero que es determinante: quienes la emprendan deben querer ganar. En la película queda claro que quienes no consideran esa opción logran ver todas las  oportunidades para la denuncia y la legitimación que permite el espacio político para exponer sus argumentos, así sea de manera limitada. Y tienen razón: esos espacios existen, son reales y eficaces, pero sólo para la denuncia y legitimación. ¿Pero qué pasa cuando se quiere ganar? Cuando se quiere ganar, la idea de “Hay que ocupar los espacios para no perderlos” evoluciona a la fórmula “Ganar depende de ocupar los espacios de la manera correcta”.

Imagen de previsualización de YouTube

Que el electorado aprenda la primera lección no es tan difícil como que las fuerzas plurales lo incorporen en sus agendas. El electorado se permite el contagio, son los dueños de la esperanza, son la fuerza deseante. Pero cada fuerza política cree saber lo que hay que decir y se niega a escuchar lo que se puede decir. Y eso sólo se remedia mostrando una posibilidad real y verosímil del triunfo.

En el caso chileno, esto no tuvo que ver con el poder ni con las instituciones que eran rehenes de ese poder, sino con el factor primario que tiene que caracterizar a toda opción ganadora: la posibilidad de ser más gracias a ofrecer un futuro mejor.

En la película —que en este caso equivale a decir que en la historia— queda demostrado que un futuro es una idea capaz de aglutinar a muchas más personas que un pasado acordado, sea repetido o sea reivindicado. Los primeros sorprendidos en la victoria son quienes la obtienen: en ocasiones, los ejecutantes de una campaña están tan cerca de los números que son incapaces de considerar la posibilidad, siempre azarosa, del triunfo del bien.

La segunda lección. El elector captado está demasiado cerca de sí mismo y quiere que le hablen a él, no al otro. El electorado cautivo quiere ser el objetivo central del mensaje, pero eso no consigue votos nuevos. Sin embargo, critica la campaña: dice que se equivoca, que no hay verdad, que él no se consigue en ella. Mientras tanto, el elector contrario duda de cada argumento político que se utiliza, pero no puede evitar ceder al contacto por las coincidencias que existen. Escucha. Y si escucha se busca. Y si se busca se encuentra.

¿Cómo la franja del NO pudo dirigirse a apetitos tan diversos? Pues entendiendo que su pluralidad es una fortaleza y no una fragmentación. Ideas múltiples complementándose entre sí, acompañándose. Sólo así dieron con una idea vital: que cada individuo comparara lo que quería en sus futuros con las condiciones que ofrecía el régimen militarizado. Ese régimen que apoyaba el SÍ y se vio de pronto con las manos casi vacías: sólo le quedaban el miedo y Pinochet. Y la franja del NO, con múltiples enfoques, afectó la imagen de Pinochet.

Imagen de previsualización de YouTube

La victoria en las condiciones del plebiscito contra Pinochet no dependió solamente de que los argumentos eran verdaderos y en ellos residía la justicia. La capacidad para convencer al otro reconociéndolo, sin anular su individualidad, fue un factor de enorme peso. Pero esto tuvo que suceder primero dentro de las filas de los políticos del NO. Y la eficacia de esa estrategia convirtió a cada uno de ellos en una caja de resonancia de la campaña, traduciéndose en que cada chileno opositor entendiera que para convencer al otro era necesario acercarse, entenderlo y luego argumentar.

La tercera lección. La película muestra cómo, en la primera exposición del concepto de la campaña del NO, la reacción de algunos políticos que formaban parte de la coalición es rotunda: ataca desde la moral, la justicia y la reivindicación histórica. Uno de los líderes se niega a entender que convencer a alguien que piensa distinto es un proceso de inclusión, no de imposición. Cuando el personaje de Gael García Bernal interpela a Carmen, la mujer que colabora con el cuidado de su hijo y piensa votar por el SÍ, es determinante para entender esto. Ella dice que está bien. Pero bien de acuerdo con un pasado que ha sido convertido en un monstruo por el discurso oficial.

Ambos personajes son víctimas de convicciones nobles que también nublan. Son eso que el NO debe conciliar. Justifican el ejercicio creativo de demostrar que el NO representa el futuro y no el pasado reinventado por el gobierno militar. Era la posibilidad de superar juntos el espejismo que la pacificación puso delante del pueblo chileno para poder recuperar la oportunidad de imaginar juntos. Y para eso era necesario conectar precisamente con esos chilenos que estaban convencidos de que ese espejismo era el único paisaje posible. Pudo hacerse considerando a ambos pero siempre buscando el voto del otro:

Imagen de previsualización de YouTube

Frente a los himnos, la imagen de los militares y un discurso que durante quince años se había agotado, el NO logró juntar en una campaña los dos significados de la palabra sentido: todos iban en la misma dirección y amparados bajo el mismo significado. Fueron los mismos jefes de tropa y miembros del alto mando militar quienes le exigieron al dictador Augusto Pinochet que reconociera los resultados. Los monstruos temidos habían formado parte de una pesadilla: ni los militares, ni los violentos ni los jerarcas del poder pudieron negar una victoria rotunda que tuvo en la participación de los chilenos la clave final.

Una estrategia ganadora es algo que también depende de los errores que cometa el contrincante. Eso le sucedió a la franja del SÍ: se encontró ahogada en su confianza. Decían que nadie vería estas piezas audiovisuales y que mientras afuera de Chile todos desearan tener un Pinochet, adentro conservarían el de ellos. Pero la alegría los puso a reaccionar ante un concepto imbatible. Y en una campaña electoral quien reacciona lo hace por una sola razón: ya no controla la agenda política.

Sólo votando podían ganar. Y votaron. A veces la simpleza de obedecer deja de ser un talento para convertirse en un exceso de confianza. Y entonces resulta posible ver a la coherencia triunfar por encima de la disciplina. Eso y que el Futuro es un asunto indetenible.

Imagen de previsualización de YouTube

Willy McKey  Poeta, escritor y editor. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey y visitar su web personal.

Comentarios (4)

Edgar Barrios
10 de Abril, 2013

El futuro se construye sobre la base de lecciones y tu articulo lo es Willy. Gracias

Alexandre Daniel Buvat
10 de Abril, 2013

“El futuro es real solo como una concepción en presente….y el presente es tan incierto” (Borges) Y añadiríamos mas aún si el presente es el de miles de seres que conceptúan al futuro desde su propia realidad de hoy (La cita pese a las comillas no es textual, solo de memoria)

dignora
11 de Abril, 2013

Excelente película y extraordinario su análisis,la he visto dos veces… hay tanto parecido con el secuestro de poderes en Venezuela que se identifica uno.

Ingrid
2 de Mayo, 2013

Ejemplar para nuestra situación política en Venezuela. Desde yá hay que estar trabajando hacia un referendo revocatorio que exprese contundentemente la voluntad de la mayoría. Los errores cometidos enseñan y los dirigentes políticos deben utilizar ese aprendizaje en la estrategia para la proxima oportunidad.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.