Cariaquito Morado

Miss Universo y una pregunta difícil (que quizás usted no habría respondido); por Melanie Pérez Arias

Por Melanie Pérez Arias | 2 de febrero, 2015

Una pregunta difícil; por Melanie Pérez Arias 640

Fuera del manido debate sobre la inteligencia de Paulina Vega (originado en buena medida por quienes gastaban su tarde de domingo viendo un desfile de mujeres en traje de baño), hay una pregunta que sigue sobre la mesa: ¿qué pueden las mujeres aprender de los hombres? Debajo de los reflectores, es un escenario repleto de cámaras que transmiten en vivo a cientos de países del mundo, una chica trata de responder una pregunta: “Es una pregunta muy difícil”, dice Paulina, quien pocos minutos después será coronada como Miss Universo.

Entonces, ¿qué pueden las mujeres aprender de los hombres? ¿Es ésa una pregunta realmente difícil de responder?

Cuando tienes menos de un año de edad y tú única labor es hacer arepitas de manteca/ pa’ mamá que da la teta no pasa nada con el estribillo que condena a la arepita de cebada al papá que no da nada. Pero cuando tienes más de seis y escuchas de pasada que “los hombres” (así, en plural, en esa generalización tan vasta en la que todo cabe) son unos inútiles, muérganos, vagos, infieles, irresponsables, mujeriegos, malos-malucos y que, para colmo, son todos iguales, lo que provoca es devolverse al capítulo de las arepitas.

Al encontrase por primera vez con ideas reivindicativas de nuestra condición de mujer, el instinto es condenar a la cultura patriarcal, llevándonos por el medio al primer hombre que tenga la mala fortuna de cruzarse en nuestro camino al terminar de leer a Simone de Beauvoir. Pero en la vida real, donde las cosas siempre son más complejas que en la teoría, los hombres de nuestra vida nos han enseñado, por contraste, mucho más de lo que podemos listar en cinco segundos de respuesta televisada.

Nos han ayudado a saber, por ejemplo, qué es una bobina o cómo se limpia un borner, qué significan las señas del umpire, lo cómodo que resulta guardar silencio, el placer infinito que esconde un pan con mortadela, decir que sí cuando realmente quieres decir que sí, la belleza de Arma Mortal 4, cómo negociar con un mecánico, estacionarse eficazmente en doble fila, abrir una lata de atún con una llave.

Nos han enseñado de practicidad, pero también de simplicidad en un mundo confuso. Pero todo esto también podría enseñárnoslo una mujer. ¿O no?

Entonces, ¿qué podemos las mujeres aprender de los hombres?

Lo único que se erige como una verdad socialmente aceptada es que sólo nos conocemos a partir de los otros. En este juego de espejos, lo que más podemos aprender de los hombres no es otra cosa que una mirada complementaria sobre el mundo, una apertura que aporta perspectiva y profundidad: una sabiduría tan rica como la femenina, a la que sólo podemos acceder a partir del respeto.

Una de las deformaciones de la lucha por la equidad de género ha sido la castración simbólica de la masculinidad sintomatizada en la descalificación, la ridiculización o, incluso, episodios de violencia contra el hombre que (aunque aislados y porcentualmente nimios en relación a los femeninos) no dejan de decirnos que hay algo nuevo sobre el panorama a lo que también debemos prestarle atención.

Cuando se discuten estos temas en fueros privados suele decirse “primero lo primero”. Lograr avances en los derechos de las mujeres, esa ardua tarea que nos ha llevado siglos, sigue siendo el objetivo. ¿Pero de qué nos sirve haber reivindicado el pensamiento independiente, si no podemos pensar también sobre lo nefasto que resulta romperle las pelotas a nuestros compañeros?

Ellos, además, están haciendo su parte. No hay un movimiento reconocido ni bautizado, pero sí una nueva manera de hacer las cosas que busca superar los roles de víctimas y victimarios. Con una completa consciencia de la carga histórica que llevan a cuestas, desde hace años hay hombres apostando a la vida en pareja, a la paternidad responsable, a la sensibilidad, a la distribución justa de las tareas en el hogar. La equidad de género es una batalla que se libra en las cortes, en los medios, pero también frente a la pila de platos por fregar.

Bajo este contexto, quizás la nueva Miss Universo tenga razón: se trata de una pregunta difícil porque implica deslastrarnos de una visión muy oscura, aunque afortunadamente cada vez menos generalizada, de la masculinidad. Y Paulina da en el clavo cuando responde que hay hombres que creen en la igualdad y que bien podríamos las mujeres aprender de ellos.

https://www.youtube.com/watch?v=ZPG_rNMRrD0

Melanie Pérez Arias 

Comentarios (6)

Nancy Josefina
2 de febrero, 2015

Interesante el contexto. En los concursos de belleza y según he escuchado lo que comentan los profesores y asesores de oratoria, la joven puede contestar la pregunta directamente, o efectuar una salida graciosa, inteligente, donde evade elegantmente el tema, pero que satisface. La pregunta es compleja, puede tener múltiples respuestas. Creo que es dificil, por lo poco frecuente en que nos planteamos las cosas de manera invertida.

Elsa
2 de febrero, 2015

Verdaderamente tienes razón, lo explicaste perfectamente. A veces tenemos la costumbre de criticar muy a la ligera a las personas y no miramos de lado para ver si estamos equivocados. Si analizamos como tu lo haz hecho, la respuesta de la reina Paulina, ( “Hay hombres que creen en la igualdad y que bien podríamos aprender de ellos”) llegamos a tu conclusión, que me parece muy acertada. Te felicito, besos.

anibal gomez
3 de febrero, 2015

lo fundamental que debemos aprender es que no somos iguales.tener derecho ala igualdad de oportunidades, no es lo mismo.los roles que ancestralmente la naturaleza asigno a cada género hicieron que la mujer tuviese prioridades y preferencias diferentes a las de los hombres.Su estructura cerebral, es diferente y sus hemisferios funcionan en forma deferente.lo interesante y hermoso es que en las diferencias hay un mundo de complentariedad cuando los objetivos están definidos.Cincuenta anos de democracia y quince de chapucería socialista,deberían ser suficientes para aceptar que hemos fracasado en la conducción de estado.Es hora de darle paso la visión femenina del mundo.

Daniel López
4 de febrero, 2015

Gracias a este escrito puede informarme de la excelente pregunta realizada en el Miss Universo del año en curso, programa que debido a las distorsiones que presenta deje de ver hace tiempo. El tema de la igualdad de genero tiene la particularidad de que se debe entender primero que no existe una igual absoluta, debido a las múltiples diferencias que existen entre la mujer y el hombre (ya en el comentario anterior se expusieron algunas) lo que si cabe es la igualdad de posibilidades, pero para que realmente esto se de, tanto la mujer y el hombre deben seguir haciendo cambios en sus actitudes y comportamientos.

Cambios que van desde que un hombre deje de ver a una mujer como un objeto de posición, pasando por que la mujer entienda que el hombre no le debe nada dolo por ser mujer, es decir también debe luchar por el logro personal, hasta llegar a un estado de comunicación efectiva, donde tanto el hombre como la mujer se expresen desde su propio genero, pero, comunicandolo para que el otro genero lo comprenda.

Petrusco
4 de febrero, 2015

¡Bravo Nina! Excelente

Lauro
4 de febrero, 2015

El analisis realizado por la autora del articulo motiva a la reflexión, en ocasiones estamos tan enfrascados en la discusión de la igualdad/equidad de genero, en que aspectos hemos avanzado y cuanto, en cual debería ser el rol del hombre y la mujer en estos tiempos, etc etc… que no nos detenemos a pensar en como llegar a comprender mejor al otro genero y que podemos llegar a aprender de ellas o ellos. A mi en ocasiones me resulta complicado entender al genero femenino, no solo porque de por si ya es una tarea compleja sino porque ellas tampoco me la ponen facil; por ejemplo, yo suelo estresarme cada vez que mi pareja me dice con aquel tono que solo las mujeres saben hacerlo … “mi amor.. te puedo hacer una pregunta??”… porque ya se que atras de aquella frase (al parecer casual) viene un pedido o un cuestionamiento que seguramente me pondra entre la espada y la pared. En resumen, concuerdo con el enfoque planteado en el sentido de que deberiamos dedicar mas esfuerzos a aprender de cada genero y de esa forma complementarnos mejor en lugar de querer forzar a que la otra persona mire el mundo a traves de nuestros ojos.

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