Blog de Federico Vegas

El reposo de los Guerreros; por Federico Vegas

Por Federico Vegas | 2 de junio, 2017
Fotografía de Miguel Gutiérrez

Fotografía de Miguel Gutiérrez para EFE

“Yo solo era libre en el campo de batalla, nunca tenía la libertad de poder descansar, y quien no encuentra una forma de descanso no puede sobrevivir por mucho tiempo en la batalla”.

Al leer esta frase del escritor James Baldwin, que resume su lucha contra el racismo, pensé en nuestros jóvenes guerreros. Se siente un decidido deseo de libertad en sus movimientos, en la energía que irradian, en su valiente presencia en la primera línea de combate. Pero, luego, ¿dónde y cómo descansan? Necesitan reposo para sobrevivir a la batalla, y no hay mayor descanso que encontrarle sentido a arriesgar la vida.

He visto videos donde piden ayuda, el apoyo de una segunda línea que les proporcione agua, comida, refugio. Entienden que no los acompañemos en la vanguardia, pero nos exigen una generosa y firme retaguardia.

También he leído textos donde se les critica señalando que su violencia genera más violencia, el terreno en que el gobierno cuenta con más recursos para expresar su sadismo. Las acciones de la juventud venezolana son la inevitable respuesta a una violencia de dimensiones tan vastas y persistentes como un aire irrespirable que te sofoca o aguas contaminadas que te envenenan. Las reacciones inevitables no necesitan justificación, solo dirección y el descanso que permite a los guerreros reflexionar.

Pongamos un caso. A un amigo que admiras le revientan el corazón con una bomba lacrimógena. Hasta en el sonido de su nombre hay belleza: Juan Pernalete. El ministro Ernesto Villegas culpa a los compañeros de lucha de Juan, y su mentira es tan ramplona y titubeante que una voz a su espalda tiene que ayudarlo a soltar la insólita declaración que acaban de inventarse. Ya no sabes si es peor el crimen o la infamia, y el descanso te resulta insoportable y no puedes evitar seguir luchando. Hemos entrado al reino de lo inevitable.

La retaguardia tiene otras exigencias. Para quienes los círculos de acción se nos han ido cerrando y hemos vuelto al hogar de donde una vez partimos, las energías son otras. A medida que envejecemos el mundo se nos vuelve más extraño, más compleja la ordenación entre los vivos y los muertos. Los viejos deberíamos ser exploradores. ¿Aquí o allá? No importa dónde. Debemos estar inmóviles y sin embargo movernos hacia otra intensidad en busca de una mayor unión, de una comunión más profunda.

Estas últimas cinco líneas no son mías. Las he presentado sin comillas ni cursivas para hacerlas más penetrantes, digamos que más casuales al crear menos expectativas. Son una versión en prosa de un fragmento del poema “East Coker”, de T. S. Eliot, el segundo de sus Four Quartets. East Coker es el pueblo de donde proviene la familia de Eliot, y grabada en la lápida de uno de sus ancestros está la frase inicial y final del largo poema: “En mi principio está mi fin. En mi final está mi principio”.

La sola traducción de “In my end is my beginning” ya presenta estimulantes dificultades. “End” puede traducirse como “final” o “finalidad”. “Beginning” puede referirse a los “comienzos” o a los “principios”. En ambos casos estamos en los extremos del tiempo o definiendo un propósito.

Aristóteles proponía que cada ser tiene una finalidad que está determinada por su esencia. Esa finalidad deseosa de manifestarse es su potencialidad. El filósofo también se preguntaba: “¿Podemos llamar feliz a un hombre mientras vive o habrá que esperar al final de su existencia?”.

Quizás la felicidad consiste en una coincidencia entre el “final” y la “finalidad” de nuestras vidas que parte de una creciente relación entre nuestros “comienzos” y nuestros “principios”. La revisión de dónde nos encontramos con respecto a estos extremos requiere de un descanso que a los jóvenes guerreros les está negada. Entre otras cosas porque no se les ha permitido ser jóvenes.

El poema de Eliot está lleno de referencias a ese estado terminal a que han sido sometidos quienes están en los años más prometedores y llenos de potencialidades que no encuentran donde sembrarse.

Y solo queda el terror creciente

De no tener ya nada en qué pensar.

O como cuando, bajo anestesia,

La mente está consciente pero consciente de nada.


Quédate inmóvil, dije a mi alma,

Y espera sin esperanza.

Porque la esperanza sería esperanza

En lo que no debe esperarse.

Chávez le ofreció a Maduro, tal como Zeus a Titón, la eternidad en el poder que había soñado para sí mismo. Pero, Chávez olvidó entregarle a Maduro, tal como Zeus olvidó entregarle a Titón, el don de la eterna juventud.

Titón se convirtió en un anciano tan endeble que la vida le pesaba cada vez más, vivir y continuar viviendo se convirtió en su peor castigo. Chávez no le trasmitió a Maduro la capacidad de renovarse, de innovar, de sorprender y pronto se convirtió en un cadáver político que daba lástima entre su propia gente. Era impresentable, incalumniable, y será por mucho tiempo una referencia de las desgracias de aferrarse al poder cuando ya era el fiel y máximo representante del dolor, la miseria y la decadencia de los venezolanos.

Los primeros síntomas fueron las escenas de baile, de béisbol, de piano, ciertos enredos con las fechas y los nombres, los meditabundos viajes en carro de noche con los amigos y una novia silenciosa, cosas de viejo que quiere aferrarse a la vida. Lo de hablar con las vacas aún creo que fue un montaje, pues una de las vacas mostraba bastante interés y preocupación. La metáfora de invitar a su constituyente a unas vacas que van al matadero no tiene desperdicio.

Y ese aire senil y descompuesto ha invadido todas las instancias del gobierno. Caen las mejillas, pesan los párpados, las voces son más roncas y gangosas, las expresiones más taciturnas; los jueces se van escurriendo y desapareciendo dentro de sus túnicas avergonzados de sus competentes y prestos disparates; otros engordan y la papada les tiembla cuando despotrican ya sin fuelle. Hay algo egipcio y hierático, como si fueran figuras convocadas para representar el arquetipo de un poder eterno y momificado. Todos, hasta el más humilde locutor, se equivocan y contradicen, como aquel joven periodista que se convirtió en el Ministro de comunicar infamias.

Al otro lado está la creatividad y el furor de quienes rondan la mayoría de edad y ya son mayoría. Si en las marchas del oficialismo reina la tediosa uniformidad de los que caminan protegidos y seguros de obtener algo a cambio, en las de la oposición se avanza bajo amenaza de muerte, y este temor supremo, junto a la indignación de ser reprimido, genera manifestaciones de una belleza trágica que nos sorprenden y nos aterran.

Quien marcha desarmado contra una fuerza armada dispuesta a asesinarte es un mártir. Aunque sea el amigo que está a su lado quien muera, también eres mártir por haber corrido el mismo riesgo con la misma valentía y la misma entrega. Esas muertes graneadas, selectivas, proporcionales, cubiertas con la mentira y la justificación, son la expresión más patriótica de nuestra historia, inmensamente más aleccionadoras y terribles que la de los soldados que emboscaron traidoramente a soldados de su misma promoción y uniforme la noche del 4 de febrero de 1992.

Nuestros guerreros sin reposo ya son vencedores. Le han abierto los ojos a la historia. Han desnudado a los oficialistas mostrando las carcasas donde ya no hay alma ni amor por Venezuela, solo pavor de perder el poder y ser sometidos a la justicia.

Unas estrofas de Eliot nos asoman al lado más duro de lo que estamos viviendo, a su cara más existencial:

Solo existe la lucha por recobrar lo perdido

Y encontrado y perdido una vez y otra vez

Y ahora en condiciones que nada propician.

O quizá no hay ganancia ni pérdida:

Para nosotros solo existe el intento.

Lo demás no es asunto nuestro.

No quiero pensar que esta última línea, “lo demás no es asunto nuestro”, se convierta en el lema de los guerreros sin reposo. Sé que el homenaje y el reconocimiento no son descanso, pero quizás sí lo sea una comprensión desde esta lejana y quizás inútil retaguardia de escritor. Ofrecer las referencias preservadas en la literatura puede ayudar a encontrar lugar en ese continuo encontrar y perder, y volver a encontrar, que no es un mal solo nuestro, sino el motor de la historia de la humanidad.

Los viejos exploradores, desde esta inmovilidad que pretende movernos “hacia otra intensidad, en busca de una mayor unión y una comunión más profunda”, nos atrevemos a decirles que entre ustedes han nacido cientos, miles de líderes, y ya el país tiene una dirección y una nueva belleza. Nuestra felicidad duele y nuestra esperanza está naciendo, pero la felicidad y la esperanza no están llamadas a ser grandes o pequeñas, incipientes o plenas, sino a generar más vida, a propagarse y compartirse.

No puedo decir si es en el reposo o en la batalla donde se organizan y definen los principios y las finalidades que generan los movimientos políticos capaces de cambiar un país, pero sí puedo asegurar que definir y lograr esos principios y esas finalidades, y generar un verdadero final y un verdadero comienzo, será un merecido descanso para los jóvenes guerreros y para todos los venezolanos.

***

East Coker, Poema completo, traducción de José Emilio Pacheco.

Video de Ernesto Villegas.

Federico Vegas 

Comentarios (20)

Hans Graf
3 de junio, 2017

GRACIAS

Pedro brillembourg
3 de junio, 2017

A retwitearlo 1000 veces. Que lo lean todos nuestros guerreros!. Un abrazo Federico. Esto no solo anima a los guerreros sino a nosotros, los más viejos , que algunas veces perdemos la Esperanza!

María Martel
3 de junio, 2017

Se me antoja pensar que Federico Vegas, con este formidable y desde hoy memorable artículo, arroja con furia pero a su vez con esperanza un pedrusco en la campana que ha de despertar aún más al pueblo venezolano, su pueblo (uslar dixit). Sería una buena labor llevarlo a papel y pegarlo en cada rincón de nuestra sufrida patria.

Brother Full
3 de junio, 2017

Sr. Federiico

Los muchachos no se cansan (en lo fisico, es una condición propia de la juventud y en lo espiritual, no existen los imposibles)

Juan F Misle
3 de junio, 2017

Bravo! Ya nuestros poetas e intelectuales más brillantes están escribiendo sobre esta durísima batalla que están librando los venezolanos por la democracia y la libertad. Hoy Federico nos regala su desbordante talento para destacar el papel que están jugando los jóvenes guerreros en ese proceso, y lo hace con la precisión del láser. Falta por escribir con similar vuelo y elocuencia poética sobre nuestras mujeres y nuestros viejitos, los más frágiles actores de esta épica. Frágiles pero no débiles. Valientes y determinados. Con sentido de misión en sus vidas. Es emocionante ver cómo la sociedad venezolana transformó su frivolidad en heroicidad. Le corresponde los poetas a hablarnos de eso.

Georgette
3 de junio, 2017

Gracias!!!

Franklin Vallenilla
3 de junio, 2017

Con cada texto te nos vuelves necesario Federico. El homenaje y el reconocimiento son a veces estímulos fundamentales, no creas. También la gratitud. Estamos tan hambrientos de todo lo que suena a honor y decencia, que ni el más pequeño gesto sobra. Te envío un cálido abrazo.

Luisa Mosquera
3 de junio, 2017

Federico, Bravo! Visceral tu ensayo. Gracias! Me llenó, aunque por segundos, de algo que se asemeja a esperanza.

Sarimar Jiménez
3 de junio, 2017

Es ese espíritu de lucha sin miedo por tener tu un futuro en nuestro querido país lo que los ha convertido en blanco de la más cruel y desmedida violencia que se haya visto en Venezuela. Gracias por plasmar con tu pluma el heroicismo de nuestros valientes guerreros

María Isabel Villegas A.
4 de junio, 2017

Federico y me siento incómoda al llamarte por tu nombre, he soñado con cada palabra escrita, acertada y con la fluidez de tu buena y reconocida pluma que he tenido la suerte de encontrarme por el chat al cual me acerco religiosamente para saber cómo va todo cuando no estoy en la calle donde me agarre la marcha, amarrada a esta Epopeya que retumba en Venezuela sacudiendo las sombras y sacando la luz después de tantos silencios, se me mueve la sangre libertadora y me despierta del letargo. Venezuela despierta y quienes nos hacen avanzar nos asombran Gracias muchachos, Gracias Federico, que falta nos hacía mirar hacia el horizonte y ver cambiar la luz del sol

María Socas
4 de junio, 2017

Gracias. Una obra que enaltece la lucha. Recuerdo a un amigo que decía “criticamos en los jóvenes lo que ya no nos atrevemos hacer” será que no apoyar es haber olvidado lo que es libertad…

Víctor Gutiérrez
4 de junio, 2017

Una notable coleccion de verdades sobre la violencia y la mentira

Damaris Williams
5 de junio, 2017

Admiro a cada uno de estos Venezolanos luchando contra una izquierda implacable y apoyada internacionalme por Rusia, Cuba, y terroristas internacionales que solo quieren nuestro petróleo. Tenemos mucho talento Gloria el bravo pueblo que el yugo lanzó,la ley respetando la virtud y honor! Abajo las cadenas ! GRACIAS !!

Joeif Duroim
5 de junio, 2017

Porque todos los días toca comenzar para llegar a un final. Maravilloso texto, mejor aun recordar que hay poesía que nos espera y nos describe, a pesar de todo…

Gaby
5 de junio, 2017

Woao, se me erizo la piel con esta lectura, me lleno de orgullo por esta Venezuela que sale a la calle a protestar, me incluyo, más aún por los muchachos con tanto impulso, fuerza, brío.. amanecí agotada con mis sentimientos Nación algo decaídos, no obstante, leer su texto fue un “descanso” y un vaso concomitante para renovar mi esperanza, mi fe y mi fuerza..Gracias

Rowena Hill
6 de junio, 2017

Se relaciona también otro poema en inglés: Easter,1916 de W.B.Yeats: “Una terrible belleza ha nacido”.

Manuel Delgado
6 de junio, 2017

Federico. Muy bello y desgarrador tu artículo. Es increíble que esto está sucediendo delante de nuestros ojos.

Manuel Delgado
7 de junio, 2017

Federico: Bravo por ellos y bravo por ti. Muy bello y desgarrador artículo. Es increíble que esto está sucediendo delante de nuestros ojos. Creo que le has dado una nueva dimension a los acontecimientos

Manolo Dominguez
8 de junio, 2017

Después de un sustancioso párrafo de seis líneas el muy estimado autor dice que “Estas últimas cinco líneas no son mías.”. Acaso la peculiaridad numérica obedezca a que en el texto original un menor tamaño de la letra en el texto original ajustaba el párrafo a cinco líneas, o quizás la primera línea del sexteto si es del autor y las demás son ajenas. Pero en estas últimas líneas hay una idea que senilmente comparto. Soy partícipe de que “A medida que envejecemos el mundo se nos vuelve más extraño”, por ejemplo, hoy jueves, 6/junio/2017, se reunieron en el Vaticano los obispos directivos de la CEV con el Papa Francisco, y a la salida de ese cenáculo el arzobispo Diego Padrón, quien preside la CEV, apurado debió advertir que “… el Papa Francisco no está de parte del gobierno” (NTN24). Extraña es esta aclaratoria pero me tranquiliza saber que no soy el único que piensa que pontífice jesuita es tan “comunitario” que amerita precisar que no es chavista, o madurista. Por otra parte y para aupar la memoria del güiripeño cardenal Rosalio Castillo Lara, quien presidiera el Vaticano y quien según Chávez era “el diablo con sotana”, creo que Eliot aclara la supuesta confusión entre principio y fin frente a final y principio, con la introductoria frase que dice, “Hogar es el lugar del que partimos”, la cual explica la idea culminante de que “En mi fin está mi principio”. Saludo cordial.

Dalal El Laden
11 de junio, 2017

¡Muchas gracias por su luz, querido profesor Federico! ¡Mil gracias!

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