Blog de Luis Vicente León

Derek, el hijo de todos; por Luis Vicente León

Por Luis Vicente León | 19 de febrero, 2017

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A los 15 años, Juan Manaure soñaba con ser un atleta de alto desempeño. La suerte lo topó con Francisco Paco Diez, quien al ver su potencial lo enroló en el campamento de Los Cocodrilos, donde fue fichado y luego becado para estudiar en New York, donde tuvo hasta la oportunidad de jugar uno a uno con Michael Jordan. Regresó a Venezuela y ha tenido una carrera profesional exitosa en el básquet, incursionó en la música, ha participado en videos famosos y ha sido imagen de canales de televisión.

Derek, el hijo de Juan, tenía exactamente esa edad y toda la vida por delante. Los sueños y las oportunidades abiertas, un ejemplo de superación y éxito al frente. Pero él no se topó con la suerte, sino con lo que se enfrentan tantos venezolanos a diario. La inseguridad, la pérdida de valores, el deterioro social de nuestro país. Lo secuestraron y lo asesinaron. Truncaron otra vida de la que ya no podremos en el futuro contar otra historia bonita sino esa relacionada con la forma vil con la que lo mataron.

Derek es el hijo de Juan. Pero lo podría ser de Pedro o de Carlos. De un chavista o de un opositor. De una persona rica o pobre. Es irrelevante, porque Derek es hoy hijo de todos los venezolanos, como también es de todos el dolor, la pena, la rabia, la frustración y la más profunda tristeza ante el secuestro y el asesinato.

La historia de Derek es la de tantos niños y jóvenes venezolanos que se funden en una sola. Leemos con espanto la noticia, sin haberlo conocido a él ni a su padre, porque leemos en ella también nuestra historia personal. Vivida o por vivir. Aparece en nuestra mente ese perverso miedo que se ha convertido en un indeseable compañero de vida. Ese sentimiento espantoso que nos atormenta y paraliza tan pronto tenemos nuestros hijos y, entonces, como decía Andrés Eloy Blanco, tenemos también todos los hijos del mundo y con ellos todos los miedos del planeta.

Derek no es sólo el hijo de Juan, sino la representación de todos nuestros hijos venezolanos, quienes viven una situación dramática de riesgo e inseguridad. Es la gráfica del miedo congelante que sentimos cuando salen a jugar a la calle (si es que ahora a alguien se le ocurre dejarlos y asumir semejante riesgo). Cuando se van al colegio y te quedas con el corazón acelerado, pero no de amor paternal, sino de puro miedo. Cuando toman por primera vez el carro y te provocaría que fuera mejor un tanque blindado para protegerlos. Cuando quieren salir de fiesta y tú, en cambio, quisieras congelarlos para que no crezcan, ni salgan, ni te pregunten, ni te pidan nada que no sea un juguete para jugar encerrados en casa. Cuando comienza la batalla campal por la libertad, que desean y merecen, y tú tienes que negociar y restringir la salida del jueves y del viernes y del sábado y del domingo y en aquellas que ellos ganan (porque no hay forma de que no ganen), tú te quedas aterrorizado en casa, esperando el momento en que finalmente regresan y los sientas protegidos, aunque en el fondo sabes que no están realmente seguros en ninguna parte, incluyendo tu casa o la de la abuela.

Derek es el hijo de Juan, pero también el de cada padre y madre venezolano que vive la angustia infinita de criar a sus hijos en el medio de una guerra, quizás la más feroz de todas las guerras del mundo. La batalla contra la inseguridad personal que mata a miles de inocentes al año. Contra las instituciones que no son capaces de protegernos. Contra los jueces que sueltan bandidos. Contra las cárceles que se convierten en cuarteles operativos de secuestradores y asesinos. Contra nuestra propia incapacidad para abordar el problema. Esa es la verdadera guerra de Venezuela… y la estamos perdiendo.

Luis Vicente León 

Comentarios (17)

Sandra Delgado
19 de febrero, 2017

Como ciudadana venezolana pero sobre todo como madre apoyo sus palabras, pero es lamentable que a este señor se le ocurra declarar que aunque perdió a su hijo recibió gran apoyo del sr Maduro, porque de alguna manera con ese mensaje se quiere ocultar la triste realidad que vivimos y la gran responsabilidad que tiene el estado venezolano en esto.

yajaira linarez
19 de febrero, 2017

He sido victima, por fortuna hasta ahora de 3 atracos, uno colectivo quiero decir en la que estuvimos en familia y digo por fortuna, porque NOS PERMITIERON SEGUIR VIVOS… FINALICE EL AÑO SUMERGIDA EN EL MIEDO Y ARRANQUE IGUAL. Decidí montarme sobre él, a petición de algunos… LO QUE NO ENCUENTRO Es… ¿cómo? Quedo yo, en concenso, decidimos que ELLOS VOLARAN AL ENCUENTRO DE LAS POSIBILIDADES QUE AQUI EL GOBIERNO NIEGA A TODOS, muy especialmente a los que como YO, debo quedarme PARA HONRAR EL NOMBRE DE MI PAIS, VENEZUELA, en un cuadrilatero que en las cuatro esquinas dice I N S E G U R I D A D. ¡DIOS NOS SIGA PROTEGIENDO!

Cristina
19 de febrero, 2017

El hijo de todos,el dolor de todo.

Maria Guedez
19 de febrero, 2017

No es justo, ni para su familia, ni para el Pais, ni para el Mundo. Una joven vida, es esperanza para todos. Nunca disfrtaremos de todo lo bueno que nos brindaria Derek. Quizas seria un tremendo deportista, un cientifico, un excelso artista. Quien sabe que excelente aporte hubiera hecho. Y si el Mundo hubiera sido mejor gracias a el?? Mi abrazo solidario a quienes mas lo querian.

lissette tortolero
19 de febrero, 2017

se me salen las lagrimas porque es la pura realidad derek es el hijo de todos porque ese miedo lo vivo desde que tuve a mis hijos y desde que supe la noticia rece para que apareciera con vida y lamento muchisimo que no haya sido asi, mis hijos estan pequeños y temo cuando los dejo en el colegio de hecho que voy a cambiar a mi hijo a un colegio mas pequeño por inseguridad en el que esta actualmente, no es nada facil vivir en este pais que tanto amo y es duro irse pero tambien quedarse, me aterra pensar cuando sean adolescentes y me exijan su libertad esa que yo vivi, limitada por otras razones mas no porque mis padres tuvieran ese temor que tenemos los padres de hoy en dia… la vida.. antes temian por las drogas y por el alcohol ahora es secuestro y muerte

Ruben Lopez
19 de febrero, 2017

Excelente editorial de Luis Vicente León. Si el radicalismo de los venezolanos lo permitiera, lo imprimiría y lo publicaria para que quienes gusten leerlo reflexionen, entiendan que el cambio empieza en cada cambio de actitud personal y no social como muchos tratan de generar. Preguntemosno, cual es la genesis del foco de distorción social que ayuda a crecer exponencialmente la delincuencia? Donde comienza el país, allí comienza la metastasis.

Gustavo
19 de febrero, 2017

Voy a limitarme en decir: “Tengo de casado casi 17 años, apenas en marzo de 2013, Dios nos envió la bendición de ser padres de morochos. Tan pronto cumplieron sus primeros 6 meses, me di a la tarea de buscarles un nuevo hogar, ya con menos de 28 meses estaban montados en un avión rumbo a un lugar ‘seguro’. Ahora los sábados y domingos juegan entre parques naturales y juegan hasta el desmayo, sin esa sensación de vértigo dentro de nosotros. No podría seguir viviendo si algo les llegara a pasar y yo hubiese tenido la oportunidad de cambiarlo. Era mi deber sacarlos de allí”.

Entiendo bien que cada uno de nosotros es una historia diferente, así que esta es mi historia personal. Nosotros también hemos perdido casi todo aquello por lo que trabajamos. Nada más.

Yamila Ojeda
19 de febrero, 2017

Estimado Luis:! Mejor dicho no pudo estar. Soy madre y no te imaginas la impotencia y sentimientos encontrados. Derek estudiaba en el liceo donde estudian mis hijas. Y como decía Andres El o y Ya uno es madre de todos.

Rafael Roldan
19 de febrero, 2017

Cuando debes soltarlos para que estudien en una Universidad de otro estado.. Solos.

Alex Araujo.
19 de febrero, 2017

El escrito nos retrata el miedo a la paternidad, indiferentemente del estrato social en que nos ubiquemos en esta Venezuela del terror que nos ha legado la ambición política de un sector enajenado del país. He seguido con aprensión el caso y me solidarizo con el autor en el dolor mayor que aquí expresa.

jaun barrios
19 de febrero, 2017

buenas tardes señora sandra me disculpa en verdad lo que voy a escribir lo que usted acaba de escribir usted menciona que el señor maduro ayudo a juan xq es una figura publica y que pasa con los venezolanos que no somos figura publica quien los ayuda maduro no señora eso queda en la impunidad y sabe xq porque los cuerpos de seguridad del estado no sirven para nada lo escribo con toda seguridad cada dia matan a cientos de venezolanos y quedan sus expedientes guardados entonces que estamos viviendo con todo mi corazón les doy las condolencias a juan manaure xq fue muy cruel como le mataron a su hijo ese joven no merecía fallecer en esas circunstacias estaba comenzando a vivir su vida a estas personas que participaron este crimen tiene que darle pena de muerte no es justo que estemos viviendo un pais con tanta delincuencia a donde vamos a llegar por el amor de dios los peores delincuentes son los policias que hacen vida en este ´pais tan hermoso que es venezuela

María Carolina Romero
19 de febrero, 2017

Que verdad tan grande la de Andrés Eloy Blanco cuando escribió que cuando se tiene un hijo se tiene a todos los hijos del mundo. Me he sentido tan mal y tan triste desde la dolorosa noticia de la muerte de Dereck Manaure. Y me sigo preguntando como llegamos a esto, como es posible que exista tanta maldad. No puedo dejar de pensar en que ese niño durante su cautiverio solo le dieron mandarinas y que más tarde le dispararon al cuello para que muriera desangrado. No puedo dejar de pensar que mi hijo de 14 años pudiera haber vivido un horror tan desesperante, funesto y tan grande, y me pregunto de verdad si fue que Dios se olvidó de Venezuela, que nosotros tenemos una deuda muy grande que saldar y que le debemos a nuestro país y que le debemos a Dereck por no haberlo protegido. Desde aquí le pido a Dios que lo tenga consigo en la vida eterna y que no hayan más Derecks ni más niños Faddoul que sufran las consecuencias de los errores de esta desolada y perdida sociedad venezolana.

Oswaldo Campos
19 de febrero, 2017

Mis sentidas condolencias para Juan Manaure, debe ser un dolor muy grande el que tiene en su corazon, perder un hijo a esa edad y ademas en la forma que ocurrio no hay forma de asimilarlo. Que dios le de mucha fuerza de espiritu y paz interior para superar esta zancadilla que le dio la vida.

Yubisay Alvarez
20 de febrero, 2017

Igualmente indignada y cada vez que veo a mi hija, se me refleja la carita de ese inocente que murió en manos de unos desalmados malparidos por la revolución, esto es culpa del gobierno, y cuando escuché la noticia estaba haciendo el desayuno a mi hija para el colegio lloré, porque estaba muy pendiente y rezaba para el niño apareciera, y este padre no tiene derecho a dar las gracias al gobierno q se lo mató y le arrebato a su hijo!!

yudith
20 de febrero, 2017

lamentable la perdida de este niño… en todos sus sentidos, pero todo lo que publican es sobre el dolor del padre, que si era hijo de Juan Manaure y todo referente a él solo porque es una figura pública? pero nadie pregunta en algunas de tantas publicaciones que se han hecho por todas la redes, Cómo esta la madre? Cómo se siente la madre? Cómo apyar a la madre??? preguntemosno de donde venimos y como llegamos a este mundo? PAZ A SU ALMA Y DIOS LES DE LA FORTALEZA A SU MADRE Y TODA SU FAMILIA,

Nívea Español
20 de febrero, 2017

Señor Manaure, un abrazo dolorosamente sentido, sus palabras cuestionadas, son el producto de la emoción que le desgarra el alma, de su pureza, de los que creyeron y creen con la ingenuidad de un deber ser que no existe para nuestros niños y gente, sentimientos que se revuelven en situación tan dolorosa. LLoramos con usted, por Derek, que representa a todos nuestros niños y nuestros jóvenes perdidos sin razón alguna.Los niños y la gente de toda Venezuela, bajo una sola bandera, que se ultraja en cada vida que se pierde. Luis Vicente, un artículo salido del alma humana, sensible, adolorida, impotente, que grita ¡Ya no más!

Liseth Beatriz Fernandez
22 de febrero, 2017

Que tristeza cuando me entere de la muerte de este niño, inocente. El miedo nos embarga a todos , en el fondo de nuestro corazón pensamos y si nos pasa a nosotros?? , cada mañana cuando mi hijo se va al colegio mi alma queda angustiada, solo podemos confiar en Dios en estos tiempos tan oscuros y difíciles, porque ya no existen instituciones que velen por nuestra seguridad y tranquilidad… Definitivamente es la representación de nuestros hijos… Dios nos cuide a todos

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