Blog de Willy Mckey

Estamos muertos; por Willy McKey

Por Willy McKey | 28 de abril, 2014
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El paso de la laguna Estigia (1520), de Joachim Patinir

 

Un guardia nacional asesinó a un niño que volaba papagayo. Así de plano y de terrible. Las alegorías aquí son imposibles: estamos muertos. Los doce años de un chamito que estaba jugando se fueron por culpa de la maldita puntería de un guardia nacional que, por los lados de Ramo Verde, formaba parte de un operativo que intentaba dar con unas reclusas fugadas. Al muchachito lo llevaron al Hospital Victorino Santaella. Un familiar le declaró a un medio impreso que los guardias no se hacían responsables de esa muerte, que los gastos habían corrido por cuenta de la familia, que no tenían suficientes recursos pero que estaban sacando de donde no tenían para salvar a su muchacho. En un sólo testimonio se mandan al carajo la salud gratuita y las nociones básicas de balística, los protocolos de seguridad y el derecho a la vida, el asunto cívico-militar y las responsabilidades. La noticia no aparece en los medios oficiales. No pasó. Donde no hay sucesos no pasa nada. La autoridad encargada de los asuntos penitenciario niega la fuga, las reclusas, los guardias, esa bala. A esto es imposible hacerle reducción al absurdo. Nos hemos acostumbrado a la muerte. Un guardia nacional asesinó a un niño que volaba papagayo. Y no pasa nada.

Estamos muertos.

*

Fernando Sánchez tenía 42 años de edad. Trabajaba bajo la condición de docente contratado en la Universidad de Los Llanos Ezequiel Zamora, en Barinas. Fue asesinado por un impacto de bala mientras estaba dando una clase en los Laboratorios de Informática de la universidad. Unos tipos que siguen sin ser identificados entraron a atracar y le dieron. Lo llevaron a la clínica más cercana —no a un hospital ni al sistema público de salud: una clínica y un milagro eran las opciones más cercanas al salón de clase—, pero murió a la media hora de ser ingresado. Los delincuentes huyeron. Afuera de la clínica, durante esa media hora, estuvieron los alumnos y los docentes de la UNELLEZ. La universidad detuvo sus clases. No para protestar: eso sería ilegal. Lo hicieron porque la Muerte los obligó. Los hijos eternos de Barinas de los que se habla en los medios oficiales, al parecer, están contados. La inmortalidad no está contemplada en el Coeficiente de Gini ni sirve durante un novenario. Nos hemos acostumbrado a la muerte. Un malandro asesinó a un docente en plena universidad. Y no pasa nada.

Estamos muertos.

*

Un grupo de gente que iba trotando por la Cota Mil del cerro El Ávila se consigue con un muerto. Un moreno flaco, desnudo, no tan alto. Apenas tenía una camisa amarrada a la altura de la cintura, como quien intenta cubrirse las vergüenzas antes de morir. Hace unos días en esta misma montaña que algunos llaman Waraira Repano mataron a dos ciclistas de quienes ya nadie dice nada. La presidencia activó 620 funcionarios para vigilar sus alrededores. A quienes trotaban les costó dar con uno al menos, para poner la denuncia del tropiezo con la muerte. También apareció otro muerto flotando en el río Guaire. La experticia dice que data de hace cinco días. Es el cuarto en una semana. El río que prometieron sanear hace muchos años sigue siendo nuestra cloaca, pero esta semana la irresponsabilidad de los mismos que todavía no transparentan sus aguas lo dejan ser fosa común. El fin de semana pasado fueron los cuerpos de un hombre y de una mujer, envueltos en bolsas plásticas de basura. De las negras. Horas más tarde apareció otro cadáver en Plaza Venezuela. El río Guaire ha vuelto a ser navegable, pero como lo es la eterna laguna Estigia. El mito de Caronte devenido en autoridad única del Distrito Capital. Debe haber algún bajón en el Happiness Index cuando los policías no son quienes consiguen los muertos. Lo hace la gente. Los asesinatos se han vuelto paisaje, hidrografía, relieve. Ya los asesinos no esconden los cadáveres. No es necesario. No hay relato policial posible, ni trama de novela negra ni misterio. Hay cadáveres y basura atravesando el valle. Hay asesinos y víctimas ocultos en la montaña que cada mañana le dice a los gobernantes dónde queda el norte. Nos hemos acostumbrado a la muerte.

A la muerte y a la mierda.

Y no pasa nada.

Estamos muertos.

Willy McKey  Parte del equipo editorial de Prodavinci. Poeta, escritor, docente y editor de no-ficción y nuevo periodismo. Especialista en semiología política y conceptualización creativa. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey Haga click acá para visitar su web personal.

Comentarios (26)

Maru Figarella
28 de abril, 2014

Y no había aparecido el cadáver de Eliezer Otaiza en Turgua ……

Liliana Godoy R.
28 de abril, 2014

Gracias por d-escribir tan, pero tan bien nuestro luto, nuestra pena. Gracias, McKey.

Elsa Gutiérrez
28 de abril, 2014

Sí…lo estamos. También lo está alguien que se alegra por la muerte de otro considerado un “enemigo” político, aunque ni siquiera lo conozca. Sólo lo hace su enemigo el hecho de pensar diferente. Me aterra saber que nos estamos acostumbrando al mal olor de la muerte. ¿Estamos deshumanizados?..tal vez. Demasiadas muertes nos han hecho insensibles…eso también es tolerancia.

Omar Rodriguez
28 de abril, 2014

La fulana revolución se ha nutrido con muerte desde su fracasado inicio. No es de extrañar esa constante. Ahora le dirán eterno a Otaiza, pero seguiremos contando cadáveres anónimos.

Carmen cecilia
29 de abril, 2014

Que fuerte

Ernesto Pacheco
29 de abril, 2014

YO,Claudio pienso…. el resultado de la Conferencia de PAZ. La Tesis de Grado de 16 años de TERROR. La hipodermia letal a todo ilusión de Democrácia.

Maria Jesus
29 de abril, 2014

Ni el asesinato del niño, ni el del profesor de la Unellez, ni ese muerto desnudo en el “waraira repano”, menos aun los que navegan en el guaire merecen justicia como si, de inmediato, lo ordeno nicolas para otaiza… para el regimen, aunque estemos vivos….

Estamos muertos.

lluviaescondida
29 de abril, 2014

El problema Sra. Elsa (entre otros muchos) está en que a ese otro considerado “enemigo politico” si lo conocemos, no porque pensara diferente, sino por sus discursos de odio, por su afán de división, por su desidia ante los problemas de inseguridad, por su indiferencia ante el dolor ajeno, por su cinismo, por su burla y por muchas otras cosas. Seguro que como todo ser humano tenía un lado bonito, luminoso, bondadoso, pero ese, ese lado es el que precisamente no conocimos ni conocemos. Los dirigentes de este régimen se han encargado de que SI los conozcamos!

La diferencia está en que a todos esos caídos desconocidos por lo menos el lado oscuro NO se lo conocimos. Como conocerle el lado oscuro a un niño que vuela un papagayo? Por eso hay muertes que duelen y asombran, pero no todas, solo unas… Aunque al final, como dice Mc Key, estemos todos muertos. Ud y yo.

Mariangelina Celis
29 de abril, 2014

Que dura y descarnada denuncia.

Maria León
29 de abril, 2014

Acostumbrados no es la palabra. Estamos horrorizados pero a la deriva, surcando un desierto sin agua, pero con espanto.Nunca acostumbrados!!!!!

Hugo Cespedes
29 de abril, 2014

Esta es nuestra triste realidad tengamos fe en dios siempre hay un final del camino

Aquiles Marino
29 de abril, 2014

Y por cada muerto una decena de víctimas secundarias, que muertos en vida suman millones….. Y no pasa nada

Iraida Tapias
29 de abril, 2014

Wow querido, demasiada verdad bien escrita, demasiada… El país se nos convirtió en una fosa común y ya no nos sorprende.

Ana Isabel Belmonte
29 de abril, 2014

Quieren convertirnos en zombies. primero hay que estar muertos.

Annie gosselain
29 de abril, 2014

Hace tiempo estamos muertos. Olvida Ud los hermanos Fadul ? Y no paso nada. Los muchachos asesinados en Kenedy? Y no paso nada!

n
30 de abril, 2014

Excelente crónica!! ..me sacudió..probandome que aún sie to algo y es ganas de no seguir muerta.. saludos

paula cadenas
30 de abril, 2014

Gracias Willy por estas líneas que buscan sacar de la usada retórica y de las cifras a algunos muertos, devolverles nombre e historia a cada uno debería ser nuestra tarea diaria.

Manuel Tortolero
30 de abril, 2014

El pais esta muerto, vivimos gobernados por necrofagos que se alimentan de la muerte de la convivencia, de la economia, de la seguridad, de la salud. La muerte solo importa si son sus camaradas, sus compinches, los de su tribu por los que hay que hacer una cruzada para investigar y hasta vengar. Dia tras dia despues de su cadena nocturna llena de maniqueismo retorico el pais sale a jugarse la loteria de la vida: seguir vivo pero muriendo internamente de la rabia por el desgobierno o morir en la loteria de la vida con que la delincuencia acciona. Ya empiezo a cree que somos zombies esperando que nos corten la cabeza.

Dayana
30 de abril, 2014

Hasta la conciencia la tenemos muerta, simplemente nos dejó de importar la vida humana

Mónica Ayala
30 de abril, 2014

Qué triste. Me niego a creer que la mayoría de personas de este país nos hallamos deshumanizado, aunque si, tristemente nos estamos acostumbrando a la muerte a consecuencia de la impunidad, ya que nos decimos: “otra más sin resolver”. También es lamentable que no nos demos cuenta de que el comunismo siempre se ha nutrido de muertes, de sus opositores y también de los suyos, que todavía dudemos de la ideología política de este gobierno, no sé qué más tiene que pasar para que todos los venezolanos decentes de este país llamemos al poder con su verdadero nombre de COMUNISTA, así con mayúscula.

ISABEL
30 de abril, 2014

Hace algunos años, quiza 25,viviendo cercana a la frontera con Colombia,no teniamos television nacional y nos llegaba perfecta la señal de los canales colombianos. Una de las cosas que recordare siempre era lo mucho que me asombraba ver el noticiero colombiano con cualquier cantidad de muertes, atentados, secuestros entre muchas noticias tragicas, cosa por demas ajena a Venezuela. Pero lo que me resultaba mas sorprendente era el hecho de que luego de dar estas noticias, los narradores con una sonrisa pasaban a las de farandula o a continuar con la programacion regular. Cosa muy parecida a lo que ahorasucede en la TV de Venezuela. Tal vez nos estamos acostumbrando Sr McKey o tal vez nos estamos ACORAZANDO, porque digame ud que podemos hacer? En Colombia la poblacion continuo en medio de guerrilla, paramilitares, bombas, narcotrafico entre otras calamidades, con la gran diferencia que alla el Gobierno se ocupaba de combatir estos flagelos hasta casi eliminarlos, mientras su gente siguio desarrollandose. Lamentablemente, aqui estamos lejos de esto porque nuestro Gobierno anda en otras funciones.Pero no creo que estemos muertos, mas bien nos han amarrado y tirado en la calle con una cinta en la boca. Quien ya se atreve a salir y protestar? Ud lo hace? deja a sus hijos hacerlo? Estos ultimos meses hemos tomado una alternativa: Protestar Resultado:Ninguno. Tal vez optemos entonces por dar la noticia y continuar, asi el camino duele menos.

marisol arroyo
30 de abril, 2014

Llamar por su nombre a cada uno de los que muere es tenerlos siempre presentes, no son una cifra, son todos y cada uno de esos hijos, padres, madres que han caido victimas de este deshumanizado pais en que nos hemos convertido. Gracias por nombrarlos, son solo 3 de una lista que debemos tener presente.

Ruth
1 de mayo, 2014

María Jesús ha dado en el clavo. El gobierno pretende que estamos muertos, nos trata como si lo estuviésemos. El gobierno no nos ve, no le importamos, el pueblo, la masa, es una cosa sin forma que no le interesa, no existen ciudadanos con derechos y deberes. No importan 52 muertos en la morgue, importa solo uno, cuando logran darle nombre, Eliezer, entonces le limpian los fluidos de los otros cuerpos que se apilan en la nada y se recompone como alguien que fue. Los otros no existieron ni antes ni ahora. Solo ese merece justicia y hasta venganza oficial. Imaginen qué sociedad esa que pretenden construir. Pero, recuerden, eso es para el gobierno, no nos confundamos con él. Como dice “n” tenemos ganas de estar vivos y la verdad es que estamos vivos, con convicciones que nos dan fuerza y nos sostienen en medio de esta nada que han construído a nuestro alrededor. Sabemos que merecemos la vida, sabemos que debemos luchar por ella y que aquel que nos ignora sabrá, de la manera menos esperada que todos estamos VIVOS! Recuérdalo Willy, tu, yo, todos, estamos VIVOS!

Patricia Hidalgo
2 de mayo, 2014

Y Génesis, Basil, y la intérprete de venevision, y Mónica, y chimaras, y el vecino de la esquina, o el sr. De la panadería, o tantos otros que no tienen nombre….

Estamos muertos…..

Carlos Mago
4 de mayo, 2014

Esta historia cíclica se repite todos los santos días en nuestra adorada Venezuela. Que más se puede esperar si ocupamos el 2do lugar a nivel mundial en lo que a homicidios se refiere, solo detrás de Costa de Marfil, contrastando con el lugar 85 que ocupamos en el indice de gini, que tanto usan nuestros funcionarios para explicar lo positivo de su gestión. Tenemos 5 ciudades dentro de las más peligrosas del mundo (Caracas, Barquisimeto, Ciudad Guayana, Maracaibo y Valencia). Les aseguro que no tenemos ninguna ciudad con mejor calidad de vida del mundo dentro de las primeras. Hay tantos asesinatos que no me extraña que caiga otra figura pública en manos del hampa, sin contar los desconocidos que solo son un número más. Si bien hay países como Brasil, Colombia, México, Guatemala, Honduras, Sudáfrica o Costa de Marfil que tienen altos indices de inseguridad, comparables con los números Venezolanos, les recuerdo que somos mas de 195 países en el mundo, saquen sus cuentas. Somos mas 6 mil millones de seres humanos, existen miles de pueblos y ciudades en el mundo y Caracas es la 2da ciudad mas insegura solo detrás de San Pedro Sula en Honduras, que vaina no?……..estamos muertos hace rato!

Liz Priego
2 de octubre, 2014

Tienes toda la razón, todos estamos muertos, y seguimos como si nada estuviera pasando

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