Perspectivas

El “9″, por Fernando Mires

Por Fernando Mires | 2 de Julio, 2013
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mario gomez texto

No sin asombro leí en el periódico que el flamante entrenador de Bayern Münich, el catalán Josep Guardiola, ha decidido prescindir de los servicios de Mario Gómez, en mi humilde opinión el mejor delantero-centro de Europa. El motivo según los especializados es el siguiente: En el fútbol post-moderno la figura del centro delantero clásico, el 9, es decir aquel que juega más cerca del arco contrario, ya no es indispensable. De acuerdo al fútbol de ahora, argumentan sabios como Guardiola, nadie debe ocupar un puesto fijo. El 9 no es nadie y todos lo son. Si un equipo avanza hacia el arco contrario, alguien de pronto se descuelga, puede ser incluso un defensa, y hacer un gol. La argumentación parece lógica, pero no lo es tanto.

Por cierto, cualquiera, hasta un arquero, puede hacer un gol. Pero siempre hay algunos que meten más goles que otros. Hay también especialistas del gol y Gómez es uno de ellos. Hay quienes les gusta más jugar por las puntas, los imprescindibles abrelatas, y otros se sienten a gusto en el medio, ordenando, aligerando o calmando el juego. Es que un equipo es como una orquesta sinfónica. Cada uno domina mejor un instrumento, en el caso del fútbol, un espacio de juego. Por supuesto, el chelista puede tocar, en caso de urgencia, el violín y el flautista, si el clarinetista se enfermó, el clarinete. Pero los chelistas son chelistas y los flautistas, flautistas.

No sé cuales serán los motivos que llevaron a Guardiola a gustar del fútbol hasta convertirlo en profesión de su vida. Pero puedo jurar que yo no fui el único que llegó a sus misterios siguiendo las peripecias de algún 9 legendario. No cansaré al lector escribiendo sobre los grandes 9s que he visto en mi vida. Daría para escribir un libro. Pero desde que comencé en Chile admirando a René Meléndez y a Jorge Robledo, después a Carlos Caszelly, hasta llegar a Marcelo Salas e Iván Zamorano, siempre la figura señera del equipo era, no sólo para mí, el 9. El centrodelantero. El que hace cimbrar los palos, batir las redes, levantarnos, abrazarnos y sentirnos unidos en este mundo donde nada nos une fuera de un miserable gol.

Recuerdo -es la hora de las añoranzas- que cuando niño seguía una revista que hizo historia en mi país. Se llamaba Barrabases, nombre de un equipo de barrio, como tantos habían. Su dibujante, Guido Vallejos, dio justo en el clavo del alma infantil. Porque en Barrabases había distintos jugadores -todavía retengo algunos nombres: Guatón, Bototo, Torito, Chico, Pelao, Palmatoria- pero la figura central, el héroe de nuestro tiempo, era Pirulete. El 9. El centrodelantero. El que hacía los pases para el gol o el que hacía el gol. El niño-gol, como todos queríamos ser en nuestros despiertos sueños. ¿Nos va a dejar Pep Guardiola sin Pirulete? Parece que sí. Mario Gómez es para muchos niños alemanes una especie de Pirulete, aunque existente y real.

Pero Pirulete no fue solo una invención. Pirulete era la versión infantil del mejor 9 de todos los tiempos. Lo supe aquel día cuando vi la muy antigua película española “La Saeta Rubia” (1956) cuyo héroe era Di Stéfano, el mismo que hoy a los 87 se quiere casar ante el espanto de sus ávidos herederos. Pirulete era igualito al Di Stéfano del Real Madrid, a ese que jugaba junto a Santa María, Puskas, Gento y Copa: Rápido, goleador, cooperativo, responsable. Un jugadorazo. Un 9. El espíritu universal del 9 hecho hombre sobre la tierra..

No soy brujo pero vaticino: No creo que le va a ir muy bien a Guardiola si suprime al 9 del Bayern. La razón es que Alemania rinde culto histórico al número 9. Uwe Seeler, Gerd Müller (“la bomba de la nación”) y Rudi Völler, tres 9s, tres periodos, una sola historia. Los tres muy distintos. Seeler era un tanque, Müller un oportunista del gol, y Völler, además, seguía el canon del fútbol bien jugado. Gómez pertenece a esa tradición y en cierto modo combina las virtudes de uno y del otro. No es tan robusto como Seeler pero es más alto; no es tan oportunista como Müller, pero sabe cuando hay que meter la pata; no es tan técnico como Völler, pero no se le enreda la pelota en los pies. Además, su prontuario es muy positivo. En 300 partidos ha hecho casi 200 goles. ¿De ese jugador quiere prescindir Guardiola?

La fabulosa idea de jugar sin 9 le llegó a Guardiola cuando Barcelona F. C., en un arrebato financiero, decidió vender al único 9 que tenía, el goleador camerunés Samuel Eto. Fue así como el equipo se quedó sin un 9. A Guardiola no le quedó más que improvisar y, como es inteligente, convirtió la necesidad en una virtud. Pero para que esa virtud fuera posible se requería de jugadores como Messi, Iniesta o Xavi. Es que con esas bestias tú te puedes dar el lujo de jugar hasta sin arquero. No es el caso de Bayern Münich, equipo que no dispone de jugadores que se conozcan desde la infancia, como son los del Barça. En Bayern cada uno juega en su puesto de acuerdo al sentido pragmático que supo inculcar Jupp Heynckes, un entrenador muy diferente a Guardiola.

Con el curso del tiempo he aprendido a desconfiar de los grandes revolucionarios, no sólo en política; en el fútbol también. El fútbol es, no cabe duda, más rápido que antes, pero en su esencia es el mismo. Los grandes entrenadores -y Guardiola puede que lo sea- no han sido aquellos que tratan de adaptar a los jugadores a sus ideas (sistemas) sino a la inversa, los que adaptan sus ideas a los jugadores. Ese fue el secreto de los éxitos de Jupp Heynckes, entre otros. De ahí que prescindir de un jugador como Mario Gómez en nombre de una ideal metafísico del fútbol, me parece una soberana estupidez.

No es, por lo demás, la primera vez que se anuncia la desaparición de un número clásico. Antes de comenzar el mundial de 2010 no eran pocos los entrenadores que daban por muerto al 10 (el enganche). El 10, en el fútbol-turbo de nuestros días, aducían los “revolucionarios”, ha de desaparecer. La era de Platini, Maradona, Zidane, ha quedado atrás. Y bien, después del mundial fue elegido como mejor jugador un 10 tan clásico en fútbol como Beethoven lo es en la música: el uruguayo Diego Forlán.

Lo mismo sucedió en la Eurocopa 2012 cuando comenzó a vaticinarse el fin del 9. Sin embargo, la estrella del torneo fue el italiano Mario Balotelli, un 9 tan 9 que se cae de 9; uno que si no fuera tan chiflado sería el mejor 9 de la historia universal.

En fin, los tiempos pasan, los jugadores también. Quedan sí los recuerdos estampados en números. El 9 es un número imborrable, y si alguna vez llegara a ser superfluo, habría que mantenerlo, digo yo. En honor al fútbol o a su historia. La de tantos 9s como ayer Di Estéfano, Eusebio, Kubala, Vavá, u hoy como Balotelli, Higuaín, Suárez, Gómez, gente sin las cuales el fútbol no tendría historia. O un 9 como Pirulete, el de Barrabases, al que tanto llevábamos dentro y a quien, por esto o por lo otro, nunca pudimos llegar a parecernos.

Fernando Mires 

Comentarios (11)

CARLOS FAILLACE
2 de Julio, 2013

Apreciadísimo Fernando, no puedo sino estar de acuerdo con sus comentarios acerca de la necesidad de contar con un “verdadero” 9 en cualquier equipo de fútbol que se precie de serlo. Sin embargo, como toda valoración esta tiznada necesariamente de matices (léase preferencias) subjetivas, me permito decirle con todo el respeto que usted me merece como gran opinador universal, que ninguna discusión o análisis sobre el centro-delantero ideal en el desarrollo del balompié mundial, puede dejar por fuera al incomparable brasileño Ronaldo Nazario apodado el “Fenómeno” por la mayoría absoluta de los “entendidos” y fanáticos de todo el orbe, quienes junto a este no tan humilde servidor, lo consideran sin duda alguna, el más grande 9 (CON NÚMEROS MAYUSCULOS) de la história del deporte más apasionante del mundo.

Fernando Mires
2 de Julio, 2013

No fue una omisión estimado Carlos Fallace. Puede que sea una interpretación muy subjetiva pero para mí Ronaldo fue siempre un 10, pero de esos 10 de antes, como Pelé, es decir un delantero un poco más retrasado que el 9. Vea usted, los mejores partidos en el Inter los hizo al lado de Zamorano que era 9 clásico. Zamorano bien adelante y Ronaldo un poco más atrás. Lo mismo cuando jugó junto a Romario en la selección. Romario era el típico 9 y de atrás, Ronaldo. Después, al final de su carrera, ya muy gordo, jugó al lado de Adriano, otro 9 típico, y también un poco de atrás. Es que cuando juegan dos 9 uno tiene que hacer de 10 y los mejores partidos de Ronaldo fueron al lado de un 9. Cierto, es cuestión de interpretación. Pero para mí, aunque llevaba la camiseta con el 9, Ronaldo era más 10 que 9. Mis saludos Fernando Mires

Fernando Villalba
2 de Julio, 2013

Olvidaste a Jurgen Klinsmann y Miroslav Klose, fatal omision…

manuel
2 de Julio, 2013

Hola, Fernando. Creo que pasaste por alto un par de datos. Primero, recuerda que la salida de Eto’o previa a la temporada 2009-10 nunca fue en realidad una venta, sino un canje por Zlatan Ibrahimovic. Guardiola jamás concibió su equipo sin un centrodelantero; es más, ante la falta de adaptación del sueco, siempre estuvo Bojan Krkic, pese a ser más un 11 (como el Fenómeno, salvando distancias) o un extremo. Incluso fue el canterano el que terminó jugando titular los últimos partidos aquella temporada. Por otro lado, el supuesto deseo de Pep de deshacerse de Mario Gómez no viene dado por un planteamiento táctico sin “9″s, sino por una plantilla llena de ellos: actualmente están el mismo Gómez, Mandzukic (quien le sonsacó la titularidad esta temporada) y Pizarro, sin contar con la posibilidad que tiene el Bayern de hacerse con el talentoso Robert Lewandowski, uno de los mejores delanteros de esta temporada. Otro tema es el gusto y cómo crea Pep que puede adaptarse cada uno de ellos al sistema que piensa proponer. Por último, sobre el pragmatismo de Heynckes: su mayor destreza fue adaptar esa intensidad al estilo de toque que inculcó Louis Van Gaal en su paso por Bavaria. Gracias a esa continuidad, Guardiola debería tener más facilidades para establecer los cambios que pretenda hacer, o la facilidad de no hacer ninguno.

lars
3 de Julio, 2013

Entiendo que no era la idea del artículo ponerse a hacer una lista de 9 famosos, pero al momento de mencionar algunos ejemplos que clarifiquen el porqué el fútbol le debe tanto a esa posición, debió mencionarse, en mi criterio, a Van Basten. Al menos yo, recién llegado a los 50, cuando hago memoria, si me preguntaran y obligaran a dar un solo nombre que pudiera personificar la esencia de esa posición, creo que ése es el que daría. Tendemos a olvidarlo un poco por la lesión que lo obligó a retirarse antes de tiempo (de todas las posiciones ésa sea quizá la que conlleva los mayores riesgos y las mayores exigencias físicas, sensoriales y motoras). Claro, cuando uno se pone a pensar, empiezan a aparecer nombres extraordinarios como Batistuta, Suker, Klinsmann, Romario, Inzaghi, y también sietes más parecidos a nueves, como Shevchenko en sus mejores momentos o Raúl. Es efectivamente el 9 el que está allí para producir la explosión y celebrar, y todos en las gradas lo saben.

Martín
3 de Julio, 2013

Muy bonito, muy bonito, sólo una objeción: FORLÁN NO ES 10, es un delantero, pero juega un poco retrasado en la selección uruguaya con Cavani y Suárez más adelante.

Recuerden que en el Atlético de Madrid jugaba bien en punta de allí que fue goleador de la Liga.

Emilio Vilanova
3 de Julio, 2013

Por favor! Se olvida de uno (para mí el mejor junto a Ronaldo) de los mejores 9: Gabriel Batistuta: contundencia pura!.

Carlos
3 de Julio, 2013

Tal y como me lo temí al comenzar a leer, la discusión se ha ido hacia “cuales 9 faltó incluir”. No voy a contribuir a esa línea, aunque tengo con qué. Mi comentario es a apoyar a Fernando en cuanto teniendo un Xavi, un Messi y un Iniesta, un 9 no hace falta. Creo que Pep se equivoca. Pero hay que darle tambien el beneficio de la duda. Creo que si se da cuenta que ha cometido error, no tendrá ningún empacho en volver a contratar a un 9. Quizá hasta vuelva a llamar a Mario Gómez jejejeje.

@manuhel
4 de Julio, 2013

Para mí, el mejor 9 hoy en día es Falcao. Todo un ganador. Es aceptablemente rápido; es bueno cabeceando, con los pies y también en el cuerpo a cuerpo.

Volviendo a Mario Gómez, me parece un tanque necesario en cualquier equipo que va por grandes cosas. Lo mejor de Mario es que desgasta a los defensas contrarios, los agota y al final otros pueden aprovecharse de las ventajas que terminan dando.

Creo que Guardiola se equivoca dejándolo ir, porque es un jugador ya acoplado al grupo y símbolo del Bayern.

Pero también es cierto que si Pep no le va a dar el protagonismo que siempre ha gozado, mejor dejarlo ir porque sino la frustración terminará haciendo parecer al super-mario un jugador del montón.

@manuhel
4 de Julio, 2013

Y yo siendo venezolano, me despido diciendo: un equipo de fútbol sin un 9 es como un equipo de béisbol sin un cuarto bate ponchón pero jonronero, es decir: pierde mucha emoción.

Franco
4 de Julio, 2013

Escribió Mires: “Pero para que esa virtud fuera posible se requería de jugadores como Messi, Iniesta o Xavi. Es que con esas bestias tú te puedes dar el lujo de jugar hasta sin arquero.” ¡Que cierto es esto! No quiero tampoco desviarme hacia el tema de cual nueve falta, pero coincido con lars en nombrar a Marco Van Basten de primero, quizás porque también me acerco a los 50s. Regresando al artículo, no se que tan cierto sea que Guardiola desea jugar sin un nueve, entiendo que desea vender a Gómez (y a Pizarro). Mandzukic no está en venta. Por otra parte, así como el autor nombró al “Barsa de Pep”, equipos como Holanda 74 y Brasil 70 jugaban con nueves muy sui generis y han pasado a formar parte de la historia del buen fútbol. No son mayoría, los equipos con nueves son mucho más abundantes que aquellos sin centrodelanteros, pero han existido y los ha habido muy buenos. La analogía de la orquesta es válida, pero no es absoluta: se puede hacer gran música con variadas combinaciones de instrumentos.

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