Blog de Alberto Barrea Tyszka

La tragedia y la esperanza; por Alberto Barrera Tyszka

Por Alberto Barrera Tyszka | 20 de agosto, 2017
Fotografía de AVN

Fotografía de AVN

Enfrentar a unos políticos cínicos e inescrupulosos es tan difícil y arriesgado como oponerse a un comando de la Guardia Nacional en cualquier manifestación. Eso que llamamos resistencia no es una acción que solo puede darse en la calle, con escudos y con máscaras antigás. A veces, el poder de la mentira es tan aterrador como las balas. También producen muerte. Y desaliento, impotencia, rabia, desolación. Y frente a la violencia institucional que ejercen los poderosos es mucho más complicado resistir: ¿cómo combatir una farsa solemnemente estructurada?, ¿cómo pelear contra un engaño convertido en sistema, formalizado, distribuido sin pudor por todos los medios? Cuando Delcy Rodríguez mira hacia la cámara, altiva, soberbia, como si en realidad hubiera ganado una elección democrática; cuando desdobla una sonrisa sardónica y habla desde la arrogancia de los oligarcas, cuando se dirige a los diputados electos por el pueblo (que no cobran desde hace un año y han sido despojados de toda posibilidad de acción) y les dice que el parlamento no ha sido disuelto y que ellos deben seguir trabajando… ¿Qué se puede hacer? ¿Qué se puede hacer cuando Delcy Rodríguez se transforma en una bomba lacrimógena?

Chávez sabía mentir. Y, generalmente, lo hacía bien. Sus herederos conocen el método, tratan de seguirlo, pero son mucho más torpes, más evidentes. Les sale fácil lo fácil: la sorna, la burla, la ironía, el descaro. Pero son incapaces de convocar una esperanza, de comunicar con un mínimo de emoción algo que aunque sea parezca una verdad. Son demasiado obvios. En muy pocos días, sin ayuda de nadie, ellos solitos le han confirmado al país y al mundo que todo lo que prometieron con respecto a la Constituyente era una fantasía infantil, que lo único que realmente les interesa es terminar de apagar la democracia, que la Constituyente sólo sirve para tratar de legitimar la dictadura en Venezuela.

Desde que se instaló este nuevo “milagro”, según pregonaban los altos dirigentes del gobierno, ¿qué ha pasado?, ¿a qué se han dedicado los supuestos nuevos representantes del también supuesto poder popular originario?  El espectáculo ha sido grotesco, patético.  Desde Tibisay Lucena hasta Tarek Williams Saab, pasando por ese detalle que es Nicolasito, el Sin Par de Miraflores.

¿Para qué necesita el país una nueva Constitución? Para suspender, sustituir y perseguir a una Fiscal incómoda, con demasiada información sobre la millonaria corrupción del gobierno. ¿Para qué necesitan los pobres de Venezuela una nueva Constitución?  Para dejarlos sin candidatos por quien votar. Para inhabilitar y encarcelar a líderes de la oposición que puedan ganarle al oficialismo en futuras elecciones. ¿Para qué requiere nuestra sociedad un cambio en la Carta Magna? Para adelantar las elecciones que antes el mismo Consejo Nacional Electoral había retrasado de todas las maneras posibles. ¿Por qué necesitábamos con tanta premura esta Asamblea Constituyente? Porque el país precisa con urgencia una Comisión de la Verdad que premie la represión oficial y someta al país a un régimen de censura y control.

Desde que empezó la ANC, ¿cuántos niños han muerto por desnutrición en Venezuela? ¿Acaso algún funcionario del gobierno ha hablado de esto?

A Hugo Chávez siempre le encantó la contra ofensiva.  Lo repitió en varias oportunidades. Es algo que forma parte de la lógica de la guerra con la que Chávez, lamentablemente, envenenó la política nacional.  Soportaba los ataques, asumiendo que eran movimientos enemigos, para luego en una aparente jugada defensiva terminar agrediendo, conquistando más posiciones de poder. Así como actuó el oficialismo en el paro petrolero, así también actuó ahora en estos meses de protestas de 2017.  Esperaron sin importar la cantidad de muertos, sabiendo que al final podrían cobrarle toda esa sangre al adversario.  Es lo que están haciendo ahora. Es el momento de la contra ofensiva. La oportunidad para profundizar eso que ellos llaman pomposamente “la revolución”.

La estrategia implica una frialdad abrumadora. Una distancia criminal con la vida de los ciudadanos.  Y una apuesta delirante por la farsa. Por hacer de la mentira una definición de gobierno, una forma de vida.  De manera instantánea, el nuevo Fiscal descubrió que la Fiscal General de la República es corrupta, racista, conspiradora violenta y promotora de una invasión gringa.  De manera instantánea, el CNE destrabó todas las dificultas y problemas que interpuso para impedir el referendo y las elecciones y, de pronto, convocó un proceso exprés para el próximo mes de octubre. De manera instantánea… ¿Cómo desactivar un fraude que tiene como cómplices al gobierno, las instituciones y la Fuerza Armada Nacional?

La sociedad democrática venezolana, con sus debilidades y heterogeneidad, lleva años tratando de responder a esa pregunta. No es nada fácil.  Es muy desalentador lo que nos pasa como país. Después de cada dos décadas y una bonanza petrolera estamos peor que antes, en todos los sentidos. Nuestra pobreza es trágica. Y gracias a ella, muchos de los funcionarios del “gobierno de los pobres” se han hecho millonarios. Es trágico un país donde los hijos de una víctima de la violencia del Estado sean ahora quienes legitimen esa misma violencia del Estado. Es trágico un país donde la miseria crece, los hospitales no funcionan, los cuerpos de seguridad masacran a inocentes, hay ciudadanos desaparecidos y estudiantes presos por protestar. Es trágico que todo esto, además, se haga a nombre de la libertad y de la justicia.

En este escenario, ¿el tema de la participación en las elecciones regionales puede ser tratado como un dilema moral? No estamos ante una disyuntiva ética, no debatimos entre opciones más o menos virtuosas, más o menos valientes, más o menos honestas. La dirigencia política, si quiere seguir haciendo política, no tiene otra posibilidad. Está obligada a mantenerse unida y a dar la pelea en todos los espacios que puedan. Aguantar la contra ofensiva no es sencillo. El gobierno solo quiere contaminarnos con una enorme sensación de derrota. Ese es el primer objetivo de la Asamblea Nacional Constituyente. Que olvidemos que somos mayoría. Que pensemos que no sirve de nada ser mayoría. Que aceptemos que han ganado y que ya no importa, que no tenemos nada qué hacer.

Pero nosotros no podemos olvidar lo que ellos no olvidan: cada día son menos. Cada día menos gente los quiere, les cree. Dentro y fuera del país. Es una tendencia que no se ha detenido desde hace años. Un indicador que sigue creciendo. En el fondo, el chavismo pelea contra la historia. Actúan así porque saben que están rodeados.  Ahora la paranoia es su ideología.

La esperanza también puede ser un recurso natural renovable.

Alberto Barrera Tyszka 

Comentarios (23)

Marian
20 de agosto, 2017

Me quedo con la ultima y espectacular frase*la esperanza tambien puede ser un recurso natural renovable*.Gracias.

MARIO VIERA G
20 de agosto, 2017

MAGNIFICO ARTICULO MUY REAL Y PERTINENTE, FELICITACIONES SR. TYSZCA

Zen Ten Xiao
20 de agosto, 2017

Ya extrañabamos, sus lectores, a ABT por estos lados, se encontraba ausente desde hace casi un mes, y se me antojó pensar que cedió a las presiones, normales, de quienes seguro le pedían abandonar la causa, al menos geográficamente, y armar tienda en otro lugar en donde seguramente sería recibio de brazos abiertos, en donde podría dedicarse a hacer lo que sabe hacer, escribir, y olvidar la queja o la rabia por un rato, pero no, aquí está nuevamente, y hablándonos de tragedia y esperanza, y entonces recordé a MLK quien decía que la tragedía de los pueblos no es el grito del gobernante autoritario sino el silencio de la gente, y pensé que esperanza es soñar despierto, es desear que algo suceda, creer con fe que va a suceder y actuar con valentía para que ese sueño acontezca. Efectivamente el lenguaje ha cambiado, su sentido es otro entre nosotros, ya las palabras no significam siempre lo mismo, hemos pasado a vivir entre la comedia y la tragedia, nos vemos en la dualidad del desánimo y la esperanza…en cierta forma nos hemos acostumbrado a ser miserables o nos acostumbraron a ello…las instituciones ya no existen, han sido sustitudidas por personajes, y la mentira, la sorna, el cinismo y hasta la sátira conforman este metalenguaje y esta postverdad de nuestra nueva realidad.

Kondorito Konstitución
20 de agosto, 2017

Con todo respeto. No encuentro razón para que “Raimundo y todo el mundo” llamen Asamblea Nacional Constituyente a algo que no lo es. Personas expertas en la Constitución Bolivariana de la República Bolivariana dicen una y otra vez que para que una Asamblea Nacional Constituyente sea una Asamblea Nacional Constituyente requiere de la previa condición sine qua non de la aprobación de la mayoría del pueblo en un referéndum de elección universal, directa y secreta. Lo que propuso el Gobierno Bolivariano tiene varios nombres: Asamblea Nacional Constituyente (ANC) Regional-Sectorial, ANC Bolivariana, ANC Comunal, ANC Cubana, ANC Bodrio, ANC por la Paz, ANC Prostituyente, ANC con Amor…No encuentro razón para que “Raimundo y todo el mundo” llamen Asamblea Nacional Constituyente a algo que no lo es. Con todo Respeto.

RALGON
20 de agosto, 2017

EXCELENTE COMO SIEMPRE

Oswaldo Piñero
20 de agosto, 2017

Excelente explicación del terrible momento que vive nuestra Venezuela,

Margarita Oviedo Urrutia
20 de agosto, 2017

Excelente reflexión para el momento crucial que vivimos los venezolanos.

Luis Guzmán
20 de agosto, 2017

Interesante y oportuno artículo. Compartida sus visión

Colette
20 de agosto, 2017

.. Este artículo me hizo pensar en la mezquindad de los implacables críticos de la MUD. ¿O tal vez sea ceguera? Por favor, por favor… hay un tiempo para cada cosa, y este no es el momento de la crítica destructiva…ni siquiera el de la constructiva! .

Otto Bindels Saco
20 de agosto, 2017

Como de costumbre, otro articulo de primera. Nada mas que decir. Todo por hacer. Por ejemplo otros partidos politicos, nuevos, con gente que entre a la politica por conviccion de hacer el pais que merecemos los Venezolanos.No por conveniencia. Yo me anoto.

Hernando Sequera
21 de agosto, 2017

¡Una reflexión que renueva la esperanza!

Julio Bolívar
21 de agosto, 2017

La última frase ayuda.

Lillian Kerdel Vegas
21 de agosto, 2017

“Quienes no entienden de miradas de aflicción, jamás entenderán palabras de reflexión”

Simplemente las podremos llamar “ENVENENADORES DE OFICIO”

María Lopez
21 de agosto, 2017

Excelente artículo, me devolvió la esperanza y la fe, gracias .

Jose Pirela
21 de agosto, 2017

Tyszka: “En este escenario, ¿el tema de la participación en las elecciones regionales puede ser tratado como un dilema moral? No estamos ante una disyuntiva ética, no debatimos entre opciones más o menos virtuosas, más o menos valientes, más o menos honestas. La dirigencia política, si quiere seguir haciendo política, no tiene otra posibilidad. Está obligada a mantenerse unida y a dar la pelea en todos los espacios…” No estoy de acuerdo con lo que plantea en el anterior párrafo Sr. Tyska. Estamos en una lucha política (no politiquera) por la defensa de la Institucionalidad Democrática, donde la Ética es fundamental para cohesionar voluntades democráticas y desnudar las patrañas de los delincuentes que han barrido el piso con las instituciones. Este es el escenario de los delincuente, no el nuestro.

Yudy Navia
21 de agosto, 2017

EXCELENTE, SIN DESPERDICIO!!!

Gabriel Valenzuela
21 de agosto, 2017

Mis felicitaciones apreciado Alberto,siempre sus cronicas tan exelentes y oportunas,ya lo extrañaba mucho y apareciò tan oportunamente,muchas gracias.

carmen seijas
22 de agosto, 2017

Por una parte nos cachetea la cruda realidad y la desesperanza de una mejor sociedad..por la otra cierra con una frase inspiradora..justo esta última frase es la que queremos escuchar y leer ..la necesitamos para creer y seguir adelante con estas condiciones tan míseras.

Sandra Castro
23 de agosto, 2017

No acaban de entender que ser candidato a lo que sea en Vzla es igual que serlo en Cuba.

Rodrigo J. Mendoza T.
24 de agosto, 2017

El Estado chavista, como el marido borracho, se acostumbró a golpear a Venezuela, a abusar de la familia y a exigir que todo el mundo se calle y respete su derecho de jefe de familia. Antes daba algunos regalos para hacerse perdonar, pero al escasear el dinero (la productividad de un dipsómano tiende a cero) la prioridad es el trago, porque “yo mando aquí”. Ellos creen que son políticos, pero son tan ignorantes como primitivos e inescrupulosos. Todo el discurso ideológico se ha convertido en pretexto vacío, en disfraz grotesco.

Pero de mentira en mentira, se han ido quedando desnudos.

Stanley Molina
25 de agosto, 2017

Potente trabajo. políticamente muy oportuno. vale la pena difundirlo!

priscila rodriguez
27 de agosto, 2017

Cuando lo leo me inspira con sus argumentos. ESPERANZA……..! un valor y le agregaria CONFIANZA es lo que los venezolanos deseamos. Esperanza, de vivir en un país donde podamos convivir y trabajar para tener una “calidad de vida”. Sembrar y producir nuestros alimentos en nuestras tierras fertiles, es sin duda uno de los retos que tienen, quienes aspiran gobernar.

JORASEMA
27 de agosto, 2017

Estimado Alberto Barrera Tyszka,

He leido la epica de su artículo con gran emoción. FELICITACIONES que más le puedo decir.

Personas con su clarida de criterio, son las que necesitamos para arengar y arrear a los pesimistas de profesión.

Mis respetos.

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