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Informalidad laboral: un reto para Latinoamérica y Venezuela; por Daniel Raguá y Anabella Abadí

Por Daniel Raguá | 23 de octubre, 2014

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En la edición 2013 del Reporte sobre el Desarrollo Mundial, el Banco Mundial precisó que los empleos productivos son la piedra angular de la economía y el desarrollo, ya que promueven la mejora en los estándares de vida, el aumento de la productividad y el fortalecimiento de las formas de organización social. A su vez, el Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder, ha precisado que “el desarrollo inclusivo y sostenible requiere que el crecimiento económico sea gestionado para generar trabajo decente, esto es, productivo, de calidad, formalizado y socialmente protegido, que permita superar la pobreza y la desigualdad y abrir oportunidades de progreso para la región”. En otras palabras, se deben generar empleos con calidad: estables, bien remunerados y que ofrezcan oportunidades de crecimiento profesional.

De acuerdo con la OIT, si bien el desempleo en Latinoamérica ha bajado hasta mínimos históricos (se estima que cerrará en 6% en 2014), la calidad del empleo sigue siendo una preocupación. A pesar del crecimiento económico y la reducción de la pobreza en Latinoamérica y El Caribe, este organismo multilateral estima que hay 130 millones de trabajadores informales en la región, lo que equivale a 48 de cada 100 trabajadores. Frente a esto, Ryder, señaló que “la informalidad plantea un reto formidable e ineludible” para los países del continente.

Venezuela no se escapa de esta realidad. Aunque la informalidad en Venezuela está por debajo del promedio de la región, aún permanece por encima de 40%. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de informalidad venezolana fue 40,8% en el primer semestre de 2014, mientras que la informalidad en la región fue 47,7%, según la OIT.

1. ¿Qué caracteriza a un empleo informal? La economía informal comprende entre la mitad y tres cuartas partes de todo el empleo no agrícola en los países en desarrollo. Un empleo informal se suele caracterizar por la inestabilidad salarial, horas o turnos extras obligatorios, despidos sin preaviso ni indemnización, condiciones de trabajo inseguras y la ausencia de beneficios sociales como las pensiones y seguro de salud. Asimismo, por fuera del sistema tributario y fuera del monitoreo de las inspectorías de trabajo.

Según la OIT, el empleo informal afecta más a las mujeres, a los jóvenes, al trabajador doméstico y al trabajador por cuenta propia; y estima que las tasas de informalidad son superiores en áreas rurales respecto a las urbanas. Además, precisa que existe una relación entre informalidad y pobreza: mientras que el 20% de los trabajadores más pobres tiene una tasa de empleo informal de 73,4%, el 20% más rico tiene una tasa de 30,6%.

Las  causas de la informalidad son múltiples e incluyen factores estructurales, económicos, productivos e institucionales. Los migrantes y otros grupos vulnerables muchas veces no tienen más remedio que aceptar empleos informales de baja calidad, y –en menor medida- algunos trabajadores y empleadores elijen ser informales.

2. ¿Cuáles son los problemas asociados al empleo informal? Según el Director General de la OIT, Guy Ryder, los trabajadores informales no están reconocidos ni protegidos por las leyes laborales y los sistemas de seguridad social, y tienen dificultades para organizarse o ser representados para hacer valer sus derechos. El empleo informal también es perjudicial para los empleadores formales, “por la competencia desleal que se produce en determinados extremos de la cadena de provisión de bienes y servicios”. El empleo informal es perjudicial incluso para los propios Estados, ya que se limitan “los ingresos públicos, su margen fiscal y su capacidad para ampliar regímenes de protección social o mejorar la calidad de los servicios públicos que recibe la población en general”.

3. ¿Cuál es la magnitud de la informalidad en Venezuela? Según cifras del INE, la tasa de informalidad venezolana pasó de 51% en el primer semestre de 1999 a 40,8% en el primer semestre de 2014. Aunque esto ubica a Venezuela por debajo del promedio de Latinoamérica (47,7%), el número de trabajadores informales de Venezuela ha crecido notablemente desde entonces. Entre el primer semestre de 1999 y el primer semestre de 2014 el número de trabajadores con empleos informales aumentó en 846.275, al pasar de 4.434.976 a 5.281.251. Es decir, en Venezuela hay cerca de 5,3 millones de trabajadores que no están protegidos por la legislación laboral. Desde otra perspectiva, si a la fuerza de trabajo informal le sumamos los desempleados (1.088.876, equivalentes a 7,8% de la fuerza laboral) que se registraron en el primer semestre de 2014, resulta un total de 6.370.127 venezolanos que no cuentan con empleos con calidad.

Al discriminar por género, al primer semestre de 2014, 3.362.858 de trabajadores informales eran hombres y 1.918.393 eran mujeres. Si bien la tasa de informalidad en la población masculina era de 42,7%, los hombres representaban 63,7% del total de trabajadores informales. En contraste, la tasa de informalidad femenina era de 37,7%, mientras que las mujeres  representaban 36,3% del total de trabajadores informales.

Vale la pena mencionar a las personas que se dedican a los llamados “quehaceres del hogar”, quienes se suelen considerar como población económicamente inactiva. Para el primer semestre de 2014, 3.230.471 personas se dedicaban a quehaceres del hogar, 66.685 hombres (2,1%) y 3.163.786 mujeres (97,9%). En muchas ocasiones, estas personas desempeñan labores que les permiten aportar algún ingreso adicional a los hogares. En este sentido, son trabajadores que no están protegidos por ley.

4. ¿Cuáles son los principales retos para Venezuela? Según el Banco Mundial, Venezuela es la 9na economía con menos facilidades para hacer negocios y la 8va que menos protege a sus inversionistas, lo que se traduce en cada vez menos empleadores y, por tanto, menos puestos de trabajo. Para el primer semestre de 2014, el número de patronos y empleadores privados en Venezuela fue de 444.710. Si bien esun nivel muy similar al de primer semestre de 1999 (445.327 empleadores), refleja 196.472 empleadores menos que en el segundo semestre de 2001 (máximo histórico de los últimos 15 años).

Según el Foro Económico Mundial, las regulaciones laborales restrictivas son reconocidas por los empresarios como el segundo factor más problemático para hacer negocios en Venezuela, sólo tras el control cambiario. Es decir, la propia legislación laboral –aunque protege a los trabajadores empleados- genera desincentivos y dificulta la contratación de nuevos trabajadores y complica los despidos. Por ejemplo, el sector empresarial ha denunciado problemas laborales, principalmente relacionados con el ausentismo laboral. De acuerdo con una encuesta realizada por Conindustria al sector empresarial, el ausentismo laboral promedio es de 13,2%.

Frente a estas condiciones, la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT) fue promulgada, vía Habilitante juega un papel clave. Si bien este cuerpo normativo debería proteger las relaciones laborales, la realidad es que no está favoreciendo ni a empleadores ni a empleados.

Por una parte, la LOTTT aumentó los costos laborales en el país, lo que ha venido desincentivando a los empleadores a abrir nuevos puestos de trabajo, a la vez que disminuye la competitividad en la oferta de empleo perjudicando a los trabajadores. Por otra parte, la modificación del pago de las prestaciones sociales incentiva no solo a ofrecer salarios más bajos, sino también a mantenerlos bajos. Incluso, desincentiva a los empleadores a tener a un mismo trabajador empleado dentro de la empresa por largo tiempo.

Vale decir, la LOTTT incentiva la discriminación al momento de emplear una mujer frente a un hombre, ya que entre el permiso por embarazo y la posibilidad de que la trabajadora decidiera sumar sus vacaciones al descanso postnatal, una empleada podría estar fuera de la empresa durante 7 meses. Cabe destacar que en otros países latinoamericanos como Chile, Colombia, Uruguay y Ecuador el permiso por maternidad es de 12 semanas y en algunos casos podría extenderse hasta 18 como máximo. En otras palabras, mientras en la región este permiso es de 3 meses en Venezuela es de al menos 6 meses.

5. ¿Y entonces? En cualquier caso, si bien la LOTTT busca proteger al trabajador, la realidad es que esta ley sólo protege al trabajador formal mientras que desfavorece al desempleado y al trabajador del sector informal. La LOTTT crea fuertes desincentivos para crear nuevos puestos de trabajo formales y además genera incentivos a emplear más hombres que mujeres.

El trabajo informal no sólo afecta a la calidad de vida de quienes se desempeñan en este campo, sino que atenta contra el desarrollo sostenible de los países. En Latinoamérica y El Caribe se necesitan crear 43 millones de empleos en los próximos 10 años para ofrecer trabajo a quienes ingresarán a la fuerza laboral y un gran reto será que estos nuevos empleos se abran en el mercado formal.

Daniel Raguá 

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