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La escalada; por Michael Penfold

Por Michael Penfold | 27 de octubre, 2016
La escalada por Michael Penfold

Distribuidor Altamira (vista este-oeste). Fotografía de Diego Vallenilla.

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El bloqueo del Referendo Revocatorio es un punto de quiebre tanto para el gobierno como para la oposición. El chavismo ha provocado una ruptura constitucional que lo lleva ineludiblemente a la profundización de un sistema autoritario, pero además borra cualquier salida electoral a la crisis venezolana, al menos en el corto plazo. Así se plantea un problema de gobernabilidad muy serio para el chavismo en su conjunto, y no sólo para Nicolás Maduro, pues el gobierno ha roto incluso con las propias reglas bajo las cuales funcionaba la revolución. Al parecer sólo les queda el apoyo de los militares para mantenerse en el poder.

Al negar la salida electoral, el chavismo también negó su origen popular. Ya la revolución no es cívico-militar, sino un asunto estrictamente castrense, por lo que también deja de ser estrictamente chavista. Si el chavismo más radical pensó que el Referendo Revocatorio podía poner en riesgo el legado revolucionario, entonces también es cierto que la decisión de frenar su realización fulminó ese mismo legado que lo justifica.

Y no será sencillo para el chavismo convivir con esta decisión: la procesión va por dentro y semejante acontecimiento debe haber producido enormes fisuras.

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La oposición también ha entrado en otro juego político, uno que es sustancialmente diferente a la visión bajo la cual venían operando: han pasado de un camino electoral donde ya es mayoría aunque sus poderes públicos sean sistemáticamente vaciados de contenido, a un camino de rebelión ciudadana orientando a aumentar la protesta social para forzar el restablecimiento del hilo constitucional.

La movilización de calle a nivel nacional, la presión internacional y la necesidad de cuestionar el ejercicio de la presidencia a través de un juicio de responsabilidad política pasan a ser ahora esfuerzos que buscan precipitar una crisis interna dentro de la coalición oficialista, todo con miras a resquebrajar el sistema actual o al menos obligar a una posible negociación que asegure la restauración de la gobernabilidad democrática del país.

La estrategia de la oposición se conoce como blitzkrieg, con miras a hacer tan alto el costo de la represión a la movilización popular que obligue al gobierno a considerar la posibilidad de retractarse de la suspensión del referendo, adelante unas elecciones generales o acepte un colapso final del sistema.

El alto rechazo popular del gobierno como consecuencia de la crisis económica, el amplio triunfo de la oposición en las elecciones legislativas y haber cumplido con los requisitos iniciales para activar el referendo les permite hacer esa apuesta.

El gobierno, por su parte, redobla su dependencia del estamento militar y su control sobre las instituciones del Estado como mecanismo disuasivo ante la ofensiva opositora. Un sendero que implica el endurecimiento de la represión (sobre todo la represión selectiva) de una sociedad que se va a mostrar rebelde, pues permanece frustrada ante su incapacidad de producir un cambio político y económico por medio del uso de su propia Constitución.

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El sustrato de esta dinámica es una escalada del conflicto venezolano que supone, ineludiblemente, una nueva espiral de violencia. Muchos argumentarán que era previsible, dada la naturaleza intransigente del chavismo. Sin embargo, lo triste es que no sabemos si podremos salir de este proceso pues esta lógica sólo termina cuando alguna de las partes logre imponerse, bien sea a través de la presión popular o a través de la violencia.

Lo cierto es que el CNE, al bloquear la activación del único derecho constitucional que permitía promover un cambio democrático en el corto plazo, (incluso luego de condicionarlo con todo tipo de reglamentaciones) pasó a exacerbar la tragedia venezolana: al acatar la decisión de una instancia penal estadal sobre una competencia electoral nacional, mostró su lado más oscuro y complaciente del ejercicio del poder y abdicó sus funciones.

En medio de este contexto aparece El Vaticano como facilitador de una mesa de diálogo y negociación, pero cuya agenda va a tener que cambiar debido a la abrupta suspensión del revocatorio. Y aunque ambas partes reconocen a este actor internacional como un facilitador legítimo, todos ven este proceso con suspicacia. La mesa se convierte por lo tanto en un factor que divide a todo el espectro político del país.

Es decir: el diálogo y la negociación están comprometidos porque nadie los quiere, pero ambas partes lo necesitan.

El gobierno no quiere negociar, pero dialogar le permite ganar tiempo. Y la oposición quiere negociar sin dialogar para poder obtener las concesiones que reclama.

Y si bien algunos creen que los tiempos de Dios son perfectos, los de la Iglesia podrían ser diferentes.

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El país está entrampado.

La posibilidad real de que surjan unas elecciones generales adelantadas como resultado de acuerdos alcanzados en esta mesa es una opción realista, al menos en la medida en que la situación sea socialmente tan efervescente que obligue a los militares a imponer un acuerdo y una salida democrática.

Del diálogo mediado por El Vaticano puede resucitar también el revocatorio, pero esta vez con un mapa que contenga un potencial gobierno interino y la liberación de los presos políticos, a cambio de algunas garantías para el chavismo. Es lo que buscaría precipitar la oposición con las acciones que ha anunciado y es lo que una parte del chavismo aceptaría.

¿Y si la mesa se convierte en otro fracaso, como los que ya hemos experimentado en el pasado? Ante la magnitud del conflicto político venezolano, la intransigencia de las partes y el apoyo del sector militar al gobierno a la hora de contener a la sociedad sin la necesidad de convocar a elecciones, eso sería un triunfo para el gobierno, aunque igualmente tendrán que pagar un costo muy alto a nivel internacional.

Si eso pasa, Venezuela puede quedar aislada regionalmente.

Es cierto que Venezuela ya entró en una nueva coyuntura histórica. Incierta. Volátil. Riesgosa. Incluso marcada por la escalada de un conflicto que determinará, sin duda alguna, la relación futura entre el Estado y la Sociedad.

Es seguro que este país no volverá a ser el mismo.

Michael Penfold es Investigador Global del Woodrow Wilson Center, Profesor Titular del IESA en Caracas y Profesor Invitado de la Universidad de Los Andes en Bogotá. Es Ph.D de la Universidad de Columbia especializado en temas de Economia Politica y Politica Comparada. Fue Director de Politicas Publicas y Competitividad de la CAF Banco de Desarrollo de America Latina. Es Co-autor junto con Javier Corrales de Un Dragon en El Tropico: La Economia Politica de la Revolucion Bolivariana (Brookings Institution) que fue seleccionado por Foreign Affairs como mejor libro del Hemisferior Occidental. Autor también de Dos Tradiciones, Un Conflicto: El Futuro de la Descentralización (Mondadori) Editor del Costo Venezuela: Opciones de Politica para Mejorar la Competitividad y Las Empresas Venezolanas: Estrategias en Tiempo de Turbulencia.

Comentarios (11)

Eddy
27 de octubre, 2016

Un país que tiene que disponer de los militares para poder sostener una aparente democracia, estará por siglos condenado al fracaso. Los militares tienen que regresar a los cuarteles, de donde nunca debieron salir. Y ese debe ser el objetivo de un próximo gobierno.

Hernan Cortez R
27 de octubre, 2016

La gota que revaso el vaso, la suspension del RR2016. Hasta aquí debe llegar nuestra TOLERANCIA. No podemos tolerar nada mas es la hora del CONFLICTO, sera el REGIMEN el que determine si la solucion sera pacífica y negociada o violenta. La gran mayoría de los venezolanos esperabamos por una solución pacífica dentro de la Constitución, el REGIMEN una vez mas se salto “el arco del triunfo” Eso precisamente los puso fuera del nivel de Tolerancia aceptable. Ahora esa gran mayoria tiene que mantener la presión popular en la calle para tomar ventaja del descontento y promover la manifestación de los cuadros medios y bajos de las FAN a favor de una salida negociada inmediata : la convocatoria a ELECCIONES GENERALES de los poderes EJecutivo y Judicales.

gerardo
27 de octubre, 2016

Un analisis correcto para un problema extremadamente grave. La sola mencion de “instituciones” a tribunales, defensorias, oficinas electorales sometidas a lo que decida el chavismo es una ofensa a la nocion de democracia. Este regimen fue, es y sera una vulgar dictadura militar comunistoide, depredadora del patrimonio publico e irresponsable con las nuevas generaciones al dejarle un pais destruido y sin oportunidades. Esa es la tragedia de Venezuela, con todos nosotros como victimas de la irracionalidad de un grupo de crapulas enquistadas en el poder. Ojala el Papa haga el milagro de que no haya una matazon entre venezolanos o mejor dicho, un genocidio de los militares contra un pueblo desarmado. Lastima que la Corte Penal Internacional no dicte medidas preventivas antes del genocidio si no que juzgue a los asesinos despues de la mortandad.

Henry
28 de octubre, 2016

Es mi opinión que si ante esta nueva coyuntura el gobierno se impone por la fuerza, el régimen se habrá fortalecido y será muy difícil salir de él. En este caso habrá elecciones cuando al gobierno le interese y en caso de que haya elecciones y si gana el partido del gobierno, sus resultados será cuestionables. Así que la oposición deberá ser muy inteligente, creativa y esforzada.

José María
28 de octubre, 2016

Buen análisis Michael. No obstante opino que este análisis está caduco pues parece como si en Venezuela todavía hubiera democracia. El Gobierno no va a convocar elecciones, y en Venezuela ya no hay ejército profesional como cuando se derrocó a Perez Jimenez en 1958. Es un ejército de partido. Solo veo una solución que es que el 3 de noviembre millones de venezolanos vayan a Miraflores y saquen al tirano de ahí. El ejército no podrá disparar a tanta gente. Lamentablemente es la única vía. Lo demás, no se engañen, es darle tiempo a la dictadura, igual que lo del Vaticano. No valen cábalas sobre negociaciones. Ninguna dictadura ha salido por negociación.En España fue el propio rey el que se cargó al franquismo en 1976, y en Ucrania hemos visto hace pocos años que fue el pueblo el que consiguió que huyera el dictador.Repito, en Venezuela no cabe solución negociada, el régimen no va a aceptar elecciones o perder el poder.Solo si el pueblo va en masa a Miraflores tendrá el dictador que huir.

Augusto Corrente
28 de octubre, 2016

Excelente evalucion de la situacion sociopolitica y economica es un lujo tener una persona con ese curriculum dando su vision sobre este tena tan algido y con tantas aristas.

Mauricio López
28 de octubre, 2016

Entendiendo que en efecto entramos en una dinámica totalmente nueva debido a la actuación del régimen, me pregunto si este tiene algún plan para el país después de la suspensión/eliminación del referendo. Hasta ahora, gobernaba mal pero siempre tenía a la oposición como chivo expiatorio. Si suprimes a la oposición, como todos piensan que van a hacer ilegalizando a la MUD, contra quién luchas? Cómo justificas todos los desafueros, decisiones en materia de política, economía? Cómo justificas un régimen sin elecciones en la comunidad internacional? Cómo llegas a acuerdos económicos, préstamos, intercambio, habiendo suprimido técnicamente la constitución? Muchos pensarán que el régimen no necesita de la aprobación de la comunidad internacional para seguir en el poder, pero vean que los últimos viajes que ha hecho Maduro no han sido a países precisamente democráticos

@manuhel
28 de octubre, 2016

Este país no volverá a ser el mismo, aunque los líderes políticos -en su mayoría- insistan en más de los mismo.

A la MUD tanta paciencia e indulgencia en el pasado con respecto al gobierno, ahora le sirve de capital para forzar situaciones. No se les puede señalar de reaccionarios a estas alturas a quienes se han cansado de poner la otra mejilla.

Kondorito Konstitución
28 de octubre, 2016

Si Venezuela queda aislada regionalmente, el pueblo pagará las consecuencias y el gobierno se mantendrá en el poder con más fuerza, como sucede en Cuba con el bloqueo. Lamentablemente con tanto guerrillero y paramilitar desempleado lo que viene es “La primavera bolivariana” con su secuela de muerte y destrucción.

José Enrique
28 de octubre, 2016

Desde hace algunos días leo artículos que aparentan un análisis minucioso de la situación. incluso de autores que publican con demasiada frecuencia y cambian de opinión como si narraran una carrera de caballos. En este caso, leo en este autor e investigador la intención rigurosa de ser objetivo (escencial) y coherente. Gracias, de un análisis realizado así, se desprenden otras lineas que ayudan ha entender esta complicada situación

Hilarion
29 de octubre, 2016

Momento de extrema gravedad para Venezuela. La Mud debe negociar con un “pañuelo en la nariz”. A pesar del paso dado por Maduro de radicalizarse, hay un sector chavista que no lo comparte.Pienso que la alternativa esta en aislar a los radicales del gobierno, ellos tienen razones mas que políticas para tener secuestrada a Venezuela..

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