Blog de Willy Mckey

Desde Guadalajara (1): Elegir la literatura; por Willy Mckey

Por Willy McKey | 25 de noviembre, 2012

0. Los aeropuertos son no-lugares. Salir de casa para rencontrarse con lo cívico es una crueldad inquietante. Llegamos a la capital de Jalisco a la una de la madrugada y a 18 grados centígrados un viernes que se empezaba a convertir en sábado. Cualquiera de los funcionarios, obreros y soldados del aeropuerto sabe a qué nos referimos con las siglas FIL. Cualquiera de los tapatíos que vuelve a casa sabe a qué nos referimos con las siglas FIL. Incluso, nosotros mismos sabemos a qué nos referimos con las siglas FIL y eso puede ser todavía más inquietante.

Me toca la luz roja en el semáforo de inmigración: “su equipaje será revisado por un funcionario y luego por uno de nuestros soldados”. El camuflaje del final de esa noticia, antes que angustiarme, me fastidia. Hice el inventario con atención: cinco por-favores, cuatro usted-disculpe, dos bienvenido-a-Guadalajara y un qué-bueno-que-usted-no-se-molesta.

El contraste es una medida feroz. Lo mejor será ir dormir.

1. Poiesis es hacer. La ventaja de llegar temprano y tener acceso a la Feria Internacional del Libro más importante del mundo unas horas antes que el público general es que este enorme y hermosos andamiaje deja ver sus hilos, de qué está hecho, cómo se vuelve verdad. El área de grupos editoriales, distribuidores y sellos mexicanos es, nuevamente, enorme. La escultura en el stand de Porrúa se eleva, mientras que los títulos que distribuye Colofón abren el apetito, la red de librerías Ghandi destaca con su amarillo y el Fondo de Cultura Económica y Conaculta vuelven a aparecer con su sobria creatividad. Son muchos los sellos, pero estos se vuelven hitos cartográficos: es enorme y los puntos de referencia son imprescindibles.

El área de los grupos editoriales y organizaciones vinculados con la literatura infantil y la promoción de la lectura son una buena noticia tras otra. En el A-30 de siempre huele a café y la experiencia de quienes han venido a muchas FIL Guadalajara se mezcla con la fascinación de quienes vienen por primera vez. El A-30 es el punto hecho por Ekaré y el Banco del Libro durante años (donde se puede ver, al final del día y como una traducción de la calidad del trabajo de años, a Nubia Macías, Directora de la FIL, llegar con sus tres sobrinos y leer con ellos a la vez que reconocen cuáles títulos ya están en sus casas). El A-30 es el consulado.

El MM2 es la embajada. Allí está Cavelibro, con su misión aglutinante y llena de esfuerzos variopintos por llevar al papel el sueño de alguien. Los retratos hechos por Lisbeth Salas hacen que muchos de quienes están terminando el montaje se detengan a ver a Juan Sánchez Peláez o a Victoria Di Stefano, entre otros tantos, con bandejas que cruzan autorías y visiones. Sin embargo, somos el país que somos: el stand de las editoriales del Estado venezolano, la otra región ferial de nuestro gentilicio, a estas horas tiene un inusual vacío. Dicen que los libros siguen en el puerto por un asunto de papeleos distintos a los de las hojas llenas de literatura.

Si usted llega al área internacional de la FIL Guadalajara 2012 y quiere ver lo que hacen los colombianos, puede ir al stand que dice Colombia. Si quiere ver lo que hacen los uruguayos, puede ir al stand que dice Uruguay. Y los argentinos. Y los brasileros.

Si usted llega al área internacional de la FIL Guadalajara 2012 y quiere ver lo que hacen los venezolanos, deberá ir a dos lugares distintos.

En uno se mezclan propuestas y apuestas editoriales. En otro regalan Cuentos del arañero.

2. Chi-Chi-Chi / Le-Le-Le. El país invitado del año pasado fue Alemania quienes, en un aparente ejercicio de atención de la crisis europea, han recuperado buena parte de su stand especial de 2011 dejando el protagonismo al hermoso árbol de deseos que el año pasado recibió líneas de los visitantes de la feria, dándole a la palabra y al conjuro un lugar protagónico. Este año el honor le corresponde a Chile, quienes han levantado en mitad de la Expo Guadalajara una casa de listones de madera tupida de luz y de libros que cambian de lugar en sus paredes a medida que los lectores habitan esta residencia. Una pared enorme sirve de soporte al mítico poema “Amereida” de 1967, texto escrito de manera colectiva y publicado en diversas ocasiones. Ver el cardumen de periodistas y fotógrafos en un extremo y al otro los poemas objeto de Nicanor Parra “Mensaje en una botella” y “La máquina del tiempo” no puede sino emocionar. Al parecer la literatura vuelve a ponernos en cara que unir fuerzas siempre arroja ganancias.

Desde el apretujamiento que obliga ver el acto de apertura del stand de Chile, sólo veo con claridad las portadas que la importante revista Babelia tiene como backing. Al lado del hipnótico rostro de Norah Jones aparece de nuevo el gentilicio, atomizado como andamos, en las manos de Nelson Garrido, pues una de las portadas es “El asalto a la virgen María” del maestro que ahora estaría feliz de verse al lado de Jones y en el mismo recinto donde uno de sus alumnos, el editor venezolano de Lugar Común, Garcilaso Pumar, se rencuentra con la cámara de otra hija de la ONG, Lisbeth Salas.

3. Elegir la literatura. Intentaré en cada uno de estos despachos resumir una de las muchas dinámicas poderosas de algunos participantes que demuestran que la literatura trasciende el intercambio comercial del libro como mercancía. Esta vez hablaré del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, quienes están promoviendo el voto electrónico que ha sido usado con éxito en una ocasión, pero que muchos tapatíos no conocen del todo.

En el stand hay libros que van desde el Código Electoral vigente en Jalisco hasta Jornada de un escrutador, de Ítalo Calvino, pero en realidad quien los visita entra en una feroz campaña electoral: algunos de los candidatos de la primera vuelta son Homero, Mary Shelley, Víctor Hugo Julio Cortázar, Tin Tán y mi candidato George Orwell. En las paredes están los afiches electorales de cada uno, intentando capturar tu voto para que su frase sea la escogida por ti. Todo está amparado bajo el lema “La Democracia Cuenta” y los asistentes pasan frente a una máquina para sufragar.

El voto es secreto: la pantalla muestra las frases que ya has visto en el stand y te permite votar por una. Luego, pregunta a los electores sobre las colecciones de publicaciones que tiene el instituto y que versan sobre la importancia de elegir. Sí: ellos también hacen libros y mantienen el estímulo de las ideas de libertad e igualdad así no haya procesos electorales activados. Al terminar el democrático ejercicio del voto, cada “elector” recibe una franela con alguna de las frases y una bolsa reusable que le servirá para llevar los títulos que decida comprar (o aceptar como obsequio). Al fin y al cabo, elegir es algo que se hace a diario y que no debe dejarse en manos de otro.

Tuve suerte, porque me tocó la de mi candidato: “Donde hay igualdad puede haber sensatez” 1984 George Orwell. A Luis Yslas y a Diajanida Hernández les tocó Julio Cortázar. También ganaron. En la tranquilidad que da elegir hay algo más que ficción: hay verdad.

Willy McKey  Poeta, escritor y editor. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey y visitar su web personal.

Comentarios (4)

Nasly
26 de noviembre, 2012

¡Qué fascinante logro el de Willy McKey, que consiguió con su crónica, fotos, y lúcidas palabras transportarnos a todos los que lo leemos, por un rato a la FIL!. Vaya envidia tan sabrosa porque estén allá algunos de los que tienen que estar; qué triste comprobar en cada cosa qué hacemos, que “somos el país que somos”. Pero en medio de todo eso que es, como el mismo poeta lo describe, enorme, y que por lo mismo podría llegar a abrumarnos, rescato esta frase final para agradecerle a Willy que se tome el tiempo de contarnos de estas cosas porque “Al parecer la literatura vuelve a ponernos en cara que unir fuerzas siempre arroja ganancias”.

LuisCarlos
27 de noviembre, 2012

Tin Tan > Orwell

Marie
27 de noviembre, 2012

Esplendida cronica, la FIL es una anti-babel democratizadora pero donde el individuo ejerce su derecho a elegir cual dialogo prefiere,no entiendo lo del semaforo a nadie termina por convencer, que gente extraña habra nuestro equipaje a veces para viajero es uan suerte de hogar portatil;la FIL es de todos y que bueno porque aqui nadie es ajeno nos enmarca tanto mexicanos como venezolanos argentinos chilenos todos los hablantes del castellano. Bienvenidos aun los que por esta cronica visiten la FIL.

dariela
27 de noviembre, 2012

Los libros son y siempre lo serán los conductores de muchas de nuestras conductas, ojalá que continúen los escritores siendo lo que siempre han sido; alas de nuestros sueños. Por ser ademas de lectora voraz amante de la creación literaria siento que no hay que tener tregua.

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