Tecnosociedad

Las grandes ligas de la sociabilidad, por Luis Carlos Díaz

Por Luis Carlos Díaz | 28 de Septiembre, 2012
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La empresa Tendencias Digitales presentó recientemente el abrebocas de su informe de 2012 sobre Internet en Latinoamérica. Mientras Conatel nos actualiza cada trimestre la cantidad de usuarios de teléfonos celulares, o usuarios conectados, el trabajo de Carlos Jiménez y el equipo de Tendencias es cualificar esa conectividad. Y eso nos importa más: si somos infociudadanos alrededor del fuego digital, es cada vez más valioso que sepamos desentrañar cuáles son los usos que hacemos de la plataforma. Los usuarios de Internet han ido ganando una densidad bastante compleja debido a las diferencias en su acceso, dispositivos, atención, tiempo dedicado, competencias digitales y contenidos consumidos y producidos.

Las cifras de este año son bastante interesantes porque demuestran el fraguado de algunas tendencias y recoge con duda metódica algunos saltos de consumo que aún son vistos desde la distancia de quien no sabe aún cómo desarrollar una estrategia de esa plataforma. Un ejemplo de esto último es el salto espectacular de la adquisición de tabletas en el último año. La cantidad de tabletas se multiplicó, pero aún sigue siendo un aparato de baja penetración en general que llega a nichos específicos. Esto no significa que todos debamos desarrollar contenidos y aplicaciones para tabletas táctiles de diversas resoluciones, cosa que podría ser compleja y poco rentable para algunos proyectos, pero sí que debemos tenerlo en cuenta para las próximas decisiones en materia digital.

Normal: Crecimos, pero menos

Tendencias Digitales es como el INE del municipio Internet, que ya casi es el estado más grande del país, con más de 12 millones de habitantes usuarios y distintos niveles de servicios y necesidades. Uno de los primeros datos de interés sobre la conectividad nacional y regional es que seguimos creciendo, pero no tanto como en años anteriores. En el mundo la penetración subió de 33% de personas conectadas a casi 39%, eso es casi 2 mil 500 millones de personas alrededor del mundo. Y las regiones que más crecieron en el último año fueron África, Asia y América Latina (231 millones de usuarios). Cuando una región parte de cero o de cifras muy bajas de conectividad, y ésta empieza a florecer, el crecimiento es vertiginoso y luego baja. Por eso Estados Unidos y Europa ya no son punteros en crecimiento, ¿para dónde más van a crecer si su cantidad de habitantes es limitada y ya fue ha sido digitalizada en algún momento de los últimos 20 años?

Ahí es donde nuestras regiones presentan nuevos retos, es la capa más pobre la que se está beneficiando de los últimos crecimientos. Por un efecto de mercado, cada vez es más fácil adquirir los aparatos y además las compañías de telecomunicaciones cada vez pueden llegar a más sitios. Conectado más de un tercio de la humanidad, el próximo tolete será más pobre, y a él también debemos adaptar contenidos, plataformas y servicios.

Venezuela rezagada

Cuando las cifras oficiales indican que en Venezuela la penetración de conectividad ya llegó al 41%, quiere decir que hemos avanzado por una combinación de consumo y políticas públicas, aunque no tan eficiente ni incluyente como la que se percibe en Argentina y Uruguay, cuya conectividad supera el 60%, o Chile (57%), Puerto Rico, Colombia, Costa Rica y Panamá (43%), que están por encima de nosotros a la vuelta de algunos años de trabajo, inversión y pocas dificultades cambiarias.

Además de los datos de conectividad, hay otro más dramático, que es el de costo por el servicio recibido. Venezuela se encuentra en el peor cuadrante posible con un Internet lento y costoso, con un ancho de banda insuficiente que afecta incluso a la plataforma celular y unos precios que, comparados con la región, parecen sospechosamente un timo.

Surfistas de la interacción

Sin embargo Carlos Jiménez, no sólo experto en mercados digitales sino también en maratones, tiene la paciencia y la mesura de quien hace recorridos de largo aliento, sostenidos y con metas claras. Comentó la variable que ha signado la vida digital venezolana: “nos ha costado, pero en términos cualitativos la mejoría ha sido más agresiva porque nos montamos en la ola de las redes sociales”. Es decir, quizás tengamos un mal servicio, pero el ímpetu de una sociedad con la nuestra, ávida de información, en plena crisis social y política, con tendencia al consumismo y la renovación de aparatos electrónicos, ha sido la mezcla más interesante para convertirnos según las mediciones de la empresa en el primer país de la región en su índice de Web 2.0. Conectividad chucuta pero aprovechada al máximo. Nuestros usuarios han aumentado sus competencias digitales y en los últimos años han desarrollado más prácticas que diversifican el valor de Internet en nuestro país. No sólo nos conectamos para estar enterados de las noticias sino también para encontrarnos con los pares, compartir en redes sociales, subir contenidos, hacer cada vez más transacciones económicas.

Este coctel ha generado que Internet sea, en diagnóstico de Jiménez, cada vez más cotidiana y personal. Diversificada en aparatos que van desde la supremacía de la computadora de escritorio y la laptop hasta las nuevas adquisiciones como las tabletas. Con la reina de la popularidad que es la telefonía celular, en manos de casi la totalidad de los usuarios de Internet. De hecho, la conexión empieza a convivir con otros medios, pues se amolda a ser el sitio de comentarios para la TV, la segunda vida por recomendaciones de las lecturas de prensa, o el insumo más importante para la actualidad de la radio.

En Internet somos un poco como nuestros grandesligas, que aprenden a jugar en terrenos irregulares, aprenden la agilidad del rebote en los baches, y al llegar a un estadio liso se destacan. Así somos: cuando tengamos redes 4G en celulares o un ancho de banda decente, volaremos mejor. Por los momentos sólo somos un papagayo coqueteando caprichoso en el ciberespacio.

Luis Carlos Díaz Periodista y bloguero

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