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El adeco que volvió; por Milagros Socorro // #UnaFotoUnTexto

Por Milagros Socorro | 17 de enero, 2016
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Romulo Betancourt pronuncia un discurso posterior a la muerte de Juan Vicente Gómez, 1936 / Archivo Fotografía Urbana

Alguien habrá puesto un banquito para que se parara Rómulo Betancourt, quien ha llegado a Caracas hace apenas unos días. Ha regresado de su primer exilio a toda carrera, impulsado por la muerte en lecho de enfermo del dictador que lo mantenía en el destierro. Habría transcurrido no más de un mes de la muerte de Juan Vicente Gómez, acaecida el 17 de diciembre de 1935, cuando ya el de Guatire se paseaba por las calles de donde había sido expulsado.

Por estos días, enero de 2016, se cumplen 80 años exactos del evento callejero recogido por esta imagen del Archivo de Fotografía Urbana. Rómulo Betancourt está de vuelta a su país tras la muerte de Gómez. Está a punto de cumplir 28 años. Había nacido el 22 de febrero de 1908. Y era político desde los 20, cuando los hechos del año 1928 lo reclamaron como líder estudiantil. Con compañeros igualmente movilizados a la lucha dirigió la primera manifestación popular contra Gómez. Había que ser muy determinado y valiente.

Había estudiado bachillerato en el Liceo Caracas (actual Liceo Andrés Bello), donde tuvo como profesores a personalidades como Fernando Paz Castillo, Caracciolo Parra León, José Antonio Ramos Sucre y a Rómulo Gallegos, quien era director del plantel.

En 1927 ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, ocupación que compartía con sus abundantes lecturas, la práctica del periodismo y la escritura literaria.

Tenia esa cabeza muy caliente cuando llega la Semana del Estudiante, del 6 al 12 de febrero de 1928, y se producen las manifestaciones protagonizadas por la Generación del 28, llamada así por su comparecencia combativa en las lides opositoras de ese año. Previsiblemente, la audacia le acarrearía, a Betancourt y a los otros, unas semanas de prisión, primero en el Cuartel El Cuño, y luego en el Castillo Libertador de Puerto Cabello, donde les pusieron grillos y los confinaron en un calabozo sin ventanas. Una vez liberado, estuvo en la clandestinidad unos meses y el 6 de junio (de 1928) se escapó saliendo hacia Curazao. No se le volvería a ver por Caracas sino hasta ese día, soleado y agitado por el entusiasmo popular, que capta esta entrañable fotografía.

En esos siete años y medio de extrañamiento estudió febrilmente, escribió artículos y cartas, viajó por Colombia, Panamá, República Dominicana, Perú, Bolivia y Trinidad, siempre denunciando los abusos de Gómez y buscando aliados para derrocarlo. En abril de 1931 se radicó en Costa Rica, donde viviría cuatro años, lo que faltaban para la muerte de Gómez. En ese país centroamericano fue profesor universitario, hizo periodismo y militó en el Partido Comunista Costarricense, de cuyo periódico, Trabajo, fue director. Allí conocería a Carmen Valverde, quien sería su primera esposa y madre de su única hija, Virginia, llamada así por la madre de él, Virginia Bello, quien lo dejó huérfano en la infancia.

Como evidencia esta foto, al poner un pie en Caracas retomó la brega política. El 11 de febrero de ese año (1936) aparece la primera referencia escrita de sus andanzas por suelo patrio. El diario La Esfera publica una entrevista con él, que titula: “Regresa al país Rómulo Betancourt”. No desaprovechará la tribuna, naturalmente. Allí alude abiertamente la oportunidad que ofrece la desaparición física de Gómez, de trabajar por la democratización del país. Y anuncia las tareas a seguir. “La primera y más urgente”, resume Germán Carrera Damas “es liquidar el gomecismo, es decir, el ‘chacharismo’, la represión salvaje a las ansias de libertad ciudadana, el continuismo como norma de gobierno y el peculado como sistema de administración. La segunda tarea necesaria, según Betancourt, para democratizar a Venezuela es revisar los contratos petroleros e impugnar las cláusulas onerosas para la nación. Y la tercera, la urgencia de crear un partido político de ‘orientación democrática y de raigambre popular’ que orientara la dinámica popular dentro de normas de acción disciplinada”.

Todo lo cumpliría. Con tal diligencia y falta de discreción que el 20 de octubre de 1939 la policía lo apresa y lo pone en el aeropuerto rumbo a Chile. Sería su segundo exilio, que iba a durar casi año y medio, hasta el 5 de febrero de 1941, cuando regresa nuevamente. El 13 de septiembre de 1941 tendría lugar el acto de instalación de Acción Democrática, celebrado en el Nuevo Circo de Caracas.

El 1º de marzo de 1936, unos días después de que se hiciera esta foto, Betancourt dijo en un discurso: “Nos dejó como herencia el gomecismo, con sus 27 años de paternalismo a la inversa, un país en quiebra, un país presa de problemas monstruosos, un país analfabeta, un país agostado por esa trilogía devastadora constituida por el aguardiente, el paludismo y los jefes civiles. Un país desvertebrado, no solamente por la ausencia de una red de vías de comunicación científicamente construidas, sino también por sus absurdos, por sus estúpidos rencores regionalistas, que están conspirando abierta, desembozadamente, contra la unidad de la Nación.”

En fin, en 1936, después de haber sido un perseguido, regresa por sus fueros quien estaba destinado a ser el patriarca de los adecos. Y llegó llamando a la unidad.

Milagros Socorro 

Comentarios (11)

Jose E. Espinoza Davila
17 de enero, 2016

La Historia parece decirnos que los adecos son malos cuando los van y mejores cuando regresan

Diógenes Decambrí.-
17 de enero, 2016

Hago la aclaratoria de que es muy probable que el Bagre Gómez no haya muerto el 17 de diciembre de 1935, sino días antes, pero como el Culto a Bolívar y la Explotación de ese culto por los politiqueros de toda laya, son uno de los vicios más antiguos de esta República, la versión oficial decidió asignarle esa fecha -efemérides histórica- a la muerte del dictador, que al parecer ya traía el 24 de julio como fecha de nacimiento, a fin de cerrar el círculo de la adulancia que ha rodeado a cada caudillo en este -para decirlo en lenguaje cabrujiano- campamento que es nuestro país, donde las cosas siempre se están improvisando, pendientes de ser realizadas. Aunque es de recalcar que ni siquiera Gómez, quien sometió por 27 años al país, ni sus acólitos, llegaron al insólito abuso de colocar su imagen en el Congreso Nacional.

miriam harrar
17 de enero, 2016

Querida Milagros,pareciera que el destino de Venezuela sea ser salvada por un adeco!Cuanto hemos añorado con imperfecciones y todo el tiempo de vida republicana estos 17 años!Saludos!

Lisla Pico
18 de enero, 2016

La crisis se supera con autoridades honestas es lo esencial en Venezuela para una solución sostenible.

María Marsela
18 de enero, 2016

80 años y al parecer Venezuela sigue hundida en el mismo abismo, urge retomar el discurso de Betancourt, UNIDAD NACIONAL para superar la crisis. Con mi humilde aporte y trabajo honesto contribuiré a que este objetivo se logre en el corto plazo, los venezolanos nos merecemos un futuro lleno de mejores posibilidades y calidad de vida.

Pedro González Marín
18 de enero, 2016

Me queda una duda acerca de la data precisa de la foto, y/o si en ese acto RB dio propiamente un discurso. En su libro Venezuela, Política y Petróleo (Tomo I. Ed. alfa, 2013, p. 113), dice RB que el 1° de marzo de 1936, tuvo lugar en el Nuevo Circo de Caracas, su primer discurso que pronunciaba en Venezuela luego de regresar de 8 años de exilio ….

Sheyla Falcony
18 de enero, 2016

En estos dias he tenido la sensación de imaginar al fundador del partido Acción Democrática..paseándose de noche.. muy nervioso y molesto.. por las lúgubres calles de la capital..tal vez con angustiosos deseos de improvizar un mitin..muy similar al de la foto que nos muestra M. Socorro, y desde luego decirle a muchos unas cuantas verdades..Bueno, seguramente al verse impedido de esa acción, se atrincheró en una de las esquinas cercanas al Capitolio para solicitar el apoyo de sus militantes y a su vez darles inspiración, en particular a uno de sus herederos y consecuentes seguidores del partido, me refiero a H. Ramos Allup, cuya nueva tarea como Presidente de la A.N. se volvió titánica y crucial para despejar la cortina de humo que enceguece y enloda a nuestra hermosa Venezuela. De ahí que la nueva consigna que se reinvindica es : ¡ Adelante compañeros , Venezuela quiere y puede ser de nuevo una moderna Democracia en Acción ! Aleluya !.

Estelio Mario Pedreáñez
19 de enero, 2016

Rómulo Betancourt, el más brillante político venezolano del siglo XX y el mayor forjador de la Democracia Venezolana, que organizó a los civiles para ejercer la soberanía popular usurpada por las Fuerzas Armadas fundadas por el Dictador Gómez, también cometió sus errores políticos: 1) No democratizar a las Fuerzas Armadas, que continuaron con su mentalidad pretoriana y represiva, con una visión de ejército de ocupación sobre su propio país, un desprecio por los Derechos Humanos y un adoctrinamiento enfermizo contra “los civiles”, un insulto en el argot militar, porque la mayoría de sus oficiales (los soldados son simples instrumentos a quienes se les niega toda capacidad de entender su adoctrinamiento) no entienden que las Fuerzas Armadas de un Estado están para proteger a la sociedad que los arma y sostiene económicamente, no para despreciar y tiranizar a dicha sociedad. 2) No democratizar la vida interna y formar camarillas personalistas en el gran partido democrático que fundó (AD)

Estelio Mario Pedreáñez
19 de enero, 2016

…permitiendo que personas sin preparación, improvisados, simples aventureros y hasta oportunistas, lograran acceder a la Dirección Nacional de ese Partido y desde allí ocupar altos cargos de dirección del Estado, inclusive la Presidencia de la República (caso Carlos Andrés Pérez, quien se creyó “un superdotado, líder del Tercer Mundo”, endeudó gratuitamente al país y no entendió que logias militares estaban complotadas para destruir el sistema democrático, mientras se vanagloriaba de ser “amigo de Fidel Castro”, el sanguinario dictador de Cuba y el más furibundo y peligroso enemigo de la democracia venezolana) destruyendo por incapacidad o corrupción no solo a su propio partido (Acción Democrática) sino a todo el sistema político democrático. 3) No establecer la prohibición absoluta de reelección presidencial, al estilo de México, quedando abiertas las puertas malditas de la reelección presidencial y de las tiranías, que tanto mal le han hecho a Venezuela en toda su historia.

Agustín Martínez
20 de enero, 2016

siempre saludable los artículos d Milagros Socorro..

eduardo gómez
21 de enero, 2016

y llegó llamando a la unidad

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