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¿Cuándo y cómo comenzaron los controles de precios en Venezuela?; por Anabella Abadi y Carlos García

Por Anabella Abadi y Carlos García Soto | 8 de septiembre, 2015

El miércoles 9 de septiembre se cumplen 76 años del inicio de los controles de precios en Venezuela. La fecha es propicia para reflexionar sobre la historia de esta medida económica. Por eso, los economistas Anabella Abadi y Carlos García Soto comparten con los lectores de Prodavinci un fragmento de un libro que están editando y esperan publicar próximamente.

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Los controles de precios tienen más de 4.000 años de historia: comenzaron con los impuestos por el Código Hammurabi. Pero en Venezuela, o al menos en lo que se ha reseñado de su historia jurídica, se suman casi ocho décadas de controles de precios: el 9 de septiembre de 2015 se cumplen 76 años del inicio de los controles de precios en Venezuela. Y el contexto hace que valga la pena revisar (al menos brevemente) las circunstancias que motivaron aquella primera aplicación.

¿Cuándo y cómo comenzaron los controles de precios en Venezuela 76 años de historia; por Anabella Abadi y Carlos García S. 640

1. Venezuela y la Segunda Guerra Mundial. Si bien la Segunda Guerra Mundial tuvo foco bélico en Europa y el área del Pacífico, su impacto económico fue global. Este conflicto bélico “estimuló a las economías latinoamericanas por el alza en los precios de las materias primas directa o indirectamente empleadas por las potencias en guerra”[1]. Y eso resultó beneficioso para una economía como la venezolana, en la que sus exportaciones petroleras pasaron de 2% a 87% del total en apenas dos décadas. Aún más: “el petróleo ya había pasado a ser, durante el mandato de López [Contreras], la principal fuente de ingresos al fisco”[2].

Tabla 1: exportaciones petroleras y no petroleras venezolanas, 1920-1939

Exportaciones
Petroleras No Petroleras
1920 2% 98%
1925 47% 53%
1930 85% 15%
1935 86% 14%
1939 87% 13%
Fuente: tabla de elaboración propia a partir de Asdrúbal Baptista, Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana: 1830-1995, Fundación Polar; cálculos propios.

 

Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial también implicó una “brusca disminución de las exportaciones europeas y norteamericanas”[3]. Tal y como explica Eduardo J. Ortiz F. [4], la caída en la oferta de bienes ordinarios de consumo se debió “a la escasez de mano de obra, originada por la recluta de soldados, y por la necesidad de concentrar la mano de obra restante en la fabricación de armamento y otros productos necesarios para el aprovisionamiento de los ejércitos”.

2. El impacto de la guerra en Venezuela. Sin embargo, esta situación se transformó en un problema para Venezuela. Para el año 1939 un 97,7% de las importaciones provenían de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia. No sorprende, entonces, que el mercado interno de Venezuela comenzara a sufrir escasez de alimentos, materias primas, equipos y materiales de transporte.

Tabla 2: importaciones venezolanas por país de origen, 1935-1939

 

Importaciones Corrientes Totales
Año EEUU Gran Bretaña Alemania Francia Italia Japón
1935 61,1% 13,7% 13,5% 6,8% 2,1% 2,9%
1936 58,1% 12,4% 18,4% 6,4% 1,9% 2,8%
1937 63,1% 11,1% 16,2% 3,3% 2,5% 3,8%
1938 68,3% 8,5% 14,4% 3,6% 3,0% 2,1%
1939 72,6% 7,3% 11,3% 3,5% 2,9% 2,3%
Fuente: tabla de elaboración propia a partir de Asdrúbal Baptista, Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana: 1830-1995, Fundación Polar; cálculos propios.

 

Según José Tomás Esteves A.[5], para evitar la inflación, muchos países (incluso los de fuerte tradición liberal, como Estados Unidos) tuvieron que aplicar controles de precios y racionamiento. Y Venezuela no fue la excepción.

Los controles de cambio en Venezuela [1 de 3] ; por Carlos Hernández Delfino 640x60

El 1 de septiembre de 1939, día en que las tropas alemanas entraron en territorio polaco dando inicio a la Segunda Guerra Mundial, el General Eleazar López Contreras cumplía casi 4 años frente a la Presidencia de la República. Ocho días después, en una especie de blitzkrieg económico (y teniendo en cuenta la experiencia de la Primera Guerra Mundial) se decretó el primer control de precios de la historia venezolana, diseñado para asegurar el abastecimiento de productos considerados de primera necesidad al prevenir el acaparamiento, y para asegurar que los precios de esos productos fuesen accesibles a la población[6].

3. El Decreto del 9 de septiembre de 1939[7]. En efecto, la andadura del régimen del control de precios en el ordenamiento jurídico venezolano comienza con el Decreto de 9 de septiembre de 1939, dictado sobre la premisa de que “el conflicto europeo ha creado una situación de emergencia que impone al Poder Ejecutivo usar de las facultades constitucionales para evitar las privaciones y conjurar las más graves consecuencias de la guerra para el bienestar de la población venezolana”[8].

Ésta es una muestra clara de cómo un suceso político aparentemente lejano puede influir en el régimen de la actividad económica en un país como Venezuela. Quería decididamente protegerse al consumidor de las consecuencias, directas o indirectas, que pudieran derivarse para el mercado del “conflicto europeo”.

La primera respuesta a esa situación, referida al control de precios, se observa en el Artículo 1 del Decreto de 9 de septiembre de 1939, en el cual se declaró como “artículos de primera necesidad en todo el territorio de la República” a diversos artículos del sector alimentos, del sector habitacional, del vestido, del sector del transporte, combustibles y fuerza motriz, materias primas y productos manufacturados, así como medicinas, drogas y aparatos medicinales. En paralelo, en el Artículo 3 se estableció que en las capitales de los Distritos de la República se creaban Juntas Ejecutivas para “fijar y publicar cada quince días los precios máximos por mayor y al detal”.

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4. La opinión pública venezolana y la lucha contra los especuladores. Los controles de precios nacieron en condiciones muy particulares. Y para algunos estaban más que justificados, pero con consecuencias que debían ser atendidas. En Venezuela, por ejemplo, mucho se habló de la necesidad de luchar contra los especuladores. Por ejemplo: en un editorial de El Universal, titulado “Mirando la Provincia”, el 9 de septiembre de 1939 se hablaba de la necesaria intervención del Gobierno Central para luchar contra los especuladores:

“Cuando la producción extranjera a la que estamos yugulados está en trance de limitarse hasta márgenes que es imposible precisar, urge que la acción aupadora de nuestras fuentes de riqueza se lleve a un límite de amplia efectividad. Y al lado de todo esto, ha de estar siempre presto el Gobierno para desbaratar cualquier intento de encarecimiento que ya lo estamos palpando… es ante estos asomos de especulación que deben actuar los gobernantes”

5. El impacto de la guerra vs. El impacto económico del control de precios. En mayo de 1945 los alemanes firmaron su rendición. Tras la rendición de Japón, en agosto del mismo año, se dio por finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Según José Toro Hardy[9], las cifras del PIB real y del PIB per cápita de ese período evidencian “las dificultades por las que tuvo que atravesar la economía venezolana, como consecuencia de la influencia negativa que sobre nuestro país tuvieron los sucesos que estaban ocurriendo a nivel mundial”.

Tabla 3: PIB real y per cápita, 1936-1945

 

PIB Var % PIB per cápita Var %
MM Bs de 1986 Bs de 1986
1936 5.858,8 1.669
1937 6.722,7 15% 1.885 13%
1938 7.266,8 8% 2.005 6%
1939 7.707,7 6% 2.083 4%
1940 7.408,2 -4% 1.958 -6%
1941 7.287,0 -2% 1.889 -4%
1942 6.372,0 -13% 1.619 -14%
1943 6.955,0 9% 1.730 7%
1944 8.580,0 23% 2.085 21%
1945 10.428,0 22% 2.469 18%
Fuente: tabla de elaboración propia a partir de José Toro Hardy, Fundamentos de Teoría Económica, Editorial Panapo, Caracas 1995; cálculos propios.

 

En cuanto a la estabilidad de los precios, queda más que claro que los controles no generaron los resultados esperados. Entre 1939 y 1945, Venezuela acumuló una inflación de 48%, cuando en los dos septenios previos (de 1925 a 1931 y de 1932 a 1938) se registró unadeflación superior al 10%.

Tabla 4: inflación por septenios, 1918-1945

 

Inflación
(IPC 1968=100)
1918-1924 10%
1925-1931 -11%
1932-1938 -14%
1939-1945 48%
Fuente: tabla de elaboración propia a partir de Asdrúbal Baptista, Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana: 1830-1995, Fundación Polar; cálculos propios.

 

Aquellos primeros años de controles de precios en Venezuela evidenciaron de manera clara una máxima que se ha repetido una y otra vez a lo largo de la historia: los controles aplicados de manera aislada no sirven para mantener la inflación a raya. Los precios subirán siempre que la emisión de dinero sea superior al aumento en la oferta de bienes y servicios. De manera particular, entre 1941 y 1945, la liquidez monetaria (M2) creció 125%, mientras que el PIB creció 41%.

Gráfico 1: variación del PIB y la liquidez monetaria (M2), 1941-1945

Anabella Abadi

Fuente: gráfico de elaboración propia a partir de BCV, Series Estadísticas de Venezuela (1940-1999); José Toro Hardy, Fundamentos de Teoría Económica, Editorial Panapo, Caracas 1995; cálculos propios.

 

En palabras de Gerardo Lucas[10], “es importante observar como antecedente, al analizar el comportamiento de la política industrial, que los controles de precios que en esa oportunidad tuvieron justificación en una economía de guerra, se volverían a aplicar en el futuro, como veremos, con fines políticos y en desmedro de la producción industrial nacional”. Sumando las reflexiones de José Tomás Esteves A. [11], aunque los controles de precios “eran plausibles, y comprensibles en tiempos de guerra, fueron la semilla para la cuasi-permanente suspensión de las libertades económicas en Venezuela”.

En la actualidad, tras 76 años del inicio de los controles de precios en Venezuela, sigue siendo un tema de primer orden en la política y en la economía venezolana. Y eso es algo que, en todo caso, supone una peculiaridad propia de nuestro sistema económico, marcadamente intervenido por el Estado.

Si la historia del control de precios en Venezuela va de la Segunda Guerra Mundial a la ahora llamada “Guerra Económica”, los resultados siguen siendo exactamente los mismos: escasez, desabastecimiento e inflación.

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[1] Gómez Navarro, et al., Historia Universal, Editorial Addison Wesley Longman, México, 1998, p. 306.
[2] Toro Hardy, José, Fundamentos de Teoría Económica, un análisis de la política económica venezolana, Editorial Panapo, Caracas, 1993, p. 541.
[3] Gómez Navarro, et al., Historia Universal, Editorial Addison Wesley Longman, México, 1998, p. 306.
[4] Ortiz F., Eduardo J., Pensamiento Económico en Venezuela en la primera mitad del siglo XX, Publicaciones UCAB, Caracas, 2007, p. 215.
[5] Esteves A., José Tomás, Temas de Historia Económica Mundial y Venezolana, Editorial Panapo, Caracas, 1995, p. 121.
[6] Brillembourg, Gustavo, Venezuelan Law Governing Restrictive Business Practices, International Law Institute, Estados Unidos, 1986, p. 81.
[7] Gaceta Oficial N° 19.975 de 9 de septiembre de 1939. Véase Amarilis García de Astorga, Tania González Bolívar y Magdalena Salomón de Padrón, “El control de las prácticas ilegales e irregulares desde el punto de vista de la política de protección de los consumidores”, en Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Universidad Central de Venezuela, N° 66, 1987, pp. 32-33.
[8] En general, señalará Alfredo Morles Hernández que “Si bien después de la Primera Guerra Mundial y con ocasión de la crisis económica de los años 1930, en los principales países desarrollados se adoptó legislación contra los abusos de industriales, comerciantes y financistas inescrupulosos, ha sido después de la Segunda Guerra Mundial que el Estado ha adquirido mayor conciencia de su papel rector de la economía, conforme a principios de justicia social, dictando una serie de medidas legislativas y creando instituciones dedicadas a mantener un equilibrio entre el derecho a ejercer actividades lucrativas y el derecho a recibir servicios y bienes de calidad que guarden correspondencia con el precio que paga el público” (Curso de Derecho Mercantil, Tomo I (Introducción. La empresa. El empresario), cit., p. 177).
[9] Toro Hardy, José, Fundamentos de Teoría Económica, un análisis de la política económica venezolana, Editorial Panapo, Caracas, 1993, p. 544.
[10] Lucas, Gerardo, Industrialización Contemporánea en Venezuela, política industria del estado venezolano 1936-2000, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 2006, p. 28.
[11] Esteves A., José Tomás, Temas de Historia Económica Mundial y Venezolana, Editorial Panapo, Caracas, 1995, p. 194.

Anabella Abadi y Carlos García Soto Anabella Abadi M. Economista egresada de la UCAB y Especialista en Gobierno y Gestión Pública Territoriales (PUJ, 2011). Profesora en la UCAB, y Analista de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor. /// Carlos García Soto es abogado de la Universidad Monteávila, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la Universidad Monteávila. Puede seguir en twitter a través de @cgarciasoto.

Comentarios (3)

José Tomás Esteves Arria
8 de septiembre, 2015

Gracias por citarme a los dos brillantísimos profesionales de la economía y el derecho. Ahora bien, considero que el mejor libro que se ha publicado sobre el tema de los controles de precio es el escrito por Vladlimir Chelminsky “Controles de precio en Venezuela, buenas intenciones y malos resultados” editado por CEDICE.

saludos,

José Tomás ESTEVES A.

Homero Maldonado
8 de septiembre, 2015

me parece un buen trabajo y didáctico espero poder seguir leyendo mas de ellos, se requiere quien escriba sobre problemas económicos actuales y lo explique de esta manera bien comprensible

Miguel Julio García
9 de septiembre, 2015

Interesante artículo, sobre todo muy didáctico por los ejemplos citados. La conclusión mas importante es que los controles no son la solución a los problemas estructurales de la economía de un país, y en todo caso no deben aplicarse de forma aislada sin contemplar todas las aristas y actores involucrados en una economía.

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