Tecnosociedad

Julian Assange: El Robin Hood del reality show; por Luis Carlos Díaz

Por Luis Carlos Díaz | 18 de agosto, 2012

 

Foto: Chris Wieland

Mendax en latín significa falso, engañoso. Sobrevivió en nuestro DRAE como “mendaz”, aunque casi esté en desuso. Sin embargo la mentira es aún moneda corriente. Mendax fue el alias que escogió Julian Assange cuando tenía 16 años y empezaba a convertirse en el hacker ético más conocido de Australia. 4 años después, en 1991, cuando apenas despertaba la www como el protocolo de comunicación que ha revolucionado al mundo, Assange fue allanado y detenido junto con sus computadoras por la policía de Melbourne. Tenía apenas 20 años, una esposa de 18, un bebé y más de 30 cargos en su contra por intromisión en sistemas informáticos. De todos fue absuelto aunque se declaró responsable, menos del divorcio y la pérdida de la patria potestad.

Ser hacker ético significaba que se zambullía en bases de datos, contenido reservado, comunicaciones de importancia estratégica, pero no dañaba los sistemas. Más bien alertaba fallos y brechas, mientras organizaba un grupo llamado Subversivos Internacionales. La red se convirtió en su hogar permanente, quizás para contrastar con las decenas de mudanzas que vivió hasta la adolescencia, en las que pasó por 37 escuelas y 6 universidades en Australia. Hijo de hippies.

Del periplo quedó un perfil profesional tan extraño como sus canas prematuras. Estudió física, matemáticas, informática, fue periodista, escritor, programador, activista de derechos humanos y se burló del sistema haciendo de la filtración de documentos un inevitable en la actualidad. 20 años después de aquella detención por hacking, se encuentra resguardado en la embajada de Ecuador en Londres tras haber pasado más de 610 días bajo detención, pero sin cargos, en Inglaterra. Lo hemos visto mucho en las noticias pero la historia no se comprende a fondo.

Un hacker de la agenda informativa

Se suele creer que Julian Assange está preso por robarse unos documentos de Estados Unidos. También los grandes medios informan que estaba detenido por cometer delitos sexuales en Suecia. Ambas historias son mendaces. Así la gente se imagina a un delincuente informático o un sádico prófugo. Ese perfil choca con la imagen del Assange que recibió en 2009 el premio de nuevos medios de Amnistía Internacional por sus publicaciones sobre ejecuciones extrajudiciales en Kenia (filtrada por activistas del país africano que conocieron el proyecto Wikileaks en 2007).

La primera tesis se desmonta de una manera sencilla. El proyecto Wikileaks no ha extraído información confidencial de ningún gobierno del mundo: son sólo un intermediario que recibe, procesa y publica esas filtraciones. Ni siquiera las retribuye económicamente, sino que se alimenta de las donaciones de sus seguidores (bloqueadas actualmente por bancos de EEUU) y los envíos de información anónima que luego es procesada antes de su divulgación. De hecho por esta acción se considera a Wikileaks un medio de comunicación, y por eso le han manifestado su apoyo numerosos organismos globales de libertad de expresión.

En todo caso lo que ha hecho Wikileaks ha sido hackear la agenda informativa de medios y gobiernos, que es decir subvertir su orden basado en la vulnerabilidad de sus poderes simbólicos. Las filtraciones son contrapoder en un mundo donde la transparencia sigue siendo una deuda.

La segunda tesis es más enredada aún para la prensa no-nórdica. Assange tiene dos acusaciones por delitos sexuales en Suecia después de haber sostenidos relaciones sexuales consensuadas con dos damas, que posteriormente realizaron las demandas. La primera porque prosiguió el acto sexual a pesar de que el preservativo se había roto, y la segunda porque se enteró de que lo primero había ocurrido y no le habían avisado cuando mantuvo relaciones con Assange sin protección días después.

En Suecia es delito el “sexo por sorpresa”, que considera violación seguir una relación sexual si en algún punto la mujer desiste del acto. Esos hechos aún se encuentran bajo investigación, pero no se entiende bien por qué ameritan un proceso de extradición cuando aún no hay sentencia.

Entre los que apoyan la causa de Assange están quienes saben diferenciar su rol activista con sus acciones personales. De hecho, en sus perfiles personales no se retrata como alguien simpático y bonachón, pero el caso trasluce otros intereses.

Lo que acusa el equipo de juristas que defienden a Assange, entre los que se encuentra incluso el famosísimo juez español Baltazar Garzón, es que hay razones de sobra para asumir que Suecia enviaría al activista directamente a Estados Unidos, que lo reclama con ferocidad. Allí le esperaría una celda de Guantánamo por haber develado tanta información sensible… incluido los manuales de tortura del propio Guantánamo filtrados en 2010.

A esos papeles se le suman los videos con matanzas en Irak, los papeles de la guerra en ese país y Afganistán, con registros de bajas en los años de conflicto, los cientos de miles de cables diplomáticos de las embajadas de EUA en todo el mundo y los incontables documentos de agencias de inteligencia. Todos esos materiales aún sorprenden a las redacciones de los diarios mundiales siguen sumergiéndose en esa mina de oro.

El centro de atención

Esta semana, el reality show del Robin Hood ciberpunk, de esta versión humana e imperfecta de Lisbeth Salander (el personaje de Stieg Larsson), no vino cargado de flechas ni liberaciones confidenciales. Se juega al asedio y al desgaste. Ecuador aceptó dar el asilo, pero Inglaterra no quiere reconocerlo. Incluso amenazó con violar el espacio de la embajada o el traslado al aeropuerto para tomar a Assange por la fuerza.

Periodistas profesionales e infociudadanos se han encargado de hacer la cobertura en caliente. Gente como Nick Hider ha estado subiendo fotografías a su cuenta Flickr desde la embajada de Ecuador en Londres (flickr.com/nickhi/), y James Albury (@alburyj) emitió video en vivo desde su celular a través del sistema Bambuser. Algunas activistas han protestado en varias ciudades del mundo y la red no se queda callada.

Que sea el presidente Rafael Correa quien aceptara el asilo para Assange también es una contradicción. En su momento, Correa criticó la filtración de documentos, aunque luego le gustó que se revelasen algunos datos de la embajada estadounidense en su país. También accedió a que Assange lo entrevistara en el programa que mantuvo desde su cautiverio para la cadena de TV e Internet Russian Today (RT). De ahí viene el vínculo.

Sin embargo es conocido que el presidente de Ecuador ha sido enemigo de la prensa crítica e incluso demandó a un par de periodistas que develaron una red de corrupción urdida por su hermano mayor. La acusación del mandatario fue porque los periodistas aseveraron que estaba al tanto de los negociados de su hermano. Esa persecución endógena no conecta con la protección a Assange y su tesis de un mundo libre, a menos que le pese más la inquina por los gringos o más bien obedezca al espíritu históricamente solidario de América Latina para recibir asilados y perseguidos políticos.

Las interpretaciones son libres, al menos hasta que la verdad se filtre.

Luis Carlos Díaz Periodista y bloguero

Comentarios (9)

Bea
18 de agosto, 2012

Yo estoy a favor de un mundo igualitario, aunque creo que esta tendencia va camino a que todo se acepte sin cuestionamientos. o todo lo contrario que cada cosa sea considerada un delito, vamos camino a la susceptibilidad desmedida. VAMOS CAMINO A LA SUSCEPTIBILIDAD DESMEDIDA!!!!!!!

Maria
18 de agosto, 2012

En resumen les conviene que Correa sea el malo…

BETO MIRABAL ZAPATA
18 de agosto, 2012

Más claro no canta un gallo. Aquí lo que se interpreta es que al imperio norteamericano le disgustó que se filtraran tantas atrocidades y desmanes cometidos por ellos en todas partes. Como quiera que a los gringos les da piquiña que se descubran sus triquiñuelas se están valiendo de cualquier ardid baladí, como ese de los supuestos acosos sexuales a sendas damas suecas para tratar de llevárselo para su “jaula” y fregarle la vida.

Francisco Jaramillo
18 de agosto, 2012

No es verdad que Correa sea “enemigo de la prensa crítica” como se señala. Correa lo que ha hecho es parar los abusos de una prensa irresponsable y exigir que lo que publican, lo que afirman, lo puedan demostrar, sustentar. Coherente con esta posición, Correa demandó a dos periodistas a fin que prueben lo que afirmaron en su libro. Como en juicio no lo pudieron demostrar, fueron condenados por la justicia ecuatoriana. Así de simple. Correa ha parado los abusos de los poderosos (claro, entre éstos la prensa irresponsable) n por eso lo atacan todos los días: tergiversando, interpretando, manipulando la información.

Simple
19 de agosto, 2012

WTF! —> “En todo caso lo que ha hecho Wikileaks ha sido hackear la agenda informativa de medios y gobiernos, que es decir subvertir su orden basado en la vulnerabilidad de sus poderes simbólicos. Las filtraciones son contrapoder en un mundo donde la transparencia sigue siendo una deuda”

LuisCarlos
19 de agosto, 2012

Francisco: Rafael Correa prohíbe el ingreso de los medios de comunicación privados a actos de gobierno y ruedas de prensa. Eso es ya una posición que atenta contra la libertad de expresión. La denuncia que hizo contra dos periodistas (no dos poderosos) fue por 1 millón de dólares. Obviamente no podían defenderse cuando el acusador era Presidente de la República y controlaba los poderes fácticos.

Elías Ardila
19 de agosto, 2012

También hay que recordar que las filtraciones (debidamente editadas) aparecieron en medios prestigiosos europeos como The Guardian y Der Spiegel. Las filtraciones eran tan aceptadas, que en Alemania incluso hubo quejas de todos los demás medios escritos porque sentían el trabajo exclusivo de WikiLeaks con Der Spiegel como una discriminación inapropiada. Menciono esto porque precisamente este trabajo de Luis C. Díaz quiere llamar la atención sobre el hecho de que Assange no era un simple ladrón de información confindencial.

Alejandra
21 de agosto, 2012

Lamentablemente hay personas que solo repiten, y no se deciden por investigar más, Assange es una víctima de la persecución de un gobierno que se vio vulnerado ante la publicación de sus cables confidenciales, que se consideran importantes para su conocimiento, ya la era va cambiando y estamos en una era digital, si no saben proteger sus archivos allá ellos, que se la pasan averiguando e interviniendo en otros países pero no lo publican, Assange es como un periodista más, que no solo filtra cables de EE.UU. sino de otros pajaritos más con rayas, pero eso no lo dicen, que no se le olvide a estos países que defienden a Assange solo para ver a EE.UU. en apuros, porque ellos también tienen sus cuentos, y Assange lo sabe, y por eso debe seguir manteniendo su principio y seguir publicando lo que se tenga que publicar. Correa es un hipócrita más que hace ver a los periodistas con opiniones críticas como el enemigo a suprimir, claro cualquiera con poder dice que el periodista es irresponsable, pero la irresponsabilidad es no reconocer la verdad que se oculta y que otro destapa. Muy acertado estuvo Luis Carlos Díaz, que hizo su buena investigación.

María Carnicero
2 de noviembre, 2012

Como creo en la democracia total y en la libertad de expresión total estoy esperando la publicación de los documentos secretos de Rusia, China, Irán, Venezuela, Cuba y los demás países. Entonces y solo entonces veré de otra manera a Julian Assange.

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