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El extraño caso de la desaparición del maíz blanco en Venezuela; por Ángel Alayón

Por Angel Alayón | 27 de mayo, 2016

El extraño caso de la desaparición del maíz blanco en Venezuela; por Ángel Alayón 640

Hay una versión de la historia que ubica el origen de la palabra “arepa” en el vocablo erepa, una voz de los indígenas cumanagotos que significa maíz. Y la arepa es una forma de comer maíz desde antes de que Cristóbal Colón pusiera un pie en Macuro, en particular maíz blanco.

Digamos, entonces, lo obvio: sin maíz no hay arepas.

En estos tiempos de escasez y racionamiento, los comunicados de la industria advirtiendo sobre los bajos inventarios de maíz son motivo de preocupación en un país donde la arepa es un componente clave y un símbolo importante en la dieta de los venezolanos.

Hubo un tiempo en que no había escasez de maíz blanco. Venezuela se autoabasteció de maíz blanco hasta el año 2006. Desde ese año hasta 2015, la producción de maíz cayó un 62%. El gobierno nacional ha tenido que importar maíz blanco para abastecer a la industria de harina precocida.

Las necesidades de maíz blanco de la industria venezolana, donde participan empresas privadas y empresas públicas, se estiman en 1.400.000 toneladas para este año. La cosecha nacional fue de apenas 600 mil toneladas, por lo que el gobierno deberá importar aproximadamente unas 800 mil toneladas y revenderle maíz a la industria, si quiere mantener los niveles de producción. En Venezuela, el gobierno nacional es el único autorizado a importar maíz y semillas. La producción de harina precocida depende ahora de que adquiera el maíz y lo venda. Eso sin mencionar la responsabilidad que tiene también como agroindustrial.

La producción de maíz blanco en Venezuela
era una historia de éxito

Venezuela pertenece a una pequeña cantidad de países donde el maíz (principalmente el maíz blanco) es consumido por humanos. Es también el caso de México, Sudáfrica, Colombia, algunas zonas de Estados Unidos y los países de América Central. En el resto del mundo el maíz es consumido por la industria de alimentos para animales, principalmente el maíz amarillo por contener precursores de la vitamina A que son necesarios para el engorde.

La autosuficiencia de maíz blanco en Venezuela era una historia de éxito debido a que la producción internacional del maíz blanco es volátil. Depender de las importaciones traslada esa inestabilidad a la oferta disponible de harina precocida. Por ejemplo: las cosechas de maíz blanco de México y Suráfrica, los países con mayor capacidad exportadora, son inestables porque su producción es sensible a los cambios climáticos.

Pero existe otra razón para favorecer la producción nacional de maíz blanco sobre el amarillo en Venezuela. Y es una razón económica: el maíz amarillo es más barato que el maíz blanco en los mercados internacionales. A los precios de hoy, un kilogramo de maíz blanco puesto en un puerto venezolano es 18% más caro que un kilo de maíz amarillo.

¿Por qué ha caído la producción
de maíz blanco en Venezuela?

La disminución de la producción nacional de maíz blanco es consecuencia de las políticas económicas implementadas por el gobierno.

En Venezuela, un agricultor tiene que decidir si siembra maíz blanco o maíz amarillo en un país donde los precios del maíz están regulados. Si el maíz blanco y el maíz amarillo tienen el mismo precio, el agricultor no tendrá preferencia por uno de estos dos tipos de maíz. Así era en 2006, cuando ambos se vendían a 0,56 bolívares por kilo. Sin embargo, los precios que recibía el agricultor por sembrar maíz amarillo empezaron a subir.

Para la cosecha de 2015, el precio regulado del maíz amarillo era de 22 bolívares, mientras que el precio regulado del maíz blanco era de 15 bolívares. El gobierno entregó un subsidio de 7 bolívares por kilo a los productores de maíz blanco, así que, al menos en principio, los precios eran iguales. Pero nunca fue tan apropiada aquella frase popular que señala la diferencia entre la práctica y la teoría.

El maíz blanco es comprado por la industria de la harina precocida de maíz, cuyo producto principal tiene los precios regulados desde 2003 y son supervisados de forma estricta por el gobierno. Bajo estas condiciones, la industria de harina precocida sólo puede pagar el maíz blanco al precio que establece la regulación oficial. Mientras tanto, el  maíz amarillo es comprado por la industria de alimentos para animales, que pone en el mercado productos que están regulados y productos que no lo están. La consecuencia de esta distorsión es que el maíz amarillo es pagado a precios muy superiores a los establecidos en la regulación. Por ejemplo: en la última cosecha, el maíz amarillo se pagó en 50 bolívares por kilo, lo que representa un 233% de sobreprecio en comparación con el maíz blanco.

En teoría, los precios del maíz blanco y del amarillo eran iguales, en la práctica, la diferencia a favor del amarillo es enorme. Bajo esta estructura de incentivos: ¿quién podría estar interesado en sembrar maíz blanco?

Incluso algunos productores que siembran maíz blanco lo venden como si fuera amarillo. Un productor agrícola me explicó que una manera de sembrar maíz blanco y venderlo a precio de amarillo es aprovecharse del proceso de polinización cruzada del maíz, consecuencia de su condición hermafrodita: siembran una hilera de maíz blanco al lado de una hilera de maíz amarillo. El resultado de esta estrategia es que la mazorca tendrá maíz amarillo y blanco. Las regulaciones vigentes establecen que cuando la mazorca tiene al menos un 3% de granos amarillos debe descartarse como suministro para la industria de la harina precocida.

El insoportable peso de los controles

Mientras existan los controles de precios, existirán estas distorsiones. Y la producción de maíz blanco seguirá en caída libre, como una consecuencia inevitable, y además aumentará la dependencia de las importaciones.

Los controles de precios, tarde o temprano, siempre generan escasez. Así ha sido a lo largo de la historia y no podía ser diferente en Venezuela. Y sí ya el control de precios era un problema en sí mismo, la permisividad del gobierno en relación a los precios a los que se paga el maíz amarillo ha terminado de profundizar la distorsión.

En este año se estima que el gobierno destinará 300 millones de dólares sólo a la importación de maíz blanco. Un gasto que ahora se hace ineludible, pero que es la consecuencia  de un sinsentido económico en un país que es sometido por su gobierno a un shock de importaciones, de inflación y de escasez sin precedentes en su historia.

Urge una revisión integral de las políticas públicas que afectan a la agricultura y a la agroindustria, una revisión que pasa por deshacerse de un control de precios a los productores y a la agroindustria, que sólo ha servido para desestimular lo que más necesita Venezuela en este momento: producción de alimentos.

Angel Alayón es economista. Puedes leer más textos de Angel en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @angelalayon

Comentarios (8)

Olmar Centeno
27 de mayo, 2016

Interesante y complementa algo que hace muchos años oi decir tanto a los agricultores como al sector de la industria de alimentos y era que mientras en Venezuela practicamente solo se utilizaba el maíz blanco cuya producción era deficitaria por lo cual era necesario importarlo, en el resto de Latinoamérica, básicamente México y Centroamérica, tenía mayor uso el maíz amarillo. Y que países como Argentina producian el blanco para exportación a nuestro país.

Marco Fonseca
28 de mayo, 2016

Interesante lectura, creo que debe incluirse lo relacionado al maíz destinado para alimentos balanceados para animales, justo aquí está mi duda, pues ciertamente el maíz amarillo tiene mejor precio pero hoy hay escasez de este, como se justifica? , reducción de la superficie, disminución de la productividad por falta de insumos, fertilizantes, plaguicidas, en resumen hay variables adicionales a incluir en la lectura

Luis López-Méndez
28 de mayo, 2016

Buen artículo, y bien documentado. Faltaría añadir que los rendimientos de los híbridos de maíz amarillo son superiores a los de maíz blanco. Razón adicional, para preferir la siembra de amarillo. El asunto del maíz blanco es de de auténtica soberanía y seguridad alimentaria. Otro punto destacable es que en estos 17 años si se avanzó en producción agricola, pues nunca en la historia se produjo tanto maiz blanco, incluso per capita. Es a partir de Elias Jaua, y la “proclamación” del socialismo Siglo XXI por Chávez en 2006, que la agricultura se viene al piso. Por último, también nos autoabastecimos en 2007 de maíz blanco.

delis bracho
28 de mayo, 2016

quizás la cuestión no es culpa de los controles en si el detalle es que no se entiende que parámetros toma el estado para dichos controles ya que esto no se relacionan en nada con los costos de producción en si

Ángel Alayón
28 de mayo, 2016

Muchas gracias por los comentarios. En los últimos años la superficie sembrada de maíz ha caído, pero la proporción de los sembrado de amarillo ha aumentado y entonces se genera la necesidad de importar los dos tipos de maíz.

En efecto, como dice Marco, hay otros factores que están afectando la producción, pero yo quise hacer énfasis aquí en la distorsión de precios que genera el control. También es cierto que el rendimiento en maíz amarillo es mejor, lo que incluso hablaría de un defecto adicional del control de precios, que no reconoce esa diferencia en rendimiento.

Delis, lamentablemente, los controles de precios siempre generan los mismos resultados: http://prodavinci.com/2011/08/11/economia-y-negocios/se-puede-confiar-en-los-controles-de-precios-por-angel-alayon-2/

Muchas gracias por sus aportes.

Reinaldo Mauriello A
28 de mayo, 2016

Excelente artículo, pero tengo una duda:trabajé muchos años en la industria de los alimentos balanceados para animales y en esos tiempos se importaba maíz blanco para consumo humano y maíz amarillo para consumo animal, el maíz que se producía en el país dependiendo del tipo, iba para su correspondiente y natural receptor, incluso se sembraba y se importaba sorgo para suplir la carencia del amarillo.Según los entendidos, nunca nos hemos autoabastecido de maíz, pues la población ha aumentado y las áreas de siembra han disminuido, amén del cúmulo de dificultades que tienen los productores,t la diversificación industrial existente en el país ,hoy tristemente semiparalizada

Juan Perdomo
29 de mayo, 2016

Gracias sr Alayón por recordar a los agricultores maiceros, saludos desde la Colonia Agricola de Turén, Portuguesa. A todos los problemas que usted evidencia en su articulo hay que agregar que el subsidio que el ministro Ivan Gil prometió pagar en “72 horas”, luego de 6 meses de la cosecha 2015 muchos agricultores no lo han cobrado (la versión oficial, falta de recursos). La importación siempre fué un negocio por nuestros problemas cambiarios, sobre todo para Polar y otras empresas privadas en la cuarta, y para el Estado venezolano en la quinta, lo cual siempre hizo que nos mantuvieran precios injustamente bajos mientras los costos siempre se actualizaban. En la actualidad el cambio climatico, las fallas de planificación para recibir insumos, la falta de repuestos y si los conseguimos es a precio de dolar paralelo, la inseguridad, y la incapacidad economica para reemplazar maquinaria se suman a los problemas que usted ha evidenciado.

Juan Briceno
12 de diciembre, 2016

Saludos cordiales,

Muy buen articulo. Seria interesante indicar el rendimiento promedio de Venezuela en ambos tipos de maiz. Se ha considerado como 5.000 Kg/ha como la media nacional. Sin embargo este “techo” puede superarse con adecuado manejo tecnologico, lo cual requiere insumos, maquinarias y otras tecnologias de punta que actualmente no se pueden adquirir ya que los dolares se emplean para importar.

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