Blog de Eduardo Sánchez Rugeles

La ciudad del vacío, por Eduardo Sánchez Rugeles

Por Eduardo Sánchez Rugeles | 6 de Mayo, 2012
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A Ivanna, Pita, Lela, Ro, Fa, Johann y los otros.

“La Copa América sacó lo peor de la venezolanidad”, me dijo recientemente un amigo desterrado. El comentario del apátrida no se refería al nivel competitivo del equipo, su ironía se enfocaba en la vulgaridad de la afición, en la pobreza del lenguaje laudatorio, en el hecho trágico de una sociedad que nunca aprendió a perder y que tampoco sabe ganar. Ecuatorianos, chilenos, paraguayos y peruanos fueron las víctimas de nuestro más valioso patrimonio: el agravio. En aquel tiempo, las trincheras de Facebook y Twitter (la sensible mirada del anonimato) enunciaron una serie de insultos desproporcionados, racistas, incendiarios y prepotentes contra la idiosincrasia de los rivales. Todo, en teoría, con el fin último de celebrar nuestra idea retórica de patria.

Recordé la sentencia del exiliado tras la aparición y destrucción virtual del trabajo de mi exalumna (ad honorem) Ivanna Chávez Idrogo. Hace unos días, en horas de la mañana, la periodista de El Universal, Ana María Hernández, me envió el documento para pedir mi opinión. No sabía, entonces, que se había desencadenado la vorágine. Solo vi un par de minutos. Pensé que se trataba de un cortico cualquiera, de un trabajo experimental sobre cualquier asunto. Distintos compromisos, y el autismo del router, no me permitieron verlo completo. Di una respuesta amable a Ana María y tomé la decisión de verlo más tarde.

En cuestión de minutos, apareció la burla. Cuando tuve la oportunidad de volver a revisar Internet encontré la esencia de esa cosa amorfa, balcánica y gastada que, con paradójico orgullo, todavía se llama Venezuela. La despiadada recepción del trabajo de Ivanna Chávez Idrogo y Javier Pita es un elogio a la intolerancia, un ejercicio de estupidez humana que ilustra a la perfección el conjunto de nuestros más grandes complejos y carencias. De alguna forma, el discurso político triunfó: aprendimos el odio. Actualmente, nuestra cobardía, censurada por la vigilancia militar, el Seniat, Cadivi y la delincuencia común (entre otros), solo puede apelar al recurso del insulto ESCRITO EN MAYÚSCULAS. En lugar de condenar con el mismo ímpetu la triste cultura del asesinato cotidiano, el testimonio inaceptable de un magistrado de la Corte de la Vergüenza o la inoperancia de las instituciones, empeñamos nuestra vocación destructiva, nuestro corazón nazi, en humillar a un grupo de carajitos que, simplemente, expresaron una opinión sobre un tema que los afecta.

Ivanna Chávez Idrogo, Pita, Lela, Johan, Ro, Fa y sus panas no son los responsables de la pobreza de nuestro vocabulario. Los argumentos que sustentan el fracaso escolar en Venezuela son anteriores a la aparición de “Caracas, ciudad de despedidas”. Disfrazamos nuestra ignorancia con la invención de mitos, de referentes que aglutinan el odio bajo la fórmula del chiste. Aparece, por ejemplo (caso patético), el nombre de Alicia Machado. El comentario desafortunado de esta mujer la convirtió en el reducto de una de nuestras mayores taras sociales: la ignorancia. Los guerreros, entonces, armados de mayúsculas sostenidas, ofensas mal escritas, anécdotas ingeniosas e insultos (tristemente) divertidos, destruyeron a la víctima. Porque, curiosamente, en este país de ciudadanos soberbios todos somos licenciados en Geografía, especialistas en Historia Moderna, Letrados, Críticos Culturales, Analistas Deportivos, Politólogos. Aquí, todos lo sabemos todo y, además, tenemos algo que decir sobre todo. En nuestra ceguera (en nuestro narcisismo) confundimos la opinión con la verdad y asumimos esa verdad individual como la única posible. El fracaso de la democracia en este país se funda en la incapacidad de los hombres y mujeres de Venezuela para respetar las perspectivas ajenas; para valorar la inevitable condición del defecto, los vicios, la torpeza y el error como cualidades humanas. El autoritarismo del agravio prela el desarrollo social; la pulsión irreversible de mentarle la madre a todo aquel que no sea como nosotros es uno de los más sólidos argumentos de nuestra falsa épica, de nuestra tragicomedia.

En estos días inciertos, el odio nacional (disciplina olímpica en la que ostentamos uno de los equipos más competitivos) se ceba contra unos chamos que, simplemente, hicieron un trabajo con más o menos defectos, con más o menos estupidez (legitimada por la juventud) y con más o menos talento. (Milagros Socorro hace una lectura interesante sobre las cualidades del documento).

Sé que los muchachos han recibido insultos directos y amenazas contra su integridad física. Sus familias han sido receptoras de un cúmulo inaceptable de groserías. Este testimonio pretende expresar mi solidaridad con Ivanna Chávez Idrogo, Javier Pita, la loca Lela, Johann, Fabiana Briceño y el equipo de chamos que participaron en la muestra. En especial, ofrezco estas palabras a mi amigo Rodrigo Michelangeli y a sus familiares.

Me iría demasiado, je, je. La frase, per se, tiene sonoridad. Un publicista, un redactor de singles, la adoptaría de manera gustosa para promocionar alguna marca. Me fui de Venezuela hace más de cuatro años. Las mejores personas que conozco, por las que siento mayor admiración y respeto, las conocí en este país. Igualmente, por estas calles (como diría el poeta Di Marzo), he tropezado con las peores pasiones y bajezas del espíritu humano. Aquí he conocido seres envilecidos y podridos, vencidos, resignados, soberbios narcisos que buscan su reflejo en las aguas del Guaire (Lautaro Sanz, dixit).

¿Somos un país?, suelo preguntarme en las noches melancólicas del insomnio. El actor Héctor Mayerston, en algún parlamento de Disparen a matar, responde desde la memoria: “Esta mierda no es un país, solo somos un estacionamiento lleno de gente”.

***

Lea también: Ciudad de despedidas y alicates 2.0; por Willy Mckey

Texto publicado en el blog de Eduardo Sánchez Rugeles y reproducido en Prodavinci con autorización del autor

Eduardo Sánchez Rugeles 

Comentarios (22)

oxxana
6 de Mayo, 2012

Ha sido Chavez, su su carga de resentimiento colocada en una teoría política, quien ha sacado lo peor del venezolano, no la Copa América. Ese evento sólo fué un espejo más donde mirarnos, igual que en el mencionado video. EXCELENTES REFLEXIONES!… Aprendimos el odio. Tomará tiempo modificar esa actitud. Los mejores exorcistas somos nosotros mismos, no reproduciendola ni multiplicanola.

velin
6 de Mayo, 2012

Me parece que los muchahcos n0 merecen los calificativos que les han dado o puesto descalificandolos,tienen su sentir,estan desubicados por la falta de educaciòn,educaciòn e instrucciòn no en lo mismo, somos instruidos mas no educados, nos falta identidad, un buen comportamiento etico y moral y no tenemos buenos ejemplos de ellos.Expresan sus sentimientos a su manera, para eso es la liobertad ,que se quieren ir, hasta yo, (65 años)la vida en un hilo, el futuro en duda, viven en una sociedad que no ayuda a llenar ese vacio, unao clase media alta pero otros estan igual y son media baja,no los hemos enseñado le hemos facilitado csi todo y los primeros que salimos corriendo delante de ellos somos los adultos,no enfrentamos los problemas como den ser y le damos la soliciòn màs comoda.

Temilo Pereira
6 de Mayo, 2012

Es usted un Genio, sr. Sánchez.

Me ha encantado su forma de escribir, sus palabras, su reflexión, deberían ser leeidas por todos los seres vivos del mundo, en especial por nuestros compatriotas Venezolanos. Para ser sincero, no he visto el vídeo de sobre la “Ciudad de despedidas”, pero si he visto el alboroto que ha causado, y también leei las palabras de la creadora, tratando de explicar su trabajo.

Sinceramente no me ha dado mucha curiosidad el enterarme del tema, pero por lo poco que se, los muchachos solo trataron de dar su opinión sobre la mal vida que llevamos todos los Venezolanos. Nos matamos entre nosotros. Nos odiamos.

Pero debo decir, que a mi muy humilde opinión, esta mal culpar al presidente y su gobierno, de todos los males que padecemos como “sociedad”, nadie nos obliga a dejar de ser ignorantes, a dejar de ser humanos, a dejar de progresar. El día que todos decidamos cambiar, ese día Venezuela se convertirá en un país.

Muchas gracias por su artículo. Prodavinci deberia hacerle mucha publicidad a este trabajo.

@mikeabb
7 de Mayo, 2012

Que vocabulario es mas pobre? Piraria de esta verga o Me iria demasiado, es decir u ‘o sea’, sab’eeh?… si queremos hablar de vocabulario le entiendo mas a una persona que Raquel no quisiera que existieran, que a estos jóvenes que hablan mandibuleando

Carlos León
7 de Mayo, 2012

Es verdad eso de que aquí todos criticamos todo y nos cuesta poco mentarle la madre a alguien por la más mínima estupidez, muchos critican el “documental” por eso mismo que nombras aquí de la falta de léxico, y también por la actitud que muestran los chamos que en verdad si se ven bien estúpidos, que no, no son ningunos adolescentes, son personas con edades a vista de al menos 20 años en promedio. La cuestión pienso yo, no es que todos critiquen como ha sucedido, sino que aleguen algo no igual de mediocre como las excusas que dan los chamos en el documental, que excluyendo la típica y normal razón de la inseguridad, pareciera que la excusa generalizada es la falta de fiestas ahora que todo el mundo se va quedan menos personas con las que poder estar inventando rumbas así sea por la más pendeja razón. Eso pienso yo es lo que preocupa de este documental y lo cuestionable, tienes razón de que la falta de educación existe desde antes del documental, pero no es motivo para defender a todos los chamos que salen, si el enfoque del documental era mostrar algo sólido y no el de simplemente hacer un video para vender la idea de que es una tragedia que que Caracas se convierte en una ciudad de despedidas y de que todos se quieren ir porque se ladillan aquí que no pueden rumbear todos los días hasta el cansancio, no hubiese sido borrado ni con un millón de criticas, mucho menos fuese tan sospechosamente monótono en cuestión de que todos prácticamente dicen lo mismo. Y si, estoy de acuerdo contigo, aquí la gente le es muy fácil criticar solo para hacer chistes y pasarlos por cadenas, rebuscar frases que tengan que ver con el video, imágenes de los chamos con montajes y frases, para más nada, y he ahí el problema, criticar para eso y no discutir argumentos.

Maru
7 de Mayo, 2012

De acuerdo con Sanchez Rugeles, ese venezolano feo aflora en todas partes, por cualquier cosa. La reacción ha sido desproporcionada y a mi no me cuesta decir que el video me gusto porque es autentico y refleja una situación, que por cierto, no esta limitada “al Este” sino que ha sido causada por “esto”

José
7 de Mayo, 2012

Eduardo, no te das cuenta que todo lo que cuestionas y criticas lo haces tú mismo. Por gente como tú estamos como estamos. Con algunos eres blando (cuando te conviene) y con otros eres duro (cuando te conviene también). Es lo más triste de todo lo que has escrito, y ya es decir bastante

TAT A
7 de Mayo, 2012

Totalmente de acuerdo con José. Y es muy triste porque hasta ahora, a nivel personal, personas como Eduardo me hacían tener esperanzas sobre la gente venezolana,quizás muy ingenuamente. “Es lo más triste de todo lo que has escrito”, es casi decepcionante. Pero por la estima que te he tenido hasta el momento tampoco voy a aprovechar esta situación para sacar a relucir cosas negativas. Cuando lo haga, lo haré en persona.

Jesús Silva
7 de Mayo, 2012

Quisiera aprovechar la oportunidad para un alerta sobre el artículo de Eduardo Sánchez Rugeles, ya que refleja un uso peyorativo de la palabra “Autismo” ya no solo con respecto a las personas sino en este caso asignándola a un objeto. La frase refleja un mito existente, por desconocimiento, asociando “Autismo” con insensibilidad o incomunicación, como en este caso. Por considerarlo oportuno, copio párrafos de carta del Grupo Acciones Contra los Mitos del Autismo (http://www.facebook.com/accionescontralosmitosdelautismo) . La comunicación completa pueden leerla en el siguiente enlace http://www.facebook.com/note.php?note_id=265576330178430

“A pesar de los esfuerzos que muchísimas personas y entidades estamos realizando para erradicar la asociación de autismo con “ausencia de interacción social”, “aislamiento en su propio mundo” o “incapacidad de sentir”, entre otros mitos y falsedades, cada vez son más los periodistas, políticos o líderes de opinión los que con ligereza se suman al uso abusivo del término “autista” para descalificar.

Entendemos que no hay mala intención, sino desconocimiento. ¿Por qué hace falta recurrir –y herir con ello la dignidad- a un colectivo de personas para atacar y descalificar a otra persona o colectivo? Agradeceríamos utilizaran la amplia adjetivación existente para expresar los conceptos que se pretenden transmitir sin acudir al uso de la palabra “autismo” “.

Autismo no es sinónimo de personas indiferentes que viven aisladas en su mundo. Las personas con autismo sienten, interactúan, se comunican –con o sin lenguaje-, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira –pero hasta eso aprenden en muchos casos con la estimulación adecuada-. Si se conociera la realidad del autismo, a nadie se le ocurriría más que asociar autismo con “superación”, “esfuerzo”, “nobleza” o “sensibilidad”.

jb
7 de Mayo, 2012

Estimado Eduardo,

A decir verdad es la primera vez que ingreso a esta página, y a primera vista considero que es sumamente fabulosa e interesante. En relación al tema del video cabe destacar que a primera vista me causo mucha indignación el mensaje, confieso que forme inefablemente parte de la fiesta del colectivo en caer en la descalificación, burla y epítetos que no son dignos de un ser humano que tiene hijos y que podrían convertirse en objetos de burla y descalificaciones o en el peor de los casos, sean parte de la tribu de venezolanos como los chicos del video…Sin embargo en el día de hoy he estado reflexionando un poco sobre mi actitud sobre el tema, luego de leer ciertos rumores que publicaron en la web acerca del suicidio de alguno de los chicos (rumor que afortunadamente fue desmentido)…cai en cuenta lo que mi pudo haber contribuido a cegar una vida…lo que quiero decir después de este largo intro es que me siento identificado con tus palabras y has contribuido a que un ser humano venezolano de nacimiento se sienta orgulloso de su país, querer un mejor futuro, y apreciar la diversidad sobre todas las cosas…Yo también he pensado en irme demasiado

Elena Estaba
7 de Mayo, 2012

Completamente de acuerdo con Eduardo Sánchez….Que faciles para criticar lo que no tiene riesgo!!! Esos jóvenes venezolanos, de la clase media, tienen el mismo derecho de todos los demás a expresar lo que siente ante el caos que les ha tocado vivir. A su manera, a su modo y con los sentimientos que mejor les parezca…No concursan para un Oscar, ni siquiera para un documental, ni tenían pretensión alguna…En su inocencia solo quisieron hacerle saber a otros como están resintiendo su realidad; sus temores, su trsiteza por la partida de sus amigos, su desesperanza e incertidumbre por el futuro!…Eso es lo verdaderamente triste y lamentable. Venezuela lamentará mucho que se vayan…los necesitamos a todos para hacer de este un país distinto Pero, como todos, tienen el derecho a escoger que hacer con sus vidas…Adelante muchachos, la libertad es el don mas preciado..son libres para decir lo que creen y piensan con ese lenguaje o con cualquier otro…

Eduardo Sánchez Rugeles
7 de Mayo, 2012

(Nota publicada originalmente en mi blog que pretende dar respuesta a algunos de los comentarios que se citan acá)

Estimados comentaristas:

Es difícil, por asuntos de tiempo, dar respuestas a todos los comentarios que han surgido con este polémico asunto. Procuraré utilizar este espacio para sintetizar algunas de las objeciones y refutaciones que se han hecho sobre el post.

“¿Cuál es mi opinión sobre el video?”, preguntan algunos. Honestamente, el video me parece a todas luces, intrascendente, simple, aburrido, no me dice nada, no me produce ni frío ni calor. De no ser por el escándalo, probablemente, lo habría quitado antes del tercer minuto: unos muchachos, unos más tontos que otros, reunidos con sus panas, hacen un par de comentarios sin sentido ni sintaxis sobre sus experiencias, su inmadurez, su tontería y sus aspiraciones, en la mayoría de los casos, condicionadas por la ignorancia. ¿Sobre la pobreza del vocabulario? Estos no son los únicos tipos que no saben hablar en este país.

El lugar de enunciación me resulta, igualmente, nulo: es un video casero, un trabajo experimental, un divertimento entre muchachos (Sí, Carletto, lo veo como una muchachada, nada más). Considero, y creo que ellos lo saben, que subirlo a YouTube fue un error, un exceso. Solo he mantenido comunicación activa con una de las personas involucradas en este trabajo y sé que, hoy día, esa persona es consciente de su ingenuidad, de su torpeza. Hay un malestar y un arrepentimiento que respeto. El hecho de que otros prefieran condenar a los muchachos a la horca o a cadena perpetua es un asunto que no me compete.

No defiendo el video. No hago apología del video. Mi comentario elude, a conciencia, el contenido del mismo. Mi reflexión se centra en el agavillamiento, en la destrucción sistemática y atómica contra los muchachos. La violencia con la que se confrontó “la ciudad de las despedidas” me parece excesiva. Es todo. Solo eso, nada más.

Retomo el argumento del lugar de enunciación. Me cuesta creer que en este país que tiene problemas tan graves, en el que existen tribunas de acción política tan cuestionables como la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, VTV (o Globovisión, si quieren algunos), en el que los responsables de la “comunicación” en los medios y en los ministerios, permanentemente, inventan leyes, elogian la invectiva, destruyen al que piensa diferente y vulgarizan nociones elementales como justicia o democracia, se monte un circo de tal magnitud por el video casero de unos muchachos. Eso es lo que no entiendo. Que este episodio, por ejemplo, haya invisibilizado el trágico caso de Aponte Aponte –entre tantos despropósitos sociales- es algo que me resulta curioso. Que este asunto del video se convierta en el Affaire Dreyfus del siglo XXI venezolano me parece, a todas luces, una aberración sociológica. En cualquier caso: solo es una opinión.

Yo, alguna vez, fui joven y fui estúpido (no digo que aún no lo sea). En los noventa, sin embargo, no existía Twitter, ni Facebook, ni YouTube. La estupidez no tenía canales regulares para expresar sus ingeniosas sentencias. Si muchos de los censores tuvieran apuntadas en un cuaderno las frases célebres de su juventud, entonces, antes de vomitar ofensas y agravios, probablemente, se tomarían un minuto de silencio.

Mi comentario, esencialmente, explora la reacción, el instinto asesino, la saña. Si todo este escándalo no hubiera ocurrido y, alguna vez, en un tropiezo con la directora, me hubiera preguntado: “Edu, ¿Viste mi video?” le habría dicho la verdad: “Sí, Ivanna, lo vi pero lo olvidé. Creo que has hecho y que puedes hacer trabajos mejores”.

El comentario, sí, como señala alguno, es parcializado. Es parcializado porque este es un blog personal, un espacio privado en el que estimo (a menos que, en las últimas horas, la Gaceta Oficial haya previsto otra cosa) que las personas pueden expresarse libremente según sus propios criterios. (Quizás fue irresponsable ceder el contenido a Prodavinci para su exposición pero ese es un argumento que dejaré a mi conciencia).

En conclusión: considero que la reacción fue desproporcionada y que dice mucho de nuestras cualidades como sociedad. El video me da lo mismo. 4-5 chamos no representan el conjunto de la sociedad venezolana. Si Larry Clark hubiera sido venezolano, entonces, lo habrían metido en La Planta.

Sobre los que califican como mediocre y deficiente mi trabajo literario (y a los que, en ejercicio lúdico, doy cabida en el blog) les expreso mi agradecimiento y, en gran medida, les expreso que comparto sus apreciaciones. Soy un tipo profundamente amargado, pesimista, triste, no sé vivir y carezco de cualquier tipo de simpatía. Tiene razón aquel que dice que no entiende por qué razón las personas pueden interesarse por la discutible calidad de una novela como “Blue Label”. Yo tampoco lo entiendo. Todo este número circense tampoco lo entiendo. Agradezco las intervenciones de todos. Saludos cordiales,

Eduardo Sánchez Rugeles

Carolina caminero Fernandez
7 de Mayo, 2012

De acuerdo con el sr Eduardo, de acuerdo con el video. Pero no estoy de acuerdo con que sea “etiquetado” negativamente como muchos suelen hacer por el simple hecho de sus propias frustraciones y no saber ni tener “como” expresar de una manera u otra sus fracasos. Para los “fracasados” emocionales les digo, no tienen idea de que se siente estar lejos de tu Patria. De que haber salido como haya sido, por las razones que que hayan sido es igualmente “demasiado”. Nadie sabe lo que es ser inmigrante hasta que se es. Nadie sabe lo que se extrana hasta que se vive extranando, pero tampoco aquellos saben como es vivir en una sociedad en donde las cosas funcionan mejor, en donde sabes que estas tranquilo manejando en tu auto y seguro que en una esquina a la hora que sea en el lugar que sea, nadie te apuntara con un arma para “bajarte” de la mula. Nadie que no viva en una sociedad en donde los derechos mas sagrados como es la vida son respetados, no importando en que zona de la “ciudad” vives si es Este u Oeste, sabe lo que es disfrutar TU VIDA. Aqui esas cosas materiales infimas no son atractivas a nadie, porque todo el mundo tiene acceso decente a un aparato mobil,un auto, a una laptop, o a usar la ropa que se te pegue la gana, zapatos de marca si es tu estilo, sin miedos ni temores a que te pegen un “pepazo” y te quiten lo mas bello que es TU VIDA!. Nadie que no vive fuera de Venezuela sabe lo que es caminar a la hora que sea por tu barrio sin temor a hacer victima del hampa. Todos los que estamos fuera, en donde sea, en el Norte de America, en Europa, en Asia, en el medio Oriente, incluso en algunas ciudades progresistas de Sur America sabemos que estamos mejor que en Caracas, Valencia, Maracay, Barquisimeto, o San Cristobal. Sabemos mejor que nadie, que extranamos “que jode” nuestra tierra, nuestra gente, pero no sabemos extranar esa maldad que existe en las calles de nuestras ciudades, que no son metropolis y que estan lejisimos de serlo, pero que con todo y eso son las mas violentas,y hasta las mas peligrosas. No espere nunca vivir en una Metropolis, pero cuando vivi en Calabozo ya me molestaba el ruido de los carros en sus dos callecitas. Ahora vivo 45 minutos de Washington DC, en el Norte de Virginia en una zona que nunca imagine vivir en Venezuela que de paso por mi condicion “social” jamas iba a poder obtener. No es de ricos, no es de pobres, es de gente,gente normal, gente como yo. No tengo vecinos venezolanos, creo que no los extrano, tengo vecinos de otras partes del Mundo, en donde nos respetamos y sabemos vivir en armonia, en paz, en tolerancia. Lamento que la gran mayoria de los comentarios racistas y llenos de odio hacia el video y sus creadores sean de los propios coterraneos venezolanos, “las mejores personas del planeta” (como solemos decir petulantemente los venezolanos),debo admitir que somos “peores” que los argentinos en esto de que se somos los mejores” Sin animos de ofender a los argentinos, es una manera sarcastica de admitir que somos tremendos come m…!

Elio Silva
8 de Mayo, 2012

Apoyo 100% a Jesús Silva sobre el uso peyorativo de la palabra autismo. Tenía mucho tiempo que no leía a alguien dándole mal uso a ese término, muy lamentable. Por otra parte, los chamos del video no sólo hablan de la inseguridad (ese problema nadie lo discute); también se mofan de la cultura venezolana, con un aire de superioridad totalmente fuera de lugar, y hasta llegan a negarse a sí mismos como caraqueños… Y nadie les ha violado su libertad de expresión, todo lo contrario, ellos mismos se autocensuraron al retirar el video de youtube, en un vano intento de recoger el agua derramada. La libertad de expresión también conlleva responsabilidad, si uno expresa algo estúpido, de mal gusto, ofensivo aunque sea para un pequeño número de personas, se debe afrontar el escarnio público al cual se “auto-sometió”, con la misma altivez con la cual profirieron sus opiniones.

Golcar Rojas
8 de Mayo, 2012

No había leído hasta ahora el texto de Alfredo y lo veo justo después de haber publicado en mi blog un post acerca del video CCDD. Me asombró la coincidencia en algunos puntos. ¿Saben una vaina? Yo también #Meiríademasiado http://wp.me/pEXLe-1P5

Golcar Rojas
8 de Mayo, 2012

Fe de errata: En mi comentario, donde dice Alfredo, debe decir Eduardo. (Lapsus mentis)

Martin Borges
8 de Mayo, 2012

Que lamentable costumbre de querer personalizar (ataques ad hominem) cualquier debate. Discutan ideas y no personas y tendremos alguna posibilidad de entendernos. Saludos.

Ruben
8 de Mayo, 2012

La venezolanidad es lo que se pisotea en sentires y vídeos como ese relizado por una ex-alumna. Ignorancia supina es lo que demuestran ese grupo de muchachos aparentemente ingenuos, lo cual no creo que sean pues ellos no eñalaban perspectivas sino alto desprecio por el país que no es de mierda ni estacionamiento, aunque no es Madrid es un paaís, una nación con su propia historia. En ese vídeo si quedó demostrado la pobreza del espíritu humano como usted dice. (Espero no se me censure otra vez)

José Sánchez V.
8 de Mayo, 2012

En relación a lo planteado en el comentado video creo que debemos estudiar el porque estos jóvenes se refieren a nuestros país de la manera como lo hacen; sin tratar de justificar el contenido del mismo, me pregunto si lo que listo a continuación no habrá influido de alguna manera en tal percepción: 1. Noticia del día de hoy. “Atracan y golpean a niños de la Orquesta Sinfónica del Estado Sucre. No hay detenidos.- 2. Noticia de ayer. Mató a tres en una partida de domino.- 3. La conducta de los motorizados que se creen dueños de las calles y autopistas; a quien no le han roto el retrovisor del carro, simplemente porque al motorizado de turno le dio la gana.- 4. El número de niños muertos en enfrentamientos de bandas delictivas.- 5. La impunidad reinante en nuestro país.- 6. La situación de las cárceles donde a la vista de todo existe una especie de gobierno paralelo.- 7. El verbo de quienes dirigen la nación con sus calificaciones inaceptables desde todo punto de vista.- 8. La existencia de programas de televisión donde se denigra y ofende el honor de las personas y no existe autoridad que le ponga un freno a tantos improperios.- 9. La incontrolable situación de las niñas madres.- 10. Los secuestros que diariamente amenazan a todos nuestros ciudadanos.- En fin, son tantos los problemas y amenazas que día a día nos acechan que entiendo que alguno o algunos de los afectados reaccionen de manera negativa hacia el país y en mi humilde opinión eso es lo que da origen ocurran situaciones como la que son objeto de diversos comentarios.-

Geller Hernández
8 de Mayo, 2012

No suelo escribir por estos lados; no obstante, lo único que quisiera decir es que no fue un “error”, menos un exceso, que alguien haya decidido “colgar” el video en Internet. En cualquier caso, sí creo que la disculpa pública fue un error.

mary paine
8 de Mayo, 2012

Acabo de ver el video. Un grupo de jóvenes de clase media que sienten que ya no pueden vivir en el país. Yo también soy de la opinión que Venezuela se volvió difícil, peligrosa, insegura. Si yo tuviera entre 20 y 40 años de edad me habría ido a trabajar fuera, sin embargo, lo haré cuando me jubile. Yo misma empujé a mis dos hijas a irse, fue una decisión acertada. Las dos viven ahora en países del primer mundo, trabajan, se casaron afuera, no solamente tienen un futuro para ellas, sino también para los hijos que vendrán, y tienen algo muy importante: seguridad en todo el sentido que tiene esta palabra (personal, jurídica, económica). El problema de Venezuela no es Chávez, ni el comunismo, ni la derecha. El problema reside en la misma esencia del ser venezolano, es la de negarse a la realidad, de mentirse a sí mismo para evadir esa realidad. Sufrimos, lo que dijo el filósofo mexicano, Leopoldo Zea, un “bovarismo”, (haciendo alusión a Emma Bovary)que se negaba a ver su propia realidad. Cuando el pueblo venezolano (y me incluyo porque también lo soy) haga un mea culpa y comience a verse tal cual es, ese día comenzará este país a mejorar. Mientras tanto el problema se hace más agudo, se profundiza. Leí los comentarios del video, realmente lamentables. Unos decían que los muchachos del documental eran “hijitos de papá” que sus padres le habían robado a los pobres, etc (discurso ridículo y perverso de Chávez); otros, escribieron que los que aparecen en el video eran unos tarados, que Venezuela era lo mejor y que jamás se irían del país (¿será que no tienen chance de irse?). Los comentarios destilaban resentimiento, odio, pero también estupidez que produce ceguera. Lamentablemente, este pueblo continuará comportándose como lo demuestra la mayoría de los comentarios que están debajo del video. Les da rabia que otros se vayan y no “luchen” por Venezuela, mientras ellos con su resentimiento, racismo e incluso la mal interpretada “lucha de clases” hacen que nada mejore, sino al contrario, empeore todo. Felicito a Eduardo Sánchez Rugeles por meter el dedo en la llaga, alguien tenía que comenzar.

Emilia Lee
15 de Mayo, 2012

Excelente articulo y reflexión. Como dijo Mercedes Pulido en la entrevista compartida contigo con CMRondón “Existe la escogencia y la misma es libre”, a manera de broma y para seguir la moda te digo por lo menos yo ESCOGI QUEDARME DEMASIADO!! Abrazo desde la isla de Margarita-Venezuela

William Nazaret
5 de Junio, 2012

Peor que inspirar lástima, es pedir lástima. Esa fue la reflexión que me arrancó el video “Caracas, ciudad de despedidas” pués me resultó altamente curioso que alguien que tenga los medios para poder marcharse y establecerse en otro país a la edad de estos muchachos, en vez de celebrar le de por lamentar. Lo mismo vá a cuenta de sus amigos y allegados. Yo me marché de Venezuela a estudiar en USA hace 34 años y decidí no regresar, porque conseguí un país en los EE.UU que me quedaba más a la medida que mi país natal. La noche que miré el video de Ivanna, et. al, una vez más valoré lo acertada de aquella decisión para mí como ser humano y, sorprendentemente, para mi país. De cuando en cuando al tropezarme con ex-profesores, colegas y estudiantes de Venezuela, llegamos al inexorable tema de cuanto he podido contribuir a mi país natal desde mi posición en el extranjero. Esa es la lección más resaltante de mi “destierro”. Hoy me siento como el personaje central de la película “Schindler´s list” en mi papel de angel de emprendedores, tomando voluntariamente la responsabilidad por “rescatar” jóvenes venezolanos con ideas de negocio innovadoras y disruptivas, y sacarlos al mundo global para salvarlos de la muerte segura que significa la cultura del clientelismo parasitario. Dejo al equipo de producción y actuación del video con este consejo aparentemente antipático: si tu país natal te queda estrecho, suelta tus amarras con alegría y sin complejos y consigue uno que sea suficientemente grande para acomodarte a ti y a tus sueños.

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