Perspectivas

Los ríos Orinoco y Caroní están histéricos; por Ysabel Viloria

En medio de un innegable conflicto social, económico y político, los nadadores venezolanos sortearon protestas y viajaron al estado Bolívar para atravesar los ríos más imponentes del país en la edición XXVII del Paso a Nado de los ríos Orinoco y Caroní. De los 1000 inscritos, asistieron 850 atletas, pero se lanzaron al agua 732 y culminaron el recorrido 607

Por Material cedido a Prodavinci | 9 de mayo, 2017
Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

El Paso a Nado de los ríos Orinoco y Caroní es impredecible. “Cada año es un reto distinto”, suele decirse, a pesar de que la largada siempre es desde el mismo punto de los Barrancos de Fajardo (estado Monagas) y la meta es en el mismo lugar del muelle de San Félix (estado Bolívar). Cada edición deja una huella y el domingo 23 de abril fue así. La vigésima séptima vez que se realiza la prueba de aguas abiertas con más tradición en el país fue un cruce único, irrepetible. Las corrientes dulces más caudalosas del país estaban histéricas.

El sábado 22 nos advirtieron en la charla técnica que ofrecieron los organizadores en la sede de la Alcaldía de Caroní que la velocidad de la corriente alcanzaría los 0,5 nudos pero la realidad superó la proyección y el río llegó a 0,8 nudos el día del evento, confesaron miembros del Instituto Municipal del Deporte. La traducción es sencilla, si dejas de nadar el río te arrastra 50 centímetros por segundo. Mi estrategia debía ser inequívoca: debía seguir, a pesar de cualquier cosa. Si no lo hacía me desviaría velozmente de mi destino por un caudal de agua dulce particularmente feroz.

Esta fue mi segunda edición. El año pasado me estrené en unos ríos tranquilos, amables, hospitalarios, hasta románticos. En esta edición mi experiencia fue diametralmente opuesta. Me encontré en medio de unos ríos crecidos, revueltos, movidos, veloces, que empujaban, que no daban tregua.

El ritual de inicio se cumplió a cabalidad. Desde que comenzó a verse la luz del 23 de abril, los alrededores del muelle de San Félix, a orillas del Caroní y detrás de la alcaldía, los nadadores llenamos las calles. Un sacerdote nos bendijo, a todos nos marcaron brazos y espaldas y comenzamos los movimientos de rigor: unos estiraron, otros se paralizaron, algunos se concentraron en el registro para sus redes sociales. Cerca de las 7:00 de la mañana los nervios, la adrenalina y la famosa gabarra colorida tomaron el protagonismo. Nos comenzamos a amuñuñar en las gradas para esperar el momento de embarcar.

Hubo una emoción adicional en esta espera. Además de la tensión que genera la proximidad del reto deportivo, nos rodeaba una necesidad de gritar porque, como los ríos, también estábamos histéricos. “¿Quiénes somos? ¡Nadadores! ¿Qué queremos? ¡Libertad!”. Se leían en las espaldas, pechos, brazos y piernas de algunos participantes consignas políticas: “Libertad”, “Democracia”, “No más dictadura”. Se mezclaron los nervios y la incertidumbre con la cercanía de la embarcación que atravesaría los ríos en el sentido contrario del recorrido que debíamos hacer a brazo y pierna.

Comienza el reto

Fue una prueba de resistencia, paradójicamente. Subimos a la embarcación. La brisa nos dio la primera advertencia, no sería una prueba fácil. Los banderines de colores chocaban con velocidad y hacían el ruido de unos aplausos continuos, el viento nos pondría a prueba. Antes de arrancar el recorrido, un grupo de nadadores desplegó una pancarta con la que pedían “Elecciones ya” y “Libertad”, cantamos el Himno Nacional, aplaudimos. Nos fuimos.

La gabarra arrancó y nosotros también. Buscábamos nuestros puntos de referencia. Esta es una competencia que depende de planificación y estrategia. Los nadadores nos preparamos durante meses para entrar a las majestuosas aguas de los ríos más imponentes de nuestra tierra. Los entrenamientos son físicos y psicológicos. Cuando vamos camino del punto de partida repasamos las indicaciones de nuestros entrenadores, nos concentramos, compartimos experiencias, revivimos ediciones previas, nos encontramos con los campeones de siempre, con los nuevos, con desconocidos. Todos compartimos los nervios, la ansiedad y la emoción.

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Mientras íbamos navegando, en Barrancos de Fajardo uno de los que se disponía a resguardarnos en su kayak falleció de un infarto fulminante. Era Julio Mata de 61 años de edad, trabajador activo de Sidor, nadador de la compañía y miembro de la Asociación de Canotaje del estado Bolívar. Colaboraba desde hace varias ediciones con el evento orientando a los nadadores en el agua. Ese día estaba parado en la orilla del río como de costumbre antes de iniciar, hablando, bromeando y repentinamente cayó al suelo. Todos los intentos de asistencia fueron en vano, ya no tenía signos vitales. Los nadadores ignorábamos el suceso, seguíamos en la embarcación planificando nuestro cruce.

La segunda advertencia de la complejidad que nos esperaba nos la dio el agua. “No se ve la tierra de la isla Fajardo”, me dijo un amigo. Eso significa que el río está crecido. “Ese kayak no se mueve y el chamo va remando duro”, me espetó otra amiga. Además de tener más agua, también tenía mucha corriente. Llegamos al punto de partida, nos bajamos y entramos al agua. Salieron los hombres. Las mujeres esperamos cuatro minutos y oímos nuestra largada. Ya todo era agua.

El recorrido

El arranque fue difícil, éramos 237 y todas salimos a buscar la meta juntas. Progresivamente nos dispersamos sin darnos cuenta, de pronto y antes de llegar a la primera referencia, isla Fajardo, ya iba sola. Salimos en el Orinoco, un río tibio, marrón, espeso. Era igual tener los ojos abiertos o cerrados, solo veía lo que me rodeaba cuando sacaba la cabeza del agua. Había olas, no estaba tranquilo, y en esta competencia generalmente este es el trayecto “fácil”.

Para pasar del Orinoco al Caroní hay que lograr una ubicación que no alcancé, no subí lo suficiente y mi planificación desapareció entre las corrientes. Tuve que replantear de inmediato en medio de los dos ríos más caudalosos del país. No podía parar porque la fuerza del agua me alejaría cada vez más de la meta.

El remolino que forma el encuentro de los ríos me atrapó. Estas aguas no se mezclan sino que chocan, se ve la diferencia de colores y en esa línea fronteriza braceaba y pateaba sin avanzar. De la cabeza a la cintura sentía el frío del Caroní mientras mis piernas seguían pateando en el Orinoco. Sabía que me había equivocado. Me dejé arrastrar un poco para salir de esa licuadora y seguir adelante.

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

Fotografía del Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní

El Caroní me botó. Tuve que remontar con mucha fuerza, concentración y sin desesperación. La mente es la herramienta indispensable en esta prueba. En apenas tres kilómetros de recorrido en estos ríos hice un registro superior de lo que he logrado en pruebas de cinco kilómetros de agua salada. 125 de los 732 nadadores que se echaron al agua no pudieron cruzar la meta, fueron sacados en lancha.

A todos los que me han preguntado cómo me fue les he respondido igual: me divertí, me fue genial, empeoré mi registro porque no seguí la estrategia, en medio de tanta agua y tanta corriente me fui hacia donde no era, el río me llevó para donde le dio la gana, pero gracias a mi entrenador y sus consejos pude salir nadando aunque no con el resultado imaginado. Aprendí: hay que ceñirse al plan, no hay que improvisar porque lo pagué sacrificando un resultado. Cumplí el objetivo final aunque no en el tiempo pensado. Hay que seguir, porque no se abandona, porque si nos concentramos y perseveramos, vencemos.

Este año no hubo récord. Vicenia Navarro, nadadora máster del estado Lara, se coronó campeona absoluta de la categoría femenina y Juan Segovia, también guaro, destronó a su hermano Johndry como campeón absoluto masculino. El Instituto Municipal del Deporte de la Alcaldía de Caroní se reivindicó con la organización, el recibimiento de los nadadores y el registro electrónico con chips para cada uno.

El regreso

Al día siguiente fui al aeropuerto para volver a casa. El vuelo era casi exclusivo para nadadores, pocos eran los pasajeros que no tenían los brazos marcados y la piel tostada. Durante la espera, que no fue más de la pautada, y mientras volamos hacia Maiquetía, solo oí las hazañas de los demás: “Me llevó la corriente”, “pasé la boya verde por debajo”, “me sacaron en lancha, no pude”, “este año mejoré mi tiempo”, “no vuelvo más pa’ esta vaina”, “para ser la primera vez no me fue mal”. Es que los ríos, este año, también están histéricos.

Cuando nos bajamos del avión dejamos la histeria de las aguas dulces y volvimos a la histeria de una crisis política y social. Era lunes #24Abril, el “plantón nacional” nos hizo, nuevamente, hacer un exhaustivo ejercicio de planificación y estrategia. ¿Por dónde ir?, ¿qué calles evitar?, ¿cómo atravesar el caos?, ¿cómo no sucumbir entre las dos corrientes políticas que chocan y hacen remolinos en nuestra sociedad?

***

LEA TAMBIÉN:

Nadar el Orinoco; por Ysabel Viloria

Material cedido a Prodavinci 

Comentarios (2)

Diógenes Decambrí.
10 de mayo, 2017

Las diferencias cuantitativas y cualitativas entre las dos opciones que se enfrentan en Venezuela, se hacen evidentes en cualquier expresión multitudinaria, una reunión gremial, un evento estudiantil, una competencia deportiva, en todas aparece muy clara la MAYORÍA en favor de la recuperación del país, de la democracia, de la prosperidad, y la menguante MINORÍA que sigue empeñada en mantener secuestrados esos tres factores, país, democracia y prosperidad, por puro compromiso anacrónico, malvado e inviable. Hermosa mezcla de la entrega física a lo largo del difícil trayecto para vencer a lo ancho el reto de los dos ríos más respetables de Venezuela, y en paralelo, la declaración de amor por esta tierra, gritando “Libertad”, “Democracia”, “No más dictadura”, “Elecciones ya”. Todos y cada uno de los participantes obtuvieron una doble Victoria, frente a las aguas amarillentas y negras, y frente a la dictadura turbia y criminal. Bravo por ustedes, son el futuro.

Tibisay Ramírez
10 de mayo, 2017

No sabía que se hacía la travesía a nado de esos ríos impresionantes. Qué bueno conocerlo a través de esta interesante crónica de esfuerzo, disciplina, valentía y autoconocimiento por parte de los nadadores participantes. En un ejemplo y un estímulo para continuar cultivándolos en nuestro avance por la Venezuela digna, próspera y libre que merecemos!

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.