Blog de Willy Mckey

Maduro en salsa; por Willy McKey

Por Willy McKey | 1 de noviembre, 2016
maduro

Fotografía compartida en Twitter por Ernesto Villegas, Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información

Mientras la Asamblea Nacional decidía si el contexto político y social era el indicado para iniciar un juicio de responsabilidad política en contra de Nicolás Maduro, que tendría como consecuencia una marcha opositora hacia el Palacio de Miraflores en dos días, el Presidente de la República hacía un programa de radio en la señal pública. Un programa sobre salsa en Radio Miraflores.

No hila contenido, no confiesa experticia, no comenta más allá de ese breve anecdotario que le proporciona la memoria a cualquier individuo nacido en el Caribe. Sin embargo, tiene la temeridad de enunciar algunas afirmaciones. Decir, por ejemplo, que La Dimensión Latina equivaldría a The Rolling Stones en la salsa, para luego confesar que olvidó el nombre de los vocalistas.

Su coanimador, Javier Eli, lo trata de usted. También usa Señor Presidente como una de las múltiples fórmulas de tratamiento para dirigirse a él, para ayudarlo, para servirle de ancla y, a la vez, de pivote. Le hace saber que Vladimir Lozano todavía canta en el mismo registro y, casi en un ejercicio de candidez, Nicolás le pregunta a Javier Eli si sabe cómo hace para conservar así la voz.

Afuera de la cabina radial, más allá de la evasión hertziana, hay un país cuyo discurso oficial lleva meses confesándose en una guerra económica. Incluso estamos a milímetros de la vigencia de un Decreto de Emergencia Económica que ha sido extendido a conveniencia por el Ejecutivo Nacional. Sin embargo, hoy el primer mandatario quiere adivinar los trucos de un vocalista para vencer al fantasma de la afonía.

También dedica canciones al aire. Le dedica a Henry Ramos Allup una versión de “Quítate la máscara” ejecutada por la Orquesta Latinocaribeña.

Dedica un rato a hablar de Alí Primera. Y cuando llega a “Tin Marín” empieza a repasar la historia del Grupo Madera. Fue predecible. Habla de San Agustín, de El Afinque de Marín, de las visitas de la Sonora Matancera, de Tito Rodríguez, de Benny Moré. Habla de los Quintero y consigue las excusas para darle play a “Compañero”, esa canción cuyo estribillo repite hasta el infinito “Trabajo y tierra” como si se tratara de un reclamo. Recuerda a Carlos Daniel Palacios y uno se pregunta si no mencionará a Fidias Escalona en toda La Hora de la Salsa.

El repertorio musical cerró con “Canción con todos”, otra del Grupo Madera. Es ésa que dice “Si eres blanco, si eres negro/ y sientes ese clamor/ sólo has de vibrar ahora/ y compartir tu dolor/ y también tus alegrías/ al fuerte son del tambor”.

Durante una hora, Nicolás Maduro defendió a la salsa como si se tratara de un territorio en pugna, producto de un mestizaje que “jamás entenderá la oligarquía”. Quizás si hubiese dedicado el mismo empeño al Esequibo cuando era canciller otro gallo cantaría. Es imposible no preguntarse qué entenderá por mestizaje mientras habla de la Madre África y se la niega a los hijos de cualquier otra orilla. Nuestra radio (y nuestra salsa) deviene en un ejercicio tan poscolonial y subalterno que incomodaría al mismísimo John Beverley.

Consideremos que tiene en el patio a El Vaticano, Unasur y a tres mediadores más vigilando si la cosa está como para ponerse a bailar. Debe mostrarse seguro de sí y nada mejor que bailar. Así sea bailar solo. La Primera Combatiente espera a que le pongan ésa que dice “Y tú loco, loco/ pero yo tranquilo” para acompañarlo. Todo en él da la impresión de que hace un esfuerzo enorme por transmitir algo de calma. Algo de sosiego. Algo de gobernabilidad. Algo.

En un futuro no muy lejano alguien nos preguntará qué pasó el 1 de noviembre de 2016.

Habrá que responderle que, mientras la Asamblea Nacional deshojaba la margarita en torno a la posibilidad de usar en contra del presidente de la República el argumento de “abandono del cargo”, Nicolás Maduro terminaba la primera emisión de su programa radial sobre salsa.

La próxima será sobre Maelo. Ecuajey.

Willy McKey  Parte del equipo editorial de Prodavinci. Poeta, escritor, docente y editor de no-ficción y nuevo periodismo. Especialista en semiología política y conceptualización creativa. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey Haga click acá para visitar su web personal.

Comentarios (17)

@manuhel
1 de noviembre, 2016

Lo menos menos relevante, lo que ni siquiera debería venir al caso, es si Maduro sabe o no sabe de salsa, de guaracha, de trova… es una burla hacer este programa, justamente hoy, a esta hora, en estas circunstancias.

Lo habían citado para hoy a la Asamblea y no había manera más provocadora de hacerles un desplante que inventarse un programa de salsa.

No le veo lo asustado a esta manera de burlarse de la Asamblea, del diálogo y de todos los venezolanos, incluidos quienes le apoyan.

La semana pasada estuvo de gira. Una gira costosa, apresurada y sin razón de ser; sin más razón aparente que de querer darse un paseito por el mundo.

Ahora baila salsa por televisión y los demás que se coman un cable.

Enrique Raydan
1 de noviembre, 2016

Solo para comentar que elocuente el nombre del programa “Maduro en salsa” y es que esta como montado en la olla o sea lo tienen en salsa

Rubén Urbina Céspedes
1 de noviembre, 2016

Saludos Poeta… Buena picardía. Lo que pasa es que ha venido bailando en salsa fría. Pero, cuando esta empiece a hervir!!! Lo veremos bailando en un tusero..!

Diógenes Decambrí.
1 de noviembre, 2016

“Compañero”, esa canción cuyo estribillo repite hasta el infinito “Trabajo y tierra”: Con el castrochavismo eso ha degenerado tÁnto, que ahora reclaman es “Enchufe y Vivienda gratis”, sobreentendiéndose que el enchufe autoriza a cobrar quince y último, sin que la Nómina lo exija (“entren, que caben diez”), sin obligación de ir de lunes a viernes a hacer algo, ni haberse preparado antes con algunos estudios, una de las peores aberraciones del mundo bulgués. En algún momento tendrá que abordar el tema desde el punto de vista del origen geográfico de la Salsa, que nació -de los descendientes de migrantes latinoamericanos, y en especial cubanos y puertorriqueños- pero EN NUEVA YORK, donde están sus sobrinos y no precisamente bailando salsa, sino en salsa y con el tribunal esperando que canten temas en las antípodas de los que uno asocia con Tito Puente, Maelo, Héctor Lavoe, Celia Cruz y la inolvidable Fania. Cuando analice esa conexión, el rating de Radio Miraflores se irá a las nubes !!

Ignacio Arias
1 de noviembre, 2016

Mostrarse seguro de si ?

Lo que muestra es un gran desprecio por todos… y bien lo dices: Maduro en salsa ! Mirarlo compasivamente desde su barricada, sera recordar a los musiquitos del Titanic.

Diana
2 de noviembre, 2016

Remata la burla al tratar de sustituir al que si sabe de salsa, y cualquier otra música , apenas unos días después de haber sido desalojado del mismo medio. Mala idea, las comparaciones son inevitables.

Manuel Avilés
2 de noviembre, 2016

¡Por Dios! Ya no sé si somos nosotros o es este señor, pero lo que sí está claro es que este es un país de rochela, burla, anarquía y tristemente cómico. ¿Hasta cuándo aceptaremos humillaciones tan grotescas?

leonardo
2 de noviembre, 2016

Esto da pena ajena, no por Maduro, por Venezuela, mi hermano país.

Andrea Hernández
2 de noviembre, 2016

¡Bravísimo!

Lo único que falta es que Maduro diga que Fidel Castro inventó la salsa o que Chávez se le apareció en un sueño tocando timbal, en fin… Las típicas incoherencias a las que nos tiene acostumbrados.

reyes
2 de noviembre, 2016

Mientras el pueblo pasa hambre, los enfermos mueren en los hospitales y la economía del país va palo abajo Maduro usa su tiempo para hablar de salsa, bailar y hacer chistes malos, así nunca el país va a superar esta terrible crisis, Maduro renuncia y dedícate a a farandura que en eso si eres bueno. Cambio ya!!!!!

pedro campos
2 de noviembre, 2016

Muy interesante lo expuesto por este prestigioso comentarista de los ritmos caribeños, nos da entender los profundos conocimientos sobre este ritmo tan popular en Venezuela como en el mundo, y que sigue extendiéndose hasta los paises del Oriente como Japón y China.Pidamosle a dios que le de sabiduría a nuestros líderes civiles y militares y seguir dirimiendo nuestras diferencias ideológicas en contexto de las leyes y la constitución. Existen fuerzas políticas que desde el 6D han tratado de poner a prueba nuestro modelo político, pero eso no basta, también tienen que manifestarse con obras, buscar El Progreso del país que es El Progreso de cada uno de los venezolanos.Tenemos que proteger lo que hemos logrado hasta la fecha, que es el cambio material con cambio cultural en Venezuela, logró que no es fácil conseguir según declaró un expresidente de Uruguay.Y ese logro se constata en la organización de la sociedad venezolana para aumentar sus ingresos y ser productivo, y pagar sus impuesto

Mónica Gamacho
2 de noviembre, 2016

Pienso que es un error, en relación con Nicolás Maduro, seguir majando en hierro frío, como decía Cervantes. Es decir, seguir esperando que responda responsablemente ante el país por la crisis que él y su gobierno han generado. No lo hará porque su condición psicológica no se lo permite. Vive completamente disociado de la realidad y el clamor de las personas que no tienen qué comer o con qué aliviar sus enfermedades simple y llanamente no llega a sus oídos porque, repito, esos oídos psicológicamente sólo escuchan lo que su realidad alternativa le permite escuchar. También es un error pensar que es un cínico, porque el cinismo requiere una sutileza intelectual que Maduro no posee, o que es un indolente, porque para poder serlo es necesario que vea y entienda lo que sucede y, tristemente, ni ve ni entiende. Por eso baila cuando los demás sufren. Mis condolencias a los salsómanos por tener a tan oscuro personaje entre sus filas.

Aurora Rosales
2 de noviembre, 2016

Vuelvo con lo mismo: pena ajena. Horror. No puedo decir “zapatero a tus zapatos” porque ese zapatero se quedó sin los mismos, está desnudo y descalzo.Que pena.

angela
2 de noviembre, 2016

jajajajajajajaj asi es muy buen comentario

H.Augusto Pietri
2 de noviembre, 2016

Bueno, sobran los ejemplos históricos de mandatarios y su afición por la música, pero que mejor que el de Nerón, tocando su lira, mientras ardía Roma?

Georgette
3 de noviembre, 2016

Uno (bueno, yo) con tan sólo ver la foto de ese desatinado que nos gobierna, bueno, que nos destroza, me pregunto: qué es peor? ese ser o la gente del barrio, del pueblo (y cuando digo pueblo es que vive en un pueblo, porque considero que todos somos ciudadanos) que está en esta miserabilidad en que nos encontramos se alegren de semejante insondabe estupidez, ciertamente nos encontramos en la peor dictadura no tanto por lo represor ni trágico, es lo vergonzoso

Petrusco
4 de noviembre, 2016

“En un futuro no muy lejano alguien nos preguntará qué pasó el 1 de noviembre de 2016.

Habrá que responderle que, mientras la Asamblea Nacional deshojaba la margarita en torno a…” como escurrir el bulto de su gigante incapacidad política para lograr convocar un referéndum revocatorio que siempre supieron que no podría realizarse en el 2016 y además mirar para otro lado cuando les preguntaran por el número de respuestas y soluciones para el país por parte del poder legislativo, “Nicolás Maduro terminaba la primera emisión de su programa radial sobre salsa”

Y que por eso seguimos como estábamos.

¡Saludos!

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