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Ínsulas extrañas

Cultura en el estrado, por Antonio López Ortega

Por Antonio López Ortega | 10 de Enero, 2013
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José Antonio Wert

Como ya se nos olvidan los hábitos de las sociedades democráticas, en estos días llama la atención la comparecencia que José Antonio Wert, Ministro de Educación y Cultura español, ha tenido ante los medios de comunicación. Ha cumplido su primer año en funciones y nada le ha parecido más natural que dar cuenta de su gestión, avalando logros y aceptando limitaciones. Podremos imaginar que en un año de explosión fiscal, desajustes inflacionarios y desempleo creciente, como el que España ha vivido, las preguntas no han sido fáciles. Y sin embargo, el Ministro, como buen funcionario público, se ha sometido a la metralla.

Veamos algunas de las opiniones o reflexiones que, en medio de la crisis, hemos podido entresacar de su entrevista ofrecida a El País: “Hemos tenido que lidiar con una situación presupuestaria complicada, minimizando el impacto, pero creo que la crisis fiscal ha afectado más a los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.” “En medio de una dificultad financiera tan grande, la Cultura no se ha parado, aunque es imposible que una contracción de estas características no se refleje en la actividad. Pero hemos conseguido que el impacto tenga poco reflejo en cuanto a calidad y cantidad.” “Hay que hacerle un reconocimiento a los gestores, quienes han aumentado sus vías de ingresos propios para no depender tanto de lo público.” “Es bueno pensar en un modelo que camina hacia la concesión de un mayor protagonismo de la sociedad civil, sin que esto signifique abandonar el carácter público ni las aportaciones.” “Hay dos modelos ideológicos: uno que hace recaer todo el peso de la Cultura en las manos del Estado, y otro que trata de que sea más autosuficiente en su capacidad de generar su propio marco industrial. El papel del Estado debe ser el de un facilitador, para que las industrias culturales puedan andar solas.” “No es el mejor momento para hablar de una Ley de Mecenazgo, pero debemos ir escalando en el planteamiento de los incentivos, para que los inversores puedan tener claro de qué hablamos.” “Mi esperanza en Cultura es que en 2014 tengamos mucho más claro el esquema de consolidación.En la medida que haya algún resquicio en las circunstancias económicas, pelearé como un león para que haya más dinero.”

En síntesis, no podríamos decir que el Ministro ha salido bien parado; muy al contrario, el periodista ha sabido arrinconarlo y dejarlo sin respuesta en ciertos tópicos que no dejan de ser polémicos (Ley de Cine, IVA cultural, dotación de bibliotecas, etc.). No estamos, sin embargo, hablando de fondo, pero sí de forma, de convenciones, de una gestión pública sometida al escrutinio público, lo que es, en Democracia, el pan de cada día. Si bien estos son horizontes intransitables para nosotros, es bueno que los tengamos en perspectiva, cuando en función del sacrosanto pueblo, el mismo pueblo deja de inquirir sobre sus circunstancias, razones y necesidades.

Antonio López Ortega ... ... ...

Comentarios (4)

gilaroca
12 de Enero, 2013

José Antonio Wert no es ningún modelo de democracia. Como no lo es ningún miembro del PP español. Son resabiados conservadores de la tradicional derecha española, con ribetes de franquismo nostálgico. Unas frases del Ministro Wert, fuera de contexto, pueden sonar liberales y democráticas. No olvidemos que, detrás, se levanta el gran muro de la crisis económica y financiera española. Se alaba la participación privada, la gestión liberada de la paternidad presupuestaria del Estado, la independencia cultural impuesta por un presupuesto manco y cojo en relación con la educación y la cultura. Las circunstancias de los recortes presupuestarios en España obligan a ello. Pero hay que disimularlo con una fraseología de impacto democrático y liberal. Debemos en Venezuela buscar por todas las vías la independencia educativa y cultural. Pero en el marco de nuestros condicionamientos, puesto que nuestra situación nada tiene que ver con la de la sociedad española. La educación debe estar dirigida por el Estado, ya que es responsable de su buena práctica ante todos los ciudadanos. Esta afirmación no es sinónimo de “Estado Docente”. Esa afirmación es una barbaridad que no tiene sentido en una democracia libre y plural, como lo he repetido con frecuencia. Pero sí pautar las normas, las facilidades de acceso a la educación, la inclusión a todos los niveles, desde la primaria hasta la universidad. Y ante esa situación, el aporte dinerario, económico, del Estado es fundamental, puesto que las posibilidades que pueda generar el ingreso medio ciudadano, en particular de los sectores medio y alto, nada tienen que ver con los posibilidades de esos mismos sectores de la sociedad española, aun en época de crisis. En Venezuela, sin embargo, existen organizaciones de apoyo a la educación a todos los niveles, fundaciones de apoyo artístico y cultural, asociaciones ciudadanas que realizan un gran trabajo en comunidades y barrios, grupos religiosos que realizan trabajos similares…Todas estas organizaciones, en muchos aspectos, superan lo que se intenta hacer en España. Ya lo tenemos aquí en proceso. Lo negativo es el exceso intervencionista del estado que, además de Docente, se cree curador cultural, mentor ideológico y subordina su apoyo económico a la sumisión ideológica. Es lo mismo que sucede con el PP, pero desde la otra esquina del cuadrilátero: la derecha neofranquista aupada por una Iglesia Católica nostálgica de sus prerrogativas casi exclusivas en el plano educativo. España ha tenido un parón cultural drástico que la iniciativa privada, tipo mecenazgo, y la colaboración ciudadana intentan que no se transforme en un brutal frenazo de consecuencias culturalmente mortales. Las distintas iniciativas del Ministro Wert han provocado rechazos masivos ciudadanos, manifestaciones, plantones de Directores de Liceos y Universidades, aparte el desacuerdo razonado de Cataluña -por intentar retornar al franquismo anticatalán-. No tomemos como ejemplo a Wert. Disponemos aquí, desafortunadamente, de Ministros peores. Abramos la puerta al diálogo, a la iniciativa conjugada oficial-privada, a los aportes oficiales combinados con los privados para poder obtener una organización cultural de alto nivel que incluya a todos los ciudadanos. Habría posibilidades si hubiera voluntad de “hacer” por todas las partes en juego. Aquí es donde fallamos.

Antonio Lopez Ortega
12 de Enero, 2013

Solo quisiera aclarar que del ministro Wert solo destaco su comparecencia ante los medios de comunicacion despues de un ano de funciones. No entro en el fondo de sus opiniones (no ignoro las penurias culturales espanolas del momento) sino en las formas. Tengo catorce anos sin ver en Venezuela a un ministro de Cultura que se someta a una entrevista con un periodista preparado, que lo cuestione, que lo incomode y que lo contrarie de manera sistematica. Eso es lo que anoro: un ejercicio de esta naturaleza. Por lo demas, las situaciones de Espana y Venezuela son incomparables. En Espana funcionan las instituciones, y tambien la division de poderes. Lo que no es nuestro caso. Comparto buena parte de las recomendaciones que en politicas publicas culturales se exponen, pero estamos y estaremos lejos de esos paradigmas. El Estado no dialoga ni con las sociedadaes creadoras ni con las instuciones independientes. Es un sordo que solo se oye a si mismo.

gilaroca
14 de Enero, 2013

Sucintas y precisas sus aclaratorias. Tiene razón en lo que a Ministros de Cultura de Venezuela se refiere. Se trata de una gran In-cultura. Porque la Cultura es algo global, universal, cósmico :”El ser humano es él mismo, singular y múltiple a la vez,…todo ser humano lleva el cosmos en sí, todo ser humano, incluso el más encerrado en la más banal de las vidas, constituye en sí mismo un cosmos…” (Edgar Morin). Y eso es la Cultura y las culturas. Cuando esta visión global, cósmica, “se desintegra bajo el efecto destructor de una dominación técnico-civilizacional es una pérdida para toda la humanidad” (E.M.). Si el efecto desintegrador-destructor es político-ideológico, como es el caso venezolano, tiene usted razón, no queda nada. Y no es que un Ministro sea sincero -Wert no lo es- y se deje cuestionar e incomodar, para que sea considerado íntegro y sus respuestas nos sugestionen y, quizá, nos cuestionen a nosotros mismos y nos incomoden. Hay un problema de visión cultural como nación de la que carece absolutamente el Estado-Gobierno actual. Pero hay una falta absoluta de visión cultural en la comunidad ciudadana. Porque aunque el Estado se niegue a dialogar -y no hay peor sordo que el que no quiere oír-, nosotros, ciudadanos, sí deberíamos dialogar en busca de las raíces de nuestra Cultura, como Nación y como Historia. Y ese diálogo es casi imposible. Es un tema profundo, de una gran riqueza y belleza antropológicas, pero que se hace difícil decorticar sin caer en planos muy segados que es difícil obviar. Le agradezco que sus palabras me obliguen a pensar, reflexionar e intentar encontrarme a mí mismo en ese batiburrillo de folclore, valioso por otra parte como tradición y herencia en la mayor parte de los casos -Diablos de Venezuela, por ejemplo-, en que el Ministerio de Cultura ha transformado nuestra tradición cultural.

Gazmira Benahuare
17 de Enero, 2013

No voy a participar en las opiniones leídas, estoy de acuerdo con Antonio en su planteamiento. Me interesa desde hace mucho tiempo el problema del lenguaje bélico que se cuela en todas partes (sobre todo en las páginas deportivas), creo que las palabras “metralla” y “arrinconar” están reflejando mi preocupación, ambas aluden a violencia.

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