;

Blog de Oscar Marcano

Dalo por hecho, por Oscar Marcano

Por Oscar Marcano | 20 de Junio, 2012
2

En estos días dije imprudentemente, en una conferencia hilvanada a cuatro manos con mi querido Héctor Torres, que la relación con la obra estaba marcada por esa necesidad crónica de soplar ese acorde perfecto que nunca nos va a salir, pero que obstinadamente buscamos en la pulitura ubérrima, en la corrección empecinada del texto. Y repetí aquello con lo que solía aburrir a mis estoicos talleristas: que la aproximación a esa línea, a ese sonido que se intuye, configura una relación asintótica. Como la que se experimenta en la playa con el horizonte del mar. Mientras más se nada, mientras uno más se aproxima a ella, ésta más se aleja.

Pero hay que hacerlo, inexorablemente. Si en el Renacimiento el alma del cuadro era la composición, en nuestros días la corrección es el alma del texto.

Se talla, se cierne una historia, un personaje, y se da con una forma. Pero solo eso. Toca luego bruñir, lijar, cotejar, hasta dar con la música, con la geometría perfecta que está -no en la mente-, sino en el alma. Todo ese esfuerzo para que, como decía Robert Filliou, poeta del Fluxus, amigo de Joseph Beuys, amigo de John Cage, amigo  Nam June Paik, amigo de Charlotte Moorman, y caro a Rolando Peña, el legendario Príncipe Negro, el arte sea lo que vuelve a la vida más interesante que el arte.

Termino con este poema

گم شدم در خود چنان كز خويش نا پيدا شدم

شبنمي بودم ز دريا ، غرقه در دريا شدم

سايه اي بودم از اول بر زمين افتاده خوار

راست كان خورشيد پيدا گشت ، ناپيدا شدم

زآمدن بس بي نشان و از شدن بس بي خبر

گوييا يك دم برآمد كامدم من يا شدم

در ره عشقش قدم درنه اگر با دانشي

لاجرم در عشق هم نادان و هم دانا شدم

چون همه تن ديده مي بايست بود و كور گشت

اين عجايب بين كه چون بيناي نا بينا شدم

چون دل عطار بيرون ديدم از هردو جهان

من ز تاثير دل او بيدل و شيدا شدم

 

عطارنيشابوري

que, como pone claramente su firma, es del poeta sufí, Atār de Nishapur, nacido en 1145, de bella grafía pero de incómoda lectura a los infieles que no entendemos el árabe. No obstante y en carencia, citamos este fragmento también suyo, que mejora lo que en vano hemos querido decir:

Tras beber los mares nos asombra
que nuestros labios sigan tan secos como las playas
por eso buscamos otra vez el mar para mojarnos
sin ver que nuestros labios son las playas y nosotros el mar.

Igual lo perfiló el gran Eugenio Montejo, quien el 5 de este mes cumplió cuatro años de su partida, en Manoa:

No vi a Manoa, no hallé sus torres en el aire,
ningún indicio de sus piedras.

Segu
í el cortejo de sombras ilusorias
que dibujan sus mapas.
Crucé el río de los tigres
y el hervor del silencio en los pantanos.
Nada vi parecido a Manoa
ni a su leyenda.
Anduve absorto detrás del arco iris
que se curva hacia el sur y no se alcanza.
Manoa no estaba allí, quedaba a leguas de esos mundos,
-siempre más lejos.

Ya fatigado de buscarla me detengo,
¿qué me importa el hallazgo de sus torres?
Manoa no fue cantada como Troya
ni cayó en sitio
ni grabó sus paredes con hexámetros.
Manoa no es un lugar
sino un sentimiento.
A veces en un rostro, un paisaje, una calle
su sol de pronto resplandece.
Toda mujer que amamos se vuelve Manoa
sin darnos cuenta.
Manoa es la otra luz del horizonte,
quien sueña puede divisarla, va en camino,
pero quien ama ya llegó, ya vive en ella.

_________________________________

Eugenio Montejo: Manoa. Trópico absoluto, 1982.

 

Oscar Marcano  es un escritor venezolano. Fue galardonado con el Premio Jorge Luis Borges, otorgado en Argentina. Puedes leer más textos de Oscar aquí y seguirlo en twitter en @oscarmarcano

Comentarios (2)

Martín Borges
20 de Junio, 2012

Muy bueno. Muchos se beneficiarían de corregirse a sí mismos hasta el cansancio.

Oswaldo Aiffil
20 de Junio, 2012

Sin menoscabo del texto publicado, cuyo poemas traducidos me parecen hermosísimos, debo decirle que, leyendo aquí en Prodavinci dos de sus cuentos contenidos en el libro “Sólo espero que amanezca” fui corriendo a comprar el libro. Todos los cuentos que he leído me parecen extraordinarios, y aún me faltan 50 páginas con más cuentos, pero desde ya puedo decir que es un libro ampliamente recomendable para leer. Descarnado, con una prosa muy fina, al final de cada cuento termina uno pensando y no sabiendo si lo que ha leído es un cuento o una mini novela (La mini novela es “capaz de albergar en pocas páginas un mundo de conflictos, anécdotas, personajes, tensiones y celajes que escapan al simple relato o cuento largo”, Ednodio Quintero). ¡Excelente obra! Me ha gustado muchísimo.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.