Ínsulas extrañas

FILUC 2012, por Antonio López Ortega

Por Antonio López Ortega | 28 de Octubre, 2012

La Feria del Libro de Valencia ha logrado en estos días su décimo tercera convocatoria. Nació en el año 2000, siempre auspiciada por la Universidad de Carabobo, y fue creciendo en concepciones y enfoques hasta ser hoy la más importante del país. Su primera convocatoria fue en los espacios abiertos de El Carabobeño, para luego pasar a la Villa Olímpica, a la Plaza Montes de Oca, y finalmente al Centro Comercial Metrópolis. Hay quien admite que no hay espacio suficiente en la ciudad industrial para acoger un evento que visitan trescientas mil personas, pero justamente ahí está uno de los retos mayores de sus organizadores. Esta fiesta del libro está llena de novedades, de presentaciones, de promociones, de intercambios, de talleres, con mesas y foros que abordan todos los temas. Su programa académico es variado, como variadas son las facultades y escuelas de la Universidad, y su programa cultural es amplio y exigente.

En este año 2012 se pasó del concepto de ‘editorial invitada’ al de ‘país invitado’, siendo el primero Colombia y ya anunciando para 2013 a España. Del vecino país han llegado los novelistas Oscar Collazos, Rafael Baena y Yolanda Reyes; los cuentistas Álvaro Robledo y Antonio García; el poeta Ramón Cote; el editor Mario Jursich, director de la revista El Malpensante; el cronista Alberto Salcedo Ramos. Un invitado muy especial ha sido el editor español Manuel Borrás, director del perstigioso sello Pre-Textos, quien además ha dictado un taller llamado “A editar se aprende editando”, y otro igualmente importante ha sido el novelista de origen canario J. J. Armas Marcelo, muy vinculado con los países hispanoamericanos por vocación y compromiso.

La FILUC sigue la senda de las ferias libreras del continente: Guadalajara, Bogotá, Buenos Aires. No es todavía una quinceañera, pero ya está lejos de su noviciado. Le espera una adolescencia promisoria y aspira a una adultez que la hermane con sus parientes mayores. Tiene todo para ser una feria con todos los visos de una feria profesional, en la que incluso pueda haber mesas de negociación de derechos. Para mayor prueba, su crecimiento, sus públicos, el fervor que arropa a escritores y editores. Que todo esto sea alrededor del libro, alrededor de la criatura de Guttenberg, con casi seis siglos de existencia, da cuenta de una fortaleza y de unos apegos difíciles de cambiar. El lema de este año ha sido “El lugar de lector”, frase que ha impulsado todo tipo de debates y consideraciones, pues es finalmente en o desde este receptor donde se pueden cifrar las esperanzas de la larga vida que todos le deseamos a ese objeto recuadrado de papel que compite con nuestros sueños, recuerdos e ilusiones. Borges recordaba que el libro era una forma de felicidad, y los lectores de la FILUC no parecen haberlo olvidado.

Antonio López Ortega ... ... ...

Comentarios (1)

Sara Medina
29 de Octubre, 2012

La FILUC es una fiesta de palabras,un reunirse en la alegría de los libros,pienso en las generaciones que han crecido con ella;su espacio de literatura infantil es muy hermoso.

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