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¿Cuánto tiempo tomará recuperarnos de la debacle económica?; por Douglas Barrios y Miguel A. Santos

Por Douglas Barrios y Miguel Ángel Santos | 28 de febrero, 2017
Fotografía de Getty Images

Fotografía de Getty Images

¿Cuánto tardaría Venezuela en recuperarse de la debacle económica de estos años? Es una pregunta frecuente en las conversaciones cotidianas, en los salones de clases y en los foros de discusión dentro y fuera del país. Es también una pregunta sencilla, relativamente intuitiva, cuya respuesta es compleja por diferentes razones. En primer lugar, la pregunta supone que el país corrige el rumbo a partir de cierto punto, mediante una transición política de la que hoy en día nadie sabe a ciencia cierta cómo ni cuándo puede ocurrir. En segundo lugar, no todos entendemos lo mismo por recuperación. ¿Es detener la recesión? ¿Es recuperar el nivel de algún punto reciente? ¿Es volver a nuestro mejor momento? ¿Es alcanzar el nivel o las tasas de algún país que nos sirva de referencia? ¿Cuál es la base de referencia en la que piensan quienes se hacen esta pregunta? Es importante encontrar una definición de éxito que balancee nuestras ambiciones y posibilidades. Por último, aun suponiendo que sabemos a dónde queremos llegar y que ocurre un cambio político capaz de enrumbar al país en esa dirección, está el hecho de cuan factible es una recuperación acelerada.

Con el primero de estos factores tenemos muy poco que hacer, como no sea suponer que el cambio ocurre de súbito mientras usted repasa estas líneas, y volver a actualizarlo cada cierto tiempo. Sobre los otros dos, contamos con el desempeño histórico de Venezuela y el del resto del mundo, para hacernos una idea del reto que tenemos por delante.

¿Qué tan grave ha sido la caída?

En los tres años que transcurrieron entre 2013 y 2016, el tamaño de la economía venezolana se ha contraído a un ritmo muy acelerado. Si a los datos oficiales del Banco Central de Venezuela hasta 2015, le agregamos la caída de 18,6% en 2016 que se ha filtrado a la prensa, Venezuela habría perdido 29,2% de su actividad económica por habitante en apenas tres años.

Sólo existe un episodio en la historia de América Latina en el cual un país haya perdido mayor actividad económica en un trienio: Cuba (1991-1993). En esos años, el colapso de la Unión Soviética y la ayuda económica a la isla, junto con la intensificación de las sanciones impuestas por Estados Unidos a partir de 1992, precipitaron una crisis que se llevó consigo 32,8% del Producto Interno Bruto (PIB) por habitante. El nombre con el que el régimen cubano bautizaría este período, período especial en tiempos de paz, le hacía justicia al hecho de que ningún otro país hasta entonces, que no hubiese atravesado por una guerra, había experimentado una caída mayor. El precedente inmediato era Nicaragua, que en medio de la revolución sandinista de 1978-1980 perdió 29,0% de su actividad económica por habitante.

Más aún, en los últimos veinte años, sólo se han registrado cuatro trienios de mayor devastación económica a nivel mundial: Libia (-60,5%; entre 2009-2011), Sudán del Sur (-45,9%; entre 2010-2012), Iraq (-36,2%; entre 2001-2003), y la República Centroafricana (-35,5%; entre 2012-2014). En todos estos episodios el colapso coincide con conflictos armados de diferente naturaleza, lo que hace del caso venezolano un episodio de ruina excepcional.

En términos de nuestra propia historia, la caída nos ha llevado a niveles sólo superiores a los registrados durante la huelga general 2002-2003. Más allá de esos años, habría que remontarse sesenta años para encontrar un nivel de producción por habitante inferior al que alcanzamos en 2016.

Gráfico 1

Si bien en estos últimos años la caída ha sido más vertiginosa, la verdad es que 2017 marca el aniversario cuarenta del fracaso económico de Venezuela. Desde 1977, sólo se han registrado dos períodos de cuatro años de crecimiento consecutivo. El primero es el período 1990-1993, cuatro años en que la producción por habitante creció a un ritmo promedio de 3,2% anual, en medio del Gran Viraje del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. El segundo período son los cinco años que van entre 2004-2008. El crecimiento de este último está muy influenciado por la excepcional caída registrada durante la huelga general de los años 2002 y 2003, la bonanza petrolera más prolongada de nuestra historia y el crecimiento exponencial del endeudamiento externo. En ambos casos, el crecimiento fue revertido por cambios políticos o fuertes caídas en los precios del petróleo.

Más allá de las particularidades de estos episodios, el hecho es que para finales de 2016, Venezuela exhibe una producción por habitante 35,3% menor a la de 1977 y equivalente a la de 1956. La economía venezolana, que alguna vez exhibió uno de los episodios de crecimiento sostenido más exitosos del mundo, se ha convertido en un fracaso monumental.

¿Qué se podría considerar una recuperación?

Es difícil establecer cuál debe ser el punto de referencia a considerar para definir la recuperación. Una opción relativamente ambiciosa es tomar el punto de mayor ingreso per cápita de nuestra historia: 1977. ¿Cuánto nos costaría volver al punto de mayor afluencia?

La siguiente Tabla contiene una combinación de varios períodos (columna 1), las tasas a las que tendríamos que crecer anualmente durante ese período de tiempo para recuperar la producción por habitante de 1977 en ese número de años (columna 2), y la frecuencia con que esas tasas se han observado en nuestra historia (columna 3)[1]. Así, por ejemplo, si empezamos a crecer en 2017 y deseamos recuperar el nivel de ingreso per cápita de 1977 en apenas 10 años, necesitaríamos crecer en promedio 5,6% anual. ¿Es eso probable? De acuerdo con nuestra propia experiencia, Venezuela sólo ha podido alcanzar una tasa de crecimiento igual o mayor en apenas 2,2% de todas las secuencias posibles de diez años entre 1961 y 2015. ¿Y si lo intentamos en quince años? Para eso, habría que crecer 4,0% anual en promedio. Aun así, sólo 10% de todas las secuencias posibles de quince años entre 1961 y 2015 registran un crecimiento igual o mayor a esa cifra.

Tabla 1

Podemos hacer el ejercicio a la inversa, y partir de un escenario relativamente más probable. Así, si buscamos el primer escenario de recuperación que se haya registrado en períodos equivalentes de nuestra historia con una frecuencia de al menos 50%, deberíamos tomar los 25 años creciendo al 2,3% anual que nos tomaría recuperar el nivel de 2012. Este decepcionante guarismo es apenas una pequeña demostración aritmética de una idea que ya todos hemos asimilado: es mucho más fácil destruir que construir. En otras palabras, para recuperarse de una caída de 50% en un año, habría que crecer 100% al año siguiente.

Un poco menos ambicioso sería procurar alcanzar el punto máximo de los últimos cinco años, registrado en 2012. Dado que este punto es más reciente, es probable que sea una referencia disponible a la hora de evaluar nuestra recuperación. De acuerdo con la Tabla 2, si queremos recuperar la producción por habitante de 2012 tendríamos que crecer 4,6% anual durante una década, un fenómeno que sólo hemos alcanzado en apenas 8,9% de todas las secuencias posibles de diez años entre 1961 y 2015.

Tabla 2


Puestos a confrontar la inclinada cuesta de nuestra recuperación, y siempre ávidos de atajos y salidas fáciles, es muy común que surja en este punto de la conversación el salvavidas petrolero. A fin de cuentas, los venezolanos deambulan por una superficie bajo la cual se encuentran las reservas petroleras más vastas del planeta.

El salvavidas petrolero (y el crecimiento requerido del sector no petrolero).

La introducción de la producción petrolera trae cierta complejidad que nos obliga a introducir algunas simplificaciones con fines ilustrativos. Supongamos ahora que queremos averiguar cuánto nos tomaría recuperar nuestro pico histórico (1977) y más reciente (2012) con base en combinaciones de crecimiento en el sector petrolero y no petrolero. En ese caso, la primera pregunta que surge es en cuánto seremos capaces de aumentar nuestra producción petrolera. Una vez más, podemos utilizar como referencia la propia experiencia venezolana para hacernos una idea de lo posible.

Pensemos en un horizonte de cinco años. El máximo incremento en la producción petrolera en ese período durante los dieciocho años de chavismo ha sido de 340.000 barriles por día (2003- 2007). Si consideramos un período más largo, que comprenda el chavismo más los cuarenta años que mal se han dado a conocer como la IV República, el máximo incremento en la producción petrolera en cinco años consecutivos ha sido de 712.000 barriles por día (1994- 1998). Por último, el mayor aumento de producción en cinco años consecutivos en toda la historia de Venezuela es de 1.014.000 barriles por día (1953-1958). Son tres puntos de referencia que hacen espejo de nuestras posibilidades, entorno económico, condiciones de negocios y marco institucional de la época, del tipo de petróleo extraído y la tecnología. Por ejemplo, la última cifra, la mayor, se registró en una época en que la explotación petrolera estaba a cargo de compañías multinacionales, que operaban dentro de un entorno económico y marco institucional estable, y extraían en esencia petróleo liviano. A la hora de imaginarnos qué es posible, habría que contrastar las mejoras tecnológicas que se han producido en los sesenta años que han transcurrido desde entonces, con el hecho de que ahora las reglas del juego no están claras, la extracción está obstaculizada por la presencia mayoritaria y omnipresente de PDVSA, y los incrementos de los últimos años se han concentrado en petróleos pesados de la Faja del Orinoco.

Independientemente de la probabilidad que se les asigne, si suponemos que, a partir de los niveles de producción de 2016 [2], se registran incrementos equivalentes a estos tres escenarios, podemos calcular cuál es la tasa de crecimiento necesaria en la producción no petrolera para alcanzar nuestros puntos de referencia. La Tabla 3 resume el conjunto de escenarios posibles. Aun dando por hecho que alcanzamos los máximos históricos en la producción petrolera de cada período, las tasas de crecimiento requeridas en la producción no petrolera para alcanzar los dos puntos de referencia son substanciales, fluctuando entre 8,2% y 11,8% [3].

Episodios de crecimiento de ese tenor son bastante infrecuentes en nuestra historia. De hecho, si tomamos las tasas de crecimiento no petrolero mínimas y máximas que serían requeridas para recuperar nuestro pico de producto por habitante (1977) en cinco años, el rango que resulta estaría entre 10,7% y 11,8%, lo que apenas hemos conseguido entre 1,9% y 5,9% de todas las secuencias posibles de cinco años desde 1961. En el caso del punto máximo más reciente (2012), las tasas requeridas de crecimiento no petrolero son menores (entre 8,3% y 9,4%), algo que en el pasado hemos conseguido entre 9,8% y 13,7% de todas las secuencias de cinco años. A juzgar por nuestra propia experiencia, la recuperación definida en estos términos y plazos, luce poco probable.

Tabla 3

¿Y qué podemos decir de la experiencia internacional? En principio, no tenemos por qué circunscribirnos a la experiencia venezolana para hacernos una idea de lo que es posible en el escenario de una transición política que corrija el rumbo económico de la nación. Podríamos también analizar qué tan factibles son estas tasas de crecimiento en nuestra producción no petrolera, bajo la luz de la experiencia internacional. A fin de cuentas, la mayoría de los países no cuentan con el petróleo ni los recursos naturales de Venezuela, por lo que dependen del resto de la economía (eso que nosotros llamamos no petrolera) para crecer y progresar.

El Gráfico 2 describe la distribución de la tasa de crecimiento anual a nivel mundial en todas las secuencias posibles de cinco años que se encuentran entre 1961 y 2015. Si tomamos como base el escenario intermedio, en el que la producción petrolera de Venezuela aumenta 712.000 barriles por día en cinco años, la tasa de crecimiento anual en la producción no petrolera requerida para alcanzar el pico más reciente (2012) e histórico (1977) son de 8,8% y 11,2%, respectivamente. ¿Qué tan frecuentes son estas cifras en vista de la experiencia de crecimiento internacional? Con base en las tasas registradas en otros países en períodos similares, las tasas anuales de crecimiento requeridas para alcanzar el pico máximo (1977) se han observado en solo 3,2% de todas las secuencias posibles de cinco años en el mundo; 8,6% en el caso de recuperar el nivel de 2012. También a nivel mundial estos episodios de crecimiento son poco frecuentes.

Gráfico 2

La Tabla 4 y el Gráfico 3 repiten este ejercicio para un período de diez años. Nótese que, curiosamente, el máximo aumento en producción petrolera registrado durante los dieciocho años de chavismo en un período de diez años es 201.000 barriles por día, inferior al máximo aumento registrado en cinco años (340.000 barriles diarios, Tabla 3). Es decir, en un horizonte de tiempo más largo, no han sido capaces de mantener ni tan siquiera el exiguo crecimiento registrado en cinco años. En el caso de los otros dos períodos, los aumentos máximos en secuencias de diez años son significativamente mayores a las que observamos en cinco años, y relativamente similares. El punto de máximo aumento si incluimos los cuarenta años anteriores (1958-1998) fue registrado entre 1987-1998, cuando la producción creció 1.420.000 barriles por día. En nuestra historia, la década de mayor aumento en la producción petrolera fue de 1.440.000 barriles por día, ocurrido entre 1946-1957.

Con base en estos tres escenarios, podemos definir los crecimientos en el sector no petrolero que serían necesarios para alcanzar nuestros puntos de referencia. Para recuperar nuestro pico histórico (1977), deberíamos crecer entre 5,6% y 6,5% anual durante diez años consecutivos. Para recuperar el máximo más reciente (2012), deberíamos crecer en promedio anual durante diez años nuestra producción no petrolera entre 4,4% y 5,3%. Incidentalmente, la frecuencia con que estos episodios se han registrado en nuestra historia es mayor. Según el escenario que se escoja, podrían haberse observado entre 28,3% y 39,1% de todas las secuencias de diez años posibles entre 1961-2015.

El problema está en que la mayoría de las secuencias de diez años en las que hemos registrado crecimientos entre 4,4% y 5,3% en nuestra producción no petrolera se encuentran en los primeros diecisiete años del período analizado (1961-1977). De hecho, sólo existe en nuestro pasado una secuencia de diez años con tasas de crecimiento anual promedio de esa magnitud que no incluya años anteriores a 1978, y se encuentra entre los años 2003-2012.

Tabla 4

A nivel mundial, tal y como lo describe el Gráfico 3, secuencias de diez años en las cuales los países han crecido más de 4,4% son bastante comunes. De hecho, aproximadamente la mitad (49,5%) de todas las secuencias de diez años posibles tienen esas características. Es decir, cuando nos fijamos en nuestra propia experiencia, la recuperación tal y como la hemos definido aquí luce menos probable y esperanzadora que desde el punto de vista de la experiencia del resto de los países del mundo.

Gráfico 3

Crecimiento no petrolero dado aumento de producción petrolera en 10 años de 1.420.000 barriles/día

Algunas consideraciones especiales y conclusiones

Antes de enumerar algunas conclusiones, conviene hacer dos advertencias. En primer lugar, nos hemos ocupado aquí de todos los episodios de crecimiento por igual, sin detenernos a considerar la calidad y las condiciones del crecimiento. Por ejemplo, el crecimiento acelerado registrado entre 2003 y 2012 ocurrió en medio de la bonanza petrolera más larga de nuestra historia, además de un proceso de endeudamiento acelerado que multiplicó por cuatro la deuda pública externa en apenas seis años (2006-2012). Así, las exportaciones de productos distintos a recursos naturales se extinguieron, y los sectores asociados a importaciones (transporte, almacenamiento, banca, seguros, comercio al mayor y detal) ocuparon una fracción preponderante dentro de nuestra estructura de producción. Una vez que cayeron los precios del petróleo y se cerraron los mercados internacionales de deuda para Venezuela, todo se vino abajo como un castillo de naipes. En el otro extremo del espectro, el crecimiento acelerado durante los primeros años que hemos analizado aquí (1961-1977) ocurrió dentro de un contexto de sustitución de importaciones que gradualmente fue agotando la productividad, y fue suplementado por el boom de precios petroleros ocurrido a raíz de la crisis árabe-israelí. Aunque se ha equiparado aquí el crecimiento de entonces con el que requerimos a partir de ahora, está claro que la calidad y los motores del crecimiento ya no pueden ser los de entonces.

En segundo lugar, cuando utilizamos la historia para analizar qué tan capaces hemos sido de alcanzar ciertas tasas de crecimiento de forma sostenida, hemos comparado secuencias de años de alto crecimiento (1961-1977), con otros de desempeño muy pobre (1977-2015). Así, las frecuencias de ocurrencia reportadas aquí están muy influenciadas por acontecimientos ocurridos hace más de cuarenta años, al que pertenecen la mayoría de los episodios de crecimiento. La verdad, como se resaltó al principio, es que en los últimos cuarenta años existen muy pocos años consecutivos de crecimiento.

La primera conclusión que se podría derivar de nuestro análisis es la importancia del sector no petrolero. Aún en los escenarios donde suponemos que se alcanzan nuestros picos históricos de aumentos de producción, los crecimientos requeridos en el sector no petrolero para promover una recuperación son substanciales. El petróleo es la única fuente de divisas con que contará Venezuela en el arranque, y es necesario diseñar una estrategia para sacarle el máximo provecho a esta actividad y sus derivados. Pero la verdad es que el petróleo se le ha ido quedando pequeño a Venezuela. Promover el crecimiento sostenido, en la intensidad y por el tiempo que hemos analizado aquí, nos exige repensar el país y nuestra visión del desarrollo, y orientar nuestros esfuerzos a crear una economía no petrolera diversificada y próspera, capaz de generar empleos productivos.

Segundo, todos nuestros cálculos parten del supuesto de que Venezuela corrige el rumbo a partir de hoy, e implementa un programa de reformas capaz de mantenerse en el tiempo. Ambos supuestos tienen dos implicaciones trascendentes. La primera subraya la urgencia de detener el deterioro. Mientras más tiempo transcurra y más capacidad productiva y conocimiento sea destruido, más cuesta arriba será la recuperación. La segunda resalta la importancia de generar consensos sociales alrededor de la política económica y social, que hagan posible no sólo la adopción del programa de reformas, sino también maximicen la probabilidad de que tenga continuidad en el tiempo. Esto es esencial, toda vez que los horizontes de recuperación más ambiciosos que hemos delineado aquí ocurrirán durante varios períodos presidenciales.

Por último, nuestros resultados sugieren  que no es suficiente revertir el chavismo y “volver a lo de antes”. El chavismo bien administrado es un mito, y la idea de que antes éramos felices y no lo sabíamos no aguanta un análisis riguroso. Entre 1978 y 1998, cuando en Venezuela existía alternabilidad en el poder, medios de comunicación libres, bajos índices de criminalidad, y la propiedad privada no estaba amenazada, se produjo una caída en el ingreso por habitante de 22%, que duplicó los índices de informalidad, pobreza y pobreza extrema [4]. Pensar en ese país como objetivo produce una suerte de referencia circular, porque fue precisamente en ese país donde se crearon las condiciones económicas y sociales que engendraron al chavismo.

[1] Las cifras de crecimiento requerido en esta y las demás tablas que siguen son totales, no per cápita. Han sido calculadas con el objetivo de que, con base en la proyección de población del Instituto Nacional de Estadísticas, permitan alcanzar los puntos de referencia en términos de producción por habitante.

[2] Partimos de 2,056 millones de barriles diarios, tomado de: OPEP, Crude oil production based on secondary sources, 4Q16”, que se encuentra en la página 56. Disponible en: http://www.opec.org/opec_web/static_files_project/media/downloads/publications/MOMR%20February%202017.pdf

[3] Es de hacer notar que, al utilizar las cifras de la OPEP (en lugar de los reportes de PDVSA: 2,278 millones de barriles por día), se sobrestima el crecimiento petrolero en los tres escenarios de incrementos en la producción, y por ende se subestima la tasa de crecimiento del sector no petrolero.

[4] CISOR. “Procesamiento Especial de la Encuesta de Hogares por Muestreo para IIES-UCAB, Primer semestre 1975 a 1997”. UCAB-IIES, Julio, 1998.

Douglas Barrios y Miguel Ángel Santos 

Comentarios (46)

ALEJANDRO GUILLEN MUJICA
28 de febrero, 2017

Sin perdida, lo copio a mis alumnos. Saludos

Teresita Moreno
28 de febrero, 2017

Gracias. Es muy importante disponer de analisis de este tipo, para que todos pongamos los pies en la tierra y nos preparemos para la recuperacion de Venezuela. Me gustaria sugerir como un topico adicional, establecer ideas sobre las que podamos ir trabajando para cuando nos toque reconstruir al pais. En mi caso, que vivo fuera del pais hace 4 anhos, no pasa un dia en el que deje de reflexionar sobre como puedo ayudar a mi pais ahora y como lo hare cuando regrese a su reconstruccion.

Ricardo Rivero
28 de febrero, 2017

Un detalle a tomar en cuenta, es que Venezuela es un país virgen con mucho por explotar, y hay muchas compañías trasnacionales esperando la caída del gobierno para invertir, porque la mano de obra venezolana se ha abaratado notablemente y les conviene. Y cuando se dé eso, habrá una masiva inversión que agrandará la confianza en el mercado venezolano y por consiguiente una expansión desmedida de la economía, similar a los felices años 20 de Estados Unidos, que facilitará la reconstrucción de la economía. Claro, si el nuevo gobierno se copia las medidas que hizo Polonia en los 90 para limpiar los vestigios del comunismo

Carlos Arocha Moréan
28 de febrero, 2017

Estupendo análisis, difícil de entender desde el punto de vista financiero para un lego, pero con ribetes de lógica productiva para quien tenga el interés de comprender en dónde estamos, el por qué de lo ocurrido y qué podría suceder si nos disciplinamos. Como especialista en propiedad intelectual y lector recurrente sobre temas de innovación, estimo urgente comenzar ya en la carrera hacia la transferencia tecnológica , la inversión productiva y la generación de riqueza no tradicional.

HITALO JIMENEZ H
28 de febrero, 2017

Al desmontar el sistema económico,dar acceso y garantía a la inversión privada es todos los sectores de producción estoy seguro que el país recuperara su economía y concatenado a eso aumentara el nivel de vida de los venezolanos por que habrán fuentes de trabajo y el venezolano es trabajador perse.

José Luis Castro
28 de febrero, 2017

En conclusión, una recuperación económica realista nos llevaría unos 25 a 30 años, como también pronosticó hace poco el economista Francisco Faraco. Ahora bien, ¿Y la recuperación moral del país? ¿Y la disminución de los índices de criminalidad? ¿Y la educación? ¿La salud? ¿Recomponer la infraestructura? ¿cuantos años tomará todo esto? El daño causado por el chavismo es apocalíptico.

samuel
28 de febrero, 2017

Excelente análisis, con la objetividad que requerimos quienes deseamos un presente y futuro distinto y mejor

Juan Bastos
28 de febrero, 2017

Que hace un pais devastado tal como ocurre en en un estado de conmicion postguerra? es cierto que hemos vivido una atroz debacle en los cimientos de la patria, y ya comenzar de cero es una odisea, pero si se puede, un conscenso organizado de todas las fuerza publicas en los estamentos productivos , sociales , economicos pueden generar estrategias a mediano y largo plazo de recuperacion, al corto plazo atender la deuda social de recvertir el estado de pobreza en que caimos y limpiar todos los vestigios de corrupcion institucional y traer los capitales sustraidos del erario publico

Daniel Delgado
28 de febrero, 2017

Excelente articulo!!!. Es importante contar con un estudio riguroso y realista que nos permita saber donde estamos parados y hacia donde tenemos que ir.

Cabe destacar que no se está tomando la posibilidad de un efecto rebote como el que hubo en los años 2003-2004 luego del paro general, así como las posibilidades de inversión que hay en otros recursos naturales como EL GAS, el oro, el coltán, el aluminio, el hierro, los diamantes, entre otros, así como la petroquímica. Sin embargo, es necesario entender que a medida que pase el tiempo, tendremos menos opciones de contar con el paraguas petrolero. Lamentablemente poco se habla de las implicaciones del acuerdo del cambio climático para los países exportadores de crudo, en donde en un periodo de pocos años deben ir disminuyendo progresivamente la cantidad de pozos nuevos y por ende de inversiones para nuevas exploraciones…

lincoln martinez
28 de febrero, 2017

Sr. Miguel Ángel Santos y Douglas Barrios, brillante exposición de motivos muy bien documentados, es el resultado de políticas económicas fracasadas, aplicadas durante 18 años. Existe un problema que Uds. no lo analizan y las corrientes ecómicas modernas lo analizan, factor humano, a la fecha han abandonado 2.000.000 de ciudadanos con diferentes preparaciones profesionales y capacidades de trabajo, han analizado cuanto nos costó la formación de este contingente de Venezolanos, con quienes reconstruiremos nuestro país, es verdad tenemos inmensas riquezas en nuestro sub suelo, el pero con quien o con quienes se cuentan para venir a trabajar: y dejar abandonado sus nuevos y seguros fuentes de trabajo y niveles de vida, estarán dispuestos a sacrificarse para un desarrollo que no tienen la seguridad de darse o caer en manos de políticos inescrupulosos o populistas? Si la dirigente política no da señales de mejorar o al menos de tratar de ofrecer un plan de desarrollo, real y sustentable en el tiempo, calculo que tardaremos como 30 años en volver a la Venezuela de los años 60´-70´ como mínimo.

Olmar Centeno
28 de febrero, 2017

Limpiar los vestigios del comunismo, limpiar al país de pranes y sus secuaces, convencer a la gente que deben trabajar y no vivir de las misiones o del bachaqueo, imponer algo de disciplina a un país cuyos habitantes ya no saben lo que significa esa palabra ….. cada dia, cada minuto, cada segundo que pasa y continuemos con esta guachafita, se hará mas arduo el arranque y mas largo el tiempo de recuperación

Yuri Alberto Miñoz Fica
28 de febrero, 2017

Pienso que no solo el aspecto económico es importante… las generaciones, la actual y la que viene, tienen una muy mala base, la viveza criolla, es ardua la labor, lo económico lo podemos recuperar en 5 años, tenemos con que, temple, tesón, pero lo moral, lo de educación, parta enrrumbar una generación y reeducar la otra…

Gonzalo Garibotto Wiener
28 de febrero, 2017

Pregunto si cuando dicen “recuperar el nivel de ingresos per cápita” en 5 ó en 10 años, se ha tomado en cuenta que el resto de países que nos rodea seguirá creciendo a su propia tasa durante el periodo. Mientras este país se hunde en la debacle económica más espantosa tratando de llevar adelante una muy mal llamada “revolución”, todos los países vecinos siguen progresando, al punto que algunos países que veíamos como pobres ahora nos igualan, pronto nos superarán a la vez que dan cabida a millares de connacionales. No hay nada más caro que una revolución. Para salir adelante, más que cifras que mucho sirven, hará falta un gran liderazgo, decente, patriota, fuerte, sin demagogias, sin buscar el aplauso de las galerías, exigente, capaz de pedir al pueblo, como Churchill, sangre, sudor y lágrimas. Ah, y un pueblo capaz de ofrecer tal sacrificio.

Henrique Vaamonde
28 de febrero, 2017

En este trabajo, excelente por demás, atino a destacar lo siguiente: la situación política, económica, y por ende social en Venezuela, en la actualidad, obedece a una práctica única que no encontramos en ninguna otra sociedad que no esté o haya estado en guerra o convulsionada a lo interno. Es decir que nuestra situación ha sido producto de un grave crimen colectivo liderado por la clase política y su entorno , o de una práctica gubernamental tan absolutamente irresponsable que raya en lo criminal. De aquí que buscar una salida requiera un cambio cultural que nos permita pasar el suiche hacia una nueva sociedad utópica. Algo que requeriría de algo mas que un New Deal dirigido, como mínimo, por la reencarnación de Pedro El Grande. O algo tan grave y lamentable como una hambruna o una guerra civil al estilo sirio. Como sea este artículo es lo suficientemente alarmante como para darnos a entender que tenemos que soñar en grande y comenzar de una vez todos juntos.

Cristian Paredes
28 de febrero, 2017

Seria interesante incluir en el análisis, como influye en la recuperación que una parte de la caida esta actualmente como capacidad ociosa que es mas facil reactivar que crear de cero

Omar Izaguirre
28 de febrero, 2017

Decir excelente es quedarse corto. Da mucha satisfacción saber que lo mejor de Venezuela está en el lado correcto.

omar sanchez
28 de febrero, 2017

si no lo interpreto mal,, se estaria dando una media de diez años, pra lograr volver a recuperar lo que fue el año 77….

Diez años, son diez años,, no es tan cerquita…

Gabriel
28 de febrero, 2017

Como siempre Prodavinci ejemplar. Pensé que el artículo incluiría ciertos _consejos_ para llevar a cabo la recuperación de la debacle, sin embargo respondió solo lo que preguntó, y hasta cierto punto es bueno porque entre algunos editores de la página existe cierto sesgo socialdemócrata del que hay que liberarnos, Venezuela necesita “capitalismo salvaje” puro y duro para capitalizar, para lograr un crecimiento que se hace urgente, y eso solo se logra a través de una auténtica revolución: una liberal. La única manera en que la gente sale de la pobreza es mediante estructuras económicas que garanticen baja inflación y moneda estable sin devaluaciones abruptas (autonomía del Banco Central), gasto fiscal controlado y sin dispendio (manejo institucional de los planes sociales), políticas económicas que garanticen una competencia libre y libertades económicas para que la gente pueda salir adelante (sin intervencionismo económico), y un sistema judicial limpio (leyes aceptables).

Wolfgang U. Molina
28 de febrero, 2017

Ejercicio de estadística con productividad limitada. Sólo vale la pena leer las conclusiones que poco tienen que ver con el cuerpo del texto y los análisis realizados. Son más observaciones y advertencias sobre cómo entender los resultados, que conclusiones congruentes. Es de preocuparse que la solución a los problemas económicos de Venezuela venga de economistas que no reconocen que aquellos son consecuencia de problemas políticos. Venezuela ha sido transformada negativamente y en nada se parece a aquel país que mostró cierto desempeño económico en épocas pasadas. Cualquier análisis que no señale la restitución de la confianza como la prioridad está equivocado. Debemos entender que eso implica aniquilar el chavismo y llevar a la justicia a banda de malhechores que componen su dirigencia.

Nelson Daló
28 de febrero, 2017

Felicitaciones. Excelente análisis. Estoy seguro que su trabajo les ha tomado mucho tiempo, pero esas ideas, aquí expuestas, serán la base para lo que debemos (y no debemos) hacer en el futuro. Será un punto de referencia para muchos trabajos académicos de nuestras universidades. Costará mucho volver a recuperarnos y en especial debemos tener confianza en que nuestros talentos regresarán al país. Gracias por esta publicación.

John Arevalo
1 de marzo, 2017

Excelente análisis, pero así como destacan que la producción petrolera ha sufrido cambios con la tecnología, y tipo de petroleo, el sector no petrolero también ha sufrido cambios y como dice el colega Ricardo, Venezuela es un país virgen; pero creo que un punto importante es como ustedes mencionan, la sostenible de las políticas que se implementen para el cambio, debido a que el período de recuperación no parece ser menos a dos o tres periodos presidenciales.

Walter
1 de marzo, 2017

Yo también vivo afuera y tampoco dejo de pensar en qué hacer para ayudar a nuestra Venezuela a recuperarse…

Jose francisco rivero
1 de marzo, 2017

Que bueno es lo que necesitamos para comprender la crisis que vivimos los venezolanos, pero que posibilidad existe que sea la renta no petrolera la que nos rija y no el Excremento del Diablo, incluso mas educacion y el cambio total de las estructuras educativas con implementar NUESTRA ESCUELAS TECNICAS INDUSTRIALES donde nos graduamos hace muchos años.

Luis Sarmiento
1 de marzo, 2017

Excelente trabajo! Muy apropiado para bajarnos de la nave petrolera y pisar tierra. Y eso que los autores no detallaron dos cosas:1._La Migración de profesionales y mano de obra calificada.2.Es un mito eso de creer que somos un pueblo trabajador, no podemos serlo, si tenemos un siglo viviendo de la renta. Entonces, recuperarnos va a ser muy difícil. Cuánto daño nos hizo el Estado Paternalista!

Cipriano Bracca
1 de marzo, 2017

Gracias por mostrar alguna senda por la cual transitar después del cambio de modelo político-económico, sin embrago es de considerar el aspecto educativo-social, ¿El país va a resurgir con esta clase obrera existente?, la educación requiere de una reforma urgente desde sus bases, desde la educación inicial para cambiar la mentalidad de la sociedad desde su gente para poder progresar con honestidad y responsabilidad.

Pedro Jémez
1 de marzo, 2017

Gran artículo, ayuda a poner los pies en la tierra para quien quiera entenderlo (chavistas, adecos y demás especímenes afines, favor abstenerse). Precisamente es por esta cultura adeco chavista ahora más arraigada que nunca que veo con gran pesimismo la posibilidad de una recuperación en una década o menos. Ni el hambre ha enseñado aún a este pobre pueblo el valor de la libertad en todos los sentidos, particularmente en el económico.

Jose Zambrano
1 de marzo, 2017

Excelente publicación gracias por proporcionarnos este trabajo de investigación que sirve para ilustrar no solo la crísis, que la conocemos, sino lo mas importante aun, debemos convencernos que solo con la participación de todos en un gran esfuerzo nacional podremos salir adelante #DesafioDeTodos

Otto Albers
1 de marzo, 2017

En un momento histórico en el que los venezolanos mejor preparados intelectual y profesionalmente han emigrado por razones harto conocidas, debería ser primordial el incentivar el retorno de estos a su país luego de la remoción del régimen actual. Vendrían con el conocimiento de gestiones que han sido exitosas luego de crisis parecidas a la que vivimos, afianzados en la certeza del fracaso de modelos socialistas, facistas, y sobre todo, con ese amor patrio que es único en el venezolano y que sería el motor más importante para lograr la recuperación mediante una nueva visión de país rico que labora arduamente para mejorar la calidad de vida de los menos favorecidos. Como acertadamente ha escrito el Sr. Rivero, copiando los aciertos de otros países que han sido sometidos a este tipo de tiranía socio-económica.

MIGUEL AYALA
1 de marzo, 2017

Los felicito por tan notable exposicion de nuestra economía en estos momentos,que lastima me da lo que esta pasando.

JesúsRobertoMolina
1 de marzo, 2017

generaciones y masgeneraciones .vivieremos paraenfrentarla que emocionante vamos a llegar a ser una potencia cerebro venezolano

Rafael Barrios Armas
1 de marzo, 2017

Desde hace tiempo había estado buscando un análisis como este, basado en datos ciertos y hecho de manera científica. Habitualmente se requiere el doble del tiempo para reconstruir el deterioro. Si los últimos 40 años no han sido económicamente buenos, que esperanza, necesitaríamos 80 años, lo cual sería un gran fracaso. Por otra parte, hay que pensar en el tiempo que transcurrirá entre detener la caída y comenzar a crecer y cómo haremos la inversión para que esto suceda. Tendremos que apelar a la inversión extranjera en áreas poco desarrolladas en Venezuela, como el turismo por ejemplo. Hay otro problema adicional, nuestro recurso humano calificado se ha ido al exterior. Como vamos a lograr superar la situación sin el personal calificado? Necesitaremos más tiempo aún? Por último, y no menos importante, como vamos a revertir el deterioro moral? Como vamos a evitar la corrupción, el facilísimo, la inmediatez, el que el gobierno deje de darme casa y comida? Deberíamos ir comenzando.

Rafael Osío Cabrices
1 de marzo, 2017

Me resulta desalentador, mas no sorprendente, que a esta hora un artículo como éste tenga solo tres comentarios. Va el mío: este extraordinario artículo, que pone los puntos sobre las íes en cuanto a lo que algunos decimos (que nuestra generación, la de los nacidos en los 70, no verá a Venezuela recuperarse) se mantiene dentro de los parámetros de su análisis, pero fuera de ellos gravitan factores que cuestionan aún más la factibilidad de esos escenarios de crecimiento: el estado de la infraestructura y los servicios; la inseguridad personal y jurídica; la destrucción del tejido social y del capital humano; la incertidumbre sobre el entorno económico global en las décadas siguientes. Tenemos todo en contra, salvo las reservas petroleras, que ciertamente no bastarán para rescatar al país. Porque hasta el agua, que tan valiosa será en este siglo,fue comprometida por la devastación chavista.

ines
1 de marzo, 2017

solo mepregunto porque porque hicieron esto? porquea su pais? no entiendo

Aurelio Useche
1 de marzo, 2017

Excelente trabajo. Comparto las conclusiones. Habria que estimar los recursos financieros para una inversion, publica y privada, que sustente, digamos un crecimiento del 4.5% como mas probable. Se piensa que con una inversion equivalente al 25% del PIB sea necesaria para apuntalar el crecimiento. Supongamos que el PIB corriente esta en el orden de los 150,000 Millones de $, la inversion seria unos 37,500 Millones de $/ano. Y aparece la duda. Como se va a financiar estas cantidades, si apenas el ingreso petrolero alcanza a los 25,000 millones de $. Sin una politica de liberacion economica y de apertura de capitales no es posible lograr estas cifras de inversion. Creo sinceramente que los dirigentes de la MUD, no tienen idea de estos temas. Esa es la mayor carencia que se tiene para la recuperacion.

Hernán Contreras A.
1 de marzo, 2017

Muy bueno el artículo. Pienso que la tasa de crecimiento no sería constante, seguramente los dos o tres primeros años pueden haber tasas de crecimiento altas (8 o 9% anual) y luego tendería a tasas más “tradicionales”, del tipo 2 a 3% anual, lo cual cambia los tiempos de recuperación del ingreso o producción percapita.

Julio C Briceño R
1 de marzo, 2017

Un factor difícil de pronosticar es el factor precio del petróleo. Pregunto: Si digamos el petróleo aumenta por 3 no es lo mismo que aumentar la producción petrolera por 3? De hecho más, por que gastas menos para ganar el triple. Claro, es algo patético esperar la subida de un commodity para crecer a costa de los demás países y ciudadanos del mundo. Pero creo que es a lo que le reza el alto gobierno que ocurra antes de 2019.

Oswaldo
1 de marzo, 2017

Un analisis detallado y friamente calculado que a pesar de todo el talento Pais y sus conciudadanos podemos enfrentar con gallardia y dignidad. Solo le añadiria estirpar el cancer de la corrupcion que ha sido historicamente un elemento distorsionador y que hoy lamentablemente corroe todos los estratos de nuestra sociedad.

Oswaldo Salazar
1 de marzo, 2017

Análisis de altos quilates.Deja la discreción del manejo de variables y su comportamiento como si fueran estáticas no siendo así sino más bien multilineales y dinámicas -dialécticas- cuyas conjugaciones pueden generar diversos escenarios futuros que impedirían la consideración de recuperación entre 25/30 años. Cuando “leemos” el pasado, el análisis se fortalece en los cuadros construidos a partir de valores y registros que se grafican para entender la realidad en ese pasado incluyendo “el reciente”. No es menos cierto que la dinámica actual e incorporación de otras eventuales variables en los escenarios (regional/mundial) que se construyen a partir de la relación entre-poderes-potencias consolidando y/o disolviendo acuerdos, pactos, asociaciones y comunidades, ejercen fuerzas capaces de modificar el comportamiento “ideado” en una Venezuela posterior a la actual situación de su economía. Podemos decir que conocemos los factores capaces de modificarla para un futuro promisor.

carmen leonor moreno u
1 de marzo, 2017

Excelente trabajo. Queda claramente demostrado, mediante el análisis realizado en los dos períodos estudiados(1961-1977 y 2003-2012),que el crecimiento alcanzado se soportó, en gran medida, en el aumento de los precios petroleros. Hemos vivido en los últimos 40 años con la ilusión de que buenos precios en los mercados internacionales nos favorecen, sin detenernos a pensar en los avances tecnológicos que tienen lugar en países desarrollados tanto para incrementar la producción del crudo como para desarrollar otras fuentes energéticas. Como bien lo plantean los autores, es necesario repensar el país desde una nueva perspectiva donde el petróleo no constituya el eje fundamental de nuestra vida económica y social, sin dejar de considerar el rol que éste siga jugando en los próximos años.

cejotave
2 de marzo, 2017

Bien cuesta arriba la recuperacion, que tiene varias caras no economicas. Hay que recuperar las garantias legales para la inversion privada, algo relativamente facil. Despues recuperar la institucionalidad para que esa legalidad sea respetada, algo un poco mas dificil. En lo economico,algunas de esas medidas serian estabilizar PDVSA y “sembrar el petroleo”, esta siembra sería aumentando la produccion agropecuaria para ahorrar divisas, desarrollando la actividad turistica que requiere inversion en infraestructura y seguridad, eso en un contexto donde “no exista el negocio” de comprar dolares a 10 bolivares y venderlos a 4000. Como dice el articulo requiere el compromiso politico y social de un plan a largo plazo. y Educacion, mucha, muchisima educacion

Carlos Guerra
2 de marzo, 2017

Me quedo con este párrafo para recordarnos que los venezolanos tenemos memoria corta y que las soluciones, si se diera un cambio político hoy mismo, no serán de un día para otro como muchos pensamos: Por último, nuestros resultados sugieren que no es suficiente revertir el chavismo y “volver a lo de antes”. El chavismo bien administrado es un mito, y la idea de que antes éramos felices y no lo sabíamos no aguanta un análisis riguroso. Entre 1978 y 1998, cuando en Venezuela existía alternabilidad en el poder, medios de comunicación libres, bajos índices de criminalidad, y la propiedad privada no estaba amenazada, se produjo una caída en el ingreso por habitante de 22%, que duplicó los índices de informalidad, pobreza y pobreza extrema [4]. Pensar en ese país como objetivo produce una suerte de referencia circular, porque fue precisamente en ese país donde se crearon las condiciones económicas y sociales que engendraron al chavismo.

sandra castro
3 de marzo, 2017

Voto por el modelo Singapur.Especialmente en Educación.

Henry Arboleda
4 de marzo, 2017

Veo un panorama complejo para la recuperación , comenzare por decir que la gran mayoría de los que opino, no se ofreció o dio una idea para la recuperación, solo dedicaron las lineas a criticar a los autores, a culpar a otros o mencionar que los que pueden ya se fueron del país , asi que si ninguno aportara, mas difícil sera salir de la coyuntura…es necesario que todos los que estamos nos unamos a trabajar por Venezuela! lo primero que propongo es la reforma de la Ley del trabajo y el Copp.

Benedicto
8 de marzo, 2017

En este enjundioso trabajo, debería trabajarse un poco mas el histórico correspondiente al ciclo 1920-1958 donde Venezuela creció a tasas altas con estabilidad de las variables macroeconómicas. Creo firmemente también que en el corto plazo (24/30 meses?) modificando a fondo las políticas económicas y en general las políticas públicas , podremos tener un efecto rebote drástico en la producción petrolera el cual nos podrá generar el apalancamiento necesario para retomar la senda del crecimiento económico sustentable. Eso si, las metas deben ser aterrizadas (volver a 3.2Millones /dia?) haciendo énfasis en la eficiencia, deslastrándonos de prejuicios decimonónicos y permitiendo que los ciudadanos venezolanos capacitados asuman los retos de la industria tanto del sector publico pero sobre todo en el sector privado. Comparto la idea que el peso económico del petróleo nunca va a volver a ser el mismo que tuvo en el pasado. La manoseada expresión “sembrar el petróleo” se impondrá más por las limitaciones que imponen los mercados a nuestro principal producto de exportación( ambiente, costos ,competencia etc) que por la actitud consiente de las elites políticas a cambiar el modelo económico. Ya no hay espacio para populismos derrochadores. El estado debe retirarse a las áreas que abandono en los últimos anos y los ciudadanos deben retomar los espacios que le fueron arrebatados.

Ronald Galea
9 de marzo, 2017

Es primordial pensar en una nueva Venezuela. Me quedo con la ultima conclusión, no es viable pensar en que vamos a volver a la Venezuela de antes de 2012 o la de 1977. Necesitamos un nuevo modelo de país.

Oswaldo
10 de marzo, 2017

Una observación que yo tengo siempre es el tema de la reciente bonanza petrolera, poco se explica que esa bonanza es siempre vista en precios corrientes, cuando la vemos en precios constantes, la bonanza no es tan excepcional y más cuando la comparamos con periodos anteriores de menor población. Otro tema importante es la calidad del crecimiento, las condiciones necesarias actualmente para lograr altos niveles de crecimiento conllevan altos niveles de desigualdad, entonces creer que mientras más se crezca es mejor, no necesariamente es cierto.

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