Blog de Alberto Barrea Tyszka

La política suspendida; por Alberto Barrera Tyszka

Por Alberto Barrera Tyszka | 11 de diciembre, 2016

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Hace un año, en estas fechas, aun estábamos celebrando. Habían pasado ya varios días del arrollador triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias y, todavía, se sentía en el aire un ánimo de cohetes. El ansia de cambio se había hecho mayoría. La esperanza se había mudado de lugar. Parece mentira que, doce meses más tarde, estemos aquí, otra vez, con menos ilusiones y con mucha más pobreza, represión y autoritarismo, sin nada que festejar.

La dirigencia opositora –más dividida de lo que pensábamos- le apostó a convertir la salida de Maduro en una nueva fantasía nacional, en la solución de todos los problemas. Se confió, pensó que el oficialismo respetaría las reglas del juego, y supuso que ya el escenario estaba preparado y dispuesto para un cambio. Que el Referendo Revocatorio era casi una cortesía natural, una forma de darle chance al Presidente de bajarse de la historia.

Del otro lado, la dirigencia oficialista le apostó a violar la Constitución e impedir de mil maneras la democracia participativa y protagónica. Despojó a la nueva Asamblea de toda legitimidad y comenzó a sabotearla sin ningún pudor. El resultado ha sido catastrófico. Para ambos. Y también para el país, por supuesto. Mientras la crisis económica avanza, devorando de manera brutal y vertiginosa a la mayoría de la población, los actores políticos permanecen paralizados, engarzados en retóricas inútiles que solo los desgastan, los presentan muy lejos de la realidad. Con otras emergencias. Con otras prioridades.

La MUD parece ahora un conjunto desigual, errático. Es un coro donde cada quien dice una cosa distinta, donde a veces importan más las estrategias personales que las urgencias del país, donde ya hasta se acusan unos a otros (sin la necesaria contundencia de los nombres) de soborno o de traición, donde todo lo que se comunica resulta confuso, ambiguo, poco claro… Los errores de la dirigencia opositora no hacen más democrático al gobierno. Tampoco lo hacen más eficiente o menos corrupto. Pero le dan oxígeno. Y el oficialismo sabe administrar el caos. Tiene los recursos y el cinismo necesario para hacerlo. La defensa de sus privilegios les garantiza un sentido de la unidad más sólido. Viniendo de una derrota electoral y con un nivel bajísimo de aprobación, ha terminado el año logrando lo impensable: volver a suspender el sentido de alternabilidad en la sociedad venezolana. Minar el poder, el rigor y la legitimidad de las elecciones.

Después de haber decretado públicamente que estábamos en una dictadura, después de que la palabra dictadura se instaló con fuerza en el país, el final de este 2016 está marcado por una instancia donde todas las palabras, cada día, parecen deshacerse. La famosa mesa de diálogo ha convertido el diálogo en algo anodino, burocrático, etéreo. Casi podría ser una escena escolar: un cura italiano llama a los muchachos peleones de la clase y los encierra en un salón, obligándolos a conversar. Ninguno de los dos dice nada concreto. Se acusan, se excusan. Manotean. Se amenazan mutuamente. Pero nada más. Mientras, afuera, el colegio se derrumba.

La mesa de diálogo ocurre en otro lado, tiene otros calendarios, otras palabras. Y ya solo contagia confusión. Solo produce distancia. Entre el llamado a Rebelión después del 20 de octubre y la declaración de los líderes de oposición esta semana, hay un desastroso y prolongado coitus interruptus. La sensación que queda, después de todo, tampoco le conviene al gobierno. Ha sido obligado a negociar. Y aunque el oficialismo haya logrado momentáneamente congelar la protesta, no ha podido congelar la crisis. La mesa de diálogo ha terminado transmitiendo una imagen que los afecta a ambos: se trata de un espacio privado, donde los dirigentes supuestamente hablan, sin que eso tenga ninguna eficacia, sin que esté necesariamente conectado con lo que en verdad ocurre en el país.

La política parece, entonces, estar suspendida en un limbo. Mientras, las angustias de la mayoría de la gente siguen sueltas, desordenadas, en la calle. Calentando la calle.

Alberto Barrera Tyszka 

Comentarios (6)

Ana Maria
11 de diciembre, 2016

Lo q me parece demoledor es que parece q no hay manera de aprender cómo tratar la situación……será como la 4ta vez que sucede lo mismo, cierto? Ganamos pero perdimos!

Sheyla Falcony
11 de diciembre, 2016

CON TODO Y ESA PESADUMBRE que se plantea en el País, APUESTO el 99 % al sector venezolano, (MUD y todos los que esperamos YA un cambio), para continuar sorteando las dificultades y caminando a sendas más transparentes que sirvan para MEJORA y DESENMASCARAR a la luz de “OTROS” (y el Mundo) éste entretejido macabro que a diario se asoma con despotismo gubernamental en el escenario nacional, y desde luego integrado por GENTE EXTRAÑA, que se seguramente NO es Venezolana..y que solo pretenden crear caos y desmoronamiento total de un hermoso Pís. FRENTE a esos DESMANES, contamos con lo que tenemos, o sea Hombres Civiles, NO ARMADOS, que siguiendo un camino constitucional Hacen ENFASIS estratégico, por varias vias, PARA SALVAGUARDAR lo que queda de nuestra hermosa Venezuela, DE AHI QUE APUESTO A TODOS los verdaderos venezolanos, en un 99 %, y CREO EN LA CONSIGNA, GANAR-GANAR, ya que UN ESPEJO RETROVISOR está Copiando a diario los errores de un desinflado gobierno. …..¡abajo cadenas Ya!.

Oscar
11 de diciembre, 2016

Que palbras tan duras, pero tan ciertas, y en medio de esta incertidumbre lo único cierto es que todo es confusión, es necesario que nuestros dirigentes de la oposición aprendan de una vez a estudiar con calculos frios cada cosa que planean hacer, que se asesoren con expertos en cada materia y transmitan claridad y coherencia en sus discursos y acciones, porque el manejo de cada aspecto del dialogo fue impresiso desde el punto de vista jurídico y comunicacional, dejandonos a casi todos un sin sabor que aun no pasa…

Diógenes Decambrí.
12 de diciembre, 2016

“el oficialismo sabe administrar el caos. Tiene los recursos y el cinismo necesario para hacerlo”: Esta línea condensa nuestra tragedia actual. “Entre el llamado a Rebelión después del 20 de octubre y la declaración de los líderes de oposición esta semana, hay un desastroso y prolongado coitus interruptus”: Por el conformismo de nuestros voceros de la MUD con los ANUNCIOS -QUE NO SON TODAVÍA RESULTADOS TANGIBLES- derivados del engañoso diálogo, hasta parece que también ocurrió una Eyaculación Precoz. ¿Los de la MUD en el “diálogo” CÓMO interpretan lo que la obvia MAYORÍA que somos los de la Oposición SIENTE Y QUIERE? ¿Por qué se van por las ramas, o siguen la ruta que les traza la agenda del oficialismo?. ¿Todo un año perdido?

Saro
13 de diciembre, 2016

En toda esta situación el único político que parece tener un objetivo claro (no se si positivo o negativo) pero claro es Leopoldo , en estos momentos, es más importante la sensación de claridad que este marasmo de la diligencia.

Per Kurowski
13 de diciembre, 2016

Mientras la oposición parezca preocuparse mas por el quítate-tu-pa-ponerme-yo que por el bien del venezolano, hay poco que hacer.

http://radicaldelmedio.blogspot.hk/2016/10/la-oposicion-debe-ser-menos-oposicion-y.html

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