Blog de José Ignacio Hernández

La fraudulenta propuesta del referendo aprobatorio de la “nueva” constitución; por José I. Hernández

Por José Ignacio Hernández G. | 5 de junio, 2017

 

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El pasado 1 de junio el Gobierno Nacional declaró su intención de proponer que la nueva Constitución aprobada por la “constituyente” sea sometida a “referendo aprobatorio”. El 5 de junio, el así llamado “Comando Zamora 200” solicitó al Consejo Nacional Electoral modificar las bases comiciales, a fin de “exhortar” a la “asamblea nacional constituyente” a que someta a referendo el texto que se apruebe.

¿Esto cambia algo?

La respuesta es negativa. No solo este cambio no modifica en nada la propuesta, sino que además, es un cambio engañoso y por tanto fraudulento.

Una consulta popular que no está en la Constitución

Antes de explicar este punto, conviene aclarar que el proceso constituyente pasa por dos consultas populares: una previa, para que el pueblo decida si convoca o no a una constituyente, y otra posterior, para someter a aprobación la nueva Constitución.

Ya sabemos que el Gobierno ignoró la primera. Lo que ahora está prometiendo es que sí se hará la segunda consulta, o sea, que la Constitución que apruebe la “constituyente ciudadana” sí sería sometida a referendo.

Este anuncio del Gobierno es peculiar, pues la Constitución de 1999 nada dice sobre la necesidad de someter a referendo aprobatorio la Constitución aprobada por la asamblea nacional constituyente. Este silencio no es casual. Durante los debates de la constituyente de 1999, Elías Jaua opinó que la Constitución no podía limitar al poder constituyente, con lo cual, solo el poder constituyente podía decidir si la nueva Constitución sería aprobada en referendo.

Esto no significa, aclaro, que exista una prohibición de someter a consulta la Constitución aprobada por la asamblea nacional constituyente. Lo que quiero decir es que solo esta puede tomar la decisión de hacer esa consulta posterior, sin que el Gobierno pueda prometer u ofrecer nada en nombre de la misma, ni siquiera, modificando las bases comiciales.

Un exhorto inútil

Además, cuando leemos con atención las declaraciones del llamado “Comando Zamora 200”, podemos notar que la modificación de las bases se limita a “exhortar” a la “constituyente ciudadana” a someter a referendo la nueva Constitución.

¿Esto qué significa? Que la modificación de las bases solo consiste en una “sugerencia” o “recomendación” a la “constituyente ciudadana” para que ésta decida si debe o no someter a referendo la nueva Constitución. No solo estamos ante una modificación engañosa, sino además inútil, ya que en nada modifica la situación actual: será la “constituyente ciudadana” quien decidirá si la nueva Constitución será aprobada en referendo.

Una consulta inconstitucional

Además, mal podría someterse a referendo popular la aprobación de un texto en fraude a la Constitución de 1999. En efecto, cualquier acto que dicte la fraudulenta asamblea nacional constituyente será tan ilegítimo como la propia constituyente. De aprobarse una nueva Constitución, en realidad, estaremos ante un acto que pretende modificar la Constitución por mecanismos no previstos en ella.

Por ello, es engañoso prometer que se hará una consulta sobre una Constitución que, en caso de que se dicte, será parte del procedimiento constituyente ilegítimo orientado a derogar, por la fuerza, la Constitución de 1999.

Una consulta que puede tardar

La modificación de las bases comiciales es engañosa, además, pues omite reconocer que lo último que hará la ilegítima constituyente ciudadana es aprobar una nueva Constitución. En realidad, con esta propuesta, el Gobierno Nacional solo pretende consolidar el golpe de Estado concentrando todas las funciones del Estado. Un objetivo que podrá lograr apenas se instale la nueva asamblea, que como “poder originario”, adoptará cualquier decisión, incluyendo la remoción de la Fiscal General de la República, como ya se ha adelantado.

El verdadero objetivo del Gobierno Nacional no es dictar una nueva Constitución sino consolidar el golpe de Estado a través de la ilegítima constituyente. Bajo este panorama, ofrecer que la nueva Constitución que se dicte será sometida a referendo es engañoso y fraudulento: para cuando la nueva Constitución sea dictada, ya la propia “constituyente ciudadana” habrá cambiado las reglas de forma tal de hacer irrelevante tal consulta democrática.

Una consulta contradictoria

Cabe la última crítica, que es más bien una pregunta: ¿por qué el Gobierno “promete” hacer una consulta sobre la nueva Constitución, pero obvia la consulta al pueblo para decidir sobre la convocatoria de la constituyente? La respuesta es clara: el verdadero propósito de esta “constituyente” es secuestrar la soberanía popular, lo que el Gobierno pretende hacer usurpando el ejercicio del poder constituyente que reside solo en el pueblo. Por ello, lo que se promete es que al final de ese proceso, cuando se dicte la nueva Constitución (si es que en algún momento se dicta), la asamblea constituyente decidirá si somete o no a referendo la nueva Constitución.

Lo único que razonablemente cabe esperar es que esa asamblea, que nació usurpando la soberanía popular, mantenga esa usurpación y falsee cualquier consulta verdaderamente democrática. Tanto más cuando la “constituyente ciudadana” se basa en el Estado Comunal, dentro del cual la participación ciudadana es limitada y condicionada.

Una (posible) respuesta a la Fiscal que es un nuevo fraude

La promesa de “exhortar” a la “constituyente ciudadana” a que someta a referendo la nueva Constitución, fue realizada en el mismo momento en que la Fiscal General de la República concluyó –acertadamente- que la convocatoria a la constituyente obviando la consulta popular, y la sentencia de la Sala Constitucional N° 378 de la Sala Constitucional, vulneran los principios de la democracia constitucional.

Por ello, es razonable concluir que con tal promesa, el Gobierno Nacional intentó salirle al paso a la Fiscal y demostrar que la “constituyente ciudadana” sí es democrática, pues la nueva Constitución será sometida a referendo.

Sin embargo, disimular una constituyente que usurpa la soberanía popular con engañosas promesas de consultas electorales futuras es un vano intento. Ya nadie ignora que el lobo tiene piel de oveja.

José Ignacio Hernández G.  José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la UCV y UCAB. Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez

Comentarios (4)

Angel Zambrano
6 de junio, 2017

Gracias nuevamente por brindarnos tus apreciaciones José Ignacio.

Coincido contigo en que nada de lo que se pretenda hacer desde el gobierno de cara a redactar una nueva constitución es legal ni legítimo. Partiendo de allí, toda acción posterior es írrita, tal como lo establece el artículo 333 de nuestra constitución vigente. Y siendo así, lo que nos toca es desconocer a la inconstitucional asamblea nacional constituyente y a su posible producto, sea este sometido o no a referendo aprobatorio. Ya dejas ver que si desde el llamado mismo este evento todo ha sido torcido a conveniencia, cabe inferir el resultado también lo será. Razones fundamentales sobran. ¡Dios, qué ejercicio tan patético de la política!.

Brother Full
7 de junio, 2017

ya sabemos como computan los votos las maquinitas revolucionarias, cuando son derrotadas arrojan a su favor la cifra magica 49-51

chui5000
8 de junio, 2017

salu2. pero la anc no esta facultada para promulgar una nueva constitucion, el art 347 es bastante claro. Hay una gran diferencia entre “redactar una nueva constitucion” a “promulgar una nueva constitucion”. Obviamente no tenemos estado de derecho y cualquier cosa es posible.

Oscar
13 de junio, 2017

Caballo de Troya: La ANC, que sólo debería REDACTAR la nueva Constitución, actuará desde el inicio como un poder omnímodo (disolviendo la Asamblea Nacional, sustituyendo a la Fiscal y otros actos). Entonces 1. se excederá en sus funciones y 2. ¿para qué un referendo aprobatorio o consultivo si tales actos estarían consumados?

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