Ínsulas extrañas

El reino del voto asistido, por Antonio López Ortega

Por Antonio López Ortega | 15 de abril, 2013

Domingo 14 de abril. Doce del mediodía. Me toca votar en la Escuela Cayetano García de Manzanillo, isla de Margarita. En la Mesa 2, una testigo de mesa me dice que el voto asistido llega al 30%. Todos parecen cómplices. El procedimiento es más o menos como sigue: el votante llega y dice que necesita acompañamiento. Preguntan directamente por Huguito, el testigo del PSUV. Cuando a Huguito se le requiere por décima quinta vez, los otros testigos intervienen y dicen que eso no se pueden mantener. Sugieren que sea algún miembro de mesa o un representante del CNE. El relevo lo asume Ana, la secretaria de Mesa, quien a partir de ese momento, militantemente, los asiste a todos. Pasan los nuevos asistidos y, a partir de un momento, algunos testigos le sugieren a la presidenta de la Mesa que la asistencia se la pueden repartir entre todos. La presidenta se niega del todo, de manera tajante, y mantiene a Ana como única responsable de la delicada operación.

Es curioso cómo los asistidos se presentan: dicen que no entienden las máquinas, que no ven bien, que son analfabetas (¿no vivíamos en un país que había erradicado el analfabetismo?). En verdad son votantes tarifados, que cobran sus servicios al salir del centro. Hay un toldito rojo, en una esquina, donde están los pagadores: casi todos llevan un koala con fajos de billetes amarrados con ligas. En octubre pasado, el voto asistido se pagaba a 200 bolívares, pero ahora que se agrega la devaluación y el dinero se vuelve agua, debe de haber subido al doble. Esa es la soberanía que hemos construido: la del voto tarifado. Puede entenderse que si ese 30% se extiende a todas las mesas del territorio, no hay manera de que los operadores pierdan las elecciones. Es así de simple.

Llama la atención la reciedumbre con la que los operadores defienden su praxis: como si delinquir fuera un derecho. El largo pretexto de la inclusión social se convierte para otros en exclusión política. Y finalmente este derecho forzado crea dos legalidades: la de los oficialistas, con la puerta franca para violar los reglamentos, y la de los opositores, que buscan su cumplimiento. Finalmente se juega en una cancha extraña, donde el árbitro es el que decide el tipo de césped que pisas, el color de tu uniforme y también, ¿por qué no?, los goles que marcas.

Antonio López Ortega ... ... ...

Comentarios (7)

ileana vasquez
15 de abril, 2013

Pero si una persona podía asistir el voto de otra UNA sola vez!!!

Ramón Nuñez
15 de abril, 2013

Es muy interesante este artículo e indica la realidad de la votación actual. Bajo ese esquema se hace imposible ganarle al gobierno, ya que siempre tendrá un porcentaje de votos pagados que le servirán para eliminar cualquier ventaja opositora, especialmente en las zonas rurales y marginales.

Mientras ese tipo de esquema electoral se mantenga, será imposible el cambio. Triste destino el de Venezuela, donde las personas son arreadas a votar o donde venden su voto al gobierno, como una mercancía.

marisol garcia
15 de abril, 2013

Es como la prostitución, una práctica social de larga data.

Lenis Meneses
17 de abril, 2013

En mi experiencia como testigo,(Colegio Jose de Jesús Arocha Petare centro numero 130901012) quizás un 50% de los votantes luego que manifestaban saber votar e igualmente yo les explicaba el proceso “por si acaso”, al pararse tras el paraban solicitaban “ayuda” pues “no sale nada en la pantalla” mis reclamos ante la asistencia del presidente de mesa o el operador (“casualmente” al parecer todos eran del Psuv en todas las 15 mesas) me valieron la amenaza del coordinador y efectivos del centro de sacarme si seguia reclamando y exigiendo el reporte de incidencias; asì que me tuve que aguantar para poder estar en el final del proceso, que por cierto aumentamos la votación en mas de 15% a pesar de “esos detalles” antes descritos

esmeralda valero
19 de abril, 2013

Muy lamentable estos hechos.Fui miembro de mesa en octubre y el voto asistido lo cumplimos como debe ser, autorizado en la estacion de informacion al elector y cuando el elector sin asistencia se complicaba, era ayudado por la presidenta de mesa y los testigos del oficialismo y de la oposicion conjuntamente. Como cambiaron las cosas de esa fecha para aca.

mXd
27 de abril, 2013

“La terquedad es la fama del necio, cuando repite lo que intenta y no aprende de ello” Basta de excusas a trabajar en politicas y no politiquerias.

LUIFERND
23 de junio, 2013

¡Qué vaina lo del voto,la conciencia de una nación libre! Al fIn y al cabo comprado como acá en Colombia en porcentajes alarmantes, que cuando no es obtenido de esa manera es con violencia amenazante.En Colombia se formado, después de las papeletas, los “CARRUSELES”.Y consiste en una práctica que se da en todas partes.Es decir, que a una persona le entregan un tarjetón marcado para que lo consigne en la urna de votación por quien se le señale que va a votar y que lleva escondido en su cuerpo.Adentro de los sitios de votación en la mesa que le corresponde votar le entregan un tarjetón en blanco a fin de que consigne su voto, lo hace con el marcado afuera en el cubículo de votación. Luego trae escondido en su cuerpo el tarjetón sin marcar, lo muestra afuera donde le entregan el dinero de la compra de su conciencia.Después, afuera, ese mismo tarjetón lo marcan y se lo entregan a otra persona quien lo va a consignar por el mismo candidato… y así de manera sucesiva se forman los “CARRUSELES” con miles de personas con voto comprado ¡VOTAN!… De igual manera se da allá en Venezuela,según lo contado por la persona que consigna esta nota.Lo que tenemos que explicar aquí es que estos países se tiene que formar, o ¡REGRESAR!, a una gran conciencia ciudadana. Y se dice que no la hay por falta de formación, lo cual es una de las solemnes mentiras de estos tiempos, porque la conciencia ciudadana se forma desde los hogares, por más humildes que ellos sean. A nuestros ascendientes tanto padres como abuelos jamás y nunca alguien se les podía acercar a insinuarles que consignaran un voto por determinado candidato.Sobre todo,a nuestro abuelo porque su bastonera se llevaba. Conciencia y es todo, lo demás es lo de menos…

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