Blog de Alberto Barrea Tyszka

Historia de un billete; por Alberto Barrera Tyszka

Por Alberto Barrera Tyszka | 18 de diciembre, 2016
Fotografía de Giovanna Mascetti

Fotografía de Giovanna Mascetti

Para Susana Pons

El billete está apretado en la mano de una señora. La señora se encuentra en una larga cola. La cola empieza en la puerta del banco y se extiende por varias calles. En las calles todos los negocios han cerrado. Los comerciantes temen que pase algo. Pero en realidad no pasa nada. Alguna gente rezonga, otros mastican sus melancolías. Dentro de la vitrina de una tienda de electrodomésticos hay varios televisores encendidos. En uno de ellos, un noticiero repite las imágenes de la canciller protestando en Argentina. La señora mira y se pregunta ¿cuánto valdrá el collar que lleva Delcy Rodríguez guindando en el cuello?, ¿pesará mucho? Si Delcy Rodríguez estuviera en esa cola, ¿se pondría también ese collar?

La señora tiene sed y mal humor. Aprieta el billete de 100 en su mano como si fuera un mantra. En su bolso guarda muchos rollos con billetes iguales, ajustados con ligas de goma. Son el ahorro familiar de casi un año. Empezaron en febrero, cuando ella y su marido escucharon al doctor diciendo que el quirófano era irremediable. Una operación de próstata los puso a juntar billetes —luchando contra la inflación y la escasez— hasta lograr alcanzar la cifra necesaria. Pero antes, como siempre, llegó “El destructor”. Nicolás Maduro, con todos sus súper poderes económicos, lo hizo de nuevo. Ahora pulverizó los ahorros del pueblo. Dejó a todo el mundo sin billete.

La señora está cansada. Ya lleva horas ahí. Llegó desde muy temprano a la cola. El rostro de Bolívar, tatuado sobre el papel que tiene en su mano, se ha ido asfixiando poco a poco. Todo está detenido y, sin embargo, todo se está cayendo. Es una sensación tan extraña. La vida de pronto parece un accidente sin final. La esperanza va muy despacio. Aquí solo es veloz el deterioro.

Detrás de cada billete de 100 puede haber una historia. La del señor que viajó desde Valencia a Caracas para cambiar 2 mil ochocientos bolívares. La de los abastos arrasados en el Estado Bolívar. La de los muchos billetes danzando sobre el aire, en una coreografía jamás vista en nuestro país. La historia de aquellos que trataron de contar la historia de un billete, como la radio Fe y Alegría de Guasdualito, y terminaron siendo allanados y censurados por la policía. Era un operativo de “rutina”, dijeron. Detrás de cada billete de 100 puede haber una historia, muchos relatos de un pueblo defendiéndose y resistiendo ante la opresión del Estado, ante el saqueo y la violencia oficial.

Por supuesto que, como siempre, el gobierno actúa para salvarnos. Por eso nos humilla. Porque quiere protegernos. La culpa siempre es de otros. Siguiendo el Método Maduro, cualquier gobierno del planeta podría legitimar la represión y justificar su permanencia eterna en el poder. Los responsables del todo el caos que vivimos son el imperialismo, la derecha y las mafias bachaqueras. El Presidente se monta en un tarima y empuña el sable de Bolívar, un sable —dice— que jamás se ha presentado así, que por primera vez aparece en este día. Es un espectáculo nunca visto. De la Batalla de Carabobo a la Chapuza de los billetes de a 100.

Unas horas más tarde, la parafernalia heroica se ha desvanecido y el gobierno anuncia que la vaina no es tan radical, que las mafias no son tan mafias ni el sable es tan sable. Que hay prórroga. Que vamos a darnos un recreo en mitad de esta guerra a muerte. Que todo lo que dijimos y vivimos esta semana es un chiste. Que da igual. Que es mentira.

Es mentira la cola. Es mentira la angustia. Son mentiras los kilómetros recorridos y las horas de espera. Son mentira también los billetes perdidos, cambiados, depositados de cualquier forma y sin respaldo claro. Nadie entiende nada, nadie explica nada, todo da lo mismo. El gobierno pretende resolver realidades complejas con consignas cada vez más simples.

La señora mira el billete arrugado. Está sobre la mesa de su sala. Junto a la bolsa que tiene todos los otros billetes que, algún día, quizás sean una operación de próstata. Es de noche y tiene ganas de llorar. No es fácil vivir en un país donde cualquier dolor es inútil. Extenuada, cierra los ojos y trata de imaginar el futuro más cercano. Piensa en los nuevos billetes, por ejemplo. Imagina, de pronto, un billete nuevo, resplandeciente, tendido en esa misma mesa, frente a ella. ¿Qué haría? ¿Qué historia podría vivir con ese nuevo billete?

De pronto, tiene una idea. Es una imagen que se acerca, que surge desesperada del ansia de estos días. Se ve a ella misma tomando una pluma y escribiendo sobre ese nuevo papel dos palabras. Tan solo dos palabras: elecciones ya.

Alberto Barrera Tyszka 

Comentarios (5)

luz marina ramirez nava
18 de diciembre, 2016

buena idea esa: a escribir en todos los billetes de 100 REVOCATORIO O RENUNCIA YA

juan carlos
18 de diciembre, 2016

como siempre maestro, mostrando el rostro oculto de la cotidianidad que nos asfixia.

Rafael Angulo
19 de diciembre, 2016

Las mismas excusas de siempre, son los enemigos del pueblo, la extrema derecha, no es que el gobierno haya vuelto a poner la enorme torta retirando los billetes de 100 bolívares antes de que llegaran los nuevos, son las mafias colombianas, es el Departamento del Tesoro de EEUU, hasta los ucranianos han pagado los platos rotos.

Lo interesante es que la gente se rebeló, no era para menos, ¡quedarse sin dinero a una semana de la Navidad! Hay mucho que lamentar y nada que celebrar, vidas humanas perdidas, centenares de heridos, un centenar de comercios destruidos, medio millar de presos que recibirán el Niño Jesús en chirona. Nicolás, ¡te la comiste!

No suelo incurrir en insultos, pero —verdad Nicolás— que provoca mentarte la madre. Feliz Navidad, si pueden ser felices en esta desgracia.

PD Amigos, por favor, no la cojan con los chinos. Ellos no son los culpables. Todos sabemos quien es el culpable.

Martin
22 de diciembre, 2016

Bello articulo, podria ser un libro, con las cientos de historias del billete de 100, el ultimo capitulo, se lo dejaria a Laureano Marquez, personificando al billete y contando el mismo su historia, y de como tras haber resucitado el tercer dia, ascendio al cielo de los billetes postumos, desde donde esperara al resto de su familia.

ciro picón
25 de diciembre, 2016

historias de historias si no fue fácil, yo no pase por lo que muchos pues yo vivo al día no tengo ahorros esa palabra solo la usan los que tienen dolares y oro pues ellos son los que ahorran, como trabajador residencial batallar para que cobre un trenta completo eso si es una historia intensa, hasta tres semanas el billete mas alto paso a nada en tres días la planificación, logística quedo en evidencia que fue todo un desastre. El reino de la incertidumbre y mala desiciones se apoderó de este mes pues los puntos no pasan todavía (claro todos siguen comprando con plástico muchos colapsado el sistema ) no se esta aceptando el billete de 100 en algunas partes el caos a sido grave pero lo que estudio es toda esta gama de eventos distraen todos se centraron en el billete de 100 pero existe algo mas! Por que todo este show que perjudico y daño mas a la sociedad

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