Blog de José Ignacio Hernández

La Sala Constitucional insiste en anular a la AN: ¿y el diálogo?; por José Ignacio Hernández

Por José Ignacio Hernández G. | 15 de noviembre, 2016

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Muy poco tiempo tardó la Sala Constitucional en resolver la demanda en contra de la Asamblea Nacional presentada por la Procuraduría General de la República. Como ya lo había anticipado aquí en Prodavinci, la Sala Constitucional (en su sentencia N° 948 dictada el 15 de noviembre) dictó diversas medidas que insisten en la anulación de la Asamblea Nacional.

Lo que dijo la Sala Constitucional

La Procuraduría había intentado una acción de amparo constitucional en contra de la Asamblea, que de haber sido analizada con objetividad, ha debido ser declarada inadmisible: la acción de amparo solo sirve para proteger derechos fundamentales, no para resolver supuestos conflictos entre Poderes Públicos.

Pero la Sala Constitucional decidió “enmendar la plana” a la Procuraduría, a fin de cambiar la naturaleza de la demanda: ya no se trató así de una acción de amparo, sino de una “acción de protección constitucional”, ambigua figura a la que se acude cada vez que no se está seguro de lo se está demandando.

Además de admitir esta demanda, e iniciar así el juicio, la Sala Constitucional estimó conveniente dictar tres órdenes preventivas en contra de la Asamblea:

a) La Sala ordenó a la Asamblea Nacional abstenerse “de continuar con el pretendido juicio político”. Es decir, que la Sala suspendió el procedimiento que adelanta la Asamblea Nacional para declarar la responsabilidad política del Presidente. Algo curioso, si se recuerda que fue la Asamblea Nacional la que había decidido diferir ese procedimiento, en virtud de las conversaciones que la oposición mantiene con el Gobierno.

b) Además, la Sala Constitucional prohibió a los diputados de la Asamblea “convocar y realizar actos que alteren el orden público; instigaciones contra autoridades y Poderes Públicos, así como otras actuaciones al margen de los derechos constitucionales y del orden jurídico”. La imprecisión de esas órdenes no es casual: al dictar esas medidas indeterminadas, la Sala Constitucional pretende coartar el ejercicio de la representación que corresponde a los diputados de la Asamblea. Pues solo la Sala podrá decidir cuándo su imprecisas órdenes han sido incumplidas.

c) Además, se ordenó a la Junta Directiva de la Asamblea desplegar “las acciones necesarias para dar fiel cumplimiento a lo ordenado en la presente sentencia”. La orden es nuevamente imprecisa: ¿cómo saber cuáles son las acciones necesarias para cumplir órdenes indeterminadas?

Con estas medidas, la Sala Constitucional ratifica la que ha sido su doctrina en el 2016: someter a la Asamblea Nacional a su control, no con base en estrictas motivaciones jurídicas, sino sobre la base de indeterminadas sentencias que, en el fondo, han vaciado de competencia  a la Asamblea Nacional.

Reiterando el desacato

Buena parte de la sentencia se basa en el pretendido “desacato” de la Asamblea Nacional, al sesionar con los diputados de Amazonas incorporados.

Para la Sala Constitucional, este desacato coloca a la Asamblea Nacional en contra del orden público, del interés general y de la paz social, todo lo cual determina la nulidad de cualquier acto o decisión de la Asamblea. Además, la Sala recuerda que tal desacato “generará las correspondientes responsabilidades y sanciones constitucionales, penales, civiles, administrativas, disciplinarias, éticas, políticas y sociales”. La Sala resume esta situación señalando que el “desacato” de la Asamblea es una “acción sin precedentes en la historia republicana”.

En realidad, es la  Sala Constitucional la que ha adelantado una “acción sin precedentes” consistente en desconocer sistemáticamente a la Asamblea Nacional, y con ello, eliminar —de facto— al único órgano que representa al pueblo venezolano.

Muestra de ello es la sentencia que comentamos: sin mayor razonamiento jurídico, la Sala Constitucional impide a la Asamblea Nacional controlar al Presidente de la República, como poco antes había impedido controlar a PDVSA. Y además, la Sala impide a los diputados ejercer su mandato de representación, con órdenes imprecisas.

¿Y qué pasó con el acuerdo entre la MUD y el Gobierno?

 Muchos se preguntarán, al leer estos comentarios, si esta sentencia de la Sala Constitucional no contradice el acuerdo anunciado por la MUD y consistente en lograr el “respeto a la autonomía, constitucionalidad y atribuciones de la Asamblea Nacional”.

La verdad es que esta sentencia de la Sala Constitucional no respeta ni la autonomía, ni la constitucionalidad ni las atribuciones de la Asamblea Nacional. Todo lo contrario.

Lo que sucede es que el logro anunciado por la MUD es, más bien, una acción futura, que depende de las complejas condiciones precisadas en el acuerdo MUD-Gobierno, según el cual, debe avanzarse “en la superación de la situación de desacato de la Asamblea Nacional dictada por el Tribunal Supremo de Justicia”. ¿Cómo se “avanza” en esa dirección? Según el acuerdo, para ello es necesario “instar a los poderes públicos competentes a actuar en la resolución de la situación del caso Amazonas en términos perentorios”. Todo pasa por “resolver” la “situación” del los diputados de Amazonas.

Ciertamente, como se evidencia de la sentencia N° 948, el “desacato” de la Asamblea Nacional es una causa invocada por la Sala Constitucional para desconocer a la Asamblea.

Pero si revisamos las estadísticas, podremos comprobar cómo el 82% de las sentencias dictadas por la Sala Constitucional en contra de la Asamblea Nacional, no se han basado en el “desacato” sino en un control indebido sobre la Asamblea. De lo cual resulta que, en realidad, el “desacato” no es más que una excusa: la Sala Constitucional ha desconocido a la Asamblea Nacional, incluso, cuando los diputados de Amazonas no estaban incorporados.

Por los momentos, el ping-pong constitucional continúa y con ello, el bloqueo a la Asamblea Nacional.

José Ignacio Hernández G.  José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la UCV y UCAB. Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez

Comentarios (13)

Edgar M
15 de noviembre, 2016

Juego de Ping Pong? Más bien paredón de fusilamiento. Los dirigentes opositores que acudieron al diálogo pusieron en remate los derechos ciudadanos, sin la más remota posibilidad de poder obtener algún beneficio de éste.

Maximilian L G Grüber
16 de noviembre, 2016

Hay algo que llama la atención en cuanto a la resolución del “desacato” de la Asamblea. Se echa en falta que el supremo se involucre como debe, sustanciando la causa y sentenciando en consecuencia. Sea o no, que haya sido cometida la falta por la que el supremo ordena la desincorporación de los tres diputados de Amazonas, éstos han presentado ya su solicitud de exclusión, en un admirable gesto pacificador y en cumplimiento de los imprecisos y etéreos acuerdos con el oficialismo. Pero, por otro lado y a la vez, acatando una sentencia que no existe, o cumpliendo una condena sin juicio; además no queda atestado del atropello, sin documentar el fallo, sin dejar constancia … renunciando al derecho -si lo hubiera y donde procediera- de “un día” evidenciar la arbitrariedad.

Henry
16 de noviembre, 2016

No se ha secado la tinta conque firmaron los acuerdo y ya el gobierno los está violando como lo ha hecho con la constitución. Eso ya se sabía. Lo que se logró con el “diálogo” fue que los que gobiernan se atornillen al poder. No habrá revocatorio, no liberarán a los presos políticos, no permitirán al ayuda humanitaria, etc.

Edwin
16 de noviembre, 2016

Con lo que ha pasado recientemente ¿Esta bien llamarlo ping-pong?

En mi opinión la asamblea no está regresando los saques de la sala constitucional.

Aurelio Useche
16 de noviembre, 2016

Una vez más la MUD logra ser derrotada en sus propósitos. No habra referendum, autonomía de la AN, libertad de presos y solo hay tras diputados defenestrados, un compromiso de designar a Unos Directores del CNE, y quizás algún que otros arreglos no divulgados hasta el presente. Acaso la MUD representa la voluntad popuar con acuerdos de esta manera?

Jorge H Barbich
16 de noviembre, 2016

La sala constitucional tiene el deber de responder al requerimiento del procurador y sentenciar protegiendo el derecho, en este caso, del Presidente ante atropello de la Asamblea NacionL.

Eduardo
16 de noviembre, 2016

Y en verdad donde quedo todo este asunto del diálogo perdonen pero todo parece ser pura paja porque al final vuelven los ataques. Tampoco se permitira la ayuda humanitari

Román Romano
16 de noviembre, 2016

El pueblo está cansado de tantos atropellos por parte del TSJ, lease gobierno, lo que ahora buscan es declarar el Estado de Excepción contemplado en el Art. 337 de la Carta Magna. En este caso, sin el control real de la Asamblea Nacional, el gobierno podrá obrar a su pleno bien saber y entender, pero colocará al país en una muy difícil situación cuando se oyen a lo lejos los tambores de la guerra.

Alicia
17 de noviembre, 2016

Debe ser muy duro para los venezolanos ver como después de tanta lucha su MUD se sienta a legitimar un régimen ilegítimo, porque estaba ya fuera de la ley y fuera de la constitución. Es el sentir que se ha acelerado tanto para darnos cuenta que el carro estaba en neutro. Menos mal que esto es un filtro para sacar a la luz quienes dentro de la moribunda MUD son los que de verdad creen en la democracia, sin medias tintas. Es como el caso colombiano, todo el mundo quiere paz, pero este gesto no puede ser aprovechado para olvidar los asesinatos y desmanes de las FARC, no se hace democracia con ‘borrón y cuenta nueva’ necesitamos un Uribe en Venezuela, real premio nobel de la paz pero sin concesiones a los derechos humanos.

Julio Cesar García Guerrero
17 de noviembre, 2016

Realmente no considero que sea un ping pong… ni nada que se asemeje, si creo, evidentemente… que ha sido previamente estudiado este proceder llamado “Desacato” a darse a lugar como una estrategia previamente montada, para ponerla en práctica definitiva, en el momento preciso y de esta manera, no desconocer, sino borrar la AN. Fíjense que tiene fecha 15/11/2016.

Eddy
17 de noviembre, 2016

No existe un resquicio legal por el cual se pueda sacar a los magistrados express? Dicen que el hizo la ley hizo la trampa- Por lo menos, expulsándolos de sus respectivos Colegio de Abogados, por ofender la profesión, ya no estarían inscritos y por lo tanto no pueden ejercer? Sería por carambola, pero una solución valedera para limpiar al TSJ.

Ruben Hurtado
18 de noviembre, 2016

Esperamos que en efecto sea un juego de ping-pong, que permite que los puntos se volteen cuando afinamos nuestros movimientos, y que esta fase sea de un conocimiento de las habilidades de nuestro contrincante, que son muchas y muy tramposas. Y esperamos que los nuestros se pongan por delante pronto, para sumar los puntos que nos de como ganadores.

rafael diaz
20 de noviembre, 2016

Muchos no entiende que lo del dialogo era necesario y porque?. El régimen no va a poder cumplir con los acuerdos allí plasmados porque ese es su distintivo de plataforma de gobierno es decir, ellos son de facto de porte autoritarios así que ellos mismo se aplicaran un harakiri porque su naturaleza antidemocrática se lo impedirá.

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