Blog de Pedro Plaza Salvati

La primera reina internacional de belleza de Venezuela (una historia personal); por Pedro Plaza Salvati

Por Pedro Plaza Salvati | 15 de julio, 2017
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Fotografía de Pedro Plaza Salvati

El pasado 25 de junio se cumplieron treinta años del fallecimiento de Olga Salvati, la primera venezolana ganadora de un certamen de belleza internacional. Olga, mi madre, se hizo acreedora de la elección de Miss Atlántida el 28 de diciembre de 1936 en el Teatro Nacional de Costa Rica. Uno de los muchos titulares de primera página de los diarios de ese país que amanecieron trasnochados con su coronación decía: “Con desbordante entusiasmo fue electa anoche Reina Atlántida Miss Venezuela Olga Salvati”. Ella se impuso entre diez países que competían por el trono: México, Colombia, Honduras, Cuba, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Zona del Canal, Costa Rica y Venezuela.

Ese mismo año Olga, con solo quince años, había sido electa Miss Caracas en el Club Florida. Andrés Eloy Blanco y Tito Salas formaron parte del jurado, lo que indica el grado de apreciación estética que se le confería en la época a estos concursos: un gran poeta y un gran pintor entre los jueces. Cincuenta años más tarde, justo cuando yo apenas salía de la universidad y tenía mi primer trabajo de corta duración en la Cancillería, ella fue presa de una aneurisma y se desplomó ante mi vista y la de mi hermana Francis.

Decir Miss Caracas, tal vez por el centralismo de la época, era como decir Miss Venezuela en ese entonces. Ella fue la pionera casi veinte años antes de que Susana Duijm se convirtiera en la primera venezolana (y latinoamericana) en ganar el concurso Miss Mundo. Dos coincidencias temporales me parecen significativas: Susana Duijm nació el 11 de agosto de 1936 y murió el 18 de junio de 2016. Nació el mismo año que mi mamá ganó el concurso Miss Atlántida y murió en un mes de junio como mi madre.Y por si fuera poco, Susana Duijm falleció víctima de un accidente cerebrovascular del que la aneurisma es una de sus fatales expresiones. Extrañas coincidencias entre estas reinas venezolanas.

Mi madre viajó a Costa Rica en 1936 acompañada de mi abuelo cuando recién se inauguraba la aviación comercial. Papá viejo, como le decíamos a Manuel Salvati, era un hombre de principios y convicciones y, además, era escritor. En su vida publicó, entre otros libros, La Grandeza moral del General Urdaneta y Anotaciones históricas sobre la masonería en Carúpano desde 1814 hasta 1918. Hace un tiempo encontré en Internet un ejemplar de este último libro digitalizado por The Library of The University of North Carolina. Como mi abuelo escribía me propuse que, si algún día llegaba a publicar un libro, utilizaría mi segundo apellido como sello de identidad.

Fotografía cortesía de Plaza Salvati

Fotografía cortesía de Plaza Salvati

El expresidente de Costa Rica Julio Acosta García (1920-1924) dio inicio al certamen con un discurso. El programa incluía ejecuciones musicales. En el jurado había un miembro de cada país competidor y Venezuela estuvo representada por el abogado, historiador, escritor, diplomático y político, Mario Briceño Iragorry, que a su vez cumplía las funciones de Embajador de Venezuela en Costa Rica. El triunfo de Olga, trasmitido por las radioemisoras costarricenses, fue seguido como un acontecimiento de repercusión nacional. Los ejemplares de la prensa de la época en torno al evento se agotaban rápidamente ya que era la única forma de tener una foto e información tanto de la ganadora como de las competidoras. El concurso parecía prevalecer sobre las noticias de acontecimientos mundiales, tales como el desarrollo de la guerra civil española. La belleza le ganaba en centimetraje al conflicto.

La votación fue reñida esa noche josefina de 1936 y, tras largas rondas, culminó cerca de las dos de la mañana. El pueblo desvelado, según reporta la prensa, siguió con atención el desarrollo de los acontecimientos a través de las emisoras Alma Tica y La Voz de la Víctor. Al finalizar se celebró un baile de homenaje a Miss Atlántida en el Gran Hotel de Costa Rica y los días siguientes estuvieron signados por una apretada agenda de agasajos y celebraciones. Una de ellas fue muy especial porque se trataba de recibir el año nuevo en el propio teatro que coronó a Olga Salvati y en el que estuvo presente la primera dama de Costa Rica, doña Julia Hernández de Cortés y, aunque tal vez brevemente, su esposo, el Presidente León Cortés.

Antes de que Olga y Papá viejo regresaran al país, el general Eleazar López Contreras había enviado un telegrama de felicitaciones y, con la corona en mano, después de su arribo en suelo patrio también fue homenajeada. Y no solo le rindieron tributos formales sino que en los meses siguientes se armó una larga lista de pretendientes, entre ellos Isaías Medina Angarita, que se postraba ebrio enfrente de su casa para declararle su amor. Muchos fueron los aspirantes entre los que eligió al persistente y carismático Carlos Plaza Márquez, mi papá. Carlos era un hombre fiel, inmejorable esposo y padre de voto. Él falleció el 19 de abril de 2009, fecha patriótica, y sobrevivió veintidós años luego de aquella fatídica semana en la que mi madre permaneció en Terapia Intensiva en el Urológico de San Román. Carlos Plaza Márquez fue Campeón Mundial de Tiro Skeet en 1961 al derribar 199 platillos de 200 en Oslo, Noruega. Ella era la reina de belleza y él el campeón.

Fotografía cortesía de Plaza Salvati

Fotografía cortesía de Plaza Salvati

Hace unos días saqué la cuenta y me percaté de que se cumplían 30 años de la muerte de Olga Salvati. Por ese motivo me entusiasmé a escribir esta nota (seguramente ella la hubiese desaprobado) que primero compuse enteramente en una distante tercera persona, como para resguardar la objetividad, pero no me resultó natural el tono por lo que me di licencia para incorporar también la primera persona. Mi madre no llegó a conocer ni a mi hija Ariana ni a mi hijo Guillermo. Yo era el último hermano y fui víctima de la cronología de una muerte relativamente temprana. Con la familia ella tuvo todas las satisfacciones posibles y también pudo, aunque a una edad relativamente tardía, dedicarse a la pintura y a la escritura de poemas una vez que la casa se fue quedando sola. En cuanto al pasado de ese certamen de belleza ella se comportaba, con su inmensa humildad, como si fuese algo que nunca había ocurrido o como una jugarreta de la memoria.

Sin embargo, y a pesar de su actitud, la elección de mi madre como la primera miss internacional que tuvo un país que se forjaría una tradición de relevancia mundial, fue un evento importante, no solo por lo que pude constatar en los archivos de la Biblioteca Nacional de Costa Rica, sino también por un recuerdo de un programa especial de Venevisión realizado en la casa. Amador Bendayán quería presentar a la verdadera primera miss internacional que tuvo Venezuela y ella se había negado a ir al estudio. Entonces las cámaras poblaron la casa acompañada de la familia. Ella hablaba siempre con la humildad incrustada en el pecho. Así era mi madre. Ah, casi se me olvida: era el centro de la familia: todos acudíamos a ella por un sabio consejo y era capaz de mantener en equilibrio los planetas que giraban como una constelación alrededor de su cálida mano de madre. Se pueden imaginar cómo se desbalanceó el universo luego de que ella falleciera. Hace treinta años.

Pedro Plaza Salvati 

Comentarios (14)

Maria Milagros Ferrer Russa
15 de julio, 2017

que bella su madre, no conocía esa historia.

Diógenes Decambrí.
15 de julio, 2017

Encuentro un paralelismo entre esta amena historia y la que nos narra -también en primera persona- el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, en su interesante libro “El olvido que seremos”, pues a su madre, cuando joven y soltera, la cortejó Álvaro Uribe, quien luego fuera presidente de Colombia, como lo fue de Venezuela Medina Angarita, pretendiente de la hermosa Olga, recién electa Reina de la Atlántida. Por cierto que tuve el privilegio de conocer ese Teatro Nacional en San José de Costa Rica, disfrutando de un Concierto de la Novena Sinfonía de Bethoven, con Orquesta y Coro. Un señorial recinto, creo recordar que lo inauguraron en 1899. En el centro de su techo cuelga una enorme lámpara, y en el lobby hay esculturas en mármol, bellas, bien realizadas y de gran tamaño. También un muy elegante cafetín a un lado del elegante lobby. Al campeón Carlos Plaza Márquez le conocíamos por su fama como tirador deportivo.

Carmen Fernandez
15 de julio, 2017

Encantada y fascinada con publicaciones como ésta: impecables. Para mi, una persona quien habla de su mamá con tanto amor, es inspirador y motivador. Agradezco mucho a este periódico virtual, permitirnos leer cualquier contenido que nos ilustre, o aclare dudas, o explique la realidad de nuestro diario vivir dentro del país. Y exponga también el acontecer internacional. Gracias Prodavinci. Gracias Pedro Plaza.

CEFÁS ROCAFIRME
16 de julio, 2017

Una PRIMERA y EXTRAORDINARIA Miss VENEZUELA, que le dio fama INTERNACIONAL a su tierra. Casi desconocida su historia de Reina de Belleza. Pero el sentimiento filial del hijo, tocayo mío, la puso, con mucho AMOR bajo la LUZ del SOL del conocimiento nacional y mediático…Aunque ya conocíamos un poco mas que algo de su REINADO, conversando con el recordado y bondadoso CARLOS PLAZA, en el Polígono de Tiro “LIBERTADOR” del Fuerte TIUNA, donde ambos eramos tiradores deportivos…Descansen en PAZ la EXTRAORDINARIA PAREJA…y mi CORDIAL SOLIDARIDAD con PEDRO, el HIJO cronista de tanta AFECTIVA CALIDAD !!!.

Gloria Muñoz
16 de julio, 2017

Gracias por compartir tan bella historia. No hay duda todo esto forma parte de nuestra identidad y hace que valoremos aun mas nuestra tierra y su gente.

Margarita Oviedo Urrutia
16 de julio, 2017

Olga Salvati, bella mujer. Hermosa crónica de un aspecto de la cultura venezolana.

CEFÁS ROCAFIRME
16 de julio, 2017

CEFÁS ROCAFIRME 16 de julio, 2017 Una PRIMERA y EXTRAORDINARIA Miss VENEZUELA, que le dio fama INTERNACIONAL a su tierra… Casi desconocida su historia de Reina de Belleza. Pero el sentimiento filial del hijo, tocayo nuestro, la puso, con mucho AFECTO bajo la LUZ del SOL del conocimiento nacional y mediático…Aunque ya conocíamos un poco mas que algo de su REINADO, conversando con el recordado y bondadoso amigo CARLOS PLAZA, su MARIDO, en el Polígono de Tiro “LIBERTADOR” del Fuerte TIUNA, donde ambos eramos afiliados al TIRO DEPORTIVO …Descansen en PAZ ambos AMIGOS de la EXTRAORDINARIA PAREJA nativa, de FAMA INTERNACIONAL…y mi CORDIAL SOLIDARIDAD con PEDRO, el HIJO cronista , por su excelente y periodística NOTICIA, de tanta AFECTIVA CALIDAD !!!

rosalia linares
17 de julio, 2017

Gracias, aplaudo su gentileza al compartir importantes hechos que son parte de nuestra historia.

Ana Brett
17 de julio, 2017

Que hermoso relato y fotografías, suman a nuestro imaginario de país.

Mildred Hernández
19 de julio, 2017

Muy linda la historia. Qué bello el reconocimiento de un hijo. Muy orgullosa estaría nuestra primera Mis Internacional al leer esta historia personal. Saludos

Daniel Oduber
26 de julio, 2017

Excelente articulo!

Gracias por compartir!!!

Ariana
30 de julio, 2017

Demasiado espectacular y conmovedor el artículo ❤️

Pedro Plaza Salvati
20 de septiembre, 2017

Estimados lectores y amigos,

Leí con mucha emoción sus generosos comentarios que agradezco desde el centro de mi corazón. Mil gracias Diógenes, Carmen, Cefás, María Milagros, Gloria, Margarita, Ana, Rosalía, Mildred, Daniel y Ariana.

Un fuerte abrazo,

Pedro

Eduardo Vizcarrondo B.
20 de octubre, 2017

Olga a sido un orgullo Para los Vizcarrondos, Venezuela y el mundo. rs muy olacentero ser su Pariente, seguira siendo reina por siempre.

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