Blog de Michael Penfold

El significado de la consulta ciudadana; por Michael Penfold

Por Michael Penfold | 17 de julio, 2017
Fotografía de Leo Álvarez

De izquierda a derecha los rectores Francisco José Virtuoso, Raúl López, Cecilia García Arocha, Jessy Divo y Benjamín Scharifker. Fotografía de Leo Álvarez

La identidad venezolana es profundamente democrática. Son casi seis décadas ejerciendo el derecho al voto y el derecho a la participación que el gobierno ahora quiere eliminar a través de una Constituyente  fraudulenta y que de ocurrir consolidará un sistema autoritario en Venezuela. Una identidad democrática que quedó cercenada una vez que se le impidió a los ciudadanos firmar para poder activar un referéndum revocatorio y una crisis constitucional que se agudizó con la indefinición de un cronograma electoral así como con la disolución de facto, a través de una serie de decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, de una Asamblea Nacional que fue legítimamente electa con una mayoría calificada en el 2015.

Lo que vimos este domingo en la consulta popular fue una sociedad autónoma, con una capacidad organizativa enorme, desplegada globalmente y dispuesta a utilizar esa misma cultura democrática, herencia de un país que en su historia contemporánea siempre ha resuelto sus conflictos por la vía electoral, y que lo único que solicita es restaurar pacíficamente el orden constitucional. Son casi 7.2 millones de venezolanos que salieron en todo el territorio nacional, en todo el planeta e indistintamente de su condición socioeconómica, a otorgar un mandato transparente al liderazgo del país, orientado a poner en funcionamiento la democracia y el estado de derecho. Son casi 7.2 millones de ciudadanos que salieron a respaldar más de 100 días de protestas, a elevar su indignación frente al colapso económico y social y que exigen se liberen inmediatamente a todos los presos políticos y que se detenga la violación de los derechos humanos. Son casi 7.2 millones de voluntades que se manifestaron a pesar de tener en contra a toda la institucionalidad electoral, a pesar del cerco comunicacional y el ejercicio de la censura, y a pesar de no contar con suficientes recursos para organizar una jornada de esta naturaleza en menos de dos semanas. Esto hace que las comparaciones con otros procesos electorales más formales puedan resultar un tanto espurias y superficiales. El domingo vimos a una ciudadanía que fundamentalmente lo que quiere es ser libre.

El gobierno intentará minimizar el efecto de este mandato. Va a amenazar con insistir en la convocatoria de una Asamblea Constituyente y argumentará que el proceso de consulta fue ilegal; pero lo cierto es que simbólicamente la fuerza de la sociedad venezolana ahora es más grande que hace algunas semanas atrás, el mandato que acaba de otorgarle a la dirigencia es legítimo y democrático pero sobre todo es una petición perfectamente razonable. Si el gobierno insiste en avanzar con la Constituyente se encontrará con una sociedad aún más rebelde que no dudará en salir a defender sus derechos con más fuerza . Y es muy probable que esta situación genere aún más resistencia al interior del aparato estatal; pues si los riesgos de quiebre eran altos antes de la consulta popular -debido tanto a las protestas como a las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia-, ahora las probabilidades de que esas rupturas se profundicen son mucho más elevadas. Después de esta consulta, seguir insistiendo en una convocatoria Constituyente que viola los preceptos constitucionales pone al mundo militar en una posición institucional cada vez más compleja que supone ineludiblemente reprimir a una escala aún mayor: ya no a unas protestas sino a toda una sociedad. Con los resultados de la consulta popular, el costo de la represión aumentó exponencialmente.

La única alternativa que le garantiza al  gobierno una transición ordenada es retirar la Constituyente y ofrecer una negociación. El problema que tiene el Presidente Maduro es que esa negociación ocurriría en el contexto de un mandato democrático de restauración del orden constitucional. Y por lo tanto, para el gobierno, la negociación no podrá ser una excusa para evadir las restricciones constitucionales, tal como ocurrió en Octubre del 2016 cuando el proceso revocatorio fue suspendido arbitrariamente  y el gobierno logró también evadir las elecciones regionales. En esta oportunidad, la comunidad internacional será mucho más exigente en cuanto a las condiciones de este proceso de negociación y también será más cuidadoso en documentar los acuerdos para poder verificar su implementación. La oposición, por su parte, debe saber administrar este mandato ciudadano. Tiene dos semanas para avanzar pero debe abrir un compás activo para ver si el gobierno mantiene o retira su amenaza de continuar con la Constituyente. La oposición también debe permitir que aumente la presión internacional y se materialicen las ofertas de mediación que se vienen construyendo desde el exterior. Si no hay respuestas, el país volverá inevitablemente a la senda de escalada del conflicto que la viene caracterizando y a una mayor profundización de su crisis de gobernabilidad. En esta nueva etapa, la sociedad terminará de dar el resto por la protección de sus derechos y la restauración del orden democrático, pues detrás de este evento cívico no hay sólo votos y la manifestación de una mayoría, sino hay, sobre todo, un enorme compromiso de lucha ciudadana.

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Michael Penfold es Investigador Global del Woodrow Wilson Center, Profesor Titular del IESA en Caracas y Profesor Invitado de la Universidad de Los Andes en Bogotá. Es Ph.D de la Universidad de Columbia especializado en temas de Economia Politica y Politica Comparada. Fue Director de Politicas Publicas y Competitividad de la CAF Banco de Desarrollo de America Latina. Es Co-autor junto con Javier Corrales de Un Dragon en El Tropico: La Economia Politica de la Revolucion Bolivariana (Brookings Institution) que fue seleccionado por Foreign Affairs como mejor libro del Hemisferior Occidental. Autor también de Dos Tradiciones, Un Conflicto: El Futuro de la Descentralización (Mondadori) Editor del Costo Venezuela: Opciones de Politica para Mejorar la Competitividad y Las Empresas Venezolanas: Estrategias en Tiempo de Turbulencia.

Comentarios (5)

Francisco Estaba
17 de julio, 2017

No se si es que yo estoy loco, o que. Lo que veo es que el gobierno, va a realizar su ANC y no abra negociación que valga, ni exhorto de ningún gobierno o grupo político nacional o internacional que lo haga cambiar.

Las fuerzas armadas, nos guste o no, esta con el gobierno. El gobierno, tiene todo que perder si sale del poder. Nada, lo va a hacer cambiar de plan.

Si creemos lo contrario, es que no hemos aprendido nada en estos 18 años.

Adriana
17 de julio, 2017

Muy bueno, como siempre. Me permito agregar algo: si no hay respuestas del Gobierno ante esta expresión de voluntad, hay dos posibilidades (no solo una): una escalada de violencia cada vez mayor o el apaciguamiento.

Migda Elizabeth Soto
17 de julio, 2017

Mejor explicado imposible. Lo comparto porque me parece que vale la pena que otras personas se enteren de este planteamiento. Gracias Profesor!

Alfonso Fernandez
17 de julio, 2017

El analisis esta impecable, pero la conclusion precipitada. Soy un venezolano que vive en Bristol hace 15 anios, fui a votar a Londres porque la convocatoria aqui fue medio clandestina, sin reunion preparatoria (avisaron el jueves por fcb). Fuimos 4 venezolanos mas mi hija que vive en Londres a votar en Bloomsbury sq. Hice mi pancarta (la unica que habia), y antes y despues de votar nos paramos en la entrada a conversar con los ingleses y turistas que nos preguntaban ‘what is going on’ solo veian a gente con banderas pero sin mensaje alguno, creian que era un espectaculo artistico o musical. Igual que para los venezolanos en Londres o Bristol, hay deseo de que ‘se arregle el peo’ en toda Venezuela, pero no veo el ‘deseo de lucha ciudadana’, lo que veo son cogollos tratando de cambiar cogollos. Como diria un poeta malo, ‘nada nuevo bajo el sol’. PD en Bristol votaron 285, estoy seguro que hubiesemos podido duplicar la cifra, pero como hay gente que se cree ‘el papa de los helados’…

FGB4877
20 de julio, 2017

Lamentablemente tenemos que asumir que los militares son nuestros enemigos. ¿Habrá algún uniformado que pueda ser capaz de siquiera imaginar a un hermano, primo, amigo u otro conocido pudiera estar en su propia mira cuando dispara al pueblo indefenso?.

Sin embargo saldremos de esto. A futuro hay que ir desmontando de a poco el aparato militar venezolano. Miremos a los países suramericanos: pocas guerras entre países y muchas dictaduras militares. Los militares son una enfermedad autoinmune, más afín al Lupus que a anticuerpos.

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