Perspectivas

El músico de hoy, ¿artista o producto?; por Aquiles Báez

Por Aquiles Báez | 7 de marzo, 2017

baez

“El conocimiento es un tesoro, pero la práctica es la clave para ello”
Lao Tse

“El talento debe ser superior a la ambición”
Daniel Barenboim

Empiezo a escribir estas letras después de una conversación que sostuve con una persona de la industria de la música en la que me cuestionaba por ser demasiado, y abiertamente, crítico con cierta música comercial que se está haciendo en estos tiempos. Soy básicamente un pensador, vivo construyendo, abriendo ventanas para la música con sentido artístico desde mi trinchera como músico, y por creer en la música y los músicos de Venezuela llevo adelante una labor como gestor cultural a través de Guataca Producciones. Pienso que es la forma de crear un mejor futuro, no me quedo en las palabras ya que éstas se diluyen, pero esta conversación fue un llamado a botón, fue confirmar que hay una dictadura del mercado en el que no se permite ni siquiera ser crítico con la mediocridad. Para mí eso es sencillamente inaceptable.

Vivimos en tiempos de imitación y clonación, en los que pareciera que no hay mucho espacio para ser original y creativo. Es una época compleja en la que muchos cantantes que se hacen famosos son afinados electrónicamente con programas como melodine o auto tune que arreglan cualquier nota desentonada, que algunos letristas tienen errores de conjugación y de gramática elemental, que van desde el uso inapropiado de los tiempos verbales, hasta estructuras y palabras inventadas que no tienen ningún sentido, o acentuaciones mal puestas. Son tiempos en los que una buena cantidad de los músicos que se vuelven famosos conocen más de programación y mercadeo que de la música misma. Pareciera que lo importante es ser famoso más que ser profundo. Es una época en la que todo apunta a lo visual, con un alto contenido sexual y de antivalores, una burbuja llena de falsas imágenes.

Sin embargo hay otras realidades. Así como existen los artistas superficiales, hay quienes se esfuerzan y se preparan cada día para construir desde la música, para mí estos son los artistas verdaderos. Existe una nueva generación de músicos en el mundo, una suerte de niños índigos, que están haciendo unas cosas increíbles, pero carecen de la visibilidad que se merecen. Estos músicos de alto rendimiento son como los atletas, se preparan por años, se esfuerzan cada día por ser mejores, técnica e intelectualmente. Vivimos en una época en la que los héroes reales de la música de estos tiempos se mantienen anónimos, mientras que íconos de plástico que surgen a diario se mantienen como referentes contemporáneos. Entonces me pregunto: ¿por qué los músicos que admiro, de Venezuela y de muchas otras partes, no tienen el sitial que merecen? ¿Por qué la calidad no está presente en el discurso mediático contemporáneo, y cuando está es de una forma muy tímida o muy banal? Todo se dividió entre banalidad y arte.

Son tiempos en los que se avalan artistas que pudieran compararse con el esquiador venezolano Adrián Solano, quien fue al mundial de esquí de invierno y ni siquiera conocía la nieve. Hay muchos de estos “esquiadores” en la escena musical más masiva que no conocen realmente la música. Aunque ésta es una analogía, es la realidad que nos rodea. Quizás la gran diferencia es que no se les ridiculiza como mucha gente hizo con el esquiador, sino que se les aplaude y admira.

Tiene que existir una reflexión, hay que luchar por un mejor porvenir en la música. No nos podemos quedar con lo que dicta cierta parte de la industria. Hay que construir a partir de las ideas, cada quien desde su propia trinchera y desde su propia verdad. Me consterna esta realidad y hay que reaccionar ante ella. ¿Cómo sobrevivir a la enfermedad de estos tiempos y cómo no ser crítico ante algo que no me parece correcto? Es triste ver cómo hay muchos de estos jóvenes que se han dejado influenciar por la banalidad, a pesar de ser talentosos. Pudiendo ser ellos mismos, terminan siendo imitadores de otros que a su vez imitan a otros, un pasticho total en el que la esencia de la música no está presente y se termina cayendo en fórmulas reiterativas. No podemos seguir siendo cómplices de la mediocridad, hay que reinventar estos tiempos desde la autenticidad y la creación. El arte tiene que volver a ser arte.

Hay que luchar todos los días por cambiar este paradigma. ¿Cómo crear espacios para la música de calidad en estos tiempos? Es una época en la que a veces me siento como una suerte de Robín Hood cultural, robándole espacio a los mediocres para dárselo a los preparados. Mundo al revés, pero son nuestros tiempos, hay que asumirlos aunque uno se convierta en una voz incómoda, sin pretender ser el dueño de la verdad. Debemos buscar la verdad de nuestra era. Esto lo digo desde el amor más sincero que tengo, que es el amor por mis hijos y por todos los hijos. Hay que hacer todo el esfuerzo posible para gestar un mejor mañana.

Probablemente nunca me encuentre del lado de la acera en donde tenga millones de vistas en YouTube o que suene en todas las emisoras de radio o sencillamente que un video mío lo pasen por Htv, pero tengo la tranquilidad de ser un creador desde el espacio que genera la autenticidad de lo que soy, mi conciencia está tranquila, soy un artista, no un producto.

Por otro lado, cada vez que veo las cosas maravillosas que se están haciendo, me siento feliz de ser parte de estos tiempos y me hacen pensar, como diría Fito Páez: “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Estos son algunos ejemplos de artistas menores de treinta años que deberían estar en un rol más protagónico, son solo algunos de estos milagros de estos tiempos a quienes admiro y quienes me hacen sentir desde la emoción, que existe un futuro. Les dejo algunos videos de jóvenes que están haciendo cosas maravillosas:

Brenda Rengel con Miguel Siso y Freddy Adrián

 

Carmela Ramírez y Gabriel Chakarji

 

Quintillo Ensamble

 

Yulitza Pinzón

 

Mafer Bandola con el proyecto “La Dama”

 

Jacob Collier

 

Nahuel Pennisi y Manuel Moreira

 

Carmela Ramírez y músicos venezolanos en Nueva York

 

Snarky Puppy

 

La Orquesta La Familia (Itiberê Zwarg con sus alumnos)

Aquiles Báez 

Comentarios (23)

Marisela Guedez de Loaiza
7 de marzo, 2017

Excelente! A veces escucho algunas cosas en la radio y no puedo creer que se haya gastado tiempo, energía y dinero en grabar algo tan terriblemente malo.Pensé que era un prpblema de mi percepción… gracias Aquiles.

Antonieta
7 de marzo, 2017

Gracias! La acera de enfrente es el mejor lugar… Antonieta

Jesus E. Cedeño R.
7 de marzo, 2017

Como siempre, Aquiles; Genial, Directo, Veridico!!

Juan Alonso Molina
7 de marzo, 2017

¡Qué vaina tan bien dicha y sentida, Aquiles! Así mismo es como tú dices. Un abrazo solidario.

Victor
7 de marzo, 2017

Articulo confuso. Muestras molestia al principio pero al final dices más o menos que estás tranquilito en tu torre de marfil. Pretendes ser crítico pero el ego te impide realizar un cuestionamiento eficaz. El articulo pudo haber sido más constructivo relatando las bondades de esos, ciertamente, maravillosos músicos que arrojas al final sin apenas una reseña merecida. Terminas actuando como esa industria que intentas cuestionar. Y ojo Aquiles que me encanta tu música pero…

Aquiles Baez
8 de marzo, 2017

Gracias a todos los que me han escrito e incluso a quienes no les ha gustado mi articulo. Creo que es importante aunque sea detenerse a ver estas realidades. Al amigo Victor tiene derecho a no gustarle como escribo,mi único comentario seria, que sin duda alguna soy un hombre artesanal, no industrial. Gracias de nuevo a todos

Alejandro
8 de marzo, 2017

Gracias maestro por este articulo y todo lo que ha escrito, no es fácil defender a los músicos que están creando un maravilloso contenido, cuando los que creemos en eso somos una minoría estadísticamente. Al amigo Víctor no comparto su punto de vista, este es un articulo honesto y sincero, es muy difícil ser una voz critica en estos momentos.

Renzo Delli
8 de marzo, 2017

Comparto tu sentimiento 100%. Me parece también genial e importante que hayas publicado esos videos que no necesitan reseña alguna: para eso está la web. En mis años mozos de músico ( y que profesional) me decía que yo no sería capaz de hacer cualquier música; por eso desistí de la profesión. Hoy tengo un hijo que lo es y no le es fácil sobrevivir, pero él es más obstinado que yo. ¿Sabes, Aquiles? El mercado es una cosa seria. Desgraciadamente, todas las industrias producen lo que la gente compra y desgraciadamente, la gente no deja de consumir mediocridad, tanto en el campo del arte como en otras cosas, solo que en el arte es más triste. Solo hay algo peor: las sociedades que consumen discursos baratos de ideologías siniestras como la que conocemos. Le voy a mandar tu artículo a mi hijo baterista aunque después me cueste aún más convencerlo de que a veces hay que hacer algunas concesiones. (Hay que comer también). ¡Ah! No me molestaría para nada que estuvieses en una torre de marfil.

Petrusco
8 de marzo, 2017

Me suscribo en un 100 % a tu artículo Aquiles y aplaudo además el que incluyas esos ejemplos de algunos de esos nuevos talentos, talentosísimos, que hoy en día están haciendo cosas maravillosas.

Quien quiera saber más de ellos, que deje la flojera e investigue, indague, profundice. Nos gusta mucho la actitud de “perro echao” esperando que todo nos lo den masticado, resumido en tips, reseñado. Eso también es parte del daño que nos ha hecho la industria del inmediatismo y del facilismo. Ha creado masas de personas que en vez de esforzarse en conocer, leer, escuchar, vivenciar lo que hacen los artistas, los creadores o los inventores, optan más bien por exigir que eso “les llegue”, “se los manden”, “se los resuman”, “les avisen”. Que les llegue a su bandeja de entrada o a su Smartphone. Y, claro, lo que les llega con profusión, es lo que dicta la industria, porque en eso esa industria es experta: en tratar de ahorrarle todo esfuerzo intelectual a sus consumidores.

César Gutiérrez
8 de marzo, 2017

Siempre pensé que era una decisión de los medios de difusión musical priorizar aquella música que siguiera una fórmula ya exitosa comercialmente. Que eran ellos quienes no arriesgaban porque viven de vender y debe ser más fácil vender una fórmula o producto conocido que uno nuevo.

Pero hoy existen más formas de escuchar música. El proceso puede depender íntegramente de la gente. Cualquiera puede escoger desde plataformas y redes sociales lo que escucha, explorar, seguir y experimentar. Entonces… ¿es el público el que no experimenta, el que sigue dejándose llevar por lo mediático conocido por delante de lo artístico nuevo?

Si no existieran grandes ejemplos de arte popular como Charles Chaplin o Les Luthiers, creería imposible conjugar una idea con la otra. Creo que los que queremos ser artistas con mayor profundidad también necesitamos aprender a conectar con la gente y eso es en parte, ser comerciales. Seguro que algo podemos aprender de la industria más allá de juzgar su calidad.

Ana
8 de marzo, 2017

Clarito como el agua. Los de corazón turbio y mente confusa lo ven todo confuso. Seguramente nunca habrán tocado fusas y semifusas (eso si puede ser bastante confuso). Dios bendiga a los que como tú (y los muchachos que aparecen en los videos), hacen música con el corazón.

Fernando Figuera
8 de marzo, 2017

Quizás esto no sea nada nuevo. Buena música y mala música ha existido siempre, tanto como el buen o el mal arte, o la buena o la mala literatura. La diferencia quizás sea que, gracias a la proliferación de medios y redes en nuestra sociedad de la información, lo malo ahora se perciba mucho más que lo bueno.

Hoy en día predomina el entretenimiento pronto y barato, lo que llame la atención, lo que venda en la Civilización del Espectáculo. La misma oportunidad que tienen los buenos autores y artistas de comunicar su trabajo, la tienen también los no tan buenos. Como la demanda de contenido es insaciable, la masificación se hace inevitable. Y la masificación conlleva, invariablemente, pérdida de calidad.

Lo comercial siempre proliferará más rápido, pero para llenar una demanda superficial, pasajera y efímera, mientras que el talento, el estudio y el esfuerzo siempre satisfará a un público más exigente y sofisticado, aunque forzosamente mucho más reducido.

Douglas Velàsquez
9 de marzo, 2017

No es falso eso que escucho de boca de muchos profesores de mùsica en reiteradas ocasiones “El mal gusto se apoderó de los oídos del venezolano”. Pero me pregunto yo ahora …y es que esta apreciación por parte de quienes tienen capacidad de discernir entre la apropiado y no apropiado en la manifestaciones de un artista no se percata de la pobreza intelectual de quienes consumen estos productos de manufactura barata? El común de las nuevas generaciones en el tercer mundo y los cordones de miseria en las grandes ciudades de los países desarrollados, está negada al ejercicio del pensamiento. y este es un buen campo para quienes quieren sacar provecho haciendo dinero con la mínima inversión posible y el menor riesgo a sus intereses !

Alberto
10 de marzo, 2017

Mucho virtuosismo y escasa composición. Cuando digo composición me refiero a algo tan sencillo como una simple canción que llegue por su letra y su música. De la muestra presentada solo la quirpa y Pennisi dicen algo al respecto, los demás son impresionantes y más nada. ¿Dónde están las melodías? ¿Hay algún trozo musical que se “pegue” al oído y que se pueda tararear de forma espontánea? Creo que el “sistema” ha producido miles de talentos que nos dejan locos con sus habilidades con los instrumentos, pero que no emocionan. El último compositor con melodías reconocibles que recuerdo es Franco de Vita y ya tiene varias décadas. Un poco de humildad a la hora de componer no haría mal, que no es lo mismo que mediocridad. Aldemaro, Simón, Alí Primera, Otilio Galíndez no escribían para sus amigos músicos ni querían impresionar con despliegues de virtuosismo, ellos dejaron canciones que forman parte de nuestra identidad como pueblo. Quiero algo tan simple y poderoso como La Vaca Mariposa

Aquiles
11 de marzo, 2017

Gracias a todos los que me han escrito por sus comentarios. El amigo Alberto no dice nada del artículo en cuestión, lo que hace es una crítica de la muestra que compartí. Estoy mostrando jóvenes valores menores de treinta años que para mi tienen mucho talento. Por lo que argumenta, usted es tanto purista aunque incluya a Franco de Vita que viene del mundo del pop. Si quiere escuchar canciones fáciles de reconocer, tan sencillo como que ponga la radio, estamos en una época en la que las canciones son totalmente reconocibles, al punto que a veces uno no sabe cual es cual. Hay espacio para todos, desde melodías folklóricas que son hermosamente simples hasta la música que no es hecha para impresionar sino que es la consecuencia de una preparación exigente . Me parecen maravillosos los compositores que son melodistas, sin embargo hay música que sin duda que necesita una formación para poder apreciarla. Hay que hablar desde la construcción

Leslie
11 de marzo, 2017

Completamente de acuerdo contigo Aquiles. A mí personalmente me parece que el solo hecho de “afinar” artificialmente a alguien que pretende llamarse cantante, es una estafa incluso para sus “consumidores”. Sólo te haría una pregunta: fuera del espectro de la música tradicional y clasica, es decir, en el género musical que comúnmente llaman pop, consoderas que hay talentos? O el problema pasa incluso por la elección del género al que se dediquen? Gracias

Alonso E. Lizaraz N.
12 de marzo, 2017

Algún día, alguien identificará y separará los conceptos publico y masa. Humildemente, yo creo que ser publico o seguidor de algo o alguien, impone conocer profundamente sobre lo que le apasiona y eso requiere estudio y el estudio sistematico nos lleva a la maestría, y esta, a ser cultor de los que nos apasiona y nos lleva a admirar. La masa, como tal, y de allí bien llamada masa, es maleable, moldeable, manipulable. Y eso es lo que hacen las industrias, los politicos y las religiones. Hay tener juicio critico y sensibilidad para no ser parte de las masas. Gracias Aquiles. Endoso totalmente tus puntos de vista.

Aquiles Baez
12 de marzo, 2017

Creo que el problema no es el pop en si, desde Stevie Wonder o el mismo Juan Luis Guerra o los Beatles han hecho música maravillosa, quizás lo que pienso es que a veces el criterio con el que se hace el pop lo lleva que se reitere mucho a si mismo perdiendo así la identidad del autor . Para mi el problema es el facilísimo y la reiteración que termina siendo una formula poco original. Hay que hacer música y arte en general desde la autenticidad no importa si es con 2 acordes o con 100, hay que ser autentico.

Petrusco
13 de marzo, 2017

¿Compositores que lleguen con su letra y música?

Hay varios, solo que, tal como dice Aquiles, prendiendo la radio no lo vas a encontrar o, si los encuentras, solo será en programas especializados.

Álvaro Paiva, José Alejandro Delgado, Fabby Olano, Ana Cecilia Loyo… por nombrar apenas 4, tienen tremendas canciones, con letra, emoción, bella musicalidad, melodías perfectamente reconocibles y pegajosas y mucha calidad. Ellos, de paso, trabajan su música, sudan sus producciones, crean con la camisa arremangada.

Son artistas, no productos y así hay muchos, solo que hay que esforzarse un poquito para conocer sus trabajos y seguir sus trayectorias.

De nuevo un abrazo

H.Augusto Pietri
16 de marzo, 2017

Al igual que en las artes plásticas , hay un discurso fácil, comercial en algunas de las manifestaciones actuales. Comparto su opinión y es un excelente artículo. Recomiendo un documental sobre el tema de la música: Before the music dies. Está en You Tube, en donde se desglosa lo que sucede en la industria del disco y como se fabrican figuras y artistas, bajo el concepto de “producto” con todo el concepto de mercadeo, imagen y la música termina siendo una suerte de jingle que solo debe ser pegajoso, nada más. Sucede igual en la música, lo que sucede en las artes plásticas y bastaría tomar las conferencias de la profesora mexicana Avelina Lesper sobre el tema de lo fácil, instantáneo, y justificar la falta de talento y calidad con palabras que nunca consiguen apañar estas carencias. Cuestión de mercadeo.

Ruben
16 de marzo, 2017

Artista o producto? Depende a quien le preguntes. Lamentablemente para los musicos, el grado de exposicion de su arte va a depender del interes de las personas que tienen los medios para hacerla efectiva. Entre gustos y colores no hay nada escrito y es triste que lo que gusta y no gusta este determinado por los medios, empeorado por la falta de educacion y de valores. Maestro, siga creando desde su trinchera (o torre de marfil, como alguien la llamo), proyectos como el suyo son los que dan la esperanza de que no todo esta perdido.

Abilio Salmeron
28 de marzo, 2017

Muy acertado el articulo maestro. Sin embargo creo que todo es un balance y que indudablemente hay una perdida de autenticidad y alma considerable hoy en día, por culpa de empresarios que no saben de emociones y menos de música. Por otro lado es difícil, desde mi perspectiva juzgar a la acera común, porque cuando toca pagar cuentas (en crisis económicas), es viable participar de lo comercial y solventar. Éxitos y salud

Rocio Leal y Juancho León
28 de marzo, 2017

Rocío: Casting, casting y más casting. Yo me siento muy triste porque soy percusionista y nadie me conoce. En cada rincón de Venezuela hay una paraulata y un ruiseñor. Te quiero primo. Juancho: Lo mismo ocurre con todos los artistas, de menos de treinta y más de treinta, coincido contigo en todo.Un abrazo primo.

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