Blog de José Ignacio Hernández

La ilegítima destitución del gobernador del estado Zulia; por José Ignacio Hernández

Por José Ignacio Hernández G. | 26 de octubre, 2017

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Como era de esperarse, el Consejo Legislativo del estado Zulia declaró la “falta absoluta” del Gobernador electo, Juan Pablo Guanipa, ante su decisión de no juramentarse ante la ilegítima asamblea nacional constituyente.

Esta decisión puede ser calificada como un golpe de Estado en contra del Gobernador electo, pues desconoce la voluntad del pueblo del estado Zulia que, pese a los fraudes cometidos el 15 de octubre, se expresó para elegir gobernador a Juan Pablo Guanipa.

1.- Repasando los hechos fundamentales

Como ya he explicado aquí, tanto la Ley de Elección y Remoción de Gobernadores como las Constituciones de los estados definen con claridad que el Gobernador electo debe prestar juramento ante el consejo legislativo, o sea, ante los representantes estadales del pueblo. Si no pudiera prestar juramento ante tal consejo lo hará ante el Juez.

Sin embargo, la ilegítima constituyente, invocando poderes “supra-constitucionales”, decidió “modificar” ese sistema, exigiendo que los nuevos gobernadores se juramentasen ante ella. Tal decisión es arbitraria, al menos, por dos razones. La primera, porque tal asamblea es un órgano ilegítimo que no puede ejercer ninguna competencia para tomar juramento a los gobernadores electos. Segundo, pues la juramentación de los gobernadores está regulada en leyes vigentes, que la “ANC” no puede modificar.

2.- Los cuatro gobernadores de oposición “juramentados” ante la “ANC”

A pesar de lo anterior, cuatro gobernadores electos por partidos de oposición decidieron “juramentarse” ante la asamblea nacional constituyente. Tal decisión ha querido presentarse como un hecho político sin relevancia jurídica.

Parcialmente es así. Lo que esos cuatro gobernadores hicieron ante la “ANC” no fue juramentarse, pues solo puede ser considerada como juramentación aquella que se realiza cumpliendo las formalidades previstas en la ley. Por lo tanto, lo hecho por esos gobernadores fue simplemente un acto político.

Sin embargo, al proceder de esa manera, los gobernadores violaron la ley, al juramentarse por mecanismos distintos a los previstos en el Derecho venezolano.

Por otra parte, no se trató solo de una juramentación, pues de acuerdo con el acta firmada por los gobernadores, este acto se fundamentó en el “Decreto Constituyente” por el cual la “ANC” asumió los poderes “supra-constitucionales”, que he calificado de poderes dictatoriales, lo cual implica un reconocimiento de tales poderes, pese a que estos resultan claramente contrarios a la Constitución de 1999.

Y ello es paradójico, pues tales “poderes” eliminan toda autonomía de los estados y, de hecho, suprimen las competencias de los Gobernadores, que solo podrán actuar si así lo tolera o permite la “ANC”.

3.- La decisión del Gobernador electo del estado Zulia y la ilegítima decisión de declarar el abandono del cargo.

En contraposición a esta conducta, el Gobernador electo del estado Zulia insistió en cumplir con las leyes vigentes, advirtiendo que solo se juramentaría ante el consejo legislativo del estado Zulia, el cual se negó a tomar el jumento, al insistir que primero debía prestar juramento ante la “ANC”.

Como el gobernador del estado Zulia no se “juramentó” ante la fraudulenta constituyente, el Consejo Legislativo de ese estado declaró su falta absoluta, señalando que todos los poderes en Venezuela quedaban sometidos a la “ANC”.

Para ello, el Consejo Legislativo se fundamentó en el artículo 75 de la Constitución del estado Zulia. De acuerdo con ese artículo son faltas absolutas “1) La muerte; 2) La renuncia; 3) La interdicción civil; 4) La condena penal mediante sentencia definitivamente firme; 5) El abandono del cargo declarado por el Consejo Legislativo por el voto de las dos terceras (2/3) partes de sus integrantes; y 6) la revocatoria de su mandato por referendo”.

Ninguna de esas causas está presente. Así, el gobernador Guanipa no ha muerto, no ha renunciado, no ha sido inhabilitado civilmente, no ha sido condenado, ni tampoco su mandato ha sido revocado.

Tampoco hubo abandono del cargo, que es el supuesto en el que seguramente pretende basarse el Consejo Legislativo. No hubo abandono del cargo, pues el gobernador Guanipa no ha podido comenzar a ejercer el cargo de gobernador, y mal puede abandonarse un cargo que no se está ejerciendo. Pero tampoco hubo abandono pues el gobernador electo mayoritariamente por el pueblo zuliano manifestó públicamente su voluntad de cumplir la ley juramentándose ante el Consejo Legislativo, órgano que arbitrariamente se abstuvo de tomarle el juramento.

Es por ello que la decisión del Consejo Legislativo del estado Zulia puede ser calificada de golpe de Estado, pues pretende desconocer los resultados de la elección. Es por ello que, pese a lo decidido, el gobernador legítimo del estado Zulia es Juan Pablo Guanipa. Quien ocupe ese cargo a partir de hoy estará usurpando el ejercicio de un cargo público.

4.- La dictadura de la constituyente

El desconocimiento de la elección del Gobernador Guanipa, y la coacción bajo la cual se logró la “juramentación” de cuatro gobernadores de oposición, solo demuestra que la “ANC” es, en realidad, un gobierno de facto que ejerce poderes dictatoriales con vocación totalitaria. Esto es, poderes que no derivan de la democracia constitucional y que pretenden controlar a todos los poderes del Estado y a la sociedad civil.

Asimismo, este episodio corrobora que más allá de la deplorable conducta del Consejo Nacional Electoral, la “ANC” se encargará de desconocer la voluntad expresada en cualquier tipo de elección, al insistir que todo funcionario electo sea “juramentado” ante ella.

Esto puede llevar a considerar que, en términos pragmáticos, es razonable cumplir con la “juramentación” ante la ANC, a los fines de preservar el cargo de elección popular obtenido, particularmente tomando en cuenta el anuncio de elecciones municipales para diciembre.

Esta solución es, a todas luces, jurídicamente errada. De ninguna manera puede plantearse la disyuntiva entre juramentarse o no juramentarse ante la “ANC”, pues esa asamblea, insisto, es un órgano ilegítimo que no puede ejercer competencia alguna. Pero desde un punto de vista práctico, nada se gana con esa juramentación, pues incluso cumpliendo con ese fraudulento trámite, la “ANC” impedirá el ejercicio autónomo del cargo de elección popular.

En efecto, el acta suscrita por los cuatro Gobernadores de oposición que se “juramentaron” ante la “ANC”, demuestra que, en realidad, esas personas solo ocupan nominalmente el cargo de Gobernador. Podrán usar las oficinas de la Gobernación y usar los emblemas oficiales de la Gobernación. Podrán incluso asistir a actos protocolares. Pero más allá de esto, solo ejercerán un cargo vacío: todas las competencias que la Constitución asigna a las gobernaciones fueron abolidas, de facto, por la “ANC”, lo que convierte a los gobernadores en meros agentes de la ilegítima constituyente. Y en el preciso instante en que esos gobernadores decidan oponerse a la “ANC”, serán ilegítimamente removidos por ésta. No es de extrañar, paradójicamente, que esa destitución se base en el incumplimiento del “juramento” rendido.

Tal es el mismo destino que espera a los alcaldes, concejales y diputados de los consejos legislativos que sean elegidos en diciembre. Si no se juramentan, serán removidos. Y si se juramentan, mantendrán solo la titularidad de cargos sin competencias efectivas.

José Ignacio Hernández G.  José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la UCV y UCAB. Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez

Comentarios (13)

Chacao Bizarro
27 de octubre, 2017

En síntesis, los cuatro gobernadores y el partido político al que pertenecen convalidaron los poderes dictatoriales de la fraudulenta ANC. La argumentación del “Philippe Pétain” bananero y sus gobernadores no tienen asidero jurídico ni político.

La lectura declaraciones de los más locuaces gobernadores, Nueva Esparta-Táchira, nos conducen a presumir una razonable y “fructífera” colaboración entre las partes involucradas en este extraordinario episodio político para desarrollar una gestión fundamentado en valores como “el trabajo, la familia, la patria, la piedad y el orden”.

Kondorito Konstitución
27 de octubre, 2017

Excelente Profesor, más claro imposible. Y humildemente coincido con usted en que la “juramentación” de los cuatro gobernadores tiene más de un significado, incluyendo que no se trató de un sentido homenaje a los Libertadores del Siglo XXI. q.e.p.d.

Francisco J. Volcanes Q.
27 de octubre, 2017

Excelente analisis, aun cuando no soy experto en el tema, me doy cuenta que toda esta situacion podria convertirse en un bumeram para el regimen… En todo caso admiro enormemente la accion de Juan Pablo Guanipa.

Gerson Peñaloza
27 de octubre, 2017

La decisión de Juan Pablo Guanipa es la mejor. Aunque parezca que ha perdido y que su decisión es errónea, es fundamental que lo que se presume sea comprobado. Hay una élite de partidos políticos que conviven y cohabitan con aquellos que mantienen secuestrada la nación a cambio de dinero y beneficios, sin importar lo que el pueblo sufre. Es tiempo de despertar. El pueblo debe entender que la respuesta a esta crisis no esta en líderes políticos sino en nosotros mismos. Somos dueños de Venezuela, soberanos, y sucede que aquellos a quienes el pueblo dio confianza y entrego sus bienes más preciados para que trabajaran por el bienestar de todos hoy oprimen al pueblo, no lo dejan expresarse, lo matan de hambre, miseria y mengua. Entonces, debemos entender que es tiempo de organizarse y buscar liderazgos que surjan en medio del pueblo. Aquellos que han demostrado verdadero liderazgo, que no quieren lucro sino bienestar para todos. Hay muchos y debemos hallarlos. Dios quiere un cambio para Venezuela pero necesita de nosotros. Hay que tomar conciencia y defender lo nuestro. Esos que están gobernando malamente no son más que empleados nuestros, los peores. Bueno, pues es hora de despedirlos y recomenzar nuestra historia. Esa es una realizad posible, pero solo si despertamos, nos organizamos como pueblo soberano, hacemos surgir de entre nosotros nuevos liderazgos descontaminados de los partidos políticos de siempre y tomamos control de lo que es nuestro. Dios está con nosotros. Ruego a él comedidamente por su ayuda.

Mervy Batista
27 de octubre, 2017

Para los que todavia tengan alguna duda de que estamos en DICTADURA, basta mirarse en el espejo del Zulia: votamos por Juan P. Guanipa y de un plumazo le es arrebatada la Gobernación. Definitivamente es una ilusión el pensar que las futuras elecciones sean sinónimos de legalidad. Bajo esta DICTADURA jamas saldremos de esta DESGRACIA!

pjcorcega
27 de octubre, 2017

Razón tiene mi estimado Doctor ,se puede inferir de su Texto que no podemos ir á ningúnos comicios bajo estas circunstancias.me pregunto ? Y entonces que nos queda?

fernando croquer
27 de octubre, 2017

estas listo , no tienes nada que buscar

alejo guzman
27 de octubre, 2017

buen articulo, entiendo no votar hasta cuando y que hacer para buscar reponer la democracia hay que explicarlo

Diógenes Decambrí.
28 de octubre, 2017

Este es un análisis “anti-democrático”, pues habiendo contemplado TODOS los elementos involucrados en el tema, no deja posibilidad alguna de que los lectores podamos agregar algo, pues absolutamente todo está señalado, y lo único que resta es felicitar a José Ignacio por haber escrito tan brillante exposición, y por mantener muy claros los principios -éticos y legales- que debieran sustentar las opiniones y posiciones de cualquier genuino opositor (lo que NO son esos cuatro que se humillaron ante la ilegítima y fraudulenta prostituyente, para convertirse en marionetas de la dictadura, con los candidatos castrochavistas de “protectores” en paralelo, para redondear la faena golpista.

Henry Rivas
28 de octubre, 2017

Excente articulo, nos arroja luz de la situacion juridica de desconocer la voluntad del pueblo del Zulia. Pero ademas nos habla del grave error cometido por AD, a aceptar juramentar sus gobernadores ante una instancia ilegitima, irrita e ilegal como es la ANC…Lo lamentable es la division que se asoma por todos los costados.. Ademas la direccion de la MUD, deberia analizar muy seriamente lo que ha ocurrido… Dividos no tenemos vida… Bravo por Guanipa….”Destituyendose tambien se gana”… Los ponemos en evidencia, esa era la idea…

Maximilian L G Grüber
28 de octubre, 2017

Poco tendría de extraño, y no sería tan paradójico, que tan pronto se resista alguno de los cuatro gobernadores a implementar alguna ocurrencia, o aberración antidemocrática emanada de la asamblea dictatorial, sea destituido en base al incumplimiento del “juramento” rendido. A fin del día lo prometido es deuda, sea la promesa legal o no, se han comprometido a acatar las órdenes de esa gente y tendrán que honrar su palabra. Es más, haciendo gala de su carácter belicista, totalitario y nefasta administradora de las pérdidas y ganancias, la jefa de esa banda se aseguró de que la humillación no pasara desapercibida, en su tweet: Gobernadores electos de Acción DemocraCIA se juramentaron y SUBORDINARON ante la @ANC_ve @DrodriguezVen https://twitter.com/ANC_ve/status/922566142643748865 no hay duda a quienes se deben. Hasta el nombre de AD le cambiaron con toda sorna. Poco van a incumplir, porque pocas competencias les dejarán desde las “gobernaciones” paralelas que de inmediato les nombraron.

James A Ramírez G
29 de octubre, 2017

Su opinión deja en claro que, independientemente de su ilegalidad ya conocida, y que sus funciones están auto determinadas, hasta Julio de 2.019, el próximo presidente, deberá también someterse a la ANC. Nos vemos hasta entonces

Rogelio Tosta Faraco
30 de octubre, 2017

Magnífico análisis del colega José Ignacio Hernández, el cual nos logra demostrar sencillamente que nuestro problema que pareciera jurídico o simplemente político, hoy en día deja de serlo para convertirse en un problema mucho más grave. Y es que cuando una organización delincuencial internacional asalta al Estado y toma sus instituciones, debemos tener la certeza que no será electoralmente que obtendremos el remedio para una salida democrática – como debería ser -pues la primera violación que encontramos es la de la voluntad popular manifestada, tanto por parte de los delincuentes disfrazados de funcionarios del Estado, como de los “dirigentes políticos” que fungen de oposición.

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