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La degradación de la política; por Fernando Mires

Por Fernando Mires | 1 de marzo, 2016
La degradación de la política; por Fernando Mires

Sigmar Gabriel, presidente a nivel federal del Partido Socialdemócrata alemán

La frase del vice-canciller Sigmar Gabriel, presidente a nivel federal del Partido Socialdemócrata alemán, provocó aplausos entre grupos xenofóbos y a la vez un fuerte rechazo entre los sectores más democráticos del país. La frase dice: “Por ellos (los refugiados) hace Merkel todo, pero por nosotros no hace nada”.

La respuesta de Merkel no se hizo esperar. En una entrevista realizada por la periodista Anne Will (29.02.2016) en el canal ARD dijo: “Yo pienso que la SPD y el vicepresidente Gabriel se hacen muy pequeños”, agregando que la coalición de gobierno, a la cual pertenece la SPD, ha hecho mucho por los niños, padres, jubilados y enfermos del país. Hechos que, por lo demás, son empíricamente verificables.

Las declaraciones de Sigmar Gabriel son en cierto modo una metáfora. O si se prefiere: una foto instantánea del estado de la política en Alemania y Europa. Al contemplar esa virtual fotografía es posible observar que en ella aparecen un par de hilos cruzados.

¿No era la SPD un partido socialista? ¿No es Merkel representante del partido conservador?  La foto virtual muestra, efectivamente, en que medida las categorías de izquierda y derecha ya no son aplicables a la política europea. De acuerdo a esas categorías, Merkel, por su sensibilidad social y humanista, se encontraría situada a la izquierda de los socialistas y Gabriel casi al lado de Marine Le Pen.

¿Ha dejado Sigmar Gabriel de ser un socialdemócrata? Evidentemente, no. Lo que ha sucedido es algo distinto: la socialdemocracia ya ha dejado de ser lo que fue. En ese punto Gabriel no está solo. Los presidentes (ex) socialdemócratas checos y eslovacos se encuentran lanzados en una política xenofóba apoyando al conservador ultra cristiano Víctor Orbán de Hungría. En España los socialistas conducidos por Pedro Sánchez han estado a pocos pasos de unirse con Podemos, un partido que diciéndose de izquierda, concita el apoyo de los nacional-escisionistas más reaccionarios del país.

Del partido social que una vez fue la SPD no queda casi nada. Como otros en Europa ha pasado a convertirse en una simple organización “caza votos”. Sus líderes, si es que los tiene, no intentan atraer con argumentos a la ciudadanía. Más bien ocurre al revés. De acuerdo a las encuestas los políticos configuran a sus argumentos. La demoscopía es la gran líder de la política europea. Y si la población gira hacia posiciones ultrareaccionarias, no vacilan los partidos, incluso los de izquierda, en emitir opiniones ultrareaccionarias.

Estamos asistiendo, evidentemente, a un momento caracterizado por la degradación de la política. La de hoy es una política pequeña, hecha para personas como Gabriel, según las palabras de Angela Merkel.

Cada tiempo escoge a sus políticos. El antiguo partido del gran Willy Brandt ha pasado a ser el partido del pequeño Sigmar Gabriel. Malos signos asoman sobre Europa.

Afortunadamente no todos los valores abandonados por el oportunismo político han sido dilapidados. El mismo día en que Gabriel emitió sus malvadas declaraciones, las tres principales orquestas de Berlín (Staatskapelle, Filarmónica y la Konzerthaus dirigidas por el  argentino israelí Daniel Baremboin, el británico Simon Rattle y el húngaro Ivan Fischer respectivamente) decidieron ofrecer un concierto gratuito para refugiados y cooperantes. Serán interpretadas obras de Wolfgang Amadeus Mozart, Serguei Prokofiev y Ludwig van Beethoven.

Si la política empequeñece, la cultura puede, durante un lapso, ocupar ese lugar vacío. Eso no sucedió en los albores del fascismo durante el siglo pasado. Angela Merkel, con su fina sensibilidad política, entendió el mensaje de los músicos e inmediatamente brindó su respaldo a la iniciativa que repartió 2200 entradas gratuitas para el evento con el lema “Bienvenidos a nuestra sociedad”.

No se sabe aún si Sigmar Gabriel asistirá al concierto.

Fernando Mires 

Comentarios (3)

Elisabeth Roosen
1 de marzo, 2016

Excelente querido Profe ! Vivan Angela y los tres directores !

Diógenes Decambrí.-
1 de marzo, 2016

Con las naturales diferencias derivadas de la trayectoria de cada país involucrado, y las características específicas que adquiere el fenómeno migratorio en cada espacio, esa misma tendencia al oportunismo y la pequeñez de los partidos europeos tradicionalmente democráticos, la observamos en el fenómeno de apoyo a Trump en EEUU. Un sujeto cuya mayor virtud es haber amasado una fortuna (a esa élite pertenecen cientos de miles en los USA, muchos probablemente con menos turbios y cuestionables orígenes), usa en su beneficio su innegable fama (obtenida en escándalos y concursos de discutible belleza y capacidad gerencial de los competidores) y la creciente xenofobia, con remanentes de racismo (el Ku Klux Klan anunció su respaldo a Trump, y eso -que en otros tiempos habría sido devastador para cualquier candidatura-, hoy es apenas un elemento del folklore electoral). Lo que hace falta es que el mundo discuta a fondo todo lo referido al tema migratorio, lo positivo y negativo, exorcisarlo.

Jose R Pirela
2 de marzo, 2016

Los “regalos” que se repartían en las fiestas populistas ya no satisfacen a nadie. Ahora los problemas sociales se han globalizado y los populistas continúan en el siglo pasado.

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