Blog de Oscar Medina

Desayuno con Lennon, café con Dylan; por Oscar Medina

Por Oscar Medina | 8 de Junio, 2012

“No estoy seguro de que Robert Hilburn exista”. Esa es la línea con la que arranca este libro. Mejor dicho, su prólogo. Y al cerrar la última de sus 302 páginas de narración, uno piensa lo mismo: este tipo es de mentira o nos ha mentido de manera obscena. Claro, uno no conoce a Hilburn. No tiene referencia alguna. Pero la firma de Bono en el prólogo y el nombre de Lennon en el título funcionan extraordinariamente bien como ganchos certeros.

Hilburn ha vivido el sueño de todo periodista interesado en la música: ha estado allí, con los grandes, ha visto cómo se forjan las leyendas, cómo se derrumban los más débiles, cómo se hacen enormes quienes son fieles a sí mismos. Ha visto el rock, la industria, su cielo y su infierno como pocos han podido hacerlo.

Durante 35 años –entre 1970 y 2005- fue cronista de música en el diario Los Angeles Times. Y su empeño en internarse, con pasión y seriedad, en el agitado universo del country y del rock le llevó a convertirse en lo que quizás nunca espero ser: una estrella, un personaje cuyos textos podían –así lo creyeron muchos- ayudar a construir celebridades o a terminar de arruinar a ídolos en decadencia.

Fue el primero, por ejemplo, en vislumbrar el potencial de grandeza de gente como Elton John y la banda U2. De hecho, Bono le agradece haberlo puesto en su sitio recordándole que aún no era nadie durante la primera visita de los irlandeses a Estados Unidos y lo ha recordado, al menos alguna vez, en pleno concierto.

Hilburn fue el único periodista a quien Yoko Ono recibió en su habitación en el edificio Dakota apenas al conocerse el asesinato de Lennon: “Las cortinas estaban echadas y Yoko se encontraba sentada en la cama, con un cigarrillo en la mano, envuelta en un montón de mantas. Pude ver restos de lágrimas en sus mejillas. Oí a los fans cantando en la calle, pero no se entendía lo que decían. Sonaba como un lúgubre canto tribal”.

Hilburn se dio sus lujos. Como sugerirle a Bob Dylan la lista de canciones que debía incluir en el repertorio de una gira que había arrancado con mal pie (a Dylan se lo ganó a pulso, con tesón de buen entrevistador, de genuino conocedor de la música y sus intérpretes). O como recibir una llamada de Paul McCartney para terminar una entrevista interrumpida, o pasear en el Cadillac con Neil Young; o acompañar a Elton John en su gira por la Unión Soviética en 1979 o a Johnny Cash en su concierto en la prisión de Folsom. Y, claro, descubrir el misterio tras la pasión de Lennon por los corn flakes.

De hecho, el nombre original de este libro es Corn Flakes with John Lennon y fue publicado originalmente en 2009. La traducción al español es de 2010 y estuvo a cargo de Turner Noema: “Desayuno con John Lennon y otras crónicas para la historia del rock”.

¿Y qué es lo que hace Hilburn en este libro? Lo más sencillo hubiera sido recopilar sus mejores textos, sus más destacadas entrevistas a las celebridades y entregarlas en un paquete vendedor, algo que –de paso- no es mala idea. Pero fiel a su estirpe de narrador, el viejo Robert echó mano de sus muy nutridas memorias para contarnos de aquellos buenos tiempos en los que el rock and roll representaba realmente una esperanza, o algo parecido.

El libro es interesante en múltiples dimensiones. Está todo ese asunto de enterarnos de cosas que no sabíamos de los músicos, pero no en plan chisme sino en un contexto intimista, más realista y más confrontado a la fama. También está el plano periodístico: el cómo lo hizo Hilburn, en el tesón que le puso al oficio, en las oportunidades que vivió por estar en el lugar indicado como un testigo de correctísima conducta. Tiene igualmente algo aleccionador este libro: para músicos, para los periodistas y para los fanáticos del rock. Hilburn no es un santo, no es infalible, y no teme involucrarse, pero lo hace –incluso en este libro tan personal- con el foco siempre puesto en lo que realmente importa: la música, los artistas.

Hoy sigue ligado a ese mundo y no podía ser de otra forma. En julio comenzó un programa dominical en la emisora californiana KCSN-FM (88.5) donde habla de lo que más sabe: del rock and roll y su gente. Y está pronto a publicar la biografía “In Search of Johnny Cash”. Si quieren escuchar buenas historias, no hay más que buscarlo en la red: ahí está la evidencia de que Robert Hilburn sí existe.

Oscar Medina 

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