Perspectivas

Nadar el Orinoco; por Ysabel Viloria

Sobre el río más caudaloso del país han compuesto canciones, han pintado cuadros, han escrito poemas. En el Orinoco, además, celebran año a año la competencia de aguas abiertas con mayor tradición nacional, que este mes de abril llegará a su vigésima séptima edición

Por Ysabel Viloria | 14 de abril, 2017
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Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Hay mitos, temores, leyendas. Hay adrenalina, expectativas. Este año hay 1000 atletas inscritos en la XXVII edición del Paso a Nado Internacional de los ríos Orinoco y Caroní que se realizará el 23 de abril, en el estado Bolívar. No todos se montarán en la gabarra que atraviesa las aguas en el sentido contrario del recorrido que deben hacer los nadadores para llevarlos al punto de partida. De los que aborden la embarcación, no todos cruzarán la meta, algunos serán rescatados, otros ni siquiera iniciarán la prueba. Pero todos podrán contar algo de esta travesía que año tras año convoca a cientos de nadadores nacionales e internacionales en los ríos más caudalosos del país.

Desde que los primeros rayos de sol del domingo comiencen a alumbrar las calles de San Félix, los alrededores de la Alcaldía de Caroní se llenarán de personas semidesnudas buscando un lugar para acomodarse: protector solar, agua, alguien que cuide las pertenencias mientras cruzan los ríos. Poco a poco el bulto de nadadores crecerá: todos se marcarán los brazos, espalda y manos con su número. Comenzarán a formarse grupos para las respectivas fotos, se verán caras de pánico, de confianza, de concentración, de incertidumbre. De pronto ya las calles no tendrán espacio para los carros, será el momento de los atletas para dirigirse a las gradas detrás de la Alcaldía, para esperar que vengan por ellos.

Cuando se aviste la gabarra, colorida, los nadadores sabrán que cada vez está más cerca el momento de subir a la embarcación para ser llevados hasta los Barrancos de Fajardo, estado Monagas, donde iniciará la competencia. Aquí, en este momento, ya nada es certero. Los nervios aumentan, los entrenadores dan las últimas instrucciones, los movimientos de brazos y piernas se aceleran. Los latidos del corazón aumentan. Y tres kilómetros de caudal de agua dulce esperan por ser nadados.

Listo, no hay vuelta atrás. Es hora de subir. Los nadadores se acomodan para embarcar, generalmente, por equipos. En las gradas, cerca de la concha acústica, se quedan las mamás, los entrenadores, los esposos, los amigos. Nadie sabe quiénes están más nerviosos si los que nadan o los que ven alejarse el barco lleno de gente en trajes de baños. En el recorrido hacia el punto de partida de la prueba cada quien en lo suyo: unos estiran, otros se ríen, hay quienes lloran, algunos comparten instrucciones: “no dejes de buscar el techo de la concha”, “siempre nada hacia el Cachamay”, “vete hacia isla Fajardo”, “no te acerques a la boya verde”.

Llegado al sitio, toca el descenso. Algunos se quedarán paralizados, otros bajarán y nadarán. Una pistola de aire dará la largada. Al cruzar la meta el último nadador comenzarán los preparativos para el Paso a Nado Internacional de los ríos Orinoco Caroní 2018. Siguen los mitos, los triunfos, los fracasos, los miedos y las celebraciones.

La variación es la norma

Hay quienes cruzan los ríos una vez, otros hacen un intento fallido y se pelean sin reconciliación con las aguas. Muchos lo toman como un evento constante. Jorge Mijares, nadador máster del estado Nueva Esparta, ha participado 12 años, y en los últimos 6 ha obtenido el primer lugar de su categoría. “Es una vaina demasiado excitante. Es un reto muy individual. Hay que trazar estrategia, hay que planear. Nunca es lo mismo. El río siempre sorprende. Todos los años es un reto distinto”. Y tiene razón.

No solo las aguas sorprenden, sino también las condiciones. En abril de 2002, mientras Diosdado Cabello asumía la Vicepresidencia tras los sucesos del 11 de abril que desencadenaron en la salida del poder de Hugo Chávez por unos días, los nadadores convocados a los Barrancos de Fajardo esperaban el sonido que anunciaría la largada en medio de una crisis de gobernabilidad nacional, que de a ratos ponía en duda la realización de la competencia.

Carla Gómez, nadadora máster por el estado Miranda, ha participado cinco veces en la competencia pero no logró completar el recorrido en 2010 porque la corriente pudo más que ella y tuvo que ser rescatada por una embarcación. “El año siguiente entrené durísimo, crucé y cobré”, cuenta satisfecha, porque quienes ocupan los primeros cinco lugares de cada categoría reciben un premio metálico.

En 2012 llovió mucho y la velocidad del agua fue tan rápida que de los 900 inscritos, alrededor de 120 atletas lograron cruzar. Uno de ellos fue Roberto Hernández, nadador máster de Distrito Capital, era su cuarta vez en los ríos: “Tardé una hora y cincuenta y pico de minutos. Normalmente lo hago entre 45-50 minutos. Cuando estaba a punto de abandonar, la corriente me arrastró hacia donde estaba un amigo y juntos llegamos a la meta”, recuerda con entusiasmo y mueve los brazos como si de nuevo estuviese atrapado entre los torrentes.

Luego de pautado el evento en 2015 e inscritos los participantes, comprados los pasajes y reservados los hospedajes, la organización decidió a escasas semanas de la realización posponer la fecha para darle prioridad a un evento político. Ese año el cruce coincidió con un famoso maratón en Caracas; aun así los nadadores reprogramaron el viaje, empacaron trajes de baños, gorros y lentes y se enfrentaron a los ríos.

Durante 12 años consecutivos Cristina Zappi, nadadora máster de Distrito Capital, ha participado en el evento. El año pasado tuvo una lesión que le impidió recorrer los ríos. Este año está entrenando para reencontrarse con las aguas dulces de Guayana. “El paso a nado es ya una tradición en la natación para los amantes de las aguas abiertas, es difícil dejar de hacerlo, uno de los más antiguo y de mayor participación de atletas, incluso, internacionales. Generalmente su corriente es una sorpresa, puede que un año lo hagas en 52 minutos y al otro año en 2 horas”, dice.

Este año no sólo las corrientes sorprenderán a los participantes. Desde finales de 2016 la operatividad de las piscinas a nivel nacional ha descendido notablemente por distintas razones: elevados costos de los químicos necesarios para mantener el agua limpia, deterioro de las máquinas que las mantienen en funcionamiento e imposibilidad de reponer sus partes (bien por precio o por ausencia de las piezas). Esto trae una consecuencia común: algunos atletas han perdido la rigurosidad de sus entrenamientos y no mantienen una preparación física constante. A eso, se le suman complicaciones logísticas propias de la crisis que atraviesa el país: poca frecuencia de vuelos, inflación que desborda los presupuestos de traslado, alimentación y hospedaje, y, últimamente, protestas y decisiones políticas que elevan la incertidumbre.

Sin embargo, desde mediados de marzo, con más de un mes de antelación, los cupos para cruzar los ríos están agotados.

Ganarles a los ríos

Desde 2014 y por tres años consecutivos Johndry Segovia, nadador del estado Lara, ha conquistado el primer lugar de todas las categorías que se lanzan a los ríos. El año pasado logró el récord de menor tiempo en el recorrido con 30 minutos y 4 segundos. Este año busca su cuarta victoria consecutiva para igualar el récord actual que sostiene Rolando Salas, como atleta que ha conquistado más veces la prueba. Johndry ha cruzado los ríos ocho veces (de 2003 a 2006, en 2011 y desde 2014). “Se ha convertido en tradición para mí e incluso en un reto personal. Me propuse que hasta que ganara ese cruce no me retiraría de la natación, pues ya lo había intentado y se me había hecho esquivo. Es una competencia que me gusta por lo impredecible que son los ríos, todo puede pasar, puedes ir ganando y de repente tomas una mala corriente y pierdes la línea de carrera o avanzas con menos velocidad”.

Más allá de lo competitivo hay razones que lo mantienen vinculado con el evento: “Compartes la experiencia de atravesar los ríos más representativos de Venezuela con nadadores de todo tipo: novatos, de alto rendimiento, con alguna discapacidad motora o condición especial, personas de la tercera edad, en fin, todos unidos por la misma pasión. Eso es lo que hace diferente esta competencia. Cada año que puedo voy porque de verdad me la disfruto, te reencuentras con amigos que fueron selección nacional y ya nadan por diversión. Siempre que pueda iré y nadaré”.

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

En 26 ediciones del paso a nado solo una atleta ha logrado salir del agua antes que todas las mujeres durante cinco años consecutivos. La pentacampeona absoluta del Orinoco, entre 2002 y 2007, vive en Canadá desde hace casi siete años y dejó de nadar hace casi una década. Oriana Galindo todavía conserva el recuerdo vívido de sus 6 cruces: “En 2001 llegué creo que de octava en general y estaba molesta. El río tienes que conocerlo. Por eso me determiné a hacer un mejor papel al año siguiente”. Según Oriana, el paso a nado de los ríos es la prueba que más representa a Venezuela: “Por la gente y la locación. No hay algo más venezolano que el Orinoco y el Caroní”, establece. Con relación a su récord, es determinante: “Me hace sentir feliz haber quedado en la memoria de esta gran competencia. Y aunque esté fuera del país me hace sentir más venezolana que nunca. Cada vez que nombro y recuerdo el cruce me siento más venezolana que cualquiera”, dice quien participó como miembro de la selección nacional en eventos de aguas abiertas en México (primer lugar en 8 km, Manzanillo 2004), Panamá (primer lugar en 5 km, El Farallón 2004), Brasil (primer lugar en 5 km, Joao Pessoa 2003), Argentina, Puerto Rico (primer lugar en 3 km, Bahía de Ponce 2003) y España.

Rolando es el tetracampeón absoluto. Ha nadado los ríos 12 veces, de las cuales logró el primer lugar entre todos los hombres en los años 2000, 2003, 2004 y 2007. “Este cruce fue el primer evento de aguas abiertas al que asistí y por el que decidí dedicarme a esta modalidad de la natación. Ganar fue un sueño hecho realidad. Tener el récord fue producto de la constancia en mi entrenamiento”. Para Rolando, como para muchos nadadores, este es un evento único y participará este año. “Lo mejor es la energía, el evento tiene un ambiente mágico. Por eso es que regresaré las veces que pueda”, dice sin titubear. “Además tengo la oportunidad de acompañar a personas muy importantes para mí. Esta es la segunda edición en la que participa mi esposa y me da mucha alegría estar con ella”.

María “la Cuco” Rivera se ha hecho de récords nacionales e internacionales en piscinas, pero confiesa que atravesar esas aguas es otra cosa. “Poder vivir la maravillosa experiencia de cruzar a nado los ríos es tan gratificante como ser campeona mundial. Recuerdo que el año pasado mi ansiedad y nervios el día del evento eran mayores a los que he sentido en los eventos internacionales, sin embargo, es algo que todos los nadadores debemos vivir y más aún cuando se realizan en nuestra Venezuela”. La Cuco ha sido nadadora de alto rendimiento desde 1983, su primer récord nacional lo estableció en 1985, su récord mundial más relevante lo marcó en 2013 en Sarasota, Estados Unidos, y el récord más reciente fue un suramericano que batió en Uruguay el año pasado; sin embargo solo ha cruzado los ríos tres veces: en 2000, 2001 y 2016. Este año se recupera de una lesión y está enfocada en el Mundial de Natación Máster que será en Hungría. “Mi objetivo es volver al Orinoco el próximo año”.

No hay que improvisar: la preparación

Detrás de cada participante que va a los ríos, por lo general, hay un equipo y un entrenador. El club Centro de Natación Caracas fue fundado en 1984. Diez años después Rosalbo Verastegui, “Chavo”, preparó a su primer atleta de 19 años para el cruce. En su haber, Chavo cuenta a seis nadadores que se han coronado como campeones absolutos de la prueba: Eleazar Gamboa (una vez), Oriana Galindo (cinco veces), Rolando Salas (cuatro veces, una como atleta bajo su responsabilidad), Michelle Santiago (dos veces), Álvaro Lozano (una vez) y Miguel Pérez (una vez). La participación de su equipo en el evento había sido continua desde 1994; su mayor presencia fue en 2007 con 18 atletas. Luego fue disminuyendo. El año pasado solo asistieron dos de sus nadadores. “Este año no podemos participar por falta de recursos”, lamenta.

Para entrenar a un campeón absoluto del paso a nado “hay que hacer énfasis en el trabajo de resistencia, fuerza y resistencia a la velocidad, además hay que plantearse una buena estrategia de acuerdo con las corrientes y un entrenamiento psicológico ya que cada año los ríos Orinoco y Caroní se muestran imponentes y variados”, explica Chavo.

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Pero no todos van por obtener el primer lugar. Julio Medina es nadador amateur por el estado Miranda y el año pasado, a sus 45, fue por primera vez: “Mis dos hijos nadan desde chamos y siempre que asistía a sus entrenamientos soñaba con cruzar el río con ambos, pero fue hasta el año pasado que decidí hacerlo con mi hija mayor, ya que el menor está fuera del país”. Pero no logró completar el recorrido. “Había entrenado muy fuerte y quería hacerlo, sin embargo no me preparé mentalmente para enfrentarme a la soledad que se siente ante la majestuosa inmensidad del Orinoco”. Julio es testarudo: “Ese río y yo tenemos cuentas pendientes, no lo haré este año debido a la inestabilidad económica, pero el próximo año que se prepare a recibirnos mejor entrenados, con un mayor conocimiento y menos incertidumbre”.

Antonio Saint es un cumanés de 42 años conocido en la disciplina de aguas abiertas por sus hazañas en distintas pruebas. De las 26 ediciones del paso a nado de los ríos, él ha participado y completado el recorrido en 24. “Sólo he faltado a la primera del 91 y a la del 93”, asegura. “Fui campeón absoluto en el 92 y 94. Y varias veces he ganado en mi categoría, es muy chévere pasar por administración para cobrar”, bromea. No duda en admitir que esta es la competencia más atractiva en el país: “Siempre tiene características distintas. Lo mejor de los ríos es la emoción que brinda todo lo que representan: el entrenamiento previo, el encuentro con los amigos de todo el país, el deseo de mejorar las marcas y vencer las corrientes y a los oponentes. Nada se compara con los golpes de la salida, la emoción de pisar la orilla de San Félix (después de culminar el recorrido). Es una prueba única. Esto es lo máximo”. Toño, como es conocido entre nadadores, está inscrito para este año y dice sin tapujos: “Voy a participar hasta la edición del año 2078”.

Una tradición que se acerca a tres décadas

De acuerdo con la cronología del Paso a Nado Internacional Orinoco Caroní que publicó la Alcaldía de Caroní y el Instituto Municipal del Deporte de esa localidad en 2007, el antecedente de la competencia se remonta al 8 de abril de 1988 cuando un grupo de nadadores se juntaron por la iniciativa. Con autogestión, ayuda del Concejo Municipal y apoyo de pocas empresas organizaron el primer cruce que reunió a 152 personas, pero apenas 26 se lanzaron al agua y lograron completar el recorrido solo 6 atletas. Al año siguiente organizan mejor la actividad y le dan proyección regional: “Se inscribieron 92 nadadores participando en el evento 42, culminando la travesía 10 atletas”, especifica el documento.

En 1990 no hubo capacidad organizativa. Ese año los ríos no recibieron competidores. Fue hasta 1991 cuando la Alcaldía de Caroní asumió la logística del Paso a Nado y desde entonces, con altos y con bajos, han realizado de manera consecuente el cruce a brazos y piernas de las majestuosas aguas. El evento alcanzó niveles logísticos y operativos de primera, con chip electrónico para nadadores y sobrevuelo de helicóptero, pero también ha pasado por baches.

El año pasado no hubo control con chip en cada participante, los resultados demoraron meses en ser publicados, la organización tuvo serias debilidades con relación a la logística, incluso el material de competencia perdió calidad en comparación con ediciones previas.

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

“Este año celebramos el bicentenario de la Batalla San Félix y botaremos la casa por la ventana. Ya tenemos garantizados los chips para cada atleta en la entrega de materiales, habrá franelas de mejor calidad. Este año retomaremos la venta de gorros, ropa y videos”, asegura Pedro Plaza, administrador del Instituto Municipal de Deporte de la Alcaldía de Caroní y miembro del Comité Organizador, Inscripción y Control de Resultados del evento. Lo cierto es que pese a las corrientes, los eventos políticos, la crisis económica, la escasez de pasajes y todas las circunstancias, año tras año se agotan los cupos para el paso a nado de los ríos más importantes del país. El Orinoco es considerado entre los que tienen mayor volumen de agua dulce en el mundo.

El presupuesto para realizar el evento ronda los 60 millones de bolívares, según Plaza. La Alcaldía de Caroní cubre 100% de los costos: “La adquisición de los chips solamente representa alrededor de 3 millones de bolívares. También adquirimos 1000 gorros, 1000 controles de salida y otros 1000 de llegada, 1000 franelas, 1500 jugos porque contamos 500 para el personal técnico y de apoyo además de los nadadores, 2000 aguas, 500 kilos de patilla, 400 kilos de cambures, la premiación en metálico para las 14 categorías y las 28 modalidades, entre otros gastos”, detalla el administrador del Instituto Municipal de Deporte. Otras organizaciones apoyan y avalan el desarrollo de la competencia como la Federación Venezolana de Deportes Acuáticos (Feveda), la Guardia Costera, personal de seguridad y demás entes colaboradores.

A las 7:30 de la mañana del domingo 23 de abril se espera la señal de la largada para los hombres, cuatro minutos después el mismo sonido avisará a las mujeres que deben comenzar a bracear y patear. Dos minutos más tarde será el turno de nadadores con discapacidad. Todos al agua. Los nuevos, los viejos, los campeones, los novatos, los discapacitados, los juveniles, los máster. Todos en igualdad de condiciones en medio de dos ríos, de dos corrientes y con una meta a tres kilómetros de distancia.

Ysabel Viloria 

Comentarios (6)

MariFa
14 de abril, 2017

Excelente descripción de que es nadar esos maravillosos rios, es impresionante que no importa si ya lo has nadado antes pero siempre te genera miedo, ansiedad, y fortaleza. Felicitaciones por tan buena lectura

Maryluz Lopez
14 de abril, 2017

Ysabel mis felicitaciones por tan emotivo articulo, cada linea me hizo revivir momentos muy especiales,de mis casi 20 años asistiendo, a tan ansiado evento deportivo, “como espectadora” y brindando apoyo incondicional a algunos nadadores Larenses amante de las “Aguas Abiertas”, quienes han dejado huellas ..Puedo dar fe de casi todo tu articulo, he estado muy de cerca, incluso Capturando la llegada con mi pequeño lente fotografico para luego compartirlo con todos mis contactos de diferentes clubes del pais. Ahh y hasta Chino y Nacho han asistido al cruce, sin duda alguna es Lo MAXIMO.!!! Saludos desde Bqto. Mary Gimenez Lopez

norma sanchez
14 de abril, 2017

Excelente artículo. Sin información como esta la mayoría de las personas no sabrían que este tipo de actividades se realizan. Ojala puedan conseguir los recursos para la realización del evento.

roberto dieguez
15 de abril, 2017

Fui uno de los afortunados en el año 2012, cruce la meta en compañia del aguerrido Leopoldo Lopez. nadador tambien conocido por su participacion en esas aguas abiertas, ahora me mantengo lejos de esas aguas en solidaridad con la gesta libertaria de Leopoldo y de su conyugue Lilian, que bastante veces lo acompañaba, mis ruegos estan con su regreso a este evento y tener el honor de volverlo a acompañar.

jimmy cedres
16 de abril, 2017

Hola ysabel excelente historia sobre el cruce de verdad para mi es una de la competencia mas importante como atleta y instructor de natación llevo participando 19 años seguido y este va hacer mi año 20 consecutivo y es un reto cada año que voy, le doy gracias a dios por prepararme y mantenerme en buen estado para poder ir cada año, siempre he tenido la curiosidad de saber cuantos nadadores como yo llevamos tal hazaña, he aprendido de muchos amigos que nadan aguas abiertas, lo mas bonito de esta competencia que te consigues con mucha gente especial y felicito a todos aquellos nadadores que lo han cruzado y a los que lo intentan que no se rinden hasta el final y cumplir con sus metas, te felicito nuevamente por tu articulo

Katiuska
17 de abril, 2017

Excelente artículo, es mi segunda vez este año, y describieron exactamente lo que sentimos cada uno de los 1000 nadadores que hacemos ese reto, lo importante es llegar a esa meta y lo haces es suficiente, y si aparte ganas eso viene adicional, solamente con servicio uno de las personas que se atreve a cruzar esos imponentes ríos, ya eres un ganador, soy de máster nueva Esparta y vamos 12 nadadores, esperamos dejar en alto a nuestro estado y lograr todos pasar esa meta, el río No conoce y sabe QUE VAMOS POR TI ORINOCO!!!!!!

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