Perspectivas

Las toallas sanitarias y el capitalismo salvaje, por Naky Soto

Por Naky Soto | 8 de abril, 2013

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Hace algún tiempo, un ejercicio contundente para enfrentar a un hombre con la diversidad de lo femenino era encomendarle la compra de toallas sanitarias. La escala de flujos, la velocidad de absorción, la adhesividad, las dimensiones o la comodidad de la pieza, suponen un cruce de variables, que necesitan de la experiencia de la propia usuaria para privilegiar la elección de un modelo y marca. Establezco el ejercicio en pasado, toda vez que la oferta en nuestros mercados se ha reducido sustancialmente.

En fecha reciente, una Gaceta Oficial estableció la limitada cantidad de medicinas que podrán ser adquiridas sin récipe, generando reacciones controversiales ante el cambio que esta medida establece en la dinámica sanitaria de los venezolanos. La tesis que cobró más seguidores apunta a la necesidad de restringir el acceso a las medicinas, para controlar mejor el mercado por la crisis inflacionaria que se evidencia en la escasez.

Probablemente este sensible antecedente ha despertado un rechazo importante a la oferta de toallas femeninas ecológicas. Superados los vendajes de tela, las compresas de hierbas o los lienzos lavables, a principios del siglo XX se puso a prueba la celulosa absorbente, que se utilizaba como material quirúrgico y que se convirtió en el antecedente fundamental de la toalla sanitaria que hoy conocemos.

La integración de la mujer al mundo laboral y la modernización de la industria propició el desarrollo de las toallas femeninas absorbentes, higiénicas, adheribles y desechables. La disponibilidad comercial de esta oferta creció hasta convertirse en un artículo de uso común en la mayor parte del mundo industrializado.

Las toallas higiénicas de tela no son nuevas, salvo que el argumento para su uso no reside en escapar “del ciclo comercial del capitalismo salvaje” o en la posibilidad de utilizar el líquido que desprenden como abono orgánico. Esta opción, es una adaptación de lo que usaban nuestras abuelas y el argumento central que respalda su uso es el impacto ambiental que generan los productos desechables por el tiempo que dura su degradación.

Regresar a la toalla de tela, demanda un mejor conocimiento de tu ciclo, para el rendimiento de cada pieza, su traslado, lavado, etcétera, sumándole el costo de nuevos hábitos en la rutina higiénica. En Caracas, al menos dos iniciativas con cuentas en Twitter —@luneritas y @cayenasenflor— ofrecen este producto para quienes están interesadas en probarlo. Los retos ante la popularización de su uso son complejos: la toalla sanitaria desarrollada industrialmente ha segmentado sus caracterizaciones atendiendo a demandas específicas y procurando el desarrollo de piezas con estándares de comodidad, absorción, capacidad antiséptica, antibacteriana y desodorizante.

Es curioso que se promocione ahora, cuando la inflación, la escasez, la reducción de marcas por falta de materiales para su producción o la reducción de importación, han marcado tan severamente la oferta de toallas sanitarias disponibles en nuestros mercados. La ecología se convierte en el argumento para maquillar las fallas en economía. Revisemos el caso cubano:

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Una libreta limita lo que pueden adquirir, pero no lo que ovulan. La decisión alrededor de la escasez, depende de hombres que no saben de ciclos, cuyos influjos ideológicos superan los hormonales femeninos; mejor preparados para justificar su incapacidad, que para estimular políticas públicas que fomenten desarrollo.

Un estante vacío prueba el miedo a la diversidad, la victoria de la ineficiencia, la negación al progreso. Y eso, no se absorbe con una tela.

Naky Soto 

Comentarios (19)

Hans Parra
8 de abril, 2013

Creo en la encuesta entre amigas NO a la reusable.

Margeris Marin
8 de abril, 2013

Estoy entre lo ecológico y lo práctico, buscar una alternativa que combine la conservación del ambiente y lo que nos haga mas cómoda la vida. también leí sobre un aparato hecho en silicon…

Matilde
8 de abril, 2013

Definitivamente, como escuchê una vez, “la ignorancia es osada”. La falta de higiene a que se verian obligadas algunas mujeres con esto, traeria complicaciones

CHARITO
8 de abril, 2013

ME PARECEN EXCELENTES, yA LAS CONOCIA PERO LAS VENDEN EN DOLARES Y AQUI EN VENEZUELA NO HAY ACCESO A DOLARES PARA IMPORTARLAS SUFRO DEL SINDROME DE HIPERSENSIBILIDAD QUIMICA TODO ME CAUSA REACCION POR LO QUE TUVE QUE ABANDONAR LAS TOALLAS DESECHABLES Y ROSOLVER CON PAÑITOS IMPROVISADOS HECSHOS DE ALGODON. nECESITO COMPRAR POR LO MENOS DOS DOCENAS. eSO SI LO QUE NO ME GUSTO DEL VIDEO FUE LA PARTE EN QUE OFENDEN A LOS EMPRESARIOS QUE VENDEN LAS DESECHABLES.

Olga Palis
8 de abril, 2013

A ver, si bien es cierto debemos ser mäs concientes con nuestra madre tierra también es un hecho que será muy incómodo para estas mujeresmodernas salir de casa a las 6 am, trabajar, buscar a los chamos y volver a la casa a las 7 pm, cargadas con unas telitas oliendo a cualquier cosa. Sin contar lo desagradable que será cargar aquello en la cartera. Mi abuela no trabajaba en la calle, eran otros tiempos, pero quién soy yo para poner en tela de jucio a estos hombres indolentes…

María
8 de abril, 2013

Cuando hablan de “ecológico” me parece contradictorio. ¿Son solo para lavarlas con agua? De casualidad se consigue jabón tradicional para lavar la ropa, mucho menos existe alguna marca de jabón biodegradable en el mercado venezolano. Por lo tanto queda totalmente descartada la posibilidad de utilizar esa agua jabonosa para “abono de plantas”.Y si el caso es no usar detergente entonces ¿cuántos litros de agua se necesitará para lavar una de estas toallas, que quede limpia, que no quede manchada y sin malos olores? Pongamos un promedio de unos 5 litros. ¿Cuántas toallas usamos al día? Como mínimo unas 6. 5 días por 6 toallas son 30 toallas por 5 litros son 150 litros mínimo de agua mensual por cada mujer, solo para lavar las toallas sanitarias. No lo veo en lo absoluto nada de ecológico. Justamente lo que más escasea en el Planeta Tierra es el agua potable. Más allá de todo ésto, lo que me da tristeza es ver cómo gente jóven, con iniciativas y con ganas de emprender proyectos creativos puedan ser manipulados y lavados sus cerebros hasta este punto. Pierden la capacidad de disernir y ser competitivos en un mundo, les guste o no, globalizado. A lo mejor pudiera utilizar el “capitalismo salvaje” para desarrollar una idea más “revolucionaria” y comercialiar toallas sanitarias biodegradables y allí si estaría dejando un legado beneficioso a la humanidad. Aunque supongo que en otros países ya existe…aquí, como explica Naky Soto, cada vez hay menos opciones para escoger.

María Carnicero
9 de abril, 2013

Me parece muy bien que la utilicen las comunistas y las ecologistas enloquecidas. Pero conmigo no cuenten. Las re-usables después de lavadas quedan feas de color y el tejido se va poniendo áspero y rígido con el tiempo.

mary
9 de abril, 2013

He oído a médicos decir que pueden causar infecciones pélvicas gravísimas; particularmente creo como Maria Carnicero que sea de uso exclusivo de las comunistas …

Golcar Rojas
9 de abril, 2013

Desde mi perspectiva de hombre que no menstrua y que lo más próximo que estará de usar algo similar a una toalla sanitaria será cuando me llegue la incontinencia senil (si no me mata una bala perdida antes), es que nada, por muy ecológico y beneficioso para la madre tierra que sea, que no haga tener un salto atrás en nuestra calidad de vida es beneficioso. Sería bueno que consigan materiales biodegradables para las desechables y, mientras tanto, que se disponga con conciencia ecologistas de las actuales al utilizarlas. Igual, aquí les dejo algo que escribí al respecto, al pie hay un comentario de alguien que habla de cómo su abuelita le contaba el asco que le daba tener que lavar “los trapitos” del mes. “¿Toallas sanitarias ecológicas? #VayaPalaMierda”: http://t.co/J2s0Vus5Cu

Ángel Rivero
9 de abril, 2013

Ecológicas..? Así como la igualdad, la libertad, los comunistas utilizan los mejores sueños de la humanidad para hacerse del poder y aplicar su rasero miserable, para que todos fuesen iguales Polpot asesino la cuarta parte de la población de su país Camboya (asesino más de 2,5 millones de personas) aquí en Venezuela se queman “ecológicamente” cientos de miles de millones de pies cúbicos de gas, sólo en el Estado Monagas, lanzando a la atmosfera, óxidos de carbono (COx), óxidos de azufre (SOx), óxidos de nitrógeno (NOx) e hidrocarburos parcialmente quemados (RH), ahora en este instante se quema el Parque Nacional Canaima, patrimonio de la humanidad ante la indiferencia de los hacedores de toallitas ecológicas, que seguro nos van a llegar de Cuba y su tecnología del siglo pasado, igual que nos llegan las palanquillas siderúrgicas después que paralizaron los horno de SIDOR por orden del general cubano Ramiro Valdez, la fealdad y la miseria no tienen nada glorificante, nada de sublime, he visto como cubanos que viajan de regreso a cuba van cargados de jabón para bañarse, detergente para lavar ropa, artículos en general de aseo personal, sencillamente porque el comunismo no es capaz de producirlos y la gente así haya nacido en comunismo, como “hombre nuevo” , necesita bañarse, asearse, verse bonitas como nuestras mujeres, yo estoy dispuesto a “abonar” con mi sangre esta tierra para que nuestras mujeres no lo tengan que hacer con su ciclo menstrual. Ángel

Elisabeth
9 de abril, 2013

Yo quisiera ver a estas mujeres usando y lavando esas toallas. Que se vayan para Cuba si tanto les gusta el sistema.

Reinaldo Gutierrez
9 de abril, 2013

Este es un nuevo intento por esta oligarquía de imponer controles sociales infames, controles sociales que envilecen a los ciudadanos y les arrebatan esa condición de modernidad que es la ciudadanía, porque la condición de ciudadano implica la existencia de derechos y deberes, implica una responsabilidad individual, un derecho a pensar, a elegir, a disentir, a querer ser único, y lo que estos regímenes buscan es la desaparición de la individualidad, de la capacidad de pensamiento del ser humano, porque cuando el ser humano piensa se convierte en ciudadano, cuestiona, compara y se da cuenta que el regimen es un horror, un contrasentido, una farsa, que el regimen es una prisión, una infamia, una degradación de la esencia del ser humano. Como se dio cuenta el economista austríaco Schumpeter, la base del capitalismo es la destrucción creativa, no el consumismo. El consumismo es una desviación, una aberración. La destrucción creativa en cambio, es la evolución, el desarrollo, el avance, es la superación, el escalar a niveles cada vez más sofisticados, complejos. Los comunistas siempre enfocan el consumo como algo malo que lo unico que implica es una transferencia de riqueza de los más pobres hacia los más ricos, sin darse cuenta que el consumo es una expresión de afirmación, de superación, de mejora. El consumir algo nuevo significa que hubo alguien en la sociedad que pensó, ideó y creó algo nuevo, innovó, estudió a la sociedad y se dió cuenta que existía una carencia y se abocó a solucionar esa carencia o necesidad y a solventarla, solucionarla. Los comunistas no entienden que el ser humano es complejo y que como demostró el psicologo judio Abraham MAslow, a medida que el ser humano satisface necesidades básicas, le surgen necesidades más complejas, superiores y eso es el caldo de cultivo de la innovación. La innovación responde a la demanda de las necesidades (conscientes o inconscientes)insatisfechas, pero como esta gente niega el valor de la gerencia y piensa que los obreros pueden sacar adelante por si mismos una fábrica o empresa, al encontrarse que una organización sin liderazgo camina directo al fracaso, las empresas en manos de los trabajadores quiebran al no poder descifrar los misterios de la gerencia, de la administración, de la superviviencia y por ende se va reduciendo la oferta de bienes y servicios y sobreviene la escasez que a su vez se traduce de manera inmediata en inflación, en corrupción, tráfico de influencias y toda clase de acciones canallescas propias del ser humano cuando se enfrenta a la muerte, matar o morir, ese es el dilema cuando surge la escasez. La escasez nos devuelve a los tiempos más básicos, aflora nuestros instintos más primitivos y surge el caos, el desorden que conspira con la estabilidad del regimen, que debe restablecer el orden a como de lugar, y ese a como de lugar solo puede ser mediante la represión, represión abierta o soterrada. Los controles de los regimenes comunistas (revolucionarios) son la represión soterrada, es su respuesta a la consecuencia de su fracaso económico. Y no puede ser de otra forma, porque el comunismo revolucionario va en contra de la naturaleza del ser humano. Ese hombre nuevo que ellos pregonan no existe y no existirá nunca porque es la negación del ser humano, de la humanidad. La tan buscada abolición de la propiedad privada solo puede ser posible cuando el capitalismo llegue a su límite, es decir, cuando la producción sea tal que la abundancia sea la regla, cuando todos los hombres puedan acceder libremente a todos los bienes que deseen, cuando no haya más limitación que la capacidad de consumo. No podemos culpar a aquellos que quieran volver al pasado para escapar de la carga que les supone no poder adaptarse a la modernidad, pero tampoco podemos aceptar que el retroceso y la involución sea el camino a seguir a regañadientes y a rajatabla por toda la ciudadanía, porque ese es el camino de la destrucción de la humanidad, es la desaparición de la condición de ciudadano, que al final de cuenta es el simbolo del progreso. Antes de la revolución francesa no existía el concepto de ciudadanía. Tardó mucho la humanidad en llegar a ese estadio, y tenemos relativamente poco tiempo, por eso no es de extrañar que haya mentes inferiores que intenten volver al pasado y proclamen que están caminando hacia el progreso. Defendamos la libertad que deben tener los ciudadanos de elegir lo que les parezca más conveniente, así eso sea, retroceder. Es su derecho inalienable y por eso lucharé incansablemente.

NIPM
9 de abril, 2013

Este gobierno hasta la fecha no ha hecho nada para apoyar ideas ecologistas que causen impacto positivo en el cuidado de nuestra madre tierra. Por ejemplo, muchas veces a través de las redes sociales se ha convocado a nivel mundial a que las ciudades apaguen sus luces durante media hora y este gobierno ni enterado, nunca ha hecho el esfuerzo de oficialmente hacer un llamado a la ciudadanía para cumplir con este favor para aliviar al planeta. Por qué ahora apoyar este retraso? NO será que en un futuro cercano no Venezuela no tendrá como producir o importar toallas sanitarias modernas?

carmen garcía vilar
9 de abril, 2013

Buenísimo…!!! Deberían imponerlas de manera obligatoria en el país…, pero eso sí, antes deben utilizarlas los tipos esos que aprueban los dólares y sus mujeres: Usarlas tres días, con sus noches, seguidos…, adheridas al cuerpo. Que cada sexo deposite en sus “suaves capas” los desechos que mejor les parezcan… y luego las laven y pongan a secar en el tendedero… Después de esa experiencia, deberían llenar un informe dando su aprobación y razonar el porqué de la misma… El salto atrás debería continuar con los pañales desechables… Total, los dirigentes cínicos saben que el ser humano (… y humana!) se acostumbra a todo!

Arleth
9 de abril, 2013

Muy buena las ideas ecologistas para aminorar el impacto que causan los desechos no biodegradables de las toallas sanitarias. Miremos la realidad del país en donde muchos otros materiales que se producen en mayor cantidad son descartados y no se reciclan, tales como, los envases platicos, el vidrio, los desechos electrónicos y baterías. El problema que tenemos no es tan simple como disponer de las toallas sanitarias.

Dana
10 de abril, 2013

Esta emprendedora socialista se burla de nosotros y de los años de investigación de la industria, pero a lo mejor nos puede responder las siguientes preguntas: Cuanta agua necesitas (porque abunda en Venezuela el agua) y que jabón debes de usar para garantizar que la toalla sanitaria quede limpia después de usarla? Como la secas? en la secadora (si hay luz), al sol? Cuantas mujeres participaron en el estudio que mide la concentración de bacterias y otros contaminantes en la toalla durante el uso, y especialmente después de lavada para su nuevo uso? Están seguras de que una vez que se lavan la lona del centro y las capas de algodón no acumulan humedad y por tanto son un caldo para el crecimiento de bacterias? repito han sometido su toalla a controles de calidad que verifiquen la ausencia de bacterias contaminantes como la E. coli? El colorante que usaron para el rojo de la tela de afuera y el blanco de la tela de adentro es orgánico, ecológico? se hicieron pruebas de alergia? El capitalismo salvaje será el mismo que se encargue de la venta y distribución de las telas? Que es el capitalismo salvaje? Tienes un permiso sanitario?

El ser toallas sanitarias endógenas hijas de esta revolución no las convierte en ecológicas sino en engañosas

Sombra
13 de abril, 2013

El que las toallas femeninas son dañinas al ambiente y por tanto razón suficiente para “alternativas” más “ecológicas” es una burda mentira; se los digo como ingeniero de materiales. Los componentes de las toallas femeninas actuales con mayormente orgánicos con un porcentaje muy bajo de plásticos y polímeros. Expuestos al medio ambiente en áreas sub-tropicales estos componentes no duran más de 4 estaciones antes de deteriorarse en componentes inertes y reinsertarse en reservorios naturales. En Venezuela quizás aguanten un poco más por el reducido rango de variación de las temperaturas durante el año. Es por esta razón, por ejemplo, que no estamos ahogados en las bolsas plásticas que todo el mundo tira a lo largo de las carreteras pero que nadie recoge. Este deterioro no justifica su uso si pudiése evitarse, pero como todo en una sociedad moderna, existen costos, en éste caso bajo. Ofende sin embargo la ignorancia del contra-argumento pues volumétricamente y que yo sepa, las toallas femeninas “capitalistas” no son una amenaza ambiental, ni la irracional alternativa propuesta más ecológica tomando en cuenta el costo energético para producirlas incluyendo el de los materiales requeridos, y el de sanitarlas luego de su uso.

Lmeyer
10 de noviembre, 2013

Maky, He estado leyendo tus escritos. Quisiera felicitarte y agradecerte el compartir tus ideas, pensamientos, opiniones, y gustos y disgustos.

Espero que nunca te puedan callar, pues voces como la tuya son indispensables para que todos nos enteremos de los detalles y vivencias de quienes viven en un país que muchos queremos, pero que se nos ha ido de las manos.

Salud y que continúen tus escritos.

Esther
6 de mayo, 2014

Para mí usar toallas de tela no debería de basarse en si queremos apoyar al sistema capitalista o no, debería basarse en que la mujer quire usar una opción más cómoda, natural y ecológica para su menstruación. Yo uso toallas de tela y lo hago porque me gustan más que las convencionales, sin embargo sé que muchas mujeres no están preparadas para usarlas o que hay situaciones en las que puede ser difícil o incluso contraproducente usarlas (ej: un viaje largo por países con limitado acceso a agua potable). Creo que es importante que una mujer conozca las opciones de las que dispones para su menstruación: toallas convencionales o lavables, tampones, copas menstruales, esponjas marinas, etc. para que en función de ello escoja lo que mejor se adapte a sus necesidades y estilo de vida. Para que las mujeres sepan cuales son sus alternativas he puesto en marcha este blog: http://opcionesmenstruales.blogspot.com.es que puede ser de ayuda para muchas.

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