Blog de Willy Mckey

El asalto a la AN (o “Cuando el hombre del saco ya no asusta a nadie”); por Willy McKey

Por Willy McKey | 24 de octubre, 2016
AKA.Asamblea (20 of 33)

Fotografía de Andrés Kerese. Si quiere ver toda la fotogalería de la sesión de la Asamblea Nacional del #23OCT haga click en la imagen.

Muchos venezolanos no pudieron ver lo que sucedió. El bochornoso espectáculo se reservó para esos pocos con conexión a Internet. En una imagen sin audio, la brevísima turba y la aparición señalada del alcalde Jorge Rodríguez, sin agentes de seguridad ni los antimotines que uno suele ver en otras manifestaciones políticas. Incluso: no poder escuchar los gritos ni las consignas le daban al alcalde cierto carácter similar al de un pastor a quien se le ha escapado sus ovejas, pero logra reconducirlas al redil con apenas unos toques de su bastón y algunos silbidos.

Todas las entradas y salidas al Palacio Legislativo son custodiadas por la Guardia Nacional Bolivariana. Todas. Nadie puede entrar al edificio sin su permiso o, al menos, sin su complicidad. Esos guardias son responsables de que nada amenazante cruce el patio ni pise la grama donde algunos militantes arrechos incluso tuvieron tiempo para abrazarse mientras obedecían a los silbidos. Sin embargo, el tono bucólico de la escena era exclusivo de los jardines. Adentro del edificio, según testimonian los periodistas y las heridas, ya estaban los lobos que pudieron cruzar las cercas, quizás disfrazados de ovejas del mismo rebaño.

En el análisis, el performance comunicacional puede despertar la suspicacia de muchos, a partir de preguntas que surgen de manera natural. Por ejemplo: la duda “¿Cómo cuestionar al alcalde, cuando se asegura de que lo vean intentando resolver la contingencia?” va de la mano con “¿Aquellos que entraron armados a agredir a varios de los presentes no son de la misma gente que afuera es devuelta al juicio por el alcalde?” Otra dupla de dudas podría ser “¿Cómo hicieron para superar la vigilancia de la Guardia Nacional Bolivariana?” junto a “¿Por qué es el alcalde en solitario y no en compañía de la GNB quien saca de esa zona de seguridad a los irruptores?” Más allá: “¿Cómo es que no hay ningún detenido, si estaban el alcalde y la GNB  y esos mismos funcionarios pudieron identificar a los irruptores?” junto a “¿Quiénes fueron los encargados de desalojar a los agresores del Hemiciclo?”.

Aunque todas parecen conducir hacia una misma pregunta: “¿Fue una acción espontánea o una demostración performática de activación política?”.

¿Vimos un rebaño de ovejas descarriadas o la acción política de una manada de lobos?

Puesto en contexto, si se tratara de una acción política, es evidente que ésta habría sido mucho más eficaz tras la intervención de Henry Ramos Allup, convirtiéndose en el cierre del día. Una acción como ésta, después de intervenciones como la del diputado y joven ex-ministro Héctor Rodríguez y antes de la tibia oratoría de Elías Jaua, genera un efecto que resulta tóxico para el madurismo: su amenaza fue aplacada por el orden, la sesión continuó y fue cerrada por el orador más aventajado de la oposición, y las consecuencias del hecho le permiten a la opinión pública suponer que (por inacción o por complicidad) el comportamiento de la Guardia Nacional Bolivariana fue pusilánime.

De no ser así, el gobierno también le quedaría debiendo a la opinión pública algo que explique el comportamiento del alcalde, de la GNB y de los diputados de la bancada madurista. Algo. Lo que sea. Un chivo expiatorio, al menos, que pueda darle verosimilitud a la acción y no la confiese como una farsa.

Porque la sesión no se interrumpió y el acuerdo que se pretendía aprobar tuvo su versión final.

La política, nos guste o no, siguió andando.

En las redes sociales muchos hicieron referencia a los Tonton-Macoute, violentos simpatizantes enmascarados que el dictador haitiano Papa Doc usaba para amedrentar a cualquier fuerza opositora o individuo que contara con algún apoyo popular. El nombre del sangriento colectivo podría traducirse al español como “el hombre del saco”, ese personaje sombrío que lleva a cuestas una bolsa de tela llena con los objetos inservibles que va recogiendo y que servía (¿o sirve?) de amenaza contra los niños que no son obedientes y se portan mal, a quienes le hacen creer que se los va a llevar “el hombre del saco”. Aquellos mercenarios ocultaban sus rostros y usaban torturas, armas de fuego y machetes contra sus víctimas, y se encargaban de lucir monstruosos con el fin de amedrentar a cualquiera que pretendiera oponerse al Poder. Fue una estrategia que le permitió a los Duvalier mantenerse durante bastante tiempo en el poder.

Y tiene algo de sentido la comparación, salvo por un atenuante: en el Haití de Papa Doc se decía que el jefe del clan Duvalier era el mismísmo Barón Samedi, El Señor de los muertos, hecho hombre. Hoy Nicolás Maduro se parece más a un dictador que sale del país cuando todo se nubla, escondido detrás de las togas de algunos jueces de provincia para no medirse electoralmente.

Nadie que proyecte una imagen con tantos temblores puede asustar.

Los mismos ciudadanos, periodistas y diputados que años atrás se habrían aterrado con el asalto a la Asamblea Nacional, hoy se preguntan indignados cómo es posible que esa pequeña turba que no ocupaba ni la mitad del patio haya entrado y salido del Palacio de esta manera. Y ver que el terror empiece a generar indignación antes que miedo puede resultar sintomático.

¿Y qué sucede cuando un niño ve que dentro de la bolsa que lleva El Hombre del Saco lo único que hay son objetos inservibles, desechos de algo que otro ya utilizó, limosnas en forma de chatarra o ropa vieja? ¿Qué pasa cuando ese niño entiende que si se atrevieran a meterlo dentro del saco de ese pobre hombre amenazante su propio peso le impediría seguir avanzando?

¿Qué pasa cuando el hombre del saco deja de dar miedo?

***

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Willy McKey  Parte del equipo editorial de Prodavinci. Poeta, escritor, docente y editor de no-ficción y nuevo periodismo. Especialista en semiología política y conceptualización creativa. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey Haga click acá para visitar su web personal.

Comentarios (12)

ElsaEste
24 de octubre, 2016

Sr. McKey, todo en este gobierno es una farsa, hasta el asalto como el que Ud describe si no fuera por lo miserable, daría risa. El alcalde utiliza ese sainette para hacer ver su poder sobre las masas. Siguen tratando al ciudadano como ignorante, porque ni siquiera un niño cree ya en el hombre del saco. Es algo sumamente patético.

Teresa
24 de octubre, 2016

En Cuba, en donde operan a diario contra – Las Damas de Blanco, las organizacione de Derechos Humanos, etc. – esos grupos violentos, se llaman Brigadas de Acción Rápida; es el mismo modelo adoptado en Venezuela. No es necesario remontarse al pasado haitiano de los Tonton Macute, simplemente mirar al presente cubano. Ese fallo de enfoque está costando caro al país.

Henry Bastidas
24 de octubre, 2016

Lo extraño de todo esto (El asalto), es lo rápido que llego el “ALCALDE”. Comparto lo de “el pastor que se le escaparon sus ovejas”. Quiza el ALCALDE se califique de salvador, pero realmente es muy sospechoso como ocurrieron las cosas. Como decía la frase de la famosa serie: TODO ES POSIBLE EN LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA.

Henry Castillo
24 de octubre, 2016

Por ahí andan diciendo: “El Chavismo tomo la Asamblea” y yo digo en la AN no irrumpió el chavismo, irrumpió lo peor, el madurismo irresponsable…

CEFÁS ROCAFIRME
24 de octubre, 2016

ASALTO “esmirriado” o/y SAINETE de “buscapleitos”de barrio, a la Sede del PODER LEGISLADOR y su Sala de Sesiones, éste lamentable DESAGUIZADO, probablemente PREPARADO y PREPAGADO por la gobernancia capital, no fue más que el ACTO PRINCIPAL de una TRAGICOMEDIA esquiliana, con una “MISE en SCENE” de MALA CALIDAD”; que sólo premoniza un MAL FINAL !…Mientras los castrenses GUARDIANES de la´PUERTA se mantenían “de siesta” o a la DISCRECIÖN del Señor COMENDADOR…Pero “FUENTE OVEJUNA” se mantiene DESPIERTA y ALERTA para poner en práctica la ESPERADA y EFICAZ JUSTICIA de “COMEND-ACCIÖN” !…OÍDO al TAMBOR !!!

felix
25 de octubre, 2016

comparar a este acto espontaneo de un grupo de chavistas con los tonton macouttes haitianos da risa. Pienso que aquellos si se pueden compara con los cabilleros de acción democratica. hasta señoras de edad avanzada se e encontraban en los asaltantes.

asnoldo agreda
25 de octubre, 2016

creo que ese pastor tiene las manos metida en eso, siempre esta confabulando y no me estaña que algunos diputado del madurismo sean cómplices y la seguridad de la guardia nacional deja mucho que pensar bueno al fin se ve que la desesperanza les preocupa, el pueblo esta descontento y a eso le tienen miedo , por que ya ese niño vio dentro del saco,,,

JOSE GARCIA
25 de octubre, 2016

se ..acordaron que la asamblea tiene un permanente desacato…y se dieron cuenta que no valia la pena un asalto…asi de sencillo…

Horacio Idarraga Gil
25 de octubre, 2016

En mis tiempos lo llamaban EL COCO, pero cundo llego la electricidad, el coco no consiguió donde esconderse y desapareció.

Magaly Yumar
25 de octubre, 2016

Magaly Yumar Que bueno, que reflexivo extraordinario

F. Chaffardet
27 de octubre, 2016

Ver que el terror empiece a generar indignación antes que miedo puede resultar sintomático. Y lo es.

Eduardo
2 de noviembre, 2016

Este episodio digan lo que digan los Ricardo Sánchez y Aristobulo del gobierno los dejo mal parados, la única referencia histórica a este episodio es el fusilamiento del congreso en 1848

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