Blog de Raúl Stolk

El coraje en la memoria, por Raúl Stolk

Por Raúl Stolk Nevett | 5 de abril, 2013

I

Una vez le pregunté a Francisco Suniaga por qué pensaba él que la extraordinaria historia de la locura de Diógenes Escalante había sido un hecho poco conocido por los venezolanos. Luego de revolver su café, y meditarlo por un segundo, respondió: “Porque en Venezuela, como decía Betancourt, los escándalos se suceden con demasiada rapidez, y un escándalo sucede al otro. Además, la locura de Escalante, en principio, fue manejada de manera muy discreta por la familia y por la prensa de la época. En esta época, no te hubieras salvado. Entonces: porque la familia lo manejó con discreción, porque lo sacaron del país, porque inmediatamente después ocurrieron cosas mucho más importantes, la revolución de octubre, el gobierno de Gallegos, el golpe contra Gallegos, la muerte de Delgado Chalbaud… es demasiada vaina para un solo país. ¿No crees?”

Suniaga, tiene razón, probablemente en esta época no se hubieran salvado. La noticia habría tenido tribuna. Pero, sin duda, la locura de Diógenes Escalante se habría perdido tras la explosión de Amuay, y la explosión de Amuay tras el golpe a Gallegos, y el golpe a Gallegos tras una devaluación, y así sucesivamente. Es más, por la velocidad con la que el público engulle y escupe una noticia, el pobre de Escalante se hubiese ahogado en un mar de tuits, entre las curvas de la vedette de turno y el meme del momento.

Muere el Presidente de la República. Hecho cargado de drama e intrigas, un perfecto epílogo para el fin de la era Chávez. Tiene la marca de los hechos que la historia no olvidará. Y sin embargo, esos 14 años estuvieron repletos de momentos, que por más absurdos —o dolorosos—, quedaron al fondo de la memoria virtual del venezolano. Es más fácil olvidar. Un enero cargado de crímenes atroces es fácil de tapar con la contundencia de un marzo imperial. Es más fácil reírse de un acto soez sobre la cubierta de un yate, que angustiarse y sentir, realmente sentir, el asesinato de una joven de 21 años, por la mano de un salvaje, que ante una situación cotidiana respondió con cuatro balazos. Mientras una familia llora, un país se fractura las costillas a carcajadas dando refresh a un video pueril en Youtube. Suniaga, en aquella conversa sobre Escalante, cerró el tema con una sentencia melancólica: “Hay gente que no se acuerda de un montón de cosas, sobre todo cuando quieren olvidar.”

Olvidar es un acto consciente.

II

Mucho antes de convertirse en Presidente de Chile, Ricardo Lagos, en un programa de televisión, emplazó al General Augusto Pinochet sobre su decisión de realizar un plebiscito para mantenerse en el poder durante otro período “…ahora, le promete al país otros 8 años, con tortura, con asesinatos, con violación de derechos humanos, me parece inadmisible que un chileno tenga tanta ambición como para estar 25 años en el poder.” Mientras la entrevistadora trataba de callar a Lagos, el corajudo político logra colar la frase de mayor impacto “Hablo por quince años de silencio…” y luego remata “y me parece indispensable, que el país sepa que se encuentra en una encrucijada, y una posibilidad de salir de esa encrucijada, civilizadamente a través del triunfo del NO.”

Lagos llegó a la Presidencia muchos años después de aquello, pero lo que dijo en ese estudio de televisión, ese día, contribuyó contundentemente a la victoria del NO, y al comienzo del trance de Chile hacia una sana democracia.

El discurso de Henrique Capriles, aceptando ser el candidato por la oposición para las elecciones presidenciales del 14 de abril, evoca el espíritu de aquella intervención de Lagos: El emplazamiento al Presidente Encargado sobre lo que podría ser un manejo oportunista y fraudulento de la enfermedad del Presidente Chávez. “Y tú Nicolás, fuiste capaz de salir ante las cámaras a decir que el presidente estaba bien… ustedes tenían todo cuadrado… Ustedes saben, los que manipulan el poder, que el Presidente Chávez no firmó ninguno de esos decretos, ustedes saben perfectamente que el Presidente Chávez nunca se recuperó.” El emplazamiento al Tribunal Supremo de Justicia por la interpretación arbitraria de la Constitución para fines políticos. “Mañana, además, el candidato del PSUV va a inscribirse como candidato violentando la Constitución.” Y, por último, el emplazamiento al Ministro de la Defensa por cuadrarse con una parcialidad política y, de forma amenazante, decir que las Fuerzas Armadas harán todo para que estos individuos detenten el poder. “Usted Ministro de la Defensa… usted es una vergüenza para las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Todo lo que usted ha dicho es una vergüenza.”

Es difícil determinar qué eventos de la historia quedarán permanentemente en la memoria de la gente. Algunas veces, puede ocurrir que simples palabras, pronunciadas clara y oportunamente, sean recordadas para siempre y vistas cientos de miles de veces en Youtube. Otras veces, presidencias (E) completas pasan desapercibidas, por vergüenza, porque la gente, sencillamente, quiere olvidar.

Todo depende de la audiencia.

Raúl Stolk Nevett 

Comentarios (2)

R. Vivas
8 de abril, 2013

La psicologia contemporanea ha constatado que recordamos mas vividamente lo reciente que lo remoto y que nos llena mas la mente pensar en el futuro que en el pasado, Hay desde luego recuerdos traumaticos o impactantes que se preservan indelebles en la memoria colectiva marcando nuestra vision de las cosas por años, La muerte de Kennedy, la destruccion de las torres gemelas , la inflacion que desvasto la alemania en los años 30 ( y que aun hoy incide sobre la postura alemana ante los problemas del Euro), el Caracazo ( que vedo para siempre cualquier aumento de la gasolina), la frase de Lagos es indeleble por que gano el ‘no’ que si hubiera ganado el ‘si’ nadie la recordara. Al morir Kennedy el 70% de los norteamericanos recordaban haber votado por el cuando de hecho gano por un margen minimo la presidencia de los EEUU.

Marìa G de Nevett
17 de abril, 2013

Magnifico lo que dices y como lo dices. Indispensable en el verdadero escritor

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