Blog de Víctor Suárez

Mucho antes de nacer la Causa R el Cojo Lira ya era súper cojonudo; por Víctor Suárez

Por Víctor Suárez | 15 de febrero, 2017
Fotografía de Orlando Hernández

Fotografía de Orlando Hernández

El Cojo fue mi amigo. Formamos parte de una famélica legión de muchachos que se destacó en la UCV de los años 60-70 por su inmensa creatividad, su acendrado compromiso y su gran capacidad de sacrificio. Constituyó el mejor equipo “profesional” que haya conocido el movimiento estudiantil venezolano en época alguna. Magos de la propaganda política, expertos en la formulación de consignas, atrevidos en la lucha ideológica, incansables en la agitación y la movilización estudiantil.

Y bastante tiracoñazos.

El Cojo José Lira era insustituible, así como lo fueron José Jesús Rosales (conocido también como Mauricio, o El Mono), Franklin Guzmán, El Caballo, Aquiles Gutiérrez, El Checo Colomine, Erasmo Filosa, Ernesto Valiente, Antonio Trujillo, Militza Pérez, Oswaldo Bruzual, Santacruz y tantos otros que conformamos la Comisión de Propaganda de la Juventud Comunista de la UCV. Duchos en campañas electorales, expertos en el manejo del multígrafo, las bateas para la confección artesanal de afiches, los volantes, los paneles y las pancartas en cantidades industriales. Imbatibles en lo que se llamaba entonces el AgitProp. La voz ronca del Cojo siempre allí.

Era un equipo de exportación. Nos llamaban de la ULA, de LUZ y de la UDO para que les ayudáramos a “combatir al opresor”. Y eso no era cosa de un día, sino de toda “mañana de sol radiante”, como exige La Joven Guardia.

El Cojo tocaba guitarra, componía, dejó una vez en mi casa un furruco pero se llevó la vara. Formó y dirigió con su bastón el primer grupo musical con el que se dio a conocer Alí Primera, y también trabajó en los arreglos con los que debutaron Los Guaraguaos. Las jornadas casi siempre terminaban en los bares de Los Chaguaramos, donde el Cojo destacaba como ilustre cervecero.

Ese Cojo era severo cuando hacía algún planteamiento político o ideológico, resumía muy bien lo que durante horas se estaba discutiendo. El mayor insulto que podía recibir, y al que reaccionaba con gran arrechera porque aludía a su discapacidad (de la pierna derecha), era cuando adecos y copeyanos decían que era “el típico hijo de Lenín”.

Si allanaban y cerraban la UCV, nos íbamos a los barrios de Caracas a continuar el trabajo de agitación y propaganda. Luego volvíamos. Y seguíamos.
El momento cumbre de ese grupo de guerreros ocurrió en 1966, hace poco más de 50 años, cuando ganamos las elecciones y convertimos a Juvencio Pulgar en presidente de la FCU. Y dos años más tarde repetimos con mayor ventaja sobre nuestro adversario de entonces (el MIR), cuando Alexis Adam propinó una derrota humillante y devastadora a Jorge Rodríguez (padre).

En 1968 el PCV aún clandestino creó un instrumento político (Unión para Avanzar, UPA) con el fin de participar en las elecciones de diciembre de ese año. El Cojo y el grupo de la UCV nos incorporamos a esa campaña electoral. Tomamos plazas, inventamos templetes, organizamos marchas, hicimos miles de afiches y banderolas, adaptamos e hicimos nuestro el coro que utilizó Pete Rodríguez en aquel gran éxito del Bogaloo llamado Micaela (el Uh Ah, se transformó en U Pá, U Pá, el mismo que 35 años después tomó el MVR para jalear a su líder). Eso lo hizo el Cojo.

El PCV lo envió a China en plan terapéutico, pero no le desaparecieron su dolencia, aunque ese viaje sí le proporcionó la posibilidad de conocer otra perspectiva del socialismo real. “Ellos dicen que el imperialismo es un tigre de papel, pero no lo van derrotar con agujitas”, decía a la vuelta, con la ironía y el sarcasmo que le caracterizaban, refiriéndose al tratamiento con acupuntura a que le sometieron en Pekín.

La lucha interna en el PCV flotó ese año de 1968. Gran influencia tuvo el desarrollo de las grandiosas luchas de masas que se escenificaban en Francia, Italia, Alemania, México, pero sobre todo la invasión soviética a Checoeslovaquia. La Juventud Comunista, por supuesto, también intervino en ese debate. Una ruptura se avecinaba. El deslinde era inevitable. Se larvaban nuevas formas de organización y nuevas concepciones estratégicas en un sector que se estaba haciendo mayoritario en ese partido que a sí mismo se consideraba vanguardia de la revolución pero que no estaba cumpliendo ese rol auto asignado. Poco antes del IV congreso del PCV en alguna instancia resuelven expulsarnos a todos los que en la UCV habíamos sido electos delegados, incluyendo al Cojo.

El núcleo duro de la formación en ciernes (Petkoff, Muñoz, Lairet, Maneiro, Caraquita Urbina, Bayardo Sardi, entre otros) sentía las presiones de esa juventud irreverente que le servía de apoyo y a la vez exigía una definición que no podía esperar demasiado tiempo. Respondían con que había que agotar todos los recursos para que otras incorporaciones tuvieran lugar (Pompeyo Márquez, Eloy Torres, Rodríguez Bauza, Argelia Laya, Luis Evaristo Marín, Díaz Rangel), cosa que efectivamente ocurrió en diciembre de 1970.

Finalmente, el 14 de enero de 1971, en el Club de los Ciegos, en Catia, nace el Movimiento Al Socialismo MAS, y ese mismo día se divide: luego de justificar sus diferencias en la plenaria, salen por la puerta grande del salón congresual Alfredo Maneiro, Lucas Matheus, el Mono Rosales y el Cojo Lira, entre otros renuentes.
Como periodista aún estudiante yo cubría el acto para el semanario Deslinde, dirigido por Héctor Rodríguez Bauza. Había escrito la reseña, con toda la objetividad de que entonces era capaz. Se la entregué al director, en las oficinas situadas en los antiguos talleres del diario adeco La República, en la parroquia de Santa Rosalía.

Y entonces vi con horror que su marcador rojo comenzó a tachar, a tachar, uno, dos, cuatro, siete párrafos. En ellos me refería a la trifulca entre los oradores y a las intervenciones de Maneiro y su Cojo Latino. “Que se busquen otro periódico”, me dijo. “Eso no sale aquí”.

Esa noche llegué llorando a la residencia en la que vivía en Los Caobos. El movimiento que rompía contra todo tipo de tutelas extra nacionales, que blasonaba de nuevo intérprete de la democracia, que etc, etc, me había censurado en su día virginal.

Días después encuentro al Mono y al Cojo en el cafetín de la escuela de Periodismo de la UCV. Me preguntan qué pasó, no sacaste nada de lo que dijimos en el Club de los Ciegos ni de lo que te dijimos en exclusiva. Estaba muy apenado.

—¿Pa’dónde va el autobús de ustedes?, pregunté.

Respondieron al unísono, sin mirarse: “Quédate aquí, que lo de nosotros es una vaina muy arrecha”.

Y con Alfredo Maneiro crearon La Causa Radical.

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Víctor Suárez Periodista venezolano residenciado en Madrid [España]. Editor de Inside Telecom.

Comentarios (19)

Rafael
15 de febrero, 2017

Tienes razon que con Alfredo participo en la creacion de la Causa R y fue en ese entonces cuando se fue a China, no con el partido comunista como señalas aqui.

Iván Salas
15 de febrero, 2017

Victor, muy bueno. Me ha emocionado lo escrito y los recuerdos que llegaron.

ALEJANDRA JOFRE
15 de febrero, 2017

Da gusto leer buen periodismo.

CEFÁS ROCAFIRME
15 de febrero, 2017

Toda una CRÓNICA HEROICA, de la VOLUNTARIOSA y AGUERRIDA JUVENTUD COMUNISTA “sesentista”, lamentablmente DESVENTURADA !…Y por dónde andaban en ese ENTONCES del PCV en la UCV : J.T NÚNEZ TENORIO, CHELA VARGAS, GERMÄN LAIRET, ALCIDES VILLALBA y…miembros distinguidos y “protonotarios” marxistas-leninistas del FRENTE UNIVERSITARIO ?

CEFÁS ROCAFIRME
15 de febrero, 2017

Por aquellos “VICTORIOSOS y AUGURALES” años, nosotros -finalizando los estudios de Medicina en la UCV- dirigíamos y sacábamos al aire, por TELEVISA, actual VENEVISIÖN, el PROGRAMA “VANGUARDIA UNIVERSITARIA” (donde inauguramos los programas televisados de ENTREVISTAS a PERSONAJES NACIONALES IMPORTANTES), órgano comunicacional televisado del FRENTE UNIVERSITARIO… y los juveniles líderes comunistas mencionados, junto con los adecos : CARMONA, PÉREZ MARCANO, VALARINO, CHIRINOS, y los copeyanos: J de la CRUZ FUENTES, ARISTIGUETA G., los urredistas, RODRÏGUEZ MUDARRA y SUNIAGA y el “independiente” GONZÁLEZ BOGEN, eran nuestros ASESORES políticos…La naciente FCU -(que sustituyó al FU)- en manos de dirigentes ADECOS, nos “expropió” y luego LIQUIDÓ este ya popular y UNITARIO programa universitario televisado !… “COSAS VEREDES…SANCHO” !!!

Morelis Gonzalo
16 de febrero, 2017

No conocí personalmente al Cojo Lira pero es como si hubiese ocurrido. Tanto me hablaron de él, supe tantas anécdotas de su vida que lo sentía parte de mi entorno, aunque él era de La Causa y yo del MAS, por eso, al enterarme de su muerte lo lamente mucho y supe que no hizo falta conocerlo en persona para saber que era uno de los míos.

Manuel Acevedo
16 de febrero, 2017

Apreciado Vitíco, siempre consecuente con la amistad, las ideas avanzadas de progreso y la libertad. Digno reconocimiento al cojonudo Lira y al “grupo guerrero” que lo acompañó en esa época. Memorable tiempo vivido.Un gran saludo

Alfredo Milano
16 de febrero, 2017

Leyendo eso me revuelco en la memoria, respiro profundo, y pienso: Con razón Venezuela no sirve para nada. Toda una generación perdida, haciendo trabajo estúpido que a la larga trajo este desastre que estamos viviendo. Ahora estoy claro, un país no avanza con estudiantes vagos haciendo politiquerías. La cuestíon está en que los estudios son gratis, y en esa época les daban comida y hasta residencia. El dichoso populismo empezó cuando a la universidad pudo entrar todo el mundo sin efuerzo, lo mismo pasó con las escuelas militares. Como dice el escritor de esta cosa, las elecciones estudiantiles era lo más importante, no los estudios. Aqui está los resultados, los estamos viviendo. Un dineral votado, una oportunidad de oro desperdiciada. Un Fidel Castro como caimán en boca de caño, esperando el menor chance para saltar sobre Venezuela y chuparse hasta los tuétanos a nuestro país. Esos recuerdos son los que tengo. Menos mal que si existieron otros jovenes que no fueron tontos y estudiaron

Estelio Mario Pedreáñez
16 de febrero, 2017

Con este artículo recordé el autocelebratorio poema del famoso poeta norteamericano del siglo XIX, Walt Whitman, “Canto a Mí Mismo” (yo prefiero a Homero);pero lo más contradictorio fue esa afirmación según la cual “ellos” eran, “en los años 60-70… atrevidos en la lucha ideológica…”, ya que conocí y hablé con destacados dirigentes involucrados en la terrible experiencia de la lucha guerrillera de los años 60 del pasado siglo XX y existe un consenso mayoritario en afirmar que fue un error desastroso, producto de la inmadurez política, el sectarismo y ceguera ideológicas y el deseo de imitar al caudillo cubano Fidel Castro, cuando ní se imaginaban que “su Revolución” degeneraría en una “Monarquía Comunista” (esto último es mi opinión personal). Pero el articulista nos dice que “ellos” eran “atrevidos en la lucha ideológica”, es decir, discutían sobre la utopía marxista, sabían que Karl Marx copió las ideas del revolucionario francés Francois Babeuf, quien fue ejecutado en 1797 por…

Estelio Mario Pedreáñez
16 de febrero, 2017

…organizar la famosa “Conspiración de los Iguales”, cuyas tesis fundamentales se publicaron en 1795 en un periódico de París, en un texto titulado “Manifiesto de los Iguales” (53 años antes que “El Manifiesto Comunista”, 1848), donde sostenía la necesidad de crear un régimen transitorio y represivo de los trabajadores contra los propietarios para reorganizar la sociedad y el Estado e imponer “la Igualdad”, que llamó “La Dictadura de los Trabajores”. Marx, siendo despectivo, la copió llamándola “Dictadura del Proletariado”. Imagino que también “discutieron” que la utopía totalitaria marxista ni siquiera impuso en los países del “Socialismo Real” la “Dictadura del Proletariado”, ya que nunca gobernaron los obreros, los campesinos, ni los soldados, y lo que se impuso fue la “Dictadura del Partido Comunista”, que degeneró en nuevas oligarquías (“La Nomenclatura”); que fue una pretensión llamar a dicha utopía “Socialismo Científico”; ¿Discutieron sobre la represión, purgas, gulags,etc.?

Mercedes Rojas
16 de febrero, 2017

Con la maestría de siempre, Víctor Suárez nos ofrece un estupendo retrato del querido Cojo Lira y de toda una época compartida. Debo añadir que me he reído mucho con el comentario de Alfredo Milano.

Juan Carlos la Rosa Velazco
17 de febrero, 2017

Excelente crónica Victor, reivindicatoria de la voluntad y la entrega con la que estaban hechos los más críticos, claro que no perdieron el tiempo, ni su esfuerzo político y humano tiene cómo consecuencia esta mala hora. Enfrentar lo que no es justo no los eximió de cuestionar el autoristarismo y la ausencia de democracia, de disentir sin dejar de hacer y construir, tomaron todos los riesgos y pensaron, diseñaron junto a Alfredo y supieron dar con el camino de una rebelión que nace en el hambre y no en la ambición, no en el poder. Los de ahora tenemos un referente para nuestro diseño en la disidencia de ustedes. La civilidad y la justicia, el pan y la dignidad que aún hacen falta y son pancarta o slayer de la lucha social, es una continuidad de sus esfuerzos. Juancho, hijo del Mono Rosales

Orlando Hernández
17 de febrero, 2017

Un detalle: esta foto del Cojo Lira fue tomada, precisamente, en el sepelio de su amigo y dupla, Alfredo Maneiro, en la funeraria Vallés de Caracas, 1982. Más allá de algunos militantes de Caracas y del interior, el día del sepelio concurrieron, entre otros, Pablo Medina (El Vernáculo), Andrés Velásquez, Jorge Olavarría, Pompeyo, Elizabeth Fuentes, Gómez Grillo, Aníbal Nazoa, Edmundo Chirinos, Esteban E. Mosonyi, Perán Erminy, Carlos Mendoza Potellá, F. Sesto, Luis Correa, Jesús Rosas Marcano, Antonio García Ponce, Rafael Iribarren, José Manuel Rodríguez y, por supuesto, su compañera Annita Brumlik. Valga el dato para la historia que se ha de contar…

Joeif Duroim
17 de febrero, 2017

La verdad, suena como tan idealista, jóvenes sólo haciendo propagandas, o mitines, o templetes…casi que con las uñas, viviendo en residencias y caminando para todos lados en una Caracas en la que trasnochar y andar, al parecer se podía hacer. Si eran estudiantes, en qué momento estudiaban? Cuánto tiempo demoraron en sacar la carrera? De qué les sirvió toda esa actividad para “estar-en-política”? Si se hubieran dedicado a la alfabetización, al menos tendrían la certeza de haber enseñado algo a alguien. De esos “comunistas” de ayer, fue que salieron estos “boli-parásitos” de hoy.

Mercedes Rojas
18 de febrero, 2017

Aunque me he reído con los comentarios de Alfredo Milano debo decir que la mayoría de los militantes comunistas de esa época estudió y un ejemplo es Víctor Suárez, reconocido profesional. Debo añadir, para rebatir a Joeif Duroim, que “de esos comunistas de ayer” no salieron los boliparásitos de hoy. Pocos militantes y dirigentes de aquella época apoyan a este gobierno de ideología atrasada y militarista. Una mayoría conoció el socialismo en teoría y praxis y rectificó de sus creencias y militancia para apoyar una democracia verdadera con justicia social.

Rafael Angulo
19 de febrero, 2017

Sí Victor, fueron buenos tiempos. No es cierto que de aquellas lluvias vinieron estos lodos. Que yo sepa sólo “ojitos” Jaua siguió el camino equivocado, y por supuesto, JVR, pero eso ya lo sabíamos en 1972. No es cierto que no estudiábamos, lo hacíamos con pasión. La mayoría de las personas que mencionas se graduó y han llevado exitosas carreras profesionales. Yo me tuve que ir a México cuando el “doctor” Caldera cerró la universidad, ¿te acuerdas?

También la mayoría de las personas que mencionas ya no son comunistas, no podía ocurrir otra cosa después de la invasión de Checoslovaquia, durante un tiempo se hicieron llamar socialistas, hasta que este régimen desprestigió el calificativo, tal vez por siempre.

Tendremos que inventar otra vaina. Ojalá Alfredo Maneiro y el cojo todavía estuvieran aquí, pero la nueva generación de estudiantes también es aguerrida, y mucho. Lindo artículo.

Rafael Angulo
19 de febrero, 2017

Cinco minutos después de publicar el anterior comentario me escribe un estudiante desconocido “¿Dónde nos vemos profe?, yo si estoy aguerrido”. Me hizo recordar la frase de Kotepa Delgado “escribe, que algo queda”.

Ahora voy a tener que volver las aguas a su cauce.

Luisana Colomine
26 de febrero, 2017

Víctor, sentida y emocionante crónica. No merecía menos alguien como el Cojo Lira..Gracias por recordar a mi hermano:el Checo y todos sus compañeros, Bruzual, Caballo. Fui testigo de sus luchas y también de sus posteriores decepciones, especialmente en el MAS…Saludos

winston guedez
14 de marzo, 2017

No hay relevo como ese Victor, fueron años muy duros, pero a la Gloriosa Juventud comunista , no la doblego nadie, era entrega a la lucha, voluntad, doctrina, formacion politica, solidaridad a toda prueba, y una vocacion que la hacia muy temida por ser Vanguardia de Calidad politica muy seria, esos tiempos no volveran , Honor y Gloria a todos ellos, a ese Cojo Valeroso, inteligente, estratega, y a toda la Direccion y los que hoy sobreviven, !!!!!!!!! fueron tiempos inolvidables de lucha real en todas las calles de Venezuela, y tambien en sus universidades, Gracias Victor, por esta Cronica Historica, alli estuvimos, y jamas nos rendimos, ” LA PRISION NO DOBLEGA A LOS HOMBRES, A LOS HOMBRES QUE QUE TIENEN VALOR SOLO AL HOM BRE SIN FE EN LA VICTORIA LO DOBLEGA LA TORPE OPRESION !!!!!!!!

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