Tecnosociedad

Las 5 patas de la libertad de Internet, por Luis Carlos Díaz

Por Luis Carlos Díaz | 24 de noviembre, 2012

La ONU logró publicar una resolución firmada por 47 países que reconoce el carácter global y abierto de Internet como motor para acelerar el progreso hacia el desarrollo. El paradigma de entender Internet dentro de los procesos de consolidación de otros derechos humanos se ha trabajado en organismos internacionales desde que fue incluido en las metas del milenio y se discutiera ampliamente en las dos ediciones de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (Ginebra 2003 y Túnez 2005).

Asimismo, en los últimos dos años, el relator para la libertad de expresión de la ONU, el guatemalteco Frank La Rue, había emitido declaraciones sobre la importancia de la sociedad hiperconectada en el contexto actual. No se trata de asumir Internet como un objeto y darle rango de derecho humano, sino que, como extensión de las sociedades, como espacio de creación y encuentro, la red acerca como nunca antes a los seres humanos al ejercicio pleno de la libertad de expresión por acceso y producción de contenidos.

Por otro lado, los conflictos sociales y políticos de los últimos años han demostrado que uno de los componentes indispensables para las movilizaciones ciudadanas es la posibilidad de acceder a Internet y ser parte de esa conversación pública que empodera y democratiza.

Lo interesante de esta jugada reciente de la ONU es que llevó al papel y a la firma de algunos de sus estados miembros, el reconocimiento de la libertad de expresión en Internet como un derecho que debe ser garantizado, protegido y promovido al igual que otros derechos. No se materializará con la aceptación de un documento, pero sí es un apoyo a la sociedades de esos países que decidan organizarse para hacer valer un derecho de nueva generación.

Dos de los firmantes del tratado más interesantes son Cuba y China. En Cuba es conocido que la brecha digital excluye a gran parte de su población por razones económicas y también políticas, de Estados Unidos contra la isla y del gobierno de la isla contra sus ciudadanos. Sin embargo, si damos un vistazo a sus redes, veremos un espacio bullente de voces que se expresan en blogs, cuentas de Twitter, perfiles de Facebook y otros espacios.

Con la polarización esperada y el gran poder de los medios al servicio de los hermanos Castro, la red cubana es un espacio muy rico de seguir al que pronto se sumarán más personas. Las observaciones de la burocracia cubana a la resolución que firmaron fue que sólo un tercio de la población mundial tiene acceso a la red (para ellos puede ser una limitación, para otros es un logro), y que además no quedaba claro quién gobernaba la red, porque seguía dependiendo de corporaciones y gobiernos contrarios a Cuba.

Con China el asunto es de mayor cuidado, porque firmaron el acuerdo con un asterisco en palabras de su delegado, Xia Jingge: “el libre flujo de información en Internet y el flujo seguro de información en Internet son mutuamente dependientes”. Lo que quiere decir que bajo el argumento de la seguridad y el celo del estado chino a actividades desarrolladas en línea como los juegos de azar, la pornografía, el fraude electrónico, la violencia y la piratería, mantendrá activo su poderosísimo cortafuegos que controla y monitorea la actividad de sus millones de cibernautas. Numerosos colectivos ciberactivistas han denunciado que la Gran Muralla China digital en realidad sirve para perseguir y encarcelar disidentes, así que la noticia de su firma en la ONU puede ser leída como un acto de hipocresía o la apertura al futuro de las telecomunicaciones en ese país.

En diciembre se realizará en Dubai otra conferencia mundial de telecomunicaciones y estos temas volverán a ser tratados para que sean paraguas de las políticas nacionales y regionales en materia digital.

Dimensiones de la libertad

En paralelo, también fue publicada a mediados de año una “Declaración por la libertad en Internet” como remache a las protestas que se tejieron desde el mes de enero en contra de la aprobación de las leyes SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (Protect IP Act). La declaración es pública, está en la red para la gente que desee suscribirla, y busca reivindicar el carácter neutral y abierto que debe conservar la red ante las amenazas de gobiernos y empresas. En www.internetdeclaration.org está la declaración y las casillas de adhesión.

Los 5 principios regentes son:

1.  Expresión: “no censurar”. El principio puede ser confuso si se plantea desde los horrores que se pueden conseguir en línea y que exigen la intervención de las autoridades. En todo caso podría hablarse de conceptos como la neutralidad en la red, que implica que los gobiernos y los proveedores de servicio no podrán ejecutar censura previa o bloquear el acceso a contenidos.

2.  Acceso a la red: “promover el acceso universal a redes rápidas y asequibles”. Es el punto que busca disminuir la brecha digital y aumentar la calidad de la conexión. Desde centros públicos de conexión hasta tener Internet en casa, la posiblidad de que más gente se sume puede ampliar los horizontes mismos de la red.

3.  Apertura: “mantener internet como una red abierta en la que las personas tiene la libertad para conectarse, comunicar, escribir, leer, hablar, escuchar, aprender, crear e innovar”. Implica además que si una red es abierta, entonces debe trascender a las empresas gigantes como Google y Facebook, y debe permitirle a las personas crear también sus propios espacios de interacción descentralizada.

4.  Innovación: “proteger el derecho a innovar en Internet y crear sin permiso, no bloquear las nuevas tecnologías ni castigar a los innovadores por las acciones de sus usuarios”. Porque el secreto de la red ha estado en la capacidad de innovación constante de sus usuarios. Las nuevas lógicas pueden poner asfixiar el desarrollo de las pequeñas iniciativas, pero de su protección depende el oxígeno de las transformaciones.

5.  Privacidad: “protección de la privacidad y defensa de la capacidad de las personas para que cada una compruebe están siendo usados sus datos y dispositivos”. Los principios de habeas data aplicados al mundo digital deben poner del lado del usuario el control de sus datos.

En esta hoguera digital lo hemos suscrito para que en algún momento pueda traducirse en políticas y prácticas concretas.

Luis Carlos Díaz Periodista y bloguero

Comentarios (2)

Oswaldo Aiffil
24 de noviembre, 2012

Me pregunto qué opinará el General Petraeus de esta Declaración, sobre todo del punto 5. Extraigo unas líneas del párrafo final del artículo de Jorge Volpi en Prodavinci “El General y su biografía”: “el affaire Petraeus también despierta suspicacias sobre el comportamiento del FBI y otras agencias de espionaje: bucear en las cuentas de correo, aprovechándose de su carácter de retícula, convierte al ciudadano en un eterno sospechoso, incapaz de defenderse frente a la intrusión del poder en su esfera íntima”.

dariela
27 de noviembre, 2012

El internet cómo toda herramienta, puede llegar a ser tan útil que nos vemos impregnados en esas redes donde los que sabemos qué tenemos en las manos es más que una mano; puede llegar a ser tan nuestra cómo todo nuestro intelecto. Los usuarios tenemos que saber que esto es más de lo que esperábamos…

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