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El costo social del milagro chino; por Beatriz de Majo // #ChinaHoy

Por Beatriz de Majo | 30 de marzo, 2016
El costo social del milagro chino; por Beatriz de Majo  #ChinaHoy

Fotografía de Liu Jie

Con la muy plausible excusa de que es imperativo emigrar para poder sostener económicamente a sus familias, los trabajadores chinos de las zonas rurales se mudan a miles de kilómetros de sus hogares con el objetivo de generar su sustento y el de los suyos. Con ello, a la China de nuestros tiempos le está tocando ser la protagonista de las migraciones más masivas que haya conocido la humanidad a lo largo de su Historia.

Vivir de aquello que es capaz de producir la tierra es poco menos que imposible en China. Hablamos de la explotación de pequeños predios unifamiliares de naturaleza totalmente anti-económica.

Algunas de las consecuencias que tiene este fenómeno para la sociedad son la fractura de centenares de millones de familias, la incapacidad de proveerles una existencia adecuada a los que quedan atrás y el daño irreparable que se les está produciendo a los niños que crecen lejos del influjo paterno, sólo con la figura de la madre. Ella debe, a su vez, dedicarse a rudimentarias tareas de la tierra para poder proveerle alimentación a la prole —por lo general un solo hijo— y a los padres ancianos de la pareja, a la espera del retorno del jefe del hogar.

Pero es igualmente frecuente que sean ambos —el padre y la madre jóvenes— quienes abandonan físicamente el entorno familiar, si el propósito de su alejamiento es ahorrar un poco más para disponer de una vivienda para su vejez u ofrecerles una mejor educación a los vástagos que dejan atrás. En casos como estos, el niño es criado por abuelos de elevada edad, muchas veces analfabetas, quienes poco tienen que aportar a su mejoramiento individual. El problema sociológico que el país debe enfrentar es de inmenso calibre.

Estamos hablando de cerca de 250 millones de personas afectadas por el drama migratorio. Pero peor que ello es los 61 millones de niños en situación de virtual abandono son el precio que tiene que pagar China —segunda economía mundial— por su industrialización y por el sideral crecimiento de las regiones cercanas a las costas. 2 millones de infantes son dejados a la deriva y son obligados a proveerse de la solución a necesidades hasta el retorno de los mayores.

La consecuencia económica también es atroz: la agricultura ha perdido en ese país a 140 millones de sus trabajadores en los últimos 15 años a favor de la industria y de los servicios.

De lo que muchos no se percatan es de lo irreversible del daño individual para quienes sufren en carne propia el abandono del hogar. Las distorsiones de conducta que se ven en los hijos de familias divididas por las migraciones están siendo estudiadas, principalmente por expertos del exterior. Ellos han encontrado manifestaciones corrientes en estos jóvenes: notas más bajas, actitudes más violentas, sentimientos de fracaso y de baja autoestima, abandono de los estudios, enfermedades frecuentes.

El dramático fenómeno de los “huérfanos del progreso” no tiene una solución inmediata, además de que los propios chinos observan sus nefastas consecuencias asumiéndolas como el costo indispensable de la evolución hacia un país más fuerte. El gran drama es que para cuando el daño quiera ser reparado, será ya demasiado tarde.

Beatriz de Majo 

Comentarios (1)

Horacio Idarraga Gil
1 de abril, 2016

Muy similar a las migraciones que han sufrido y sufren nuestros países latinoamericanos, con el agravante de que nuestros pueblos lo que sufren es una fuga de cerebros que ha sido muy costoso formar y a los que necesitan urgentemente para que contribuyan a su propio desarrollo

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