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Ínsulas extrañas

Misterios de la lectura, por Antonio López Ortega

Por Antonio López Ortega | 3 de Enero, 2013
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libros lopez ortega textoEn Venezuela, hay quien lee mucho y hay quien lee poco o no lee. Se dice fácil pero la comprensión del fenómeno es más compleja. Comencemos por este dato: durante 2011 se vendieron más libros en Venezuela que en Colombia, que tiene una vez y medio su población. Y sin embargo, los indicadores de lectura de Venezuela, siempre poco confiables, son peores que los de Colombia. ¿Será entonces que aquí tenemos menos compradores o que menos lectores concentran más libros? Una deuda del país consigo mismo, porque ya no se puede hablar de esfuerzos oficiales, es la de carecer de estadísticas confiables en todo el abanico de las necesidades lectoras, desde las que van de los programas de alfabetización hasta las de consumo lector. Si la hipótesis de que menos lectores compran más libros fuese cierta, habría que preguntarse quiénes son, por qué compran y, sobre todo, si leen lo que compran, porque más de uno hay que sólo busca los lomos para adornar bibliotecas.

Este consumo que las cámaras del sector convalidan no se explica cuando sabemos que la ignorancia de títulos y autores por parte de las clases que más podrían comprar libros es a veces hasta bochornosa: se manejan modas y tendencias, mas no esencias o sustancias; se citan autores porque la novela tal ha sido llevada al cine, pero nadie recuerda u opina sobre su trama; se memorizan las recomendaciones efímeras de las publicaciones dominicales, pero nadie se apunta a sostener una mínima argumentación para defender un título y desdecir de otro. Finalmente, el mundo de las apariencias. El mismo consumidor cultural que compra arte o asiste a conciertos musicales puede ser un analfabeta funcional en materia de publicaciones.

Sin embargo, este desierto ilustrado (otro misterio) convive con el auge de los clubes de lectura, con las peñas, con grupos que se ven las caras semanalmente para hablar de tal o cual autor, con público que llena los recitales o las ferias de libro. Finalmente, ¿dónde se lee o quién lee? Hay un espacio de intimidad, de decisiones, de necesidades, que no son claramente colectivas, pero cuya suma va creando tendencias. Los editores saben que los libros de historia se venden, que también el periodismo de investigación vende, que los temas gastronómicos suben como espuma y conquistan lectores. ¿Faltaría meter en la ecuación todos los fenómenos de lectura digital? Obviamente, algún efecto producen: por lo menos crear tránsfugas que abandonan el papel y encuentran cofradías en las ahora llamadas nubes de información. Los medios cambian, pero no las necesidades.

Antonio López Ortega ... ... ...

Comentarios (4)

Daniel K.
3 de Enero, 2013

Es un fenómeno complejo, actualmente se sigue una línea predeterminada en el mercado de los libros , donde predominan ciertos best-sellers y como siempre los libros de autoayuda, sin embargo si hay un aumento en el nivel de la lectura del venezolano gracias a las ferias en parte. El mayor problema reside en que la mayoría no lee, algunos sólo compran por gula y otros sólo ignoran la lectura. Saludos.

Libia Kancev
3 de Enero, 2013

El título de este artículo es atinado: “Misterios de la lectura”. Porque saber cuántos, quiénes y qué se lee en el país es todo un enigma. Por ello, el artículo es obligatoriamente corto, mostrando las dificultades para despejar todas las ecuaciones que se piensen sobre el tema. Por supuesto que no es nada alentador. El comentario número 1, contiene una contradicción, “sin embargo sí hay un aumento en el nivel de la lectura del venezolano gracias a las ferias en parte”. A continuación se afirma: “El mayor problema reside en que la mayoría no lee…”.

Sí, las ferias de libros han aumentado en el país, en especial en estos últimos años (no tengo las estadísticas pero apostaría que así ha sido) y eso es excelente. Posiblemente también las ventas y eso también es bueno. Lo difícil es saber cuántos, al menos, cuántos están leyendo y cómo están leyendo.

Un saludo.

Alexandre Daniel Buvat
4 de Enero, 2013

Entonces, si se ponen de acuerdo libreros, expositores y editoriales, diseñen una breve planilla, para que cada comprador llene datos elementales y se consolide así una información nacional.. Generalmente ni en las ferias ni en las librerías los empleados conocen u orientan, aquellas librerías con dueños y empleados atentos, conocedores y donde uno podía hojear , hasta sentado y con una bebida, un libro, no existen o casi

Antonio Lopez Ortega
4 de Enero, 2013

Quizás valga la pena aclarar que la idea central sigue siendo ésta: el venezolano no lee. Esto en comparación con otros países cercanos o de nuestra misma condición socioeconómica. Es decir, podríamos tener cifras mucho mejores de las que tenemos. Y sin embargo, sin abandonar esta premisa, la facturación o venta de libros ha mejorado. En dos platos, dentro de lo malo, hay fenómenos alentadores. Habría también que precisar que las ferias ciertamente han ayudado a incrementar la lectura. Y sin embargo, no estamos en nuestro mejor momento en cuanto a ferias (esto es, tuvimos en el pasado reciente momentos mejores). La FILUC de Valencia y la Feria de Altamira son las más importantes en cuanto a facturación, pero la de Mérida se ha debilitado mucho y la de Maracaibo sencillamente desapareció. La oficial FILVEN apenas en 2012 se mostró un poco menos doctrinaria y un poco más diversa, pero le falta camino por recorrer.

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