Blog de Michael Penfold

El referendo tiene vida propia; por Michael Penfold

Por Michael Penfold | 10 de septiembre, 2016
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Manifestante protesta delante de un piquete de la Guardia Nacional Bolivariana. ©Fotografía de Giovanna Mascetti. [01/09/2016]. Haga click en la imagen para ver la cobertura de 100 fotografías hechas por cuatro fotógrafos en exclusiva para Prodavinci

El Referendo Revocatorio encierra la siguiente paradoja política: la recolección de las manifestaciones de voluntad del 20% de los electores va a ser tan fulminante como su convocatoria final. Es por eso que el debate sobre la fecha del revocatorio —aunque relevante— no será necesariamente el factor definitivo. Y todos los eventos que lo anteceden son tan importantes políticamente como su consumación.

Aunque avance lentamente, el referendo va dejando secuelas que son cada vez más determinantes. Es como una bola de nieve que va creciendo con el tiempo. La marcha del 1 de septiembre pareciera reflejar un punto sin retorno y lo que sucedió en Villa Rosa demuestra un efecto de esa misma bola de nieve que ya alcanza a los estratos más bajos de la población.

Analisis del 1S que viene ahora 320x100Si el chavismo hubiese querido detener el referendo a través del Tribunal Supremo de Justicia ya lo hubiese hecho. Es precisamente lo que el “madurismo” hubiese querido sentenciar hace meses, pero que curiosamente no ha podido materializar. Ha sido mas fácil para el gobierno disolver (en la práctica) a la Asamblea Nacional, a través de la Sala Constitucional, que impedir definitivamente los avances procedimentales para su convocatoria.

Las razones son evidentes: el referendo tiene amplio apoyo entre todos los venezolanos, ha sido bien encauzado políticamente por la oposición y tiene simpatizantes dentro del mismo chavismo y del mundo militar.

En estos momentos tan delicados, el país está unido en torno al Referendo Revocatorio y la inminente necesidad de estabilizar la economía. Mas de 85% de los venezolanos quiere un referendo, según las encuestas más serias del país. La población se aferra a esta esperanza, incluso si implica aguardar con penurias para ver cumplida su materialización. Ese mismo 85% de la población reconoce que el desabastecimiento y la inflación son los principales problemas nacionales, incluso superando el tema de la inseguridad. La gente entiende que el cambio económico implica una transformación política que debe tener un carácter tanto pacífico como electoral. Este fue el principal mensaje detrás de la masiva movilización ciudadana del 1-S.

¿Qué puede pasar después de tener el 20% de las voluntades?

Una vez que se hayan reunido las voluntades, tanto el Presidente como su anillo de poder más cercano van a quedar políticamente aislados. Con una economía en ruinas, es imposible que Maduro gane alguna consulta. Y la verdad es que el debate sobre los tecnicismos que rodean la forma de recoger manifestaciones de voluntad es algo que quedará como material para un buen seminario sobre reglas electorales. Pero lo cierto es que a estas alturas tienen poca relevancia política. Sin importar qué tipo de reglas bizantinas sean seleccionadas (seguramente regulaciones absurdas, como a las que nos tiene acostumbrado el CNE), la meta del 20% va a ser superada y reflejará una mayoría abrumadora.

El “madurismo” anticipa, por lo tanto, que no puede impedir la recolección de las manifestaciones de voluntad y que tampoco puede ganar el referendo. Y por eso reacciona con tanta vehemencia. Su única tabla de salvación es una confrontación violenta que permita justificar la suspensión del proceso. Pero ese evento no lo quiere nadie: ni la oposición, ni el mismo chavismo y mucho menos los militares. Tampoco lo quiere la sociedad en su conjunto.

A estas alturas todos los actores relevantes sospechan un desenlace. Lo que se desconoce es cuál va a ser su modalidad. El Presidente Maduro, una vez que la oposición haya recogido el 20% a finales de octubre, apostará a la abstención. Tratará de convencer a su propia militancia de que, si bien no puede ganar el referendo, puede impedir que la oposición consiga suficientes votos para revocarlo. Pero el chavismo luce agotado después de una resistencia fútil y es muy probable que lo abandonen públicamente. Maduro pasará a ser una apuesta sin sentido alguno para el PSUV y para sus satélites organizacionales.

Y en caso que el chavismo continúe resistiendo incondicionalmente, el PSUV corre un riesgo real de dividirse ante la negativa de encarar la magnitud de un crisis política y económica sin precedentes.

¿Y qué puede pasar con el chavismo y los militares?

El chavismo tratará de contener las aguas crecidas hasta comienzos del próximo año —quizás con algún tipo de apoyo militar— y pretenderá controlar un proceso de cambio de gobierno para impulsar una renovación de su propio liderazgo, preferiblemente sin activar ningún proceso electoral. La fórmula sería la renuncia del Presidente a comienzos del 2017 (antes de la realización del referendo). Y eso tendría como corolario el nombramiento de un vicepresidente que satisfaga los intereses de grupos muy diversos.

Bajo estas circunstancias, el chavismo aceptaría la necesidad de articular un nuevo programa económico, buscaría renovar el liderazgo de su partido e intentaría rescatar simbólicamente un legado revolucionario y un capital político que ha sido dilapidado por la peor gestión que haya experimentado el país en su historia republicana.

Es una apuesta que luce complicada, pero no es una propuesta desquiciada.

Los militares enfrentan una encrucijada similar. Las Fuerzas Armadas han venido, deliberadamente, tomando el control de todas las esferas de gobierno para lograr dos objetivos: el primero, aumentar su poder de negociación con cualquiera de los factores políticos (sean chavistas, maduristas u opositores) para poder garantizar así su continuidad histórica y minimizar los daños colaterales que un proceso de cambio pueda producir; el segundo, los militares (en especial los más institucionales) buscan quedar en una posición de poder que les permita definir la modalidad del proceso de cambio que experimentaremos en los próximos meses.Y esa modalidad no es única, sino más bien múltiple y perfectamente puede mutar en el tiempo.

El país puede desviarse por distintos senderos o incluso cruzarse nuevamente. Y todos estos caminos llevan a resultados muy diferentes.

Estamos entrando en un delta turbulento.

¿Cuáles son esos cambios que pueden venir?

Una de las tantas modalidades de cambio puede implicar un control directo del sistema político y económico por parte de las mismas Fuerzas Armadas, sin ningún tipo de intermediación política una vez que tomen control de la vicepresidencia y, posteriormente, de la presidencia. Todo esto por vía constitucional. Otra modalidad supone una renovación del chavismo con apoyo militar, sin necesariamente permitir una apertura democrática hacia la oposición. Tampoco es descartable que los militares decidan sacrificar al chavismo y precipiten el Referendo Revocatorio, así como unas elecciones presidenciales. Y, finalmente, existe un escenario en el cual los militares pueden convertirse en un factor determinante para impulsar un acuerdo amplio entre el chavismo y la oposición para restaurar tanto la democracia como el estado de derecho.

Es difícil anticipar qué opción prefieren los verdeoliva. Lo cierto es que las Fuerzas Armadas se han convertido en el actor silente que va a mover el país por un sendero u otro. Y es indudable que las condiciones objetivas (tanto políticas como sociales) influirán en su decisión, pues su principal objetivo será preservar la institución, así como todos (sí: todos) sus privilegios.

No en vano, el expresidente Ramón J. Velásquez, quien además era un gran historiador, hablaba del partido histórico: es imposible contabilizar y entender cualitativamente los cambios políticos venezolanos sin tomar en cuenta la influencia de esta institución tan particular.

¿Cómo se percibirían estos escenarios?

La primera modalidad de cambio es internacionalmente inaceptable, pero tampoco es inverosímil: tenemos como muestra a Egipto con Al-Sisi. La segunda supone un relanzamiento de una coalición cívico-militar chavista bajo un presidente interino, quien asumiría después de enero de 2017 pero que continuaría cercando a la oposición y al Parlamento nacional. Y la última consiste en que sean los mismos militares quienes obliguen —bajo la cooperación internacional— a un proceso de negociación entre chavismo y oposición que culmine con un gobierno de cohabitación dirigido por una figura de consenso con perfil chavista. Este gobierno conllevaría a la restauración de la Asamblea Nacional, a la elección de gobernadores y alcaldes y, muy posiblemente también incluiría una profunda reforma constitucional. Esta última modalidad de cambio implica el otorgamiento de garantías mutuas a todos los actores políticos relevantes.

La-encrucijada-del-revocatorio-José-Ignacio-Hernandez 320x100Frente a esta realidad, la oposición tiene una sola posibilidad: continuar ejerciendo presión a través de la movilización social para acelerar la velocidad del referendo e incrementar, simultáneamente, su poder de negociación frente al chavismo y la esfera militar. Después del 1 de septiembre, la oposición logró romper con la idea que era un actor que podía ser manipulado por los factores disidentes chavistas para activar el referendo y que podría ser ignorado posteriormente durante el proceso de cambio al posponer su realización hasta el año entrante. Para el chavismo no madurista, pareciera evidente que la oposición es una fuerza plural que no sólo tiene una gran fuerza electoral —con control de la Asamblea Nacional— sino que también comienza a ser un factor de poder que es fundamental para poder estabilizar el país.

¿Cuáles son los escenarios que abre la oposición?

De modo que la movilización social abre dos escenarios potenciales para la oposición. El primer escenario es uno en el que, gracias a la presión de calle, se logra adelantar el Referendo Revocatorio antes de fin de año y se precipita una nueva elección presidencial que sin duda alguna ganarán cómodamente. El otro escenario conlleva a que esa misma presión social obligue a los militares a forzar al chavismo a aceptar la mediación internacional (bajo otras condiciones) para convenir los nuevos términos políticos y constitucionales de una convivencia democrática que provea garantías mutuas entre las partes.

El primer escenario implica un colapso del chavismo como consecuencia de la movilización popular. El segundo es lo que en ciencia política conocemos como un cambio por “extricación”: implica una negociación para lograr concesiones por parte de quienes tienen un control absoluto sobre el ejercicio del poder a cambio de protecciones institucionales. De hecho, estas concesiones muchas veces implican aceptar mecanismos no democráticos para proteger a quienes ceden espacios de poder a cambio del restablecimiento de derechos políticos y civiles.

Aunque el revocatorio no haya ocurrido aún, sus consecuencias comienzan a ser notorias: el cambio en Venezuela es inevitable pero su direccionalidad es incierta. Existen múltiples modalidades que pueden activarse una vez que se recojan las manifestaciones de voluntad y que son modalidades que pueden ir mutando con el paso de los meses. Uno de esos tantos caminos puede implicar un proceso con las características democráticas que muchos deseamos pero también pueden abrirse otros senderos mucho más sombríos.

Ciertamente, una oposición movilizada y con una gran fuerza electoral aumenta considerablemente los probabilidades de un cambio que precipite un proceso de negociación creíble tanto con el chavismo como con el mundo militar. Un chavismo descontento y dispuesto a abrir un diálogo creíble también ayuda en este mismo sentido. Eso sería lo mejor para Venezuela. Pero lo que sí es cierto es que ya estamos en una coyuntura histórica definitiva y la forma cómo el liderazgo chavista, militar, pero también opositor, afronten políticamente el conflicto actual marcará la vida del país durante las próximas décadas: para bien o para mal.

Michael Penfold es Investigador Global del Woodrow Wilson Center, Profesor Titular del IESA en Caracas y Profesor Invitado de la Universidad de Los Andes en Bogotá. Es Ph.D de la Universidad de Columbia especializado en temas de Economia Politica y Politica Comparada. Fue Director de Politicas Publicas y Competitividad de la CAF Banco de Desarrollo de America Latina. Es Co-autor junto con Javier Corrales de Un Dragon en El Tropico: La Economia Politica de la Revolucion Bolivariana (Brookings Institution) que fue seleccionado por Foreign Affairs como mejor libro del Hemisferior Occidental. Autor también de Dos Tradiciones, Un Conflicto: El Futuro de la Descentralización (Mondadori) Editor del Costo Venezuela: Opciones de Politica para Mejorar la Competitividad y Las Empresas Venezolanas: Estrategias en Tiempo de Turbulencia.

Comentarios (18)

Pedro Jémez
10 de septiembre, 2016

Los artículos del Sr. Penfold son siempre muy enriquecedores y se agradece su claridad y ecuanimidad. Quisiera aportar un escenario no sugerido por el autor: el madurismo mediante la postergación continua del referendo está también apostando a una circunstancia internacional que genere un aumento de los precios del petróleo y la oxigenación de las finanzas del gobierno/partido, para rescatar mediante la tristemente efectiva fórmula del populismo clientelar su conexión y con ello su popularidad

Solange
10 de septiembre, 2016

Como a todo lo que nos tiene acostumbrados Michael Penfold, un artículo generoso en razonamientos hechos por un científico que conoce del tema y que ha analizado de manera suficiente los escenarios propuestos. Como ciudadana de a pie, luego de leer todo lo expuesto, reconozco que una sola lectura no es suficiente, es más, para ser muy honesta, cada vez que mis ojos tenían que leer la variable militar como condición presente en todos los escenarios posibles, tuve que rendirme a una evidencia que no me agrada para nada. Los militares asociados no sé por cuanto tiempo en las esferas de poder. Leeré de nuevo y trataré de asimilar de a poquito todo lo expuesto por Penfold, me pregunto…¿la oposición ajena a las cúpulas podridas que pretenden atornilarrse en el poder para siempre, leerán esto?

Daniel Delgado
10 de septiembre, 2016

Ojalá Venezuela fuera como Prodavinci: Los mejores en los temas que mejor dominan… Excelente artículo que habla de los posibles escenarios que hay en la actualidad, algo de lo que ya había hablado con anterioridad Luis Vicente León y que tantas criticas le valió…

Daniel Delgado
10 de septiembre, 2016

Excelente!!

Extricación Montiel
10 de septiembre, 2016

Escenario inminente: el RR se realiza en enero de 2017, el Sr. Presidende Nicolás Maduro Moros es revocado, el Sr. Vicepresidente Aristóbulo Istúriz Almeida asume la presidencia, el Sr. Presidente Aristóbulo Istúriz Almeida nombra Vicepresidente al Sr. Nicolás Maduro Moros, El Sr. Presidente Aristóbulo Istúriz Almeida renuncia a la Presidencia, El Sr. Vicepresidente Nicolás Maduro Moros pasa a ser el Presidente y nombra Vicepresidente al Sr. Aristóbulo Istúriz Almeida, o como diría un experto constitucionalista: hoy no fío, mañana si.

zulmabermudez
10 de septiembre, 2016

Estamos frente a una encrucijada con varias vías, sin embargo lo mas sensato seria que el referendo se realizara este año ,ya que de nada vale quitar a Maduro `por inepto y que este mismo escoja a quien lo va sustituir. Porque ahora no se puede lograr realizar el referendo si aun hay tiempo, las mujeres del CNE solo dan largas para que llegue 2017 y continuar con la guachafita,el tiempo se encargara de pasarle las factura a esa tipas. Ojala no se dejen meter el dedo en el ojo y la recolección de firma se haga lo mas pronto posible y no sigan con la payasada de revision morrocoyuda de estas

Aura Vivas
11 de septiembre, 2016

¿Cómo hacer para que la base fundamental de los gobiernos futuros en Venezuela sea: un gobierno responsable,transparente, respetuoso, honesto, con integridad, con moral y luces, con apego a la Constitución, a las leyes que respetan a la Constitución? ¿Cómo hacer? Todos queremos un gobierno que sabe, puede y quiere gobernar para el bienestar de los venezolanos, todos los venezolanos…estamos hartos de ver como el gobierno cae en manos de militares corruptos y algunos cíviles oportunistas; siendo el gobierno robolucionario el único traidor porque nos entregó a la dictadura cubana y el peor de todos en todos los aspectos de administración gubernamental…realmente, se pasó de corrupto…todos esos robolucionarios corruptos deberán enfrentar la justicia de Venezuela y del planeta.

Cristian Uzcátegui
11 de septiembre, 2016

Observar este tema desde tantos puntos de vista pero partiendo de que aún existe una posibilidad entre tantas de que se realice el RR, te deja una sensación de incertidumbre y pesimismo. Yo creo que el manejo político y social de la MUD sobre el tema de una posible salida del chavismo ha sido y es muy contradictorio y eso nos ha jugado en contra. Es más factible presionar para que se convoquen las elecciones regionales que son extremadamente importantes y dejar el RR para el próximo año, de esto trata la negociación, y aquí Capriles y PJ serán los más afectados. El chavismo muy alegremente está afirmando que este año no habrá ningún tipo de elecciones y se valdrán del Estado de emergencia para evitarlas a como de lugar. Personalmente como ciudadano que deseo que mi país cambie para bien, no tengo muchas esperanzas en los dirigentes políticos de parte y parte, pero vale, es lo que tenemos y se trabaja con los recursos disponibles.

ADRIAN ORELLANA
11 de septiembre, 2016

Un dilema adicional en este análisis, es la institución militar… Corrompida en el papel legitimo derivado de lo establecido en la constitución, también comprometida en este desprestigio institucional del ejercicio de los poderes ejecutivos, electorales y judiciales… Esta condición tiene dos salidas para poder escenificar su papel futuro: o se produce una “limpieza” de sus estamentos desde adentro y mediante medios adecuados o tenderán a permanecer con la dinámica de militarizar el gobierno (sin uso de fuerza) contraria a una lógica aplicada a nuestro sistema democrático, donde la soberanía nacional radica en el pueblo quien la ejerce a través del voto y el sometimiento absoluto de las FAN al poder civil… Contribuir con el trabamiento de esta máxima constitucional implica delitos de costosa y drástica reparación.

Fernando Baez
11 de septiembre, 2016

La oposicion esta cometiendo un error al no presionar por un cronograma completo para el RR. Al dejar la fecha del RR a discrecion del CNE, le esta abriendo al gobierno espacios para usar el miedo como factor de disuacion que impida recoger el 20% de manifestaciones de voluntad, salvandolos del RR

Que creen que pensara un ciudadano que este por firmar, si dias antes de recogerse las manifestaciones de voluntad, el CNE anuncia que el RR sera en 2017 y que el regimen chavista seguira mandando. La MUD ya no tendra tiempo de reaccionar.

La MUD debe exigir cronograma completo, como parte de las condiciones en que se recogeran las manifestaciones de voluntad.

maria
11 de septiembre, 2016

Interesante análisis, pero deja todo el peso de posibilidad de cambio político y social a las Fuerzas Armadas. Entonces las presiones y opciones de la sociedad civil, los movimientos sociales (si es que existen), o la MUD no tienen para ud. ningún propósito? Me parece que los escenarios que ud. maneja coinciden todos en un “mismo musiú con diferente cachimbo”.

alfredo cilento
11 de septiembre, 2016

Muy interesante. Excelente.

Ramón Piñango
12 de septiembre, 2016

Apreciado Michael: Me gustó tu artículo especialmente por la detallada identificación de múltiples escenarios o posibilidades. Me hubiese encantado ver a cuál le atribuyes mayores probabilidades de ocurrir. Aprecio mucho que el analista arriesga una opinión cuando se carece de información completa, cosa muy frecuente especialmente en circunstancias como la de la Venezuela actual. Qué bueno ver que esta vez incluyes en tu análisis a los militares como actor político importante. Sigue siendo una limitante importante no incluir en el análisis la naturaleza delincuencial del régimen. Felicitaciones y un gran saludo.

gilberto morillo
12 de septiembre, 2016

Es algo ingenuo creer que el CNE-gobierno dejaran que se reunan mas de 4 millones de firmas.

lars
12 de septiembre, 2016

Apuesto a que ninguno de esos escenarios es el que veremos. Es como con el estado del tiempo: se pueden hacer pronósticos aceptables basados en data dura y modelos climáticos complejos hasta con dos semanas de anticipación, pero más allá es imposible. El error está en suponer el futuro con base en una lectura del presente y una narrativa de cómo se llegó a él. Es decir, la forma como construimos el pasado hasta llegar al presente nos impulsa a suponer el futuro. Es una ilusión natural, no queda otra, por más que lo sepamos, no lo podemos evitar. Por eso pienso mantener mi apuesta.

Carlos Quijada
13 de septiembre, 2016

El analisis: El mejor. Por que Luis VIcente no aprende? Las buenas noticias: En largo plazo la oposicion y la libertad depende de nosotros mismo. Las malas noticias: que para evitar muertes hay que lavarle la cara a los narco militares y malandros politicos.

Radamès Graterol
13 de septiembre, 2016

Excelente artìculo, pude compartir clases con este colega en la UCV y siempre se avizorò como un gran profesional..me alegra muchìsimo el èxito de mis amigos y conocidos…en el interior del paìs abogamos por la presiòn social,,,bendiciones..!!

tomas hernandez
20 de septiembre, 2016

Exelente analisis,pero es ingenuo pensar que El Chavismo -Madurismo -Castrismo,permita alguna salida pacifica, llamese Referendum, o renuncia,han eliminado olimpicamente , las eleccione de Gobernadores,porque las perderian todas, y el efecto politico seria muy negativo. Por lo tanto , yo creo que llego el momento de la verdad, que no es otro que la aplicacion del articulo 350 , de la constitucion,”Desconocer al Regimen que Contrarie los Valores Democraticos y menoscabe los Derechos Humanos”, Entonces, “mas claro no canta un Gallo”.///.Sino hacemos esto, preparemonos a la segunda Cuba,(que todavia no somos),y luego a llorar pal Valle.///

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