Blog de Willy Mckey

Nicolás Maduro, la memoria y los uniformes; por Willy McKey

Por Willy McKey | 17 de abril, 2017
Fotografía de AVN

Fotografía de AVN

¿A usted esta imagen no le recuerda nada reciente más allá del color caqui dominante? A algunos les puede resultar una escena mínima dentro de un recorrido accidentado, pero hoy hubo un quiebre político en eso que llaman “la narrativa” de Nicolás Maduro. Y tuvo lugar durante la celebración del aniversario de la Milicia Nacional Bolivariana de Venezuela.

Es muy probable que el recuerdo que despierta la escena de la fotografía pasara desapercibida si los encargados de las comunicaciones hubieran dejado correr algunos días más. Quizás el asueto de Semana Santa nos hubiese reseteado la memoria, si no fuera por los monigotes de Judas adornados con huevos y vegetales estallados en Domingo de Resurrección. Pero eso no pasó. Hoy parece inevitable pensar en San Félix al ver en televisión a Nicolás Maduro a bordo de un vehículo descapotado y rodeado de gente que avanza a su alrededor.

Ésa es la reminiscencia. El mismo hombre. El mismo tipo de vehículo. El mismo afán mediático de verse acompañado. Todo en la escena es aparentemente igual. Sólo que ahora hay una variante evidente y (muy) controlada: la obediencia obligada por el uniforme.

El calco de la imagen, al menos en la escala comunicacional, puede dar la impresión de que se intenta sustituir un tumulto por otro: como si la imagen del hombre que no es vitoreado por el pueblo deba ser reemplazada por la del líder que, al menos, tiene una milicia.

Se pretende que el chascarrillo de hace unos días sea suplantado por la imagen del político fuerte.

Y aunque el Ministro de la Defensa en su intervención dejó saber que hay una Fuerza Armada Nacional que le jura “lealtad incondicional” al presidente Maduro (dejando a la Constitución para otras partes del discurso), hay que subrayar que en esta imagen no se habla del Ejército.

No son los soldados quienes lo acompañan.

No es la tropa la que llena los ojos del mandatario.

Es otra cosa lo que pretende el encuadre, el framing de este evento.

Los síntomas intentan comunicar que, haya pasado lo que haya pasado durante las últimas semanas en San Félix y en resto el país, hay un pueblo que parece no cuestionar a Nicolás Maduro.

Y da la casualidad de que ese pueblo es un pueblo uniformado, un pueblo en armas.

La suma de factores se agrava cuando el mandatario decide, en los espacios más obvios del discurso, que una frase como ésta sirva de remate:

“Si algún día ustedes ven noticias de que la traición y la ultraderecha han pretendido imponer alguna forma de Golpe de Estado, salgan como el 13 (de abril de 2002) a tomar el poder total de la República”

Las palabras de Nicolás Maduro convocan en la memoria un evento que todos los venezolanos recordamos por un saldo lamentable. Y lo hace justo 48 horas antes de que tenga lugar una manifestación nacional que exige el retorno del Estado de derecho, coordinada por líderes de una oposición política sobre la cual, hace apenas unas horas, difundió unos videos cuyos compromisos con la legalidad y la Constitución no corresponden al tenor del primer mandatario de una nación democrática.

Cuando Nicolás Maduro advierte que Diosdado Cabello y Darío Vivas convocarán a lo que definió como “la más gigantesca marea roja que nunca antes se haya visto en la historia”, su fin discursivo cumple los objetivos de trazar unas coordenadas temibles para cualquiera que recuerde lo que sucedió en 2002. Y además lo hace rodeado de una masa de milicianos que no existía entonces, dando la impresión de que ahora hay más herramientas a favor del Poder, más fuerza.

La fuerza es, hoy por hoy, el único argumento que tiene el Poder para distraer al sujeto político que lo emplaza a cumplir sus obligaciones. Trauma vs. Imaginación.

Todo este framing desplegado por el Poder en la guerra de los símbolos, obliga al liderazgo opositor a hacer algo que posiblemente nunca antes ha logrado con mucho éxito: tener un manejo transparente de las expectativas de la acción del 19 de abril, acompañar el entusiasmo de su militancia y sus simpatizantes y, sobre todo, empezar a imaginar unos espacios de gobernabilidad y hacerlos verosímiles.

El Poder se ha mostrado frágil y exhibe unas fuerzas que, al parecer, son el sustituto del músculo popular.

El Poder sabe que el sujeto político es subsidiario del sujeto que recuerda.

El Poder entiende que ese individuo político que somos no es otra cosa que lo que permite que nuestra memoria sea.

Y la única manera que tiene el sujeto político de emanciparse del yugo del sujeto que recuerda es poder imaginar otro escenario.

Sólo revirtiendo esa fuerza del recuerdo y ofreciéndole una opción de futuro más clara y potente se pueden vencer los miedos de la memoria.

Sólo así podrán convencer al militante de las fuerzas contrarias de que existe una mejor opción que salir a matarnos por un espejismo totalitario, tan decimonónico como esa noción del “poder total de la República”.

Cuando el miedo quiere usarse como un arma en la política, no se usan las amenazas, sino los recuerdos.

Quizás ha llegado el momento de que el liderazgo opositor ya no se limite a mantener la simple promesa de la Unidad y tenga que convertir la Gobernabilidad en el nuevo eje de su coalición.

Tal vez llegó la hora de mostrar sus ganas de ser gobierno y ponernos a imaginar que eso es posible.

Willy McKey  Parte del equipo editorial de Prodavinci. Poeta, escritor, docente y editor de no-ficción y nuevo periodismo. Especialista en semiología política y conceptualización creativa. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey Haga click acá para visitar su web personal.

Comentarios (18)

Lucía Galota
17 de abril, 2017

Justamente hoy venía pensando que cada vez más leo y oigo a gente común hablando del nuevo gobierno, del próximo gobierno, como un hecho que imaginan que va a suceder pronto. Pensaba justamente que era importante volver sólida esa imagen en el colectivo como estrategia psicológica, en la que se apela a la fuerza del inconsciente colectivo y al poder de una imagen anticipatoria de un deseo impregnado de enormes posibilidades. Muy bueno tú análisis.

Diógenes Decambrí.
17 de abril, 2017

Admirable sería que hiciera su paseíllo sobre jeep descapotado, pero sin los mercenarios uniformados. Que le diera a su estructura de transformer gigantesco, un baño de multitudes, pero yendo con la “primera combatiente” y dos o tres edecanes, de regreso triunfal a prodigarse en amoooor por Villa Rosa en Margarita, o en San Félix, estado Bolívar.

chemo59
17 de abril, 2017

La eterna historia del subdesarrollo, siempre saldrá un caudillo a decir que hará lo que los ciudadanos no hacemos, lo encumbraremos al poder y luego seremos traicionados por la bajeza humana de siempre querer imponer la voluntad y los interereses de unos pocos por sobre de los de la mayoria indolente. Nuestra naciente Democracia cae herida por la debilidad no de si misma si no de los hombres que debian protegerla y llevarla a dar el mayor y mejor servicio a los ciudadanos, La sala constitucional a devenido a transformarse en guarida de pillos y serviles a propositos bastardos en vez de ser la academia de las leyes y garante del cumplimiento del maximo contrato social de la república, la carta magna, hoy ultrajada en muchos de sus enunciados se encuentra sin defensores de su cumplimiento, nuestra democracia en ves de evolucionar a la ontocracia devino a una estratocracia con la caterva emanada del mismo seno de las FAN y de las rémoras de una izquierda llena de resquemores.

Jose Espinoza D
18 de abril, 2017

Estos milicianos son los restos del poder popular del chavismo, no les ha ido tan mal y todavía le acompañan pero pertenecen a un estamento que en lineas generales muy mal que le ha ido. El acto de ayer puede ser intimidante pero los milicianos no son lo que mayor preocupación me traen. Me preocupa el generalato sumiso, esos rollizos “caballeros” que desde sus guarniciones nos amenazan con sus vergonzantes proclamas de fidelidad a un sistema que pensamos agonizante, su fenotipo, si se fijaron, remeda a personajes de los carteles mexicanos de la droga, un Chapo por allá , un Señor de los Cielos más allá y otros quye no recuerdo. Al final, el inefable patán del garrote concluye diciendonos —“y no se van, se quedaran hasta el miercoles”— una suerte de —“ven a mí, que tengo flor”—. Ya te veré correr pajarito….Bien McKay.

Alberto Balza
18 de abril, 2017

Lo que se teje en esta maraña terrible que es la vida política y social del país, es digna de ser parte de un relato kafkiano. ¿Cómo apartar las dudas sobre la eficacia de la oposición? muy difícil, pues mientras el desastre nacional siga su curso, y ellos no sintonicen sus actuaciones en conjunto, nuestro escepticismo se acrecentará, y con el apóstol Tomas, y muchos de mis compatriotas, nos tocará seguir diciendo: “ver para creer”.

Will jim
18 de abril, 2017

Una represión peregne al difundir un mensaje de retomar un poder si llegase a ser perdido, pero lo que en realidad esconde ese mensaje es el miedo que posee este gobierno porque sabe que no tiene apoyo popular sino apoyo armado y ese apoyo tarde o temprano lo abandonara porque la FAN nunca apoyara a un civil como apoya a un uniformado, con esto quiero decir que maduro no es Chávez y la gente ni los uniformados saldrá a la calle a apoyarlo cuando este gobierno caiga.

Manolo Centeno Villarroel
18 de abril, 2017

Excelente!!!.

LUIS HERANDEZ
18 de abril, 2017

ME GUSTA, SIGAN SANGRANDO POR LA HERIDA, USTEDES NUNCA TENDRAN EN SUS FILAS ALGUIEN QUE REUNA MIL PERSONAS

Javier Borges
18 de abril, 2017

Cuando Nicolás Maduro advierte que Diosdado Cabello y Darío Vivas convocarán a lo que definió como “la más gigantesca marea roja que nunca antes se haya visto en la historia”, me cuesta evitar pensar en los memos internos que ya hemos recibido “funcionario publico que no asista a dicha convocatoria sera destituido”. Esto es un marathon y es una lucha de perseverancia, gracias a dios ya tenemos fondo y muchos kilometros para seguir luchando.

Migda Elizabeth Soto
18 de abril, 2017

Este escrito parece un capítulo de historia. Me encantó su lectura y sentí el fresquito de tiempos de cambios!!

@manuhel
19 de abril, 2017

Excelente artículo.

Ahora, volviendo al presente, dejando la reminiscencia de lado, es vital para la MUD tomar control de la agenda. Va por buen camino. Hablar de ir a Miraflores sería desviarse otra vez. Ojalá no lo hagan, no lo insinúen, no lo planteen.

No veo necesario sacrificar vidas, confrontar en el territorio donde el gobierno tiene su fortaleza, que son sus paramilitares armados y con licencia para disparar, sin reservas, porque saben que no tienen nada que perder ni muertos que pagar.

La oposición puede regarse por Caracas, sin ir al centro. Meter presión desde los bordes, moviéndose siempre por sitios donde se sientan seguros, porque la dirigencia opositora es responsable de la vida de quienes le apoyan y entre las responsabilidades, velar por la vida de sus heroicos marchantes es prioridad.

Esto es un maratón. Ir a Miraflores es tomar atajos innecesarios y podría ser un error costoso.

Desde la periferia se le está haciendo mucha presión al gobierno, hay que insistir.

Ana Borrero
19 de abril, 2017

La verdad gracias me nutro de sus conocimientos, los venezolanos no éramos políticos, sino felices. Me reconforta los aires de cambio. la imagen me habla de la miserableza humana, es bicolor. Van a un funeral.

Coromoto Guzmán
19 de abril, 2017

Mire las marchas el día de hoy y luego vuelva a escribir, pero ahora desde el código deontológico que debe acompañar a quien usa los medios de disfunción para informar a la ciudadanía. Respete además la inteligencia de los nuevos sujetos políticos que somos hoy día los venezolanos y venezolanas que estamos en la capacidad política e ideológica para analizarla realidad social que tenemos.

Emilse Quintero
19 de abril, 2017

Pronto estaremos libres,al despiadado opresor le llegará la Justicia Divina VENEZUELA LIBRE gritaremos pronto.

Ana Maiz
19 de abril, 2017

Sin desperdicio Willy

Walter Cianferra
19 de abril, 2017

Extraordinaria reflexión

Este artículo debería ser obligatoria lectura para quienes pretenden liderazgo

Rafael Angulo
20 de abril, 2017

Armar a la milicia es una mala idea. La sola existencia de una milicia es repugnante, ¿quiénes son sus enemigos? ¿nosotros, el pueblo? Mi vecino es miliciano y a mis 66 años lo tengo que ayudar a bajar las escaleras, y ¿que vas a hacer con un fusil Julián? Me responde decidido: Salvar la patria. ¿De quién? le pregunto, de los malditos de la derecha, me dice una vez que está a salvo en planta baja.

No me atrevo a calificar a este gobierno, pero sé que será recordado.

Evelyn Frankiz
20 de abril, 2017

Hace años cuando el gobierno le hizo la guerra a RCTV y Globovisión sabían el poder de lo mediático. Ahora lo utilizan indiscriminadamente y a su favor. Así como el régimen acomoda la narrativa y utiliza simbología de la oposición como la gorra, palabras y frases para apropiárselas y reescribir la historia, pues quizá del otro lado debería haber un equipo que se encargue de hacer lo propio. ¿Qué tal una imagen de los líderes opositores en un jeep descapotado siendo ovacionados? Mínimamente serían “trending topic”

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