Blog de Sumito Estévez

Experimentos mentales; por Sumito Estévez

Por Sumito Estévez | 10 de enero, 2016

Ganado venezolano sumito estevez producción de alimento 640

En el año 1812 se utilizó por primera vez el término gedankenexperiment para denotar a los experimentos conducidos en los pensamientos.

Tanto la Filosofía como esa otra rama de ella que es la Física adoran plantear experimentos mentales como recurso académico. Es probable que el experimento mental físico mas famoso es aquel que planteó el físico austriaco Erwin Schrödinger para poder explicar cómo afecta un observador las leyes físicas de la mecánica cuántica. Son experimentos que se plantean sin intención (e incluso muchas veces sin posibilidad) de llevarlos a cabo físicamente, pero cuya concatenación lógica de eventos permite obtener conclusiones que prueban teoremas.

A veces veo lo que pasa en Venezuela y siento que somos una especie de gedankenexperiment perverso de algún superburócrata fastidiado‎.

Hagamos pues un experimento imaginario.

Imaginemos (hipotéticamente, claro está) que el gobierno decide expropiar las fábricas de alimentos para animales. Y lo hacen alegando la seguridad y la soberanía alimentaria, por tratarse de una materia prima sensible y fundamental en el proceso de independencia agroalimentaria.

El recurso del subsidio es ampliamente utilizado por todos los gobiernos. Es indudable que es una de las formas de reparto de la riqueza. Imaginemos (insisto: hipotéticamente) que los nuevos gerentes de las compañías expropiadas deciden subsidiar el precio por kilogramo del alimento para animales, para que el bajo precio garantice que el producto final sea asequible a la mayor parte de la población.

Y ahora, para no complicar mucho nuestro gedankenexperiment, limitémonos a imaginar que se trata del alimento para vacas.

Imaginemos que estos nuevos gerentes de las compañías expropiadas tienen que aprender cómo se maneja el negocio de producción de alimento para vacas. No es tan fácil como prender una máquina que hace alimentos o preguntarle a los trabajadores “Mira,  chico, ¿cómo es que se hace esto?”. El asunto implica rearmar acuerdos crediticios para importación de materia prima (pues sí: para hacer materia prima hay que importar otra materia prima)  y restablecer sistemas de distribución y cobranza. En fin, aspectos gerenciales que toma sus buenos años aprender.

Nosotros, mientras tanto, sigamos imaginando: ahora la producción de la nueva comida barata para vacas cae estrepitosamente. Y así nuestro experimento imaginario nos ha llevado a un escenario donde hay muchas vacas hambrientas y poca comida. Si trasladamos esto a lo que ha pasado con nuestros programas de modelo social, será sencillo predecir el resultado: contrabando y mercado negro.

Imaginemos (no está de más repetirlo: hipotéticamente) que el productor, ése que siempre ha estado literalmente sembrado en estas tierras, no quiere ver morir de hambre a sus vacas y mucho menos quedarse sin modo de vida. ¡Miren que interesante! En nuestro experimento se acaban de crear tres nuevos tipos de ganaderos: el primero son los que consiguen el alimento a precio subsidiado; el segundo son esos que deben comprar el alimento en el mercado negro; y el tercero lo forman aquellos que se quedan sin vacas porque no tienen contactos ni tienen para ir al mercado negro. Pero, un tiempo después, debido a que el éxito de las relaciones financieras es directamente proporcional a la rentabilidad, también desaparecerán los primeros  y sólo quedarán los del medio.

Volvamos a la idea de que hay un burócrata perverso detrás de este gedankenexperiment. Uno que, por supuesto, jamás ha llenado de estiércol sus zapatos recorriendo el campo. Imagínelo en su oficina sacando cuentas para decidir cuánto cuesta producir un litro de leche. Suma los gastos de nómina, los metros cuadrados, veterinario, los impuestos… y el alimento para vacas. ¡Y listo! Ya cree que sabe cuánto vale producir un litro de leche. Y digo “vale” porque lo que no él sabe es cuánto cuesta producirlo.

Entonces el burócrata saca su cuenta y le suma ese 30% de ganancia para el productor que manda la Ley, no vaya a ser que se nos muera de hambre.

El problema en nuestro gedankenexperiment es que el precio de kilo de alimento para vacas que se toma es el subsidiado. Y ése es el elemento protagónico de la fórmula del burócrata. El escenario paradójico puede resolverse fácilmente a favor del funcionario: ¿quién manda al productor a incentivar el delito comprando en ese mercado tan poco matemático que es el negro? Visto así el delito es del comprador y no del vendedor y se queda en la fórmula el precio subsidiado del alimento para vacas.

Y es en función de ese precio que se fija el precio máximo de venta por litro de leche.

Llamemos a ese precio omega: Ω. Pues bien: usted y yo ya sabemos que Ω es menor de lo que en verdad es el valor de producción de un litro de leche de vaca.

Recordemos que el precio real del alimento de vaca para quien lo compró en el mercado negro no es ése que el burócrata anotó.

Así llegamos a un escenario más en nuestro gedankenexperiment: aquellos productores que  vendan la leche por encima de Ω van presos, pero si la venden a Ω se mueren de hambre (y al rato se le morirán de hambre las vacas también).‎

“¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?”, se preguntan y quienes me acompañan hasta estas alturas del gedankenexperiment.

“¡Ya sé! ¡Que los productores de leche hagan tortas o dulce de leche y lo vendan a un precio que les permita mantener operativa la producción!”, dice alguno. Y es brillante su solución joven. El  problema es que ya no habrá leche para vender y se supone que nuestro gedankenexperiment se planteó para que hubiese leche para todos. Pero así es la ciencia: no siempre llega al resultado esperado, sino al lógico.

¿Entonces? ‎ ¿‎No hay nada que hacer? ¿Dónde ven ustedes la solución posible? ¿A alguien de ustedes se le ocurre otro final para este gedankenexperiment?

Sumito Estévez 

Comentarios (13)

nelson vegas
10 de enero, 2016

la verdad esta dicha. si seguimos de esta manera perdermos el saco y los cangrejos.

luis villafane
10 de enero, 2016

ahi esta el origen de las vacas locas

Brezhnev Vega Acero
10 de enero, 2016

La mejor idea es no darle mas ideas a ellos. Jajajaja. Broma para no dejar de ser Venezolano. Ahora si en serio, enserio mi idea. Mi humilde opinion es que no sigamos experimentando aplicando el metodo de Eudomar Santos (Como vaya viniendo, vamos viendo) si quieren pueden montar laboratorios o pruebas piloto que no afecten en directo la producción total, existen modelos de producción establecidos que apoyan la igualdad de ganancia inversamente proporcional al esfuerzo ejecido para tal. O sea el que mas trabaja y mas produce mas gana con una libre oferta y demanda segun la calidad del producto, a lo que nos lleva al abastecimiento y porque no? la impotación de productos que a la final es ganacias para el país. Dejemos de vivir en este mundo bizarro. Gracias maestro por su catedra.

Aristides
10 de enero, 2016

La solución ya la encontraron: vender la leche descremada y UHT, presentaciones que NO están reguladas.

Luis Garcia
10 de enero, 2016

Es Sumito el de la cocina fusion?, Ok, tiene razon bajo ese esquema de producion bajo condiciones asistidas, donde se le da suplementos alimenticios para producir mas, pero si suponemos que existe una formula alterna a esa propuesta, y en vez de 10Lts, por animal sean 12 o 15 Lits, a veces hasta mas, y en vez de 1 vaca por hectarea sean 10 a 20 vacas por hectareas y en vez de usar ivermectina solo se usa el rompimiento del ciclo de la garrpata y en vez de solo ganaderos extensivos sean ganaderos intensivos y en vez de productores de leche sean productores de fertilizantes, la historia seria otra, la produccion creceria y en consecuencia la oferta y se incrementa las ganancias, no habria necesidad de control del estado, y en vez de industralizacion de la produccion de leche seria PASTOREO ROTATIVO VOISIN, por cierto si es Sumito la Berenjena al sol con ajo y aceite de oliva es excelente. Pero nos falta el aceite de oliva

migda elizabeth
10 de enero, 2016

Sumito espero que el nuevo ministro de Economía lea tú pregunta. No te vayas a sorprender de su respuesta, tranquilo.

Carlos Leon C.
10 de enero, 2016

Sr, Estevez. Su invocado experimento imaginario me sorprende por su contenido predictivo; aunque su lectora Migda Elizabeth espera que sea leido por el ministro de Economia, estoy seguro que ya lo reviso el y su equipo. La aplicacion inmediata de esta metologia esta anunciada, solo debemos revisar las declaraciones del Ministro para Agricultura y Tierras realizadas horas atras: Los burocratas revisaran las estructuras de costos de la carne, leche y azucar para fijar los “precios justos” al impulsar y establecer la disminucion de los costos de produccion. La unica forma que alguien desde fuera de la cadena de produccion tome alguna medida para dismunuir los costos asociados a la elaboracion de un producto, seria a traves del mecanismo descrito por ud.. Lamento que no se me ocurra otro final para este gedankenexperiment, y solo espero que el grupo de productores sobrevivientes o libres sea lo suficientemente grande como para poder reiniciar un nuevo ciclo bajo otros parametros. La paciencia es infinita, aunque el hambre no espera.

Inés Silva
11 de enero, 2016

Un final feliz para este experimento sería que imaginemos (hipotéticamente por supuesto) que cambiamos al burócrata por perverso y por inepto.

Mary Elba De Sousa
12 de enero, 2016

Interesante !!! Mi humilde opinión : la salida a este experimento es la educación q se le debe dar a cualquier productor de cualquier nivel en Venezuela, una vez saquemos al perverso y a su equipo incompetente ! De acuerdo con Inés Silva ,!!!

jesus berthè
12 de enero, 2016

Estimado Sumito asì como esta planteado es un tipico caso de perder-perder. Te recuerdasde un arroz parboil que se producia mediante una patentada tecnologìa, se nacionalizo y el nuevo gerente dijo eso esfacil solo hay que apretar botoncitos. Resultado adios arroz parboil. En el caso de la leche el problema es màs complejo y existen metodologias obsoletas que pudiesen mantener una produccion reducida. Pero hablariamos de vacas de 2 ò 3 litros, olvidense de producciones por encima de 7 litros. Se imagina cuantos kilos de dulce de leche consumirìa por cabeza cada venezolano. Pronto le llegara su sabado a las leches de larga duraciòn

Hermann
12 de enero, 2016

Amigo Sumito soy un trabajador de la industria Láctea Venezolana y te digo que tu ejercicio mental lo estamos viviendo desde hace algún tiempo, los precios a puerta de corral regulados (congelados) y las plantas procesadoras sin oportunidad (por mas de un año) a la adquisición de divisas oficiales. Esto lo que a ocasionado es menor cantidad de producto procesado y mayores precios (Escases e inflación), algo que creo que conocen. Como final a este ejercicio propondría conocer a ese burócrata y presentarlo con un gran grupo de productores que conozco para que pise bosta de vaca en las tierras productoras de Venezuela y vea la realidad del campo, a ver si no se nos terminan de morir las vacas.

Oriana Romero
13 de enero, 2016

Gracias Sumito , me encanta leer tus articulos. La solucion salta a lavista de cualquier productor inteligente, Ojala los ministros y gobierno lo entiendad algun dia.

Algo parecido sucedio en USA con el Maiz grado 2, y es el porque las vacas son alimentadas maiz( el cual no pueden digerir . ) Te recomiendo leer Omnivore’s dilema de Michael Pollan. Saludos!

Jesús Rodríguez
13 de enero, 2016

Un experimento digno del CFF-ULA jajaja… Saludos!!

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