Blog de Alberto Barrea Tyszka

Entre la ley y el queso blanco; por Alberto Barrera Tyszka

Por Alberto Barrera Tyszka | 3 de septiembre, 2017
Fotografía de AVN

Fotografía de AVN

En medio del júbilo y la alegría que distingue a la alta sociedad caraqueña, el pasado 2 de septiembre se inauguró una importante exposición fotográfica en los espacios de la conocida Casa Amarilla de la capital del país. La gala, donde se dio cita buena parte de lo más granado de nuestra élite, estuvo coronada nada más y nada menos que por Delcy Rodríguez. La flamante presidenta de la ANC, con el savoir faire que la caracteriza, explicó a la concurrencia la importancia y la trascendencia del evento. La exposición es una muestra de 40 retratos de Nicolás Maduro en muy diferentes facetas y distintos momentos de su vida. Las imágenes van desde la etapa más nice, en la infancia, hasta la época actual. En una transmisión televisiva, el propio Presidente agradeció –con su modestia de siempre– el homenaje. Antes de terminar, en esta tournée llena de emoción y de sorpresas, Rodríguez anunció que, a partir de ese momento, “cada constituyente sale a sus municipios con una maleta cargada de esta exposición, de estas fotografías, para ser expuestas en todas las plazas Bolívar del país para compartir la visión del presidente Maduro como político, como humanista, como presidente”. La ovación puso a más de uno a punto de lágrimas. La sala se deshizo en aplausos.

El mismo día, en otro país, en un lugar que no ve o no quiere ver la casta oficialista, Susana Rafalli, experta en seguridad alimentaria, hablaba del informe que adelanta Cáritas sobre el aumento de la desnutrición infantil en Venezuela. Las estadísticas son aterradoras. Desde hace tiempo, Rafalli viene alertando sobre un problema que ya tiene dimensiones de tragedia. Ahora el hambre es lo único que avanza a paso de vencedores.

Para poder existir, el oficialismo necesita construir una ficción de país. La fantasía necesita más coherencia que la realidad. Ahora, por ejemplo, pareciera que el Fiscal designado por la ANC es un hombre nuevo, que salió de la nada, que recién aterriza en el poder. ¡Qué eficiencia! ¡Qué velocidad! ¡Qué precisión!… ¡En menos de un mes le ha abierto los ojos al país! Ha descubierto –¡Santo Cristo de Urachiche!– que había unos civiles inconstitucionalmente juzgados por tribunales militares. ¿Cómo se dio cuenta? ¿Cómo logró dar con eso en tan poco tiempo? El nuevo Fiscal siempre puede sorprendernos. Su primera evaluación sobre las protestas fue reveladora: ¡Tala de árboles! ¡Ecocidio! El tipo está en todo. Tiene brío, empuje, decisión. En pocos días descubrió que la otra fiscal es una delincuente. ¡Qué ojo, carajo! Casi parece que la hubiera conocido desde hace tiempo. Pero no. Llegó, olfateó el aire, abrió una gaveta y listo. Ya descubrió que Luisa Ortega Díaz es corrupta, mafiosa, subversiva, proyankee y, además, por si fuera poco, una insoportable narcisista. ¿Dónde estaba este Fiscal antes? ¿Por qué el oficialismo lo tenía escondido? Estos son los funcionarios que necesita el país. ¿Dónde estaba este Fiscal cuando robaron 300 mil dólares de la casa de Nelson Merentes? ¿Dónde estaba cuando la Asamblea chavista se negó a debatir el caso de Antonini Wilson y su maleta con más de 700 mil dólares?

El nuevo Fiscal tiene una memoria flexible y una moral caprichosa. Mientras él declara orondo frente a las cámaras, en otro país, en un territorio que la oligarquía bolivariana se empeña en negar, Isaías Baduel pasa más de 20 días desaparecido en los sótanos del poder. Cientos de presos aún esperan un proceso y un trato acordes con la ley. Yon Goicoechea y muchos otros siguen secuestrados por la inteligencia militar. La violencia del Estado es una acción pero también una amenaza, un miedo que se distribuye para crear el espejismo de la normalidad. El Poder Originario no está en el pueblo. El Poder Originario se lo robó el Sebin.

Pero por mucho que quieran imponérnoslo, el país de la ficción gubernamental no puede sobrevivir en las calles. Es cierto: el liderazgo de la oposición subestima al oficialismo, le cuesta mucho adelantarse a las acciones. Pero el oficialismo comete un error mucho más grave: subestima al pueblo. Ahora salen a promover las elecciones como si todos los venezolanos no supiéramos que han pasado casi dos años evitándolas, impidiendo que el pueblo vote. Ahora hablan de paz y de justicia, como si pudiéramos olvidar lo que los militares hicieron durante todos estos meses. Ahora le echan la culpa a Donald Trump de la crisis humanitaria, como si nadie recordara que siempre negaron que en el país hubiera hambre y escasez. La revolución es una quimera cada vez más frágil.

En el otro país, en el mapa que el gobierno ya no sabe leer, los noticieros van a los buses y la urgencia se expresa de otras maneras. Un tuit de Laura Helena Castillo lo resume perfectamente: “Si ganas salario mínimo integral, el ingreso completo de dos días de trabajo equivale a 420 gramos de queso blanco”. Ese es el límite de la fantasía oficial. Pueden prohibir el odio, pero no pueden prohibir el hambre. Entre la ley y el queso blanco, la Constituyente es una ilusión desechable.

Alberto Barrera Tyszka 

Comentarios (10)

Kondorito Konstitución
3 de septiembre, 2017

Aunque se vistan de seda, como eran se quedan.

Alexis Contreras
3 de septiembre, 2017

Definitivamente Barrera Tyszka es la pluma mas brillante de este pais…

Israel Padilla
4 de septiembre, 2017

De nuevo Alberto con su característica inteligencia nos da en la cara con la cruda realidad que vivimos en Venezuela. Importante destacar la corrupción de Odebrecht, tenemos información sobre los sobornos que pagaron en todo el mundo, aquí de hecho tienen obras paralizadas y no hay nadie imputado por corrupción. También sobre los más de 20 mil millones de dólares que denunció Giordani se tiene imputados o responsables. Sufrimos el síndrome de Adán todo comienza de cero cuando se nombra un nuevo funcionario en un cargo. El kilo de queso blanco en Bs. 26.000,00 barato. El arroz en las bodegas de los sectores populares en Bs. 18.000,00 lo peor que le puede ocurrir a un país es que sus gobernantes se burlen engañen a su pueblo. Ahora las exfiscal es una máquina del mal, hasta que denunció la ruptura del hilo constitucional y el gobierno de Maduro lo resolvió con la famosa superación del impasse entre los poderes públicos.

Otto Bindels Saco
4 de septiembre, 2017

La realidad no tiene coartada.La creatividad y deseo de superacion hace que la gente produzca. Se consigue queso…y pocas personas lo pueden comprar.

winston sanchez
4 de septiembre, 2017

Si ignoran los problemas del pais, el mejor castigo es sacarlos del poder. Votar por el cambio en las regionales es darle acción al cambio.

juanita pulgarito
4 de septiembre, 2017

mientas tanto el pueblo muere de hambre, el salario minimo no alcanza pra las necesidades del pueblo enezolao pero hay que tener paciencia y estar orgullosos de que sea un miembro, segun dicen las malas lenguas, de tener fuera de nuestras fronteras compañias que exportan alimentos de mala clase a este pueblo ignorante y obtener gaanancias exorbitantes y mientras los turcos o arabes, como los quieran llamar hacen sus delicias de imponer precios a su antojo a tales productos importados. señorees mientras venezuela este en poder de ls tucos ella ira hacia el abismo, fijense muy bien la situacion del pais lo decimos los venezolanos sin animos de ofender a nadie diciendo nuestra verdad

Zen Ten Xiao
4 de septiembre, 2017

Vivimos tiempos orwelianos. 1984 y después no es un futuro Londrés sino una Venezuela en pleno 2017…manipulación, vigilancia y represión, con su Gran Hermano y su partido ubicuo, omnipresente y único, con sus estratos, el circulo interno y externo del partido y la prole pobre y marginada, con sus miniesterios del amor, la paz, la abundancia y la verdad, sus lemas, guerra es paz, libertad es esclavitud e ignorancia es fuerza y su policía del pensamiento…libro como 1984 de Orwel es una seria advertencia, que no debemos obviar o ignorar, y que muestra los alcances trágicos que tienen los gobiernos de la mediocridad, el resentimiento, el populismo y el totalitarismo… nos quedaremos reconociendo la verdad de las mentiras y sin certezas? tal como el Winston Smith de Orwel…

Zen Ten Xiao
4 de septiembre, 2017

Ah y por poco olvidaba… y el queso blanco? a 28 mil el kilo y en ascenso, todo producto de la guerra económica y las torpezas de Trump… excusas que le vienen de perla al Gran Hermano para culpar a un tercero de su ineficiencia e ineficacia, siempre se puede culpar a otro de sus errores, reescrbir la historia y la verdad a su manera, a lo que diría Gregory Bateson puro metalenguaje y pura postverdad… en este mundo orweliano.

Isabel Blanco
4 de septiembre, 2017

Que claro esta! Excelente articulo.

Arichuna Silva Romero
4 de septiembre, 2017

Otro excelente escrito revelador y con una lección añadida: el estar permanentemente rebelado ante tanto poder que pretenda adueñarse de la conciencia ciudadana. Por más que el GRAN HERMANO TE VIGILA, el DOBLEPENSAR, el INGSOC y la TELEPANTALLA; quieran desvirtuar la realidad y obligar a pensar distinto, surgirán ideas que alumbren nuestra ergástula.

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