Perspectivas

La música comercial de hoy (o ‘Cuando no acierta cierta música desierta’); por Aquiles Báez

Cómo la canción comercial está en franca de-cadencia no por cadenciosa sino por mala.

Por Aquiles Báez | 25 de agosto, 2014

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La música comercial de hoy (o Cuando no acierta cierta música desierta; por Aquiles Báez 640

1. La crisis

Me preocupa la calidad de la música que se está gestando en estos tiempos a nivel comercial. O, quizás debería decir, la música que está indigestando estos tiempos en los cuales la fama es más importante que el contenido y ser noticia es más importarte que tener un desarrollo artístico.

Como plantea el escritor peruano Mario Vargas Llosa, son tiempos de banalidad, inmediatez , mediocridad. Y la música no escapa a esos paradigmas. En este sentido, pareciera que  hay un complot en contra de todo lo que genere ideas y desarrolle la inteligencia a nivel musical.

Siempre ha existido música mala, cursi, vacía. Sin embargo, el gris de ese desierto melódico que gestaba la música comercial de otros tiempos no llegaba a los niveles de estos días. Y, además, había muchos oasis de mayor calidad.

Está claro que existen la variedad de gustos, los distintos criterios, visiones diferentes, pero hay verdades tan claras y contundentes como la afinación, el manejo armónico y el conocimiento del lenguaje que va desde saber conjugar un verbo hasta la acentuación de una frase y de una melodía.

Hay un efecto que viene de la comunicación masiva, donde el mercado impone los criterios y quienes controlan esos criterios no están interesados en la calidad. Esto ha traído como consecuencia un bombardeo constante que va más allá de la radio y llega a miles de televisores en cualquier restaurante con videos prefabricados llenos de “mamitas” y “chicos humildes” con cadenas de oro y en yates, o con el cuento del niño pobre que se enamora de la niña rica (en el doble sentido de la palabra), hasta la música que ponen de fondo en un automercado o un bar.

Me pregunto cómo sobrepasar esa avalancha mediática, porque son muy creativos para posicionarse en espacios no convencionales, pero no plantean creatividad de contenido, lo que es una gran contradicción. Me cuesta creer que quienes dirigen y tienen el poder dentro de la industria de la música quieran que sus hijos sean víctimas de la mediocridad. Es difícil entender que haya personas cultas defendiendo a estos generadores de fórmulas y trasgresores de la buena música, pues esos defensores de lo indefendible justifican a estos creadores que se presumen artistas, cuando en realidad lo que repiten son fórmulas preestablecidas. Como diría Jesús de Nazaret: “Hay que sacar a los mercaderes del templo”.

Por eso, como artista, me pregunto: ¿cómo crear espacios de calidad para que tengamos un futuro lleno de ideas y no plenos de vacíos e inmediatez? ¿Cómo convencer a quienes tienen el poder en los medios de comunicación para que asuman la responsabilidad de programar música de mejor nivel? ¿Cómo hacer para que el contenido de las letras que hay en muchas de las canciones de hoy en día evolucionen y se transformen en ideas y poesía? ¿Cómo enseñar a componer melodías de calidad que no sean formulas reiterativas con tres acordes? ¿Cómo preparar a los creadores de canciones comerciales para que se instruyan, tanto a nivel de la palabra como a nivel musical, y eleven la calidad de sus productos?

2. La otra cara de la moneda

También destacan otros artistas que pueden hacernos pensar que estamos en un mundo bipolar. Existe todo un universo de creadores que están apostando por la calidad y que no tienen el espacio que merecen. Creadores que van desde lo folclórico al pop, desde el reggae hasta el hip-hop, desde la salsa hasta el funk, que no tienen espacios o les han sido usurpados por artistas acartonados y sin argumentos estéticos.

Da la impresión de que a mayor calidad-contenido-dominio del lenguaje, menos espacio.

La fama resultante depende de cuánto capital tienes para apostarle a tu carrera. Es un mundo al revés, donde los cantantes que son afinados electrónicamente (existen programas computarizados que afinan una a una las notas de un cantante o de un instrumento musical, como el Auto-Tune o Melodine) ganan mucho más dinero y están constantemente presentes en el mass-media que quienes cantan de verdad y no necesitan esos artificios.

Sí: ahora cualquiera puede ser cantante, sin importar que no afine, porque eso se le deja a la post-producción.

Imagínense un juego de béisbol donde los bateadores no saben batear y los pítchers solo lanzan piconazos y bombitas O a un médico que nunca haya estudiado y esté operando a un hijo suyo- Piense en alguien que no sepa de mecánica y esté arreglando su carro. Esas analogías están teniendo lugar en el mundo de la música comercial actual.

3. La canción actual

Existe, además, una monotonía temática. Sólo hay dos tópicos dentro de las canciones que hoy día están sonando duro en los medios: el amor y el desamor.

El humorista venezolano Emilio Lovera dice, con respecto a los cantantes de bachata, que él no puede entender como esos tipos que son todos “papeados” y salidos del gimnasio cantan tan agudo, casi que en una tesitura de “castrati” (aquellos cantantes a los que les quitaban los testículos cuando eran niños y se les quedaba la voz como soprano o contralto) y siempre en sus canciones están llorando porque  su mujer los traiciona.

El amor es una fuerza sustancial en la vida, lo mismo que el desamor. Todos hemos amado y nos hemos despechado también, ¡pero, por favor! Las letras y las melodías están llenas de clichés y  lugares  comunes. Van desde las variables del abandono, donde los bachateros y algunos vallenateros (con todo el respeto de la cultura dominicana y colombiana, que me encantan porque las conozco y las respeto) son  quienes llevan la bandera del desamor.

¡Y luego está el reguetón! Un génreo cuyas órbitas temáticas son un insulto a la inteligencia, con temas que hablan de sexo explicito sin preguntar siquiera por un besito. Además, en muchas ocasiones maltratan la imagen de la mujer, algo en lo que estoy en total desacuerdo. Incluso, se han activados campañas en contra de este pésimo hábito creativo.

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He visto escenas patéticas donde ponen a niños a hacer lo que llaman “el perreo”. No sé si a ustedes, pero a mí como padre y como músico aquello me revuelve el estómago.

También están las baladas con excesiva rima consonante, donde todas las frases terminan en infinitivo -ar, -er, -ir. Canciones sin estructura poética ni musical, incubando ideas vacías con pretensiones seudointelectuales. Cantautores rebuscados que se contradicen a sí mismos, para no mencionarlos por su nombre y apellido, pues todos los conocemos. También están los baladistas melismáticos, que van llorando todo el tiempo, como si les estuvieran pisando los juanetes o algo por el estilo.

A veces supongo que estos “creadores” viven buscando frases intensas en Internet, las toman al azar y luego realizan un collage, resultando una suerte de irresponsable cadáver exquisito, sin importar que eso tenga sentido o no. Pero no están jugando al absurdo, como Duchamp. Simplemente padecen de un síndrome de incoherencia en las metáforas, frases incomprensibles y rimas forzadas.

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En cuanto a los cantantes, siempre hay una propuesta estética. No dije auditiva sino estética: visual, gente “bonita”, sin importar si son buenos cantando. Y cuando no tienen absolutamente nada (es decir: cuando ni siquiera son “bonitos”), la única conclusión que se puede sacar es que son espacios pagados. Sobre todo por los montos de producción que incluyen videos con Ferraris, helicópteros, embarcaciones, lugres que requieren permisos especiales. Todo, menos talento. Así que a uno no le queda sino pensar que el dinero con el que se hacen estos proyectos no viene de nada bueno ni moral.

4. La educación

Es muy triste todo esto. No hay una preparación básica del castellano y todos terminamos resignados o guardando silencio, con la manida excusa de que eso es lo que le gusta a la gente, manifestando con ese acto de complicidad una visión despectiva, pues se considera que a la gente lo que le gusta es lo chabacano, lo mediocremente hecho, lo malo.

No hay una preparación previa de estos supuestos creadores, por eso las melodías terminan pareciéndose y repitiéndose: son fórmulas dentro de las cuales no hay herramientas ni capacidad de maniobra para ser original y creativo. Por supuesto, hay una música que necesita una conocimientos previos del oyente, pero existe otra música que es de corte emocional que no necesita de eso para disfrutarla. Y, sin embargo, prevalece lo banal y lo básico.

¿Cómo podemos conformarnos con la mediocridad, con el vacío y quedarnos en silencio ante esto, sobre todo cuando existen opciones de calidad?

Para mí hay un problema que empieza por la educación: es un mal mundial y no sólo está en la música. Tenemos que generar cultura de calidad. El principio de todo es mejorar la formación de la audiencia para que tenga más capacidad de discernir. Son tiempos en los que los músicos amateurs dominan el mercado y los músicos preparados de verdad muchas veces tienen que rogar para ser escuchados.

Tenemos que crear caminos para que las futuras generaciones tengan mejor música en los medios. Y esos medios tienen que asumir su responsabilidad en esto. Se tiene que desarrollar una marea de opciones para que haya oportunidades de calidad, educar para que existan unas mejores letras, mejores melodías y mejores canciones que se traduzcan en un mejor futuro.

Hay artistas con calidad que muchas veces desconocemos: como oyentes también tenemos que poner de nuestra parte, conocerlos y volverlos parte de nuestros medios y del sonido de nuestras vidas.

La música tiene que ser un placer, por lo tanto tiene una connotación sensorial y una acción espiritual. No podemos dejarla caer en un abismo donde no haya esperanzas. No dejemos que el vacío nos consuma: cada uno de nosotros puede generar un cambio.

Aquiles Báez 

Comentarios (38)

Javier Pérez Cordero
25 de agosto, 2014

Bueno, la verdad es que toda esta mediocridad cultural a la que estamos sometidos en general es así para que la tarea de las clases políticas y económicas dirigentes a nivel mundial les sea más fácil la tarea; a gente gafa menos esfuerzo, a gente consciente más duro es convencer y dominar, persuadir, influenciar; es todo. Desde niños se bombardea a los seres humanos con “barbies” y “súper héroes” repletos de mensajes sexistas, violentos y mediocres; para cuando ya los chamos tienen 15 años el daño está más que hecho. Siempre, una tarea ardua que empieza en casa.

Emiliano
25 de agosto, 2014

El amigo Baez escucha Les Luthiers. Es todo lo que necesito para estar de acuerdo. Salud Maestro(piero)

Javier Domínguez Leal
25 de agosto, 2014

Extraordinario articulo,aún cuando difiero contigo que el reagueton o el hip hop se pueda catalogar como música.

La banalidad en casi todos los géneros musicales es la tendencia que siguen nuestros jóvenes. Es lamentable que nuestras mujeres se dejen llamar perras,que bailen como perras,con cantantes que presumen ser millonarios,pero que no tienen nada en sus cerebros,que no tienen un mensaje en sus “letras musicales”.

Es lamentable que el “cantante” descerebrado llamado Daddy Yankee,alegue que la música clásica debe de desaparecer debido a que era la música preferidad de Hitler (¿?). ¿Qué tienen estos sujetos en el cerebro? ¿Su brutalidad contagia a sus fans?

Rosario Maldonado
26 de agosto, 2014

Muy buen artículo! Y ni que decir de las mujeres que cantan más desnudas que vestidas para demostrar su “talento”, además de canciones que explican como tratar al hombre para complacerlo.

Darwin Kalixto
26 de agosto, 2014

Mejor imposible amo la música y es un deleite escuchar melodías tan hermosas que te eleven. Lo malo es que vivimos en un sistema tomado por la mediocridad donde el sexo y ser bonito vende nuestra cultura ha sido penetrada tan fuerte por productos musicales que se perdió la esencia de la música se perdió el arte de hacer música, pudiera decir que es un cáncer que se regó por todo el cuerpo. WOW es algo tan triste de verdad que causa indignación.

Carlos Rojas Zoccolo
26 de agosto, 2014

Muy Bueno! Aquiles..ojala le llegue esta reflexión a los padres,medios,productores de espectáculos,salas,auditorios,sellos disqueros,Escuelas,Universidades,conservatorios,entes encargados de la cultura y la salud mental,etc… Una anécdota que contar:En el colegio de mi hija en la materia de Danza la docente maltrataba a los niños con reagueton de una manera abusiva! a la cual le reclamé enérgicamente el repertorio y ¨música¨ empleada para las clases y montajes de Danza. Su respuesta fue:…¨Es que a las niñas les encanta! a lo que le respondí:¨será que a la que le encanta es a usted! si no cambia de repertorio a la niña la retiro de la actividad¨…Y el cambio ocurrió! Es una Labor de tod@s! Saludos!

Manuel Bautista
26 de agosto, 2014

Excelente reflexión maestro.

Como amante y aprendiz de la música no podría decirlo mejor.

Geraldina Méndez
27 de agosto, 2014

Oye, qué bueno está este artículo. De eso de la afinación en post-producción me enteré hace poco y me chocó (soy acústica 100% e inocente en tales menesteres). Esa dialéctica barata de “lo que le gusta a la gente” es la misma de la TV: excusas viles. Lo que no me gusta de la cita a Vargas Llosa (leí el ensayo, no lo nombra, pero es La cultura del espectáculo) es que está ensombrecida por cierta pacatería. La filosofía errada detrás de esto es la de que el arte y la calidad son un lujo.Que se mueva ese dineral tras estos mediocres es una aberración. La música es una necesidad básica, un derecho humano.

Daniela Tugues
28 de agosto, 2014

Excelente artículo Aquiles, gracias por decirlo con tanta claridad! Parece que la búsqueda del placer a través de la inmediatez saturando los sentidos con cualquier cosa, es algo parecido a la droga, ya sea de sustancias tóxicas o de los medios de comunicación manejados por los que que nos venden “una vida” que los enriquece a ellos y a nosotros nos deja vacíos y fatuos. La música como bien dices es un medio de transformación, para bien o para mal en el caso de regueton y bachata barata por ejemplo; evidentemente los productores que buscan el dinero por el dinero no se hacen responsables del “Cómo” lo logran o por encima de qué valores pasan…Total, su mejor metáfora es: “Cuánto tienes, cuanto vales.”

Pero gracias a Dios que tenemos artistas como tu que aparte de ser un humano brillante, comprometido con el arte, tu música genera infinita esperanza… así que sigue tocando amigo Aquiles!!Gracias!

Ricardo Chitty
28 de agosto, 2014

A mi lo que me parece es que los productores son muy incultos y eso dificulta cualquier tipo de variable con los lugares comunes. Es realmente difícil encontrar una personalidad seria, porque no manejan los lugares comunes con destreza, ni creativa mente. De hecho, puedes trabajar con un solo tono y lograr, con personalidad y creatividad, cosas sumamente interesantes, porque si partes de un concepto claro, ello te orienta hacia posibilidades que los productores se niegan a ver porque creen que se aleja de lo que pega en las carteleras. Igualmente, puedes encontrarte temas con una complicación armónica y melódica y sin ninguna gracia, como una tarea y suele pasar porque no hay claridad conceptual, ni ideas claras. Si se tratara de un productor culto e inteligente, ayudaría, en ese caso, a clarificar conceptos e ideas, pero no es eso frecuente. Los comercialistas no entienden que el automatismo está acabando con las variables y sin variables no hay indagación de posibilidades técnicas, lo que no favorece la dinámica cteativa, pues vas a la formula sin revisión.

Jorge González
28 de agosto, 2014

Como dijo Ian Guillan cuando vino a Caracas y le preguntaron acerca de los programas como American Idol. Si Bob Dylan hubiera ido a un American Idol, no existiera, no hubiera pasado la primera etapa.

Jacono Rodríguez
28 de agosto, 2014

Sr. Báez Ud afirma que: “Tenemos que generar cultura de calidad. El principio de todo es mejorar la formación de la audiencia para que tenga más capacidad de discernir. Son tiempos en los que los músicos amateurs dominan el mercado y los músicos preparados de verdad muchas veces tienen que rogar para ser escuchados. Tenemos que crear caminos para que las futuras generaciones tengan mejor música en los medios. Y esos medios tienen que asumir su responsabilidad en esto. Se tiene que desarrollar una marea de opciones para que haya oportunidades de calidad, educar para que existan unas mejores letras, mejores melodías y mejores canciones que se traduzcan en un mejor futuro. Hay artistas con calidad que muchas veces desconocemos: como oyentes también tenemos que poner de nuestra parte, conocerlos y volverlos parte de nuestros medios y del sonido de nuestras vidas.”.. Estoy totalmente de acuerdo con ello; es más desde hace tres años conduzco en La Primera fm de Guarenas un programa: “Venezuela Contemporánea”, en el cual doy a conocer, además de música comercial, obras como las suyas, de Otmaro Ruiz, César Orozco, Linda Briceño… Le confieso que no me fue nada fácil convencer a los directivos para incluir esa música en mi programa, pero mucho más difícil me ha sido conseguir que los artistas me envíen sus temas para radiarlos, me la paso tocando de puerta en puerta “rogando” que me envíen temas; algunos incluso, no lo va a creer, me han dado la dirección de tiendas donde puedo comprar sus obras…Total, con muy honrosas excepciones, lo que pensé iba a ser una alternativa y referencia para los músicos venezolanos de vanguardia (los preparados de verdad como ud dice) no ha sido para nada tomada en cuenta …Uno no entiende, se quejan de que los medios no colocan sus producciones y cuando un programa especializado les brinda la oportunidad muchos ni si quiera se dignan a responder… No quiero emitir juicios de valor acerca de tal conducta de muchos de sus colegas, Sr Báez…quizá ud, como los conoce mejor que yo, pueda encontrarle la explicación… Pero seguimos trabajando con el mismo ánimo, y siempre con las puertas abiertas a los talentos musicales de esta Venezuela Contemporánea… Finalmente, con relación a la calidad de la música que se hace en el país, quisiera hacerle llegar la opinión al respecto de uno de nuestro músicos más destacados: “Ha habido siempre una coincidencia entre la grandeza de un país y el desarrollo de su música. Las grandes naciones, en sus grandes períodos, han tenido siempre su mejor música. Podemos seguir paso a paso la grandeza de un pueblo o de una cultura, en la grandeza o la decadencia de su música. No ha habido nación mediocre con música excelsa. Después que el alma de un pueblo y sus instituciones, alcanzan consistencia y desarrollo, es cuando aparece en él una música valiosa “ (José Antonio Calcaño, La Ciudad y Su Música).

Petrusco
29 de agosto, 2014

Aquiles:

100% de acuerdo. La imagen con la “brillante” frase de Ricardo Arjona me recordó una vivencia. Te cuento:

Por mi trabajo, debo hacer frecuentemente por tierra la ruta Barcelona – San Tomé ida y vuelta. A mediados del año pasado contraté a una taxista para esa ruta y desde entonces, es ella quien se encarga de hacerla cada vez que voy para allá.

La primera vez que hicimos el viaje, esta muchacha, me tuvo todo el trayecto escuchando Ricardo Arjona vuelta y vuelta.

La segunda vez, nos tocó almorzar en un centro comercial en El Tigre y allí, ¡gracias a Dios!, queda una buena discotienda. Así que entré, revisé lo que tenían y compré el disco de la Rock & MAU (que acababan de sacar por ese tiempo) y se lo regalé a la chama.

De allí en adelante fue vuelta y vuelta con ese disco y además lo dejó puesto cuando transportaba otros clientes quiénes le preguntaban de donde había sacado esa música y se interesaron en adquirirla, etcétera. Luego le regalé un disco de José Alejandro Delgado y otros más de música hecha acá.

La cosa terminó teniendo dos beneficios gigantes: libró de Arjona a mis oídos y se convirtió en un fenómeno de difusión inmediato aunque fuera sólo con un taxi y sus pasajeros.

Un paso a la vez. Hay que inventársela para poder vencer a esa industria y a esas voluntades que prefieren vender la pacotilla rentable a esforzarse por difundir las iniciativas de calidad.

Un abrazo gigante como el microbio que enferma mis ganas de olvidar que te recordé la otra vez que no me acuerdo, como diría el pana Arjona.

Luis Arconada
29 de agosto, 2014

Totalmente de acuerdo. En mi tiempo de estudiante di monton de serenatas con canciones que podrían ser cantadas hasta en la igkesia, excelente música y letras de corte elevado y estéticamente compuestas; hoy la abyección nos cubre y ahoga. Dios nos salve.

Aquiles Baez
31 de agosto, 2014

Primero que nada muchas gracias a todos los que me han escrito por Facebook, Twitter, así como quienes me han llamado a comentarme de este artículo. Hay que seguir creando contenido, de la misma forma que hay que generar ideas en la vida. El mundo sin ideas no se sostiene. Al amigo Jacono le agradezco el espacio, así como la valentía de luchar para generar espacios en un mundo que prefiere lo inmediato y la no-excelencia. Contra eso tenemos que luchar y con todas las fuerzas que tenemos. En cuanto a los discos hay que ver el otro lado de la moneda. Un disco cuesta mucho dinero hacerlo, nada mas hay que multiplicar cuanto sale un disco solo, mas las horas de estudio, músicos, etc. Con todo respeto para uno es muy costoso darle discos a todos los programadores que le piden a uno su disco. Por supuesto en otros países las radios tienen presupuestos para comprar discos y así nutrirse de contenido, eso no pasa acá en Venezuela y se espera que todo se regale. Se que nuestra realidad es diferente y difícil, es duro tanto para el artista como para quien quiere promoverlo como es en este caso. Yo compro los discos de mis amigos, si me los quieren regalar esta es su decisión, así como generalmente compro las entradas para los eventos que quiero asistir. Creo que tenemos que ver siempre el panorama completo. Tenemos que cambiar los paradigmas, las estructuras, para eso necesitamos de todos los aliados en esta lucha.

Gerardo Betancourt
31 de agosto, 2014

El escrito carece de enfoque correcto; la música “comercial” ha usurpado la representación cultural de esta manifestación humana, es cierto -ello ha ocurrido en mi país, Colombia, a lo menos-, pero no es un asunto de educación ni de afinación ni calidad; nada de eso; en un caso social, podríamos decir musico-social, y como tal debe examinarse.

la bea
31 de agosto, 2014

Soy una ignorante que piensa que detrás de todo este deterioro está una mano interesada, universalmente, en romper con todo lo bonito y bueno que pueda tener la sociedad; en olvidar raíces, personajes, melodías…. en fín. Desde hace tiempo se creó lo que yo llamo “culto al culo”. Tiene valor la que lo tiene más grande, la que se opera las mamas y se tatúa la pelvis y encima anda enseñándolo. Está tan penetrado el culto al culo que las jóvenes dicen que lo primero que le ven a un muchacho es el trasero. En mi época, los muchachos con trasero grande nos parecían poco masculinos. Así está ocurriendo con la música (?), es una hipnosis constante; basta subirse a una camioneta por puesto para que lo veas. A mí me ha tocado escuchar cualquier tipo de “tiradas” descritas con pelos y señales, en un autobús con pasajeros de todas las edades. He protestado, he sugerido, casi peleado con los conductores y bueno, me ha tocado bajarme antes de tiempo. A los dirigentes no les interesa que su gente sea culta, sencillamente que sean una masa amorfa, que reciba lo que le dan, que ocupe un espacio y si no protesta por nada, mejor. Hoy en día las niñitas de 4 años se menean mejor que uno, con toda la experiencia. Es asombroso y encima las madres y los padres les toman película y se lo aplauden. En lugar de aprovechar el talento que tengan en algo más enriquecedor. Muy bueno su artículo, para mí fue didáctico al máximo. Espero que mi comentario sea leído. Muchas gracias.

Dei Sapiencia
31 de agosto, 2014

Estoy de acuerdo con casi todo mi pana, y digo con casi todo, pues hay algo que me llamo mucho la atención. Jesús jamas dijo que hay que sacar a los mercaderes del templo… El tipo fue el mismo y les cayo a carajazo literalmente y dicho en criollo. Ahora bien, por que no unimos fuerzas y hacemos lo mismo? Vamos a cayapear esa gente vale!!! Pero con un arma súper noble como la buena música, vamos a sacudirle el avispero o a quemárselo!!! Si va?

luis villamizar
31 de agosto, 2014

En Venezuela no existe industria discográfica…sino la de los que queman el trabajo de los músicos…y ganan sin que el músico reciba medio centavo, la música está viva y es dinámica…pero siempre estrá el interes de quien invierte en ella y espera ganarse algo…a costa de lo que sea, parte del modelo capitalista…que tiene también sus cosas buenas…el rock era música dl diablo…luego el funk por que era de gays y de gente vacia que solo queria brincar…luego el techno por que era de gente rica…luego el hiphop por que la hacian los malandros…y ahora que se unio todo para que naciera el reggeton es musica mala…quien dice si es buena o mala no es el músico sino la generación que la adoptó para desvincularse de la generación anterior…el punk se le llamó la revolución de los feos en su momentos y estaban en contra de esa finura y destreza tecnica del hard rock y asi la salsa sale en respuesta a esas big band afro cubanas de los años 50’s y esa generacion creo lo suyo y vean cuanta droga corrió y mala fama tuvieron sus principales exponentes…querido amigo el mundo cambia,los jovenes tienen su música, los inversionistas su plata…uno debe adaptarse y aceptar estos cambios…no pedir que cambie el sistema, …muy bueno el punto sobre la música y violencia pero el arte es un reflejo de la sociedad y no lo contrario…igual de soberbio es frank quintero y la hija de aldemaro que al parecer no se les puede decir una palabra que vaya en contra de sus poderosisimos egos…bajase de la torre de marfil…y abrace el regetton como lo acepto silvio rodriguez(que si tiene razones para atacar esa música y la industria)…eso es lo que hay men…se te agradece el articulo pero no estoy de acuerdo con lo que planteas…esperando no herir tu voluminoso ego.

Marco Antonio Peña
1 de septiembre, 2014

Aquiles, y muchos de quienes comentan, se preguntan por qué ocurre lo que ocurre, y especulan sobre las razones: que si productores “incultos” que si dueños de medios con “mal gusto”, “deficiencias de educaión”, etc. Yo creo que la degradación más que evidente del paisaje musical mundial, no es sino una arista más del modo socio-económico capitalista, degradador por definición de todo lo que escape a su mecánica. Duélale a quien le duela, capitalismo significa “El dinero por encima de todo” y en ese orden de ideas, es muy cándido esperar que el buen hacer dentro del arte (o dentro de cualquier disciplina humana) pueda tener espacio donde otra actividad más lucrativa puede acomodarse. Y desde luego, en el afán de lucro ilimitado, llega un momento en que se pierde toda perspectiva y las aberraciones (cualesquiera) pasan a ser asunto cotidiano. El acondicionamiento masivo hacia una estética mediocre es apenas una consecuencia de los modos de lucro legales dentro del sistema capitalista. No se puede mejorar el panorama musical de forma aislada, porque está sujeto a una relación de dependencia con los modos de organización política y socio económica de nuestro mundo. La política es parte de la cultura humana, y la cultura es política, en el sentido de que es Asunto del pueblo. En conclusión, o arreglamos la casa en su totalidad, o no hay nada que hacer con el tocadiscos.

ISABEL
1 de septiembre, 2014

Excelente artículo, difícil es atreverse a decir lo que nadie quiere. Al Sr. Marco le pregunto: ¿ha escuchado a grupos como “Dame pa’ Matala”? Duélale a quién le duela, son muy pero ¡muy malos! Quienes hemos tenido la desdicha de conocerlos sabemos de dónde salieron y quiénes los financian. Quizá tenga razón el señor, en este caso el capitalismo de estado promueve y paga MUY bien a cuanto “músico” quiera hablar bien de ellos sin importar si son de buena o de la peor calidad (que conste que los hay excelentes también, como en todos los sistemas económicos y como en todos los tiempos). Entonces, cómo es que se resuelve el problema?

Gustavo
1 de septiembre, 2014

Interesante articulo, didactico y certero. Estoy de acuerdo con el Sr. Marco en el sentido que sin duda el capitalismo ha engendrado muchos farsantes y muchas estucturas basadas en lo economico y no en la calidad de las cosas. Pero es muy interesante y me gustaria su opinion, que en un sistema socialista como Cuba estan haciendo una suerte de regueton y mucha musicas con finalidades comerciales como los Orixas. Ademas del mercadeo impresionante que generó indendientemente de su calidad todo lo vinculado con Buena Vista Social Club. Y vemos acá en Venezuela muchos clones de Alí Primera ( que nos gusté o no es un referente de nuestra música) de pesima calidad, justificados con muchos espacios porque defienden una idea socialista. Gente que tampoco afina. Hay muchas contradicciones entre las acciones y el discurso socialista.

Susana
1 de septiembre, 2014

Muy buen artículo. Eso sí, para que el amigo Báez entienda el asunto de la voz, que le pregunte a su buen tocayo el Machado.

Anita
1 de septiembre, 2014

Excelente artículo. Puede que haya una y mil teorías que expliquen la decadencia de la música “comercial”, cada quien en lo profundo de su consciencia que se pregunte: si el problema me interesa, qué estoy haciendo para cambiar esa situación? Si todos hiciéramos ese ejercicio en cada ámbito de la realidad de cada comunidad, de cada país y del mundo, quizá las cosas mejorarían poco a poco. Hay que crear consciencia y hacer algo (eso “si te tiene” el autor).

Aquiles Báez
2 de septiembre, 2014

Primero que nada quiero saludar a Marco Antonio, gracias por el aporte a la discusión, y espero sea el mismo luthier que esta haciendo guitarras maravillosas hechas en Venezuela, que de hecho Marco, me encantaría tener una de tus guitarras pero no se si me llega la fuerza por ahora. Cuando menciono el pasaje del nuevo testamento donde Jesús plantea que hay que sacar los mercaderes del templo, es una crítica al mercantilismo que tiene la música comercial de hoy, donde el dinero fluye vertiginosamente y aunque ya no existe prácticamente el mercado del disco, la industria como tal ha buscado caminos de supervivencia que genera en macro muchos ingresos. Lo podemos ver es espacios como el mundial de futbol donde un país que tiene de las mejores músicas populares del mundo, tuvo que calarse por compromisos corporativos a Pitbull, JLo, Shakira y pare de contar. Si la gente esta adoctrinada para que le guste eso, tenemos que cambiar los valores que parten de la educación. ¿Como crear espacios sin la educación bien entendida?. Hay muchos filósofos entre los que se cuenta el Frances Edgar Morin, que hablan de la educación como un camino de esperanza entre tanta incertidumbre. Como sea pienso que son fundamentales estos espacios de discusión, de disertación y de generación de ideas.

Santiago Laserna
4 de septiembre, 2014

Concuerdo con todos los puntos de vista de este artículo, pero eso no quita el hecho de que al pensar de esta manera estamos emulando los mismos errores, prejuicios y condenación moral que hicieron nuestros padres y abuelos. Yo personalmente me doy cuenta que Pit Bull no es el próximo Elvis, pero piensen en lo que decían sus abuelos o padres de las caderas y gestos de Elvis, que fueron censurados en su época. O lo mismo con cualquier nuevo estilo musical que se generó entre imigrantes y clases bajas. Es casi tradición para un nuevo género musical ser censurado y condenado al principio bajo argumentos morales, y luego con el tiempo van adquiriendo el reconocimiento que les corresponde. Resulta difícil creer que el reguetón pueda llegar a tener el estatus q tiene el rock hoy en día, pero lo mismo se podía decir del hip hop hace 20 años, y hoy la Rolling Stone y los grandes blogs musicales ven al hip hop con el mismo respeto que al blues, al jazz y al rock. Esta mentalidad de superioridad moral es históricamente el combustible del cual se alimenta esta música para jóvenes, permitiendo así la eterna evolución e innovación musical. Y a quien considere que tres acordes y mala afinación no son vías para llegar a la grandeza musical le tengo un nombre: Bob Dylan.

Ricardo
6 de septiembre, 2014

Los tiempos están cambiando todo el tiempo. Pero las virtudes y los defectos del ser humano deben hallar como sea la permeabilidad del espíritu. Nada en esta vida está definitivamente escrito. Ni en la política, ni en la religión, ni en las artes… Todo está sujeto a transformaciones.

Eso hace más interesante el hecho de ser humano y crear viendo por encima de las vicisitudes y las circunstancias. Crear sin mirar los vacíos, lo poco que existe, lo poco que nos deja materialmente la injusta estructura de las cosas. Lo importante es la esencia, ya ella sola es la mejor recompensa de sentir y vivir. Lo importante es la trascendencia del mensaje, ese impulso dador a las almas que nos ven mientras vivamos y mientras quede una estela en la posteridad.

Sr. Baez, siga haciendo su buena música. Gracias por este artículo de necesaria reflexión y estoy seguro que en cualquier rincón habrá un oído, un espíritu que encuentre el placer y la elevación en la buena expresión de la música y las artes en general. Resistencia y resiliencia.

No encuentro otra forma sino esa. Saludos.

Aquiles Baez
6 de septiembre, 2014

Me parece muy simpático e interesante generar polémica. El Sr. Luis Villamizar me acusa de tener un ego voluminoso (debe ser por mi volumen) y el Sr. Santiago Laserna hace hasta un artículo en contra de este artículo, al menos el Sr. Santiago articuló lo que quería decir y me parece muy valido que diga lo que piense. Este foro es totalmente democratico y cada quien puede decir lo que piensa. Acá mas allá de la calidad o de los gustos, los criterios y puntos de vista, hay una realidad que es el conocimiento del idioma para hacer letras que no sean reiterativas y el conocimiento de la música para no caer siempre en lugares comunes. Estas son realidades absolutas. Mas allá de cualquier argumento está la afinación, dicción, manejo armónico y melódico. Díganme si se puede armar un equipo de futbol con jugadores que no saben jugar. Es un oficio hacer canciones y hay que prepararse para ello. En cuanto al manejo armónico, no solo Bob Dylan sino toda la música folklórica tiene tres acordes, la diferencia con la música comercial de hoy en día está en que hay un desarrollo de otro tipo, en la música folklorica o en Dylan hay una autenticidad que es incuestionable. Soy incapaz de comparar a Dylan o a los Beatles con Daddy Yankee o Pitt Bull. La cosa no es la época porque siempre ha habido música mala, son los criterios de calidad donde se coartan los espacios a la gente que plantea algo artísticamente y se queda lo regular por encima de lo excelente. Si queremos vivir con un futuro “ regular”, es decisión de cada quien, ahora mi apuesta es por la calidad y la buena música.

Aquiles Baez
7 de septiembre, 2014

Se me pasó agradecerles los comentarios a quienes han escrito palabras tan hermosas y sinceras sobre este articulo en cuestion. Hay que seguir la marcha

Gaby
8 de septiembre, 2014

Muy buen artículo del maestro Báez

Carolina
9 de septiembre, 2014

Muy buen articulo maestro Báez.

Aquiles Baez
9 de septiembre, 2014

Me parece muy simpático e interesante generar polémica. El Sr. Luis Villamizar me acusa de tener un ego voluminoso ( debe ser por mi volumen) y el Sr. Santiago Laserna hace hasta un articulo en contra de este articulo, al menos el Sr. Santiago articuló lo que quería decir y me parece muy valido que diga lo que piense. Hay verdades que son absolutas. Acá mas allá de la calidad o de los gustos, los criterios y puntos de vista, hay una realidad que es el conocimiento del idioma para hacer letras que no sean reiterativas y el conocimiento de la música para no caer siempre en lugares comunes. Estas son realidades absolutas. Mas allá de cualquier argumento está la afinación, dicción, manejo armónico y melódico. Díganme si se puede armar un equipo de futbol con jugadores que no saben jugar. La música es un oficio como el hacer canciones y hay que prepararse para ello. En cuanto al manejo armónico, no solo Bob Dylan sino toda la música folklórica tiene tres acordes, la diferencia está en que hay un desarrollo de otro tipo, y la autenticidad y las letras de Bob Dylan por ejemplo son incuestionables. Soy incapaz de comparar a Dylan o a los Beatles con Daddy Yankee o Pitt Bull. La cosa no es la época porque siempre ha habido música mala, son los criterios de calidad donde se le coartan los espacios a la gente que plantea algo artísticamente y se queda lo regular por encima de lo excelente. Si queremos vivir con un futuro “ regular”, es decisión de cada quien, ahora mi apuesta es por la calidad y la buena música.

Gustavo
14 de septiembre, 2014

No entiendo porque hay quienes descalifican este articulo con cosas que no van a lugar. Parecieran pagados por “h” TV o algo asi. Despues de leer este articulo ha sido en el 90 % de los restaurantes que he ido hay unos reguetoneros con las mamitas como comenta el maestro Baez. Esa es una realidad que no se puede tapar con un ojo y que esta afectando a todos los que asistimos a cualquier restaurant donde no nos preguntan si queremos ver eso, por lo que hay una dictadura visual, porque muchas veces no tienen el audio prendido pero si las imagenes. Gracias al maestro Baez por estas reflecciones

Luis Ugueto
16 de septiembre, 2014

Gracias por decir lo que muchos pensamos. Creo que hasta los que producen esos esperpentos musicales podrian estar de acuerdo contigo, lo dificil es que cambien.

Petrusco
29 de septiembre, 2014

Algunos tips:

– El reguetón o “reggaetón” es una música bailable que ya tiene en el mercado casi 30 años y sigue siendo cuestionado, fundamentalmente por la deformación de la temática de sus letras, las cuales al principio tocaban temas sociales y otros y hoy en día practicamente sólo se refieren al sexo.

– Originalmente el reguetón se alimentaba de ritmos bailables pre-existentes, como el dancehall, el reggae, la soca y el hip hop. Pero hoy en día practicamente su única influencia es el hip hop.

– El hip hop no se define como un género sino como un movimiento artístico el cual se compone de diversas expresiones artísticas además del rap. Ya tiene mas de 40 años de existencia.

– En principio se cuestionó el hip hop, no tanto por su contenido, sino por su origen contestatario de barrios neoyorquinos con una enorme población pobre, deprimida y reprimida, de paso mayoritariamente afroamericana y latina. Al poco tiempo el peso de la calidad y fuerza expresiva de este movimiento logró que el mismo fuera respetado y comenzó a ganar importantes espacios en la industria hasta el sol de hoy.

– Ahora… Ricardo Arjona… pues…

Aquiles Baez
30 de septiembre, 2014

Mi hermano Pedro, el reguetón es un genero que se basa en una formula “comercial” y su objetivo siempre ha sido vender mas que nada a través de mensajes vinculados con el sexo. Ahora la cultura del Hip-Hop es otra cosa y viene de lo que se desarrollo primariamente en los ghettos negros de NY y que después proliferó por muchos lados de los Estados Unidos como Los Ángeles y San Francisco etc. Tiene que ver con los grafitis y con el baile. Te recomiendo una película que se llama “Rize” que tiene que ver con todas esas sub-culturas derivadas del rap, para responder la busqué en vimeo y es realmente interesante http://vimeo.com/63644618 . El trasfondo de todo esto es como la música comercial ha sido tan invasiva y abrasiva. Tenemos que crear mecanismos de defensa a eso, sino vamos directo a la nada y el que no nada se ahoga.

Petrusco
30 de septiembre, 2014

Querido Aquiles. No estaba haciendo apología del reguetón. La verdad mi intención era justamente mostrar la distancia que hay entre el reguetón y algo con un peso creativo, artístico y social como lo fue y es el hip-hop.

Voy a ver el documental.

Un abrazo

burgoso
1 de octubre, 2014

Completamente de acuerdo con Aquiles.

La música, como cualquier otra manifestación artística, debe provenir de la esencia del ser humano que la crea. Si la motivación de alguien al crear una pieza musical está en su bolsillo y no en su necesidad de expresar algo, es muy probable que la pieza no tenga mayor valor. Al menos, no tendrá valor del importante (así se venda mucho).

Cuando la motivación surge desde el mismo centro de ese creador, desde su más profunda esencia, la pieza en sí misma tendrá un valor muy importante para él y si se trata de un buen músico, la pieza trascenderá y tendrá valor para los demás.

De allí que para mí, la buena música es aquella que expresa el sentir más interno de aquel que la compone. De esa buena música hay una que me gusta y otra que no.

En última instancia sólo quien compone una pieza puede saber qué lo motivo, los demás sólo podemos hacernos una idea al respecto pero creo que a veces caemos, sin darnos cuenta, en juicios de valor que pueden resultar injustos.

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